Viva
Nuestra protagonista, Matsubara Yuuna, desde hace un tiempo empezó a cuestionarse para qué vivía… Es decir, claro, se había graduado de médica psiquiátrica y llegó a escalar hasta llegar a ser directora del hospital que antes dirigía su madre… pero… notaba que un vacío en su vida que no sabía cómo explicar… ¿Sería acaso el cliché de la falta de una pareja estable…? Porque ella había estado tanto emparejada con hombres como con otras mujeres pero nadie le había despertado ese sentimiento tan famoso y esquivo a la vez como el que era el amor de pareja. En la actualidad, ya a sus 35 años, Yuuna no tenía pareja de por sí. Se había separado de su hasta ahora última pareja hace ya casi dos años y si bien no notaba apremio por volver a notar una cálida cama con alguien más a su lado sí que ya sabía lo que quería además de mantener su vida profesional: enamorarse… Dicho así sonaba cursi y más cuando ella ya no era una adolescente soñadora pero sólo notaba que quizás era eso lo que le hacía falta para terminar de ser verdaderamente feliz. Tras terminar su turno laboral aquel viernes por la tardecita vio algo o mejor dicho a alguien que le llamó la atención por donde empezaba un callejón muy cerca de la entrada de su edificio de apartamentos: se trataba de la que parecía ser una pordiosera tirada en medio muchas bolsas llenas de residuos… Yuuna se acercó mejor notando que la vagabunda estaba dormida… pero ese rostro aunque supuestamente no estaba en sus mejores condiciones de belleza a Yuuna le pareció atractivo… Yuuna se le quedó viendo cuando de pronto la supuesta vagabunda abrió los párpados y la miró de repente… Pese a que estaban al inicio de un callejón ese punto igual estaba bien iluminado. Yuuna notó entonces una especie de flechazo amoroso ante la mirada cansada de aquella otra mujer que parecía como se su edad. Entonces la rubia se acercó a la pelirroja tirada:
– Hola y disculpa, ¿llamo a una ambulancia? ¿O qué necesitas…?
Le iba preguntando Yuuna y la otra mujer le respondió casi enseguida:
– No soy lo que parezco ser… Pero lo que necesito es comer y beber…
La otra mujer se paró con algo de dificultad mientras Yuuna la ayudaba sosteniéndola de un brazo.
– Qué raro es que alguien quiera siquiera acercársele a otra que parece una vagabunda por más que yo no lo sea.
– ¿Eh? ¿Y entonces qué hacías ahí tirada sobre las bolsas de basura?
Mientras charlaban Yuuna se sonrojaba cada vez más perdiéndose en esos ojos rojizos. La otra no parecía darse mucha cuenta de cómo Yuuna la miraba…
– Si quieres que te conteste invítame a algo de comer… Ah, veo que allá hay un bar…
– Muy bien, en cierto modo me gusta que seas alguien misteriosa. Por cierto, ¿cómo te llamas? Yo me llamo Yuuna.
– Me llamo Nanami.
En el bar…
Nanami comió y bebió hasta que casi se empachó. Se tapó un momento los labios justo antes de largar un ligero y rápido eructo. Yuuna sólo se limitó a sonreírle feliz… Para Yuuna su nueva compañera parecía una adolescente que aún cursaba la secundaria alta por ser algo más baja de estatura que ella y por tener un rostro aniñado. Cuando Nanami terminó de engullir todo vio directo a los ojos a Yuuna.
– Entonces supongo que quieres saber qué soy o por lo menos cómo llegué a estar ahí tirada…
– Oh me encantaría saberlo, Nanami.
– Pareces ser alguien de confianza así que te lo cuento sin tapujos aunque sonará… muy… sacado de alguna obra de ficción: lucho contra el mal con mis poderes supernaturales.
– ¿Eh?
– Por lo menos no te reíste apenas me escuchaste decirlo. Empezamos bien.
– ¿Podrías explayarte un poco más?
Yuuna ya se había puesto bastante más seria que hace sólo unos segundos. Nanami no parecía estarle mintiendo o algo así.
– Claro que en el fondo no sirve para casi nada lo de luchar contra el mal porque para empezar el mal como tal casi ni debería existir. En una civilización tan pobretona, explotadora, excluyente e inequitativa lo de "luchar contra el mal" es algo muy infantiloide. Verás, yo formo parte de "los elegidos por La Forastera", la deidad que habita en "El Vacío", que nos proporciona parte de nuestros poderes supernaturales. A cambio de otorgarnos estos poderes especiales tenemos que luchar contra sus enemigos: La Orden de Sanación, un clero casi exclusivamente dedicado a aborrecer lo que ellos conocen como "magia negra".
– Vaya, no dudo de tus palabras, Nanami… pero…
– ¿Necesitas de una muestra de mis poderes especiales? Ya lo ves a tu alrededor.
– ¿Eh…?
Yuuna se levantó de su asiento notando que todas las demás personas humanas del bar estaban estáticas en sus lugares, tanto las que estaban sentadas como las que estaban de pie. Era como si alrededor de ellas se hubiera detenido el tiempo.
– Este poder se llama Ralenti, que si bien no para el tiempo lo ralentiza tanto que pareciera que sí pero sólo en una zona determinada.
Cuando terminó de decir estas palabras todo en el interior del bar volvió a la normalidad.
– Eso fue… impresionante…
Decía Yuuna y Nanami le sonrió.
– ¿Viste…? Bien, gracias por invitarme a comer pero ahora tengo que irme.
Cuando Yuuna se dio cuenta Nanami ya estaba en el umbral del bar y a punto de salir a la vereda (acera). Yuuna la alcanzó como pudo y a un lado de la entrada del lado de la vereda la abrazó por atrás.
– Nanami, no sé cómo explicarlo… pero noto como si te conociera de toda la vida… Acompáñame a mi apartamento… Quédate conmigo…
Nanami le abrazó los brazos a Yuuna.
– Debí suponer que te gusté mucho a primera vista… Ah, el amor puede ser tan egoísta como solidario. Pero me agradaste, Yuuna-San. ¿Entonces vamos a tu apartamento?
En el apartamento de Yuuna…
Apenas entraron Yuuna hizo dar media vuelta a Nanami (pues esta entró primera a su apartamento) y la besó apasionadamente. Nanami le fue devolviendo los besos, los abrazos, las caricias y las risitas cómplices. Ese fue el inicio de su nido de amor pues así empezaron a hacer el amor entre sí. Mientras sus cuerpos desnudos estaban entrelazados y en plenos movimientos amorosos Yuuna se notaba una elegida por estar con alguien tan grandiosa en muchos sentidos para ella. No lo pensaba sólo porque Nanami le gustara mucho o porque ella poseyera poderes supernaturales sino simplemente porque ya notaba que… la amaba…
A la mañana…
Pero para desgracia de Yuuna su bella pelirroja ya no estaba abrazada a ella sobre la cama, la buscó por todo su apartamento pero no la halló. Cuando volvía a su dormitorio Yuuna tuvo ganas de echarse a llorar pero vio una nota que estaba sobre la cama que no había notado antes. Nuestra rubia empezó a leerla:
"Yuuna-San, gracias por invitarme a comer… y por lo de anoche (risas). Te juro que si sobrevivo a esta batalla final contra La Orden de Sanación volveré con vos y esta vez será para quedarme a ser parte de tu vida si así lo deseas. Hasta ahora por fortuna me las arreglé para no tener que matar a ningún integrante de La Orden pero esta que esperamos sea la última batalla será tan difícil que puede que vuelva a tu lado con las manos manchadas de sangre… Sólo espero que de igual modo me aceptes pero sea cual sea tu decisión la voy a respetar. Tu novia que te quiere: Oda Nanami".
– Nanami…
Yuuna se llevó un puño al pecho deseando con todo su ser que nada malo le pasara a Nanami. Si en efecto tenía que esperar una semana por su Nanami lo haría sin dudar. ¿Pero y si no volvía…? ¿Eso significaba que Nanami habría sido asesinada por aquellos a los que ella denominaba La Orden de Sanación…? De sólo considerarlo aquello horrorizaba a Yuuna. Pero no tenía su número de celular ni nada más para empezar a buscarla sino sólo su nombre completo y el recuerdo de su bello rostro grabado a fuego en su memoria. Pero por otro lado buscarla podría ser contraproducente… Yuuna decidió entonces que debía confiar en Nanami… Esta sería una prueba para mantener su incipiente amor que empezó apenas a la tarde de ayer. Entonces Yuuna, semidesnuda, se abrazó a sí misma parada sobre sus rodillas sobre la cama y susurró el nombre de Nanami varias veces.
– Nanami, vuelve con bien… que aquí te estaré esperando… Siempre te esperaré…
FIN
Notas del Autor: Otra vez me salió una historia textual breve (o fanfic breve para abreviar xd) que no es la gran cosa pero repito que es que lo me salió xD. Gracias a muchos pero sobre todo a Nadaoriginal, a Saori, a Space Walrus y a Yuzuchi porque ya saben que ustedes mantienen muy vivo el fandom textual de Sono-Hana ja ja ja… ¡Saludos, yuristas de corazón!
