No suelo escribir mucho de este género, pero admito que siempre es divertido leerlo o verlo en un anime, esperó hacer un buen trabajo. Como siempre pokémon no me pertenece ni ninguno de sus personajes. Este fic solo tiene fines de entretenimiento.
Un inicio un tanto diferente.
Era un día sombrío en pueblo paleta, Delia había fallecido, una singular y muy hermosa mujer había muerto dando a luz a un niño, había enfermado de un extraño virus poco antes del embarazo de Ash, a pesar de ser revisada por cientos de médicos nadie daba con una cura. El padre de aquella criatura que había perdido a su madre era conocido como Satoshi Ketchum, no tenía una profesión exacta, pero era claro que disfrutaba viajar más que cualquier cosa, la noticia de la enfermedad hizo que regresará inmediatamente y pase sus últimos momentos con ella.
Muchos médicos desaprobaban que ella tenga un bebe, aun así, Delia nunca se rindió, si bien la enfermedad y los síntomas se agravaron ella solo tenía un objetivo, traer a este mundo a ese pequeño ser que en esos momentos se formaba en ella, finalmente el día llegó, tras varias horas de dolor y sufrimiento en el parto, lo había conseguido, la castaña miraba con una gran sonrisa a su hijo.
-Hola pequeño, tu nombre será Ash- hablo ella con una voz suave pero llena de felicidad. La joven miró a su pareja y le regalo una gran sonrisa. –cuídalo mucho Satoshi- dijo ella con su último aliento.
Las lágrimas no faltaron en aquella ocasión, tristeza y alegría desbordaban en un tornado de emociones. 10 años era la edad en la que normalmente se iniciaba un viaje pokémon, pero no fue el caso para Ash, desde que tenía memoria siempre viajó, su padre no pudo tolerar quedarse en la misma casa en la que vivía Delia por lo que cuando su hijo cumplió los 3 años Satoshi vendió la casa y se dedicó a viajar con el como un par de nómadas.
Tuvieron muchas aventuras y aunque no podía llamarse a sí mismo como el mejor padre, Satoshi intentaba dar lo mejor por su hijo, ser un padre luchón puede llevar a uno por caminos desconocidos. A los 10 años Ash recibió un obsequio del profesor Oak, a pesar de no verlo durante años, él científico los recordaba con cariño, para él Delia era una buena amiga a diferencia de Satoshi a quien tenía un gran rencor. Si de Samuel hubiera dependido, el se hubiera quedado como tutor de Ash pero las leyes se lo impedían, aunque esa es una historia para otro momento, el regalo era un pequeño pokémon amarillo, un Pikachu.
Satoshi por su parte obsequio un huevo pokémon a su hijo, después de unos meses de este salió un growlithe, a diferencia de los que él conocía este tenía el pelo más largo, su padre le explicó que se debía a que era debido a que provenía de una región lejana y por eso su tipo doble de fuego/roca, Ash, Pikachu y growlithe rápidamente se volvieron los mejores amigos.
Para sorpresa de Satoshi Ash optó por seguir viajando con él, esto lo llenaba de tranquilidad, aunque no estaba seguro del todo, pensó que si seguiría con él ya no podía continuar con sus enseñanzas infantiles del mundo pokémon, tenía que instruirlo para ser un hombre, no uno normal, un hombre, entre los hombres. Cuidados infantiles los hubieran separado si tan solo hubieran sabido lo que pasaría.
El tiempo pasó en un abrir y cerrar de ojos, Satoshi y Ash miraban una ciudad desde una gran colina, hoy era un día especial -Feliz cumpleaños Ash- el tiempo cambia todo y con Ash no era la excepción, ahora era un adolescente de 16 años, media 1,73m, relativamente alto para su edad. Su padre quien en ese momento lo abrazaba afectuosamente mostraba algunas canas y rasgos más adultos, al igual que su hijo el poseía un cabello azabache, sus ojos eras café oscuro, más que los de Ash y tenía tez blanca.
–esto es para ti- dijo el padre separándose de su hijo y entregándole una mochila, dentro vio un libro y una carta, al abrir esta última quedo inmóvil. –Es una tarjeta platino de transporte, con ella podrás viajar ilimitadamente en cualquier medio de transporte reconocido por las ligas pokémon… es hora de que escojas tus propias aventuras y sigas tu camino- dijo Satoshi con una cálida sonrisa.
Ash derramó algunas lágrimas por tal obsequio. –gracias papá- una cálida sensación lleno el corazón del joven. –en cuanto al libro… es nuestro favorito, esta edición ni siquiera ha salido al mercado me costó mucho conseguirlo- dijo el adulto con una vigorizante sonrisa.
-Es-esto es- apenas podía hablar. –¿está bien que yo lo tenga?- pregunto Ash con escepticismo.
Su padre asintió con la cabeza. –no hay nadie que lo use mejor- recalcó, Ash trago saliva sonoramente y abrió el libro, luego miró a su padre.
-qué tal si lo leemos la primera vez juntos- sugirió el chico con una sonrisa llena de determinación, algunas lágrimas empezaron a salir cómicamente de los ojos de Satoshi. –eres el mejor hijo, sin duda te extrañare, eras genial para mis movidas- dijo con orgullo.
Los dos se sentaron al pie de un arbusto cercano y comenzaron con una placida lectura, cualquiera que los hubiera visto pensaría en un momento tierno entre padre e hijo al menos hasta que vieran el nombre de la portada de aquel peculiar escrito. "El rey de la seducción: edición definitiva"
Esta historia continuará….
Dejen dudas y sugerencias en los comentarios o por mensaje, el plan es simple, hare de Ash un amo del Harem.
