Doroty despierta ante el constante ruido de los demás niños, mientras ellos se apuraban ella seguía intentando despertarse completamente. La noche anterior no podía dormir debido a sentirse bastante confundida con su entorno, parecía como si nada fuera real, como si todo fuera una simple ilusión.
Prefiere no prestarle atención a ese pensamiento, le causaba muchos mareos pensar demasiado en algo que no tenía una respuesta. Todo estaba en su mente después de todo. Se levantó de la cama y buscó en el closet su uniforme que era un vestido de color verde aceituna, un color bastante aburrido para su gusto. Los botones eran del mismo color mientras que el moño que tenía alrededor del cuello del vestido era de color blanco. Se puso sus calcetines de color blanco y zapatos de correa negros. Se puso un broche que tenía una gema de Peridoto para que su cabello dejara de ocultar su ojo izquierdo.
Se apresuró a salir para bajar a desayunar con los demás niños, pasó por la oficina de la dueña del orfanato y escuchó que hablaba con una pareja, al parecer iban a adoptar a algún chiquillo. Vaya suerte tienen algunos.
Finalmente llegó al comedor, justamente a tiempo, evitaba que la regañaran por llegar tarde.
Mientras tanto...
—"Están seguros de adoptarla? No es una niña muy sociable, también tiene varios problemas médicos. Sería una carga para ustedes, ella está mejor aquí. Le podemos sugerir otras niñas que son más extrovertidas y cariñosas, dudo que Doroty sea la indicada para ustedes"—. Les dijo la dueña del orfanato, quien empezó a buscar los documentos de alguna otra niña que cumpliera con las expectativas que creía la pareja frente a ella tenía. —"Aquí tengo mis sugerencias. Aquamarine es una niña bastante juguetona, adora estar con los demás niños. O también Nancy, ella es bastante cariñosa con todos y es de buen corazón"—.
"Como si necesitase ser sociable"—. Pensó Hone Onna mientras escuchaba con "interés" los nombres de las demás niñas que se les eran ofrecidas para adoptarlas.
—"Estamos seguros de nuestra decisión, señora Leone. Queremos a Doroty, creemos que su verdadera personalidad aparecerá estando con nosotros. Solo es cuestión de tiempo y paciencia"—.
La mujer los miró un tanto dudosa de accederles los papales de la menor. La pequeña no se lo tomaría para nada bien, pero no podía hacer mucho por ella si la querían adoptar. Además, aún se desconocía el paradero de sus padres biológicos, lo cual era muy extraño. No los encontraron ni vivos, ni muertos. Era como si el viento se los hubiera llevado. Dejó salir un suspiro de rendición y busco los papeles de Doroty, esperaba que aquella pareja no se arrepintiera después y regresarán a la menor al orfanato.
—"Aquí están todos los documentos de Doroty, los trabajadores sociales irán a verlos luego de un mes para asegurarse que Doroty está segura y cómoda con ustedes... espero que no la devuelvan después de eso al orfanato, le romperían el corazón a la mocosa"—.
—"Entonces le puedo asegurar que ella no volverá aquí, crecerá con nosotros y vivirá felizmente"—. Le respondió Sone Anna a la señora Leone.
—"Eso espero..."—.
Luego de que ambos firmaran todo aquella mujer los guió donde estaban los demás niños. Doroty no se encontraba ahí por lo que los guió a la biblioteca que tenían para que los niños leyeran. Ahí estaba la pequeña rubia, en medio de un muro de libros que había hecho mientras leía un libro titulado "Lolita" el cual la dueña del orfanato le arrebató rápidamente.
—"Doroty! Este no es un libro apropiado para tu edad, cuantas veces debo repetirlo?"—.
—"... Doroty ya lo ha leído dos veces cuando nadie está cerca"—.
—"Entiendes el concepto de ese libro, Doroty?"—. Ichimokuren se acercó a la menor, dándole de que hablar.
—"Doroty entiende! Doroty sabe qué hay personas perversas... que pueden dañar a Doroty... hacerle mucho daño, por eso Doroty quiere pelear! Doroty quiere moler huevos!"—.
Hone Onna aguantó como pudo su risa, dejando salir un ligero sonido que indicaba que quería reírse por lo que la menor había dicho. Ren ahora se sentía en peligro.
—"Ay, Doroty..."—. La señora Leone puso el libro en su lugar. —"Te tengo buenas noticias, ellos serán tus nuevos padres, fuiste adoptada por ellos, Doroty"—.
La rubia los miró bastante sorprendida, se suponía que ella debía esperar a su mamá no irse con unos extraños.
Dio unos pasos hacia atrás, tirando por libros que tenía a sus espaldas. No lucia contenta a diferencia de otros niños que estarían bastante felices de haber sido adoptados.
—"... Bye!"—. La pequeña hizo un intento de huir de los mayores, pero fue atrapada por otra cuidadora. —"SUELTAAAAAAAAA!!"—.
Solo Ichimokuren y Hone Onna se dieron cuenta que una ventana se cuarteó ante el grito de la menor, tenía una voz poderosa.
—"Doroty, cálmate! Ellos serán buenos contigo, te cuidarán y crecerás con ellos"—.
Pero la pequeña rubia no parecía escuchar, pataleaba y se retorcía para poder liberarse y esconderse en algún lugar del orfanato. No quería ir con ellos, era lo que la dueña del orfanato temía, que Doroty se pusiera de ese modo.
Algunos niños escucharon el escándalo que la menor estaba poniendo y se asomaron para ver que pasaba. Algunos incluso empezaron a decir que Doroty era una malagradecida pues tenía una familia asegurada y estaba rechazándola completamente. Doroty peleó hasta el final pero cuando se dio cuenta ya estaban acercándose a un carro para irse con aquella pareja.
—"DOROTY NO QUIERE IIIIIIRRR!!"—. Tarde, ya estaba sentada en uno de los asientos del carro y con el cinturón de seguridad puesto.
La dueña del orfanato les entregó a la pareja toda la información de Doroty, sus documentos y las pocas pertenencias que esta tenía en el orfanato. La pareja se subió al auto y emprendieron viaje de regreso a casa. Doroty veía como se alejaban cada vez más del orfanato, ahora como su madre iba a encontrarla si ya no estaba ahí? Le preocupaba mucho eso.
Quería empezar a llorar pero se distrajo con el paisaje. Al no poder salir más allá del patio del orfanato estaba maravillada por el paisaje que veía.
—"Te gusta?"—. Pregunto Hone a la pequeña.
—"... Van a vender a Doroty?"—.
—"Eh? Claro que no, somos tus padres ahora. Debemos cuidar de ti, ver por tu bienestar... esas cosas"—. Le dijo Ichimokuren a la pequeña.
—"Ah... pero, que pasará cuando la mamá de Doroty vaya a buscarla al orfanato?"—.
—"Bueno, en ese caso dejaremos que te visite y al ser ahora tus nuevos padres no podrás vivir con ella hasta que tengas 18, ahí será tu decisión ir con ella o quedarte con nosotros"—. Le respondió Hone a la pequeña rubia.
—"Doroty entiende... Doroty puede tener más vestidos?"—.
—"Los que tú quieras"—. Le respondió Ichimokuren bastante despreocupado sin saber que acaba de darle la autorización de tener todos los vestidos que quisiera y eso no se detendría con el paso de los siglos.
—"Doroty está agradecida!"—.
Ambos youkai sonríen ante lo ingenua que podía llegar a ser la pequeña, estaba empezando a confiar en ellos bastante rápido. Era lo mejor, la "criarían" en lo que la señorita llegaba a la ubicación en la que estaban. Solo tendrían que entretener a la rubia en ese tiempo, no sería difícil. Fue fácil encontrarla luego de 200 años, su alma logró reencarnar luego de haber muerto de aquella forma tan violenta. Aunque después de reencarnar solo duro seis años más por lo que tardaron 10 años para volver a encontrarla. En palabras simples, la pequeña rubia ya tenía 210 años de vida y ni siquiera lo sabía.
Por el momento no recordaba absolutamente nada de eso, pero pronto lo haría. Su memoria tenía lagunas que la confundían bastante, pero pronto eso tendría sentido para ella. Se lo tomaría bastante mal, estaban seguros de eso y estarían preparados para ese momento.
Luego de una hora lograron entrar a la ciudad, Doroty veía con mucha emoción los grandes edificios y los carros que pasaban, hacia mucho que no los veía y pareciera que fuera la primera vez que los ve en su vida. Ichimokuren estacionó el auto cerca de un edificio de departamentos, ahí viviría de ahora en adelante. Si es que duraban algunos años ahí antes de que la señorita se presentara ante Doroty.
—"Doroty, está bien si quieres llamarnos por nuestros nombres y no 'papá o mamá', lo entenderemos"—. Le dijo Ichimokuren.
—"... papi... madre... Doroty les dirá madre y papi..."—.
—"Eh? Por qué a él si le dices papi y a mi no me dices mami!?"—. Hone no se veía contenta ante el favoritismo de la pequeña, algo hizo mal desde el inicio.
"La señorita me va a rematar, algo hice mal y ahora me odia, que voy a hacer? Nunca antes una niña me había odiado!"—. Pensó Hone mientras intentaba recordar todo lo que hizo, no había hecho nada para hacer enojar a la pequeña.
—"Doroty... Doroty no sabe el porqué... solo siento que es cómodo para Doroty llamarlos así... Doroty espera que pronto te pueda llamar 'mami' en lugar de madre!"—.
Al menos no la odiaba, solo se sentía cómoda llamándola 'madre'. Entraron al edificio y subieron por un elevador hacia su departamento. Al entrar la atención de la pequeña rubia se dirigió hacia los libreros que estaban a los lados del televisor. Creía que prendería el televisor para ver los canales que tenía pero al parecer le llamaban más la atención aquellos libros.
—"Muchos libros... Doroty puede leerlos?"—.
—"Claro que si, ahora son tuyos, léelos cuantas veces quieras"—. Le dijo Ichimokuren.
Doroty empezó a ver los títulos de los libros, todos le llamaban la atención, quería leerlos todos.
—"Ah, cierto... la siguiente semana irás a la escuela"—. Escuchó a Hone.
—"QUE!?"—. Doroty dejó caer el libro que había tomado, no lucia bastante contenta con aquella noticia.
Ambos creían que se pondría feliz puesto que adora la literatura por lo que supusieron que adoraba estudiar, pero vieron que no. Sería bastante difícil que se adaptara a la escuela entonces, pero debían inscribirla. Debían mantenerla ocupada para cuando la señorita llegara y pudieran explicarle todo con calma, era mejor que tuviera la mente distraída con tareas de la escuela.
—"Debes ir a la escuela, tienes 6 años. Estás en edad para ir a la escuela, estoy segura que te encantará después"—. Le dijo Hone mientras se acercaba a la menor y le acariciaba su rubio cabello. —"Se que no te gusta la idea, pero verás que pronto serás la mejor de tu clase"—.
—"... Doroty espera eso..."—.
[Απομίμηση]
Doroty logró ingresar a una escuela privada donde los niños con padres de mucho dinero atienden. La pequeña rubia sentía que no encajaba en aquella escuela, no tenía con quien hablar y algunos niños la miraban con burla.
Había un estereotipo rondando por aquellos rumbos: Las rubias son estupida, no tienen inteligencia, solo una nuez por cerebro pero de gran belleza.
Doroty no era así, tenía un gran coeficiente intelectual, podía responder un examen en menos de cinco segundos y dejar a todos impresionados, pero no quería ganarse una mala reputación por ser más inteligente que los demás por lo que se aferró a la idea de fallar a propósito para que su belleza opacara su poca inteligencia.
Hone Onna e Ichimokuren se dieron cuenta de las bajas calificaciones de la menor, si seguía así podían expulsarla por no cumplir las expectativas que imponían en los estudiantes. Algo estaba pasando dentro de su cabeza que no la dejaba concentrarse o simplemente estaba fallando a propósito.
—"... Doroty"—. El mayor la llamo.
—"Doroty está ocupada, papi"—. Respondió una entretenida rubia, estaba mirando un programa sobre mitología griega, estaba bastante concentrada hasta que le apagaron el televisor. —"Eh! Doroty estaba viendo eso"—.
—"Lo se, pero estas perdiendo el privilegio de ver la televisión con estas calificaciones tan bajas, hay algo que te molesta? Alguien te está molestando en la escuela?"—. La rubia negó. —"Entonces? A que se deben estas bajas calificaciones?"—.
—"... Doroty falla a propósito... porque Doroty es rubia, por lo tanto Doroty es estupida..."—.
Aquellas palabras sorprendieron a ambos mayores, de donde había sacado esa idea? Alguien debía estar molestándola entonces para tener esa idea en su cabeza, ese estereotipo estaba afectándole.
—"No eres estupida, nadie es estupido. Que seas rubia no te hace estupida y mucho menos, eres una niña inteligente y eso deben saberlo, debes dejárselos en claro que eres una niña trabajadora y estudiosa"—. Le dijo Hone a la menor.
La pequeña sólo pudo bajar la mirada y jugar con sus dedos, no quería dar una mala impresión y terminó preocupando a sus padres. Debía compensarlo.
—"Doroty mejorará! Doroty no se dejara llevar por malas palabras y hará un gran esfuerzo!"—.
—"Así se habla!"—.
Al menos ya no se preocuparían por las calificaciones de la menor, era fácil de manejar. Esperaban que fuera así cuando se convirtiera en la siguiente Hell Girl.
[Οικογένεια]
El director los había llamado pues Doroty había golpeado a otro niño. Su nombre era Arthur, su padre es un famoso abogado y jefe de policía, eso les preocupaba más que el golpe que le dio Doroty a puño limpio.
Las cosas estaban yendo demasiado bien en esos meses, pero justo llega la señorita una noche inesperada y los problemas empezaban. Aún no le explicaban nada a Doroty, pero estaban sospechando que ya sabía algo. Sospechaban, pero no estaban seguros.
Eran justamente las 12:00am cuando la señorita hizo su llegada, Doroty ya tenía horas dormida puesto que al día siguiente tenía clases.
—"Donde está?"—. Les pregunto Wanyuudou.
—"Tiene desde las 9 dormida, no creo que la pueda ver, señorita"—. Respondió Hone Onna.
Lo que no sabían era que la menor se había levantado por un vaso de agua, pero al ver la luz encendida aún decidió espiar pues creía que sus padres estaban coqueteando, adoraba molestarlos con eso. Pero esta vez era diferente, habían más personas.
—"Es lista, cierto?"—. Fue la pregunta de Enma, tenía el pendiente de que aquel estereotipo fuera cierto y tener que hacer más trabajo del que debería.
—"Lo es, puede resolver un examen en diez segundos, lo más rápido que ha respondido son cinco segundos"—. Le respondió Ichimokuren.
—"No debe juzgar un libro por su portada, señorita"—. Le dijo Wanyuudou.
—"No le han dicho nada, verdad?"—. La menor miró a Hone y Ren, si la rubia no recordaba nada entonces deberían refrescar su memoria. —"Sobre el imperdonable pecado que cometió en vida... debe pagar el precio, expiarse como una Jigoku Shoujo..."—.
La pequeña rubia escuchaba con aburrimiento lo que estaban hablando, ya comenzaba a darle mucho sueño hasta que escucho las palabras "Jigoku Shoujo". Algo dentro de ella sintió que esa palabra ya la conocía de alguna parte, pero no podía recordar de donde.
El sueño comenzaba a ganarle, pero también tenía mucha sed y no estaba dispuesta a volver a la cama con sed. Se levantó de donde estaba y fingió que acababa de levantarse, bostezando y tallándose el ojo izquierdo, se dirigió a la cocina y ahí fue donde los presentes la vieron.
—"... Doroty tiene sed..."—. Fue lo que les dijo, Hone fue quien le dio un vasito con agua a la rubia. —"Quien es esa?"—. Pregunto mientras miraba a Enma. —"Hola, Ojīchan"—. Educada ante todo.
—"Mi nombre es Enma Ai"—. Le respondió la pelinegra a la rubia. Doroty solo miraba a Enma fijamente con su ojo izquierdo visible pues su ojo derecho estaba cubierto por su cabello.
Algo dentro de su cerebro pasó como un rayo, un recuerdo un tanto confuso. Solo miró a aquella chica por unos segundos y su cerebro comenzó a mandarle recuerdos que la estaban confundiendo cada vez más. Al estar tan confundida su estado de ánimo pasó a estar asustada de Enma, volvió a mirar a la mayor y comenzó a llorar mientras dejaba caer el vaso con el agua que no pudo tomarse.
—"MONSTRUO!"—. Le gritó en medio de su llanto y el vaso que estaba en el suelo terminó explotando en millones de pedacitos.
Hone intento calmar a la rubia pero esta corrió directamente hacia Ichimokuren y dio un salto para que la cargara. El pelinegro levantó a la rubia y la pequeña se le aferró mientras seguía llorando. Ese fue un mal comienzo, esperaban que le agradara y empezara a querer jugar con la señorita, pero le gritó y lloró. Enma solo miraba como la pequeña rubia tenía un tipo de berrinche que no entendía para nada, esperaba que ya recordara el pecado que cometió para que empezara a trabajar.
Ichimokuren y Hone llevaron a Doroty de regreso a la cama, calmándola como podían pues era muy tarde para que hicieran ruido y la pequeña rubia tenía una voz bastante fuerte. El llanto de Doroty se fue calmando poco a poco, solo estaba temblando de miedo.
—"Papi... onee-chan es bastante terrorífica... Doroty le tiene mucho miedo"—. Hablo la rubia mientras se aferraba al brazo del mayor.
—"Empezaron con el pie izquierdo... pero seguro se llevan bien después. Por ahora duerme, irás a la escuela en unas horas más y necesitas descansar. Por la mañana desayunarán juntas y podrás conocerla mejor, ya verás que no es tan terrorífica, solo es reservada"—. Le dijo Ichimokuren para calmar a la rubia.
Doroty simplemente asintió. Ambos mayores iban a retirarse de la habitación pero Doroty quería que Hone se quedará con ella pues aún tenía inseguridad con aquella chica en la casa.
Cuando amaneció y levantaron a Doroty para que fuera a la escuela, ambas chicas se encontraron nuevamente para tomar el desayuno. Doroty la mirada con desconfianza y Enma la miraba con indiferencia, esperaban que no fuesen a odiarse o algo así. Tan solo esperaban que esa relación que tenían mejorara, iban a estar juntas por una eternidad y era mejor que se llevaran bien.
Solo esperaba que la menor recordada su pasado, al menos parte de lo que hizo para que cumpliera con su deuda.
Si hubieran sabido que esa reunión los guiaría a más problemas mejor hubieran intentado reunirlas de una manera diferente, pero era demasiado tarde para cambiar lo qué pasó.
—"Como saben, Doroty golpeó a uno de sus compañeros y no nos ha dicho la razón de su acción"—. Les dijo el director, no se veía molesto pero estaban seguros que lo estaba por dentro. —"El padre de Arthur no podrá presentar, pero su hijo tiene la última palabra sobre lo que pasará con Doroty"—.
Esas no eran buenas noticias. El menor iba a pulverizar a Doroty, haría que la suspendieran de la escuela.
Mientras tanto Doroty estaba afuera de la enfermería, debía esperar a su compañero de clase para ir juntos a la dirección. No quería golpearlo pero estaba tan enojada, confundida y triste. Y el hecho que Arthur comenzara a joderle el hígado hizo que estallara y le soltara un buen puñetazo. Escuchó la puerta abrirse y volteó para encontrarse con el menor de cabellos cafés. Tenía una bendita en su mejilla y en la nariz, en verdad lo golpeó bastante fuerte. No esperaba tener aquella fuerza.
—"Que ves, enana?"—. Arthur la miró con enojo y disgusto, la rubia solo bajo la mirada al suelo mientras seguía pensando en aquellos confusos recuerdos que logró obtener.
No los entendía, estaba bastante confundida. Volteó para volver a ver a Arthur, pero se encontró también con el rostro de Enma. No entendía cómo entró a la escuela si solo podían entrar los padres y el conserje que limpiaba las instalaciones escolares. Eso la asustó mucho, no la pensó y se acercó a Arthur para esconderse.
—"Hey! Que intentar hacer ahora? Suéltame, bicho raro!"—. El menor intentaba apartar a Doroty de él. Logró empujarla luego de darle media vuelta, Doroty le daba la espalda a Enma y Arthur estaba frente a Doroty. —"Tienes suerte de ser una mocosa enana! Hare que te expulsen de la escuela! Es lo que te mereces, vayamos a la dirección"—.
El menor de cabellos cafés tomó a la rubia del brazo y comenzó a caminar con ella hacia la dirección, alejándose poco a poco de Enma quien a los pocos segundos desapareció. Doroty volteó de reojo y al ver que ya no estaba dejó salir un suspiro de alivio. Ahora lo que le preocupaba era que sería expulsada de la escuela, todo por estar de mal humor, por hacer golpeado a su compañero y también culpaba a aquella extraña chica.
—"No es por asustarte, pero... yo también logre verla"—. Doroty miró a Arthur cuando éste le confesó aquello. —"Sabes quien es? Debe ser tu hermana, cierto?"—. Al ver que Doroty negó se mostró bastante preocupado. —"... Nadie mas puede entrar aquí... solo nuestros padres"—.
Ambos niños se detuvieron antes de llegar a la dirección, Doroty se dejó caer al suelo, estaba intentando guardar la calma pero podía escuchar su corazón latir al máximo.
—"Oi! Que tienes? Por qué te estás poniendo así?"—.
—"... Doroty... Doroty lo siente"—. Arthur se mostró confundido ante aquella disculpa. —"Doroty lamenta haberte golpeado... Doroty estaba molesta y cuando me molestaste... Doroty se molestó más..."—. Le dijo mientras empezaba a llorar. —"Doroty tiene miedo... sniff... ella... e-ella es Jigoku Shoujo... *sob* Doroty... Doroty no quiere... Doroty no..."—.
—"Está bien... tranquila, te creo... no debes tenerle miedo, ella no puede hacerte daño"—. Arthur abrazo a Doroty y esta se aferró a él, estaba llorando de miedo, confusión y rabia, se sentía traicionada, decepcionada y frustrada.
Pasaron unos minutos cuando la rubia finalmente se calmó, ambos estaban afuera de la oficina del director. Doroty estaba recargada en el hombro de su compañero, las cosas estaban arregladas entre ellos. Arthur estaba analizando la situación en su cabeza, no podía simplemente ignorar lo que estaba pasado frente a sus ojos, logró ignorar épicamente la presencia de Jigoku Shoujo. Aunque no podía cantar victoria aún, tarde o temprano esa chica se daría cuenta que la vio y lo tendría entre la espada y la pared. Había visto a Jigoku Shoujo! Que iba a hacer ahora? Estaba metiendo sus manos directamente al fuego! La chica que tenía recargándose en su hombro, había una posibilidad del 80% que fuera una Jigoku Shoujo también! Y estaba ayudándola! Literalmente estaba poniéndose la soga en el cuello, cavando tu propio agujero para su tumba y metiéndose en un camino bastante peligroso.
Aunque... que tan malo podría ser? Solo la distraería para que el peso en sus hombros no fuera tan pesado. Podría ser un hombro en el cual pueda llorar, sería los oídos que la escucharían y sería el novio...
En que estaba pensando?
Sacudió su cabeza mientras se ponía rojo cual tomate en el mercado, estaba enamorándose de la niña que lo golpeó por joderle el hígado. Puede que le estén gustando las chicas rudas o algo así, quien sabe. Dejó salir un suspiro pesado, solo tenía 6 años como para enfrentarse a algo tan peligroso como lo era Jigoku Shoujo. Estaba arriesgando que lo enviaran al infierno por andar como chicle en el cabello rubio de Doroty.
La puerta de la dirección se abrió, Arthur movió un poco a la menor y está miró hacia la puerta de la dirección. Ambos entraron y ahí vio a los padres de Doroty, los estaba juzgando con la mirada. Ellos eran youkais, podría ser un niño pequeño pero no era estupido, no podían engañarlo de esa forma. Doroty se acercó a quien era su "padre" y éste la sentó en sus piernas mientras Arthur se sentó en una de las sillas disponibles en la dirección.
—"Señorito Arthur, el señor y la señora Ishimoto están al tanto de la situación, ahora depende de usted la decisión final"—. Hablo el director.
—"... Ya arreglamos nuestras diferencias, no es necesario que la suspendan o expulsen de la escuela. Además, Doroty estaba muy frustrada debido a que los exámenes están cerca y no es como si tuviera mucha inteligencia, sin ofender"—. Hablo el menor y luego de decir lo último miro a la rubia.
—"Doroty no se ofende..."—. Respondió la menor con desgana. Arthur estaba aguantando las ganas de abrazarla de nuevo para darle energías.
—"También me gustaría pedirle una cosa, señor director... quiero ser el compañero de estudio de Doroty, claro... si sus padres están de acuerdo"—.
Esperaba que no sospecharan que ya sabía que eran youkais, estaba arriesgándose bastante pero con tal de mantener a la rubia segura y que ella se sintiera segura entonces arriesgaría todo lo que tenía. Incluso su alma.
—"Claro que puedes, es lo menos que podemos hacer luego de que nuestra hija te golpeara"—. Le dijo Hone al menor.
Las cosas se arreglaron, todo estaba yendo demasiado bien. Luego de que todo estuviera arreglado, los cuatro salieron de la dirección y los menores regresaron a sus clases. Arthur tenía que armar un buen plan de escape si quería ayudar a Doroty a no terminar como Jigoku Shoujo, sería arriesgado pues no conocía el sistema o reglas de las Jigoku Shoujo, pero podría investigar.
Mientras tanto, Wanyuudou y Enma estaban a las afueras de la escuela, ya sabían que Arthur era un pequeño bache en el camino del cual no debían preocuparse pues odiaba a Doroty. Pero si veían movimiento sospechoso de su parte entonces tendrían que mantenerlo a raya con lo que hiciera.
Arthur por lo mientras estaba concentrado en sus clases, su mente estaba dividida en esos momentos. Estaba en sus clases y planeando la escapada de su vida, al menos para Doroty. Podría intentar distraer a esos youkais con algunos trucos que sus tatarabuelos de dos generaciones pasadas crearon, podrían servirle bastante y Jigoku Shoujo estaría sorprendida por el truco bajo su manga.
[Αρθούρος]
Logró encontrar el libro que buscaba en la gran librería de su hogar. Su padre no se daría cuenta que lo estaba usando puesto que no le interesaba lo que hiciera en sus tiempos libres, no le prestaba tanta atención de todas formas solamente en público era cuando le daba atención, tal vez por eso adoraba salir con su familia pues obtenía algo de atención por parte de sus padres.
Envidiaba la familia falsa de Doroty en esos momentos, pero esa familia falsa estaba lastimándola y debía sacarla de ahí lo más pronto posible o todo se iría directo al caño. Y quien sabe que le pasaría a la rubia si fallaba. Oculto aquel libro en su habitación, habían más libros pero ese era el que necesitaba por el momento. Sentía que en cualquier momento algo aparecería en su habitación y tenía que preparar su mejor actuación para no asustarse o mostrar reacción ante...
—"Me has visto"—. Escuchó la voz de Jigoku Shoujo.
—"No muestres reacción, no muestres reacción"—. Pensaba mientras sacaba sus libretas de la escuela para hacer sus deberes. Pudo ignorarla épicamente en la escuela, podía ignorarla de la misma forma en la comodidad de su habitación.
—"Planeas ignorarnos? Eso ya no te sirve, sabemos que has visto a la señorita"—. Hablo Wanyuudou. Arthur no contaba con la presencia de aquel sujeto.
—"Estoy jodido, estoy jodido, estoy jodido, estoy jodido, estoy jodido"—. Gritaba internamente mientras hacía algunas ecuaciones en su libreta, su mano no temblaba de suerte pero una de sus piernas estaba temblando de miedo. No quería ni voltear a verla, apenas y la había visto de reojo, le dio miedo aún así pero ahora era diferente, tenía a esa chica a sus espaldas, mirándolo fijamente.
Para su buena suerte se escuchó un ladrido, era su mascota Franky. Su perro apenas entró y noto a esos dos, estaba a punto de volver a ladrarles pero Arthur levantó de su asiento y detuvo a su mascota de hacer eso.
—"Franky, sabes que a mi madre no le gustan tus ladridos... que miras de todas formas?"—. Miró al frente donde estaban esos dos y fingió no verlos. —"No hay nada... no es como si hubieran fantasmas aquí, cierto?"—. Acaricio la cabeza de su mascota pero esta lo tomó de la manga de su pijama y lo jalo hacía la salida de la habitación. —"No puedo jugar contigo, debo terminar mis deberes y mantener mi alta calificación... ya sabes cómo es mi padre"—.
Sacó como pudo a su mascota, no podía tenerlo mucho tiempo dentro de su habitación pues era una "distracción" de sus estudios cuando eso no era cierto, le ayudaba pero a sus padres no les importaba que tanto se estresara por sus deberes y las expectativas que ponían sobre él.
Regreso a su escritorio para seguir estudiando y terminar sus deberes.
Regreso a su cabeza la relación que Doroty tenía con sus padres, desde que los vio y noto aquella relación tan sana, alegre y pura sintió unos grandes celos, envidia e ira. Fue una de las razones que empezó a molestar a la menor, enseñándole cosas que no debería de saber aún, metiéndole estereotipos en la cabeza y creando rumores sobre ella. Y le enojaba como aquella relación se fortalecía cada vez más... quería tener eso, deseaba tener esa atención, anhelaba estar en su lugar.
—"Desearía enviarla al infi-"—. Detuvo lo que estaba haciendo para sacar rápidamente una pistola con silenciador que le había dado su padre en caso de que quisieran secuestrarlo o algo así. Apuntó directamente a Enma y aún con las manos temblorosas disparó. Fue en vano pues la pelinegra solo se deslizó hacia un lado, evitando aquella bala que iba directo a su cabeza.
—"Deja de jugar con mi mente... querías mi atención, ahora la tienes... que mierda quieres, Jigoku Shoujo!?"—. Le pregunto bastante enojado, cambió sus pensamientos de aquella manera y no estaba feliz, lo estaba manipulando.
Mandar a Doroty al infierno... jamás!
Prefiere trabajar para ella que mandarla al infierno. Hacer eso es algo cruel, pero más cruel era el hecho que Jigoku Shoujo manipulara sus pensamientos para llegar a pensar aquello... enviar a Doroty al infierno por los celos de tener aquella familia deseada.
—"Anda, habla! No tengo toda la noche... o acaso solo querías hacerme enojar?"—. Su paciencia estaba acabando ante el silencio de esos dos. Su plan estaba cayéndose en esos momentos, aunque... aún podía salvarlo! Podía usar ciertas cosas a su favor.
—"Te voy a dar un consejo, niño. No te metas entre ella y la señorita, te traerá muchos problemas"—. Le dijo Wanyuudou a Arthur.
—"No me estoy metiendo en medio de nadie, solo ayudaré a esa enana a pasar los exámenes que lo necesita. Eso no significa que arriesgue mi pellejo sabiendo la clase de monstruo que tengo en fre-"—. Se interrumpió a si mismo cuando la misma bala que había disparado se devolvió a él, le rozó la mejilla y algo de sangre estaba deslizándose debido a la pequeña herida. Tuvo mucha suerte, esa bala pudo haberlo matado.
Rezaba internamente que no hubiera nadie del otro lado de la pared, algún pobre sirviente pasando tranquilamente por ahí y de repente estaría en el cielo. No escuchó nada caer, así que asumió que no había nadie cerca.
—"No te metas donde no te conviene..."—. Escuchó a la chica del infierno hablar, le daba escalofrío escucharla. —"Lo que pase con ella no es de tu más mínimo interés..."—.
—"... Es cierto... no es de mi interés..."—. Respondió el niño.
Enma y Wanyuudou creyeron que el menor había comprendido y no se metería más en el medio, pero estaban equivocados.
—"Pero eso no significa que no me preocupe por ella, ahora que le daré tutoría necesito que esté de buen humor y lo único que están haciendo es hacerle daño, la hicieron llorar y hacer llorar a una niña no está bien"—.
—"Que no tu eres quien molestaba a la chiquilla? Por qué ahora te importa quien la haga llorar?"—. Pregunto Wanyuudou.
—"S-Si, pe-pero estoy planeando como remediarlo! Si hubiera sabido en qué o más bien con quién me estaba metiendo entonces no hubiera hecho nada... así que, enmendaré lo que hice. Es lo mínimo que puedo hacer... enmendar lo que hice"—. Les respondió un tanto avergonzado de las tonterías que hizo por los celos que le tenía a la rubia, tenía lo que él no y eso le hizo enfadar.
Era un niño, que podía hacer? Era normal que los niños se sintieran celosos de los demás, que tuvieran envidia de lo que otro tuviera. Era bastante normal. Aunque él se pasó un poco con sus acciones y ahora que tenía una idea de lo que estaba pasando a su alrededor era bastante obvio que iba a enmendar su error.
Lo que esos dos no sabían era que usaría todo a su favor. No lo notarán al inicio hasta que su plan B y C se dieran a cabo.
—"Por cierto... que traen con Doroty? Que fue lo que ella...?"—. Su pregunta quedó al aire al ver que ninguno de los dos youkais estaban en su habitación. Se habían ido por completo. Mejor para él, podría seguir planeando sin ser interrumpido pues logró engañar a Jigoku Shoujo.
[ΖΩΗ]
—"No, tonta! Eso está mal escrito. 'Dos de octavo'... desde cuando eso existe? Deja de inventar palabras!"—. Arthur regaño a la rubia por escribir aquello, le parecía bastante ridículo.
Estaba intentando ayudarla a estudiar pero estaba haciéndosela difícil. No memorizaba nada y su paciencia estaba quedando corta. Por lo menos les estaban dando comida y bebida, eso lo mantendría relajado por unos momentos.
—"Veamos... debes empezar a hacer cálculos mentales, tienes 10 segundos para darme la respuesta y si no lo logras, te lanzaré una mora en la frente de tractor que te cargas"—.
—"Doroty no tiene frente de tractor!"—. Se defendió la rubia ante aquel insulto sobre su frente, no era su culpa haber heredado eso de su familia biológica.
—"Como sea... 10 entre 2!"—.
—"5!"—. Respondió la rubia.
—"24 por 13!"—.
—"312!"—. Volvió a tener otro acierto.
—"13 por 250 dividido por 34 y resta 570"—. Arthur estaba seguro que no atinaría a la respuesta.
—"-474.411..."—.
Arthur miró a Doroty incrédulo. Tomó su libreta y empezó a hacer ese problema.
Al obtener la respuesta, volvió a mirar a la rubia. Estaba tan equivocado al decir que las rubias eran estupidas.
—"... Es correcto..."—.
—"Doroty adivino?"—.
—"No adivinaste, tú mente tiene la capacidad de hacer cálculos en cuestión de segundos... acaso te equivocas a propósito?"—. Le pregunto mientras se cruzaba de brazos.
—"Bu-Bueno... Doroty... Doroty puede explicarlo..."—.
—"No debes... es mi culpa... yo impuse ese estereotipo en ti porque no me agradaste el primer día por... asuntos personales"—.
—"Pero Arthur tiene la mejor vida, no? Le has dicho a Doroty que tu familia es millonaria"—.
—"Si, lo hice... pero no es como tú piensas, hay una gran diferencia entre tus padres y los míos"—. Le dijo mientras escribía algo en un papel y se lo pasaba a la menor de forma disimulada, aprovechando que los youkais que se hacían pasar por padres estaban distraídos. —"Te tengo envidia..."—.
Jigoku Shoujo fue a visitarme anoche, no lucia contenta acerca de mi estando en el medio de ustedes, debemos actuar antes de tiempo.
Espero que estes lista...
Lee con rapidez.
—"... Porque le tienes envidia a Doroty?"—. Pregunto la rubia mientras asentía, Arthur ya sabía que hacer.
—"Mis padres no me dan mucha atención, les preocupa más el trabajo que saber cómo me va en la escuela... si tengo un perro es solo para distraerme y protegerme, pero prefieren que solo sea de protección y no como un amigo. En cambio tus padres te dan la atención que necesitas, están al tanto de ti y no sientes abandonada en tu propia casa... algunas veces me siento solo... pero aprendí a lidiar con eso, estudio al máximo cuando me siento así, eso llena parte de ese vacío"—. Le dijo mientras escribía en otro papelito el plan que tenía en mente.
La rubia escuchó aquello con atención, se sentía mal por él. Aún si la llego a molestar en la escuela podía perdonar eso pues todo eso se debía a la poca atención y afecto que los padres estaban dándole. Quería decirle que podía usar a sus papis, pero luego se saber que eran una familia falsa... ya no sentía tanto apego a ellos.
Este es el plan:
Como sabemos el correo del infierno no puede ir más allá de Japón, al menos eso logre descubrir al cambiar la configuración de la computadora de mi padre.
Tengo planeado que tomes un tren a un aeropuerto de Japón, de ese aeropuerto te irás a Rusia, estarás a salvo ahí.
Tengo que hacer unos simples movimientos, unas cuantas llamadas y reservaciones, y estarás a salvo en un lugar seguro.
Debemos encontrar el día perfecto para llevar el plan a cabo, pero lo esencial que sea un fin de semana. Hare todo lo posible para darte de baja en la escuela y no tengas que preocuparte por eso.
Además de conseguirte una escuela para atender en Rusia, un traductor personal para ti y un perro guardián para ti, no te encariñes con el perro, no sabrá devolverte el afecto, solo te protegerá.
La rubia leía todo con rapidez. Estaba insegura de aquel plan, pero depositaría toda su confianza en Arthur. Ahora es su amigo y estaba segura que nada malo le pasaría a su lado, estaba protegiéndola y eso... hacía que algo creciera en su interior.
—"Todos los niños merecen un par de padres... pero no todos los padres merecen un niño... eso lo leí en alguna parte... un buen libro, por cierto"—. Dijo la rubia. Esta noto la mirada de extrañeza que Arthur le dio. —"Que pasa?"—.
—"No dijiste tu nombre al inicio de la oración..."—.
—"Oh... Doroty no se dio cuenta..."—.
La rubia vio que el la parte baja del papel había una pequeña oración: 'trágate el papel'. Claro! Debía hacer desaparecer la evidencia para que no los atraparan.
Dobló aquel papel y se lo echó a la boca ante la mirada de sorpresa de Arthur. Él había escrito eso como una broma, no espero que se comiera el papel de forma literal.
—"N-No comas eso! Es tóxico, tonta!"—. Pero fue tarde, la menor se había tragado el papel. —"Tú... eres tonta algunas veces..."—.
—"Estaban enviándose notitas de amor?"—. La voz de Hone les hizo dar un salto del susto, no esperaban que se desocupara tan rápido de su "trabajo" en casa como secretaria.
Aunque era obvio su "trabajo" pues debían vigilar de cerca a la siguiente Jigoku Shoujo. Evitar que escapará con alguien y creían ciegamente que el pelicafé no haría nada al respecto. Pero estaban equivocados. Ya tenía un plan de escape, incluso un plan B en caso de fallar en medio del camino. Solo debía ponerlo en marcha y ya tenían el día para eso.
—"Estoy seguro que Doroty encontrará a alguien mejor que yo"—. Dijo el menor mientras se cruzaba de brazos, quería evitar a toda costa volverse igual a su padre pues sabía que su madre no vivía la mejor vida aún con todo el dinero que tenía en su cuenta bancaria, se veía miserable cada día que pasaba. Su padre tampoco era el mejor esposo o padre, solo importándole el dinero... en vez de importarle su familia.
—"Tal vez si me caso con Arthur me dejen en paz... y se haga la paz mundial"—. Pensó la rubia mientras se imaginaba a sí misma teniendo la mejor boda de todas hasta habían pingüinos con moño caminando por el salón.
—"Doroty se quiere casar con Arthur y obtener la paz mundial!"—.
—"EH!?"—. Arthur se puso más rojo que el tomate del mercado. Un nuevo plan surgió en su cabeza sobre casarse con la rubia y llevársela lejos de Japón por razones de "trabajo", cuando en realidad sería una excusa para escapar. Abandonar su herencia, vivir humildemente con la rubia... no sonaba tan mal. Y luego la imagen de su mascota llegaban a su mente, no quería abandonarlo pero, que opciones tenía? Sería arriesgado, debía poner la seguridad de Doroty primero.
No se dio cuenta cuando había empezado a llorar en silencio debido al estrés que estaba siendo sometido. Tanto estrés y presión caían sobre él, debía tomar decisiones arriesgadas, abandonar muchas cosas y arriesgar su propia vida.
—"Ah!? Por qué Arthur llora? Do-Doroty dijo algo malo? Do-Doroty lo siente!"—.
Ahora los mayores tenían a dos chiquillos llorando en la sala, no sabían que hacer pues no hallaban un motivo para que estuvieran llorando de esa forma.
Al cabo de un rato, ambos menores se quedaron dormidos en el sofá. No sacaron ninguna conclusión del porqué estaban llorando, al menos no ellos. Enma estaba ahí, había aparecido luego de que los chiquillos se quedaran profundamente dormidos, los miraba atentamente, más que nada a Arthur. El menor aún dormido sentía que alguien lo estaba viendo, una mirada bastante pesada que lo hacía temblar y como impulso se apegaba más a la rubia.
—"Cree que debamos hacer algo, señorita?"—. Preguntó Wanyuudou.
—"No"—. Enma susurró. —"No se encariñen"—. Miró a Hone Onna e Ichimokuren.
—"... De acuerdo..."—. Respondió Hone, ella estaba empezando a encariñarse con la menor a pesar de que esta estaba más apegada a Ren, pero de vez en cuando cocinaban juntas.
—"No tenemos razones para encariñarnos con ella, señorita"—. Hablo Ichimokuren.
—"Lo dice quien le regalo un peluche gigante de una ballena"—. Le replicó Hone al pelinegro, Doroty quería una ballena de mascota lo cual era imposible que obtuviera y Ren fue a conseguirle una de peluche.
Debían admitirlo. Estaban tomándole cariño a la rubia, era demasiado inocente para ser una Jigoku Shoujo, pero no podrían hacer nada para evitarlo. Debían dejar que las cosas pasaran eventualmente. Debía pagar el precio de su pecado aún si no le gustaba, sería difícil y saber que sus "padres" no la defenderían o protegerían sería una gran traición.
[. . .]
—"Ella me dijo que podía ir a casa sola, que se sabía el camino así que la dejé... debí acompañarla... lo siento, señor y señora Ishimoto"—. Les dijo Arthur con algo de vergüenza, seguía esperando a sus padres los cuales ya se estaban tardando también debido al tráfico.
Habían salido de clases desde hace una hora y Doroty fue la primera en salir para ir a casa más temprano. Pero resulta que sus padres iban a recogerla, sepa Dios porqué decidió irse sola cuando sus padres iban a recogerla. Arthur cometió el error de dejarla ir sola, dejó que una niña se fuera sola aún con miles de peligros acechando alrededor. Se sentía culpable. Si algo le pasaba a Doroty iba a ser su culpa.
Hone e Ichimokuren dejaron al menor para comenzar a buscar a la menor, no pudo haber ido tan lejos, seguro estaba en algún parque porque se le olvidó el camino de regreso a casa.
Mientras tanto la pequeña rubia estaba en medio de un puente de mampostería, miraba hacia abajo donde estaba un lago lleno de peces, algunas personas se acercaban para aventarles pan a aquellos peces y algunos patos que pasaban por ahí.
Las pocas personas que la veían pensaban que solo estaba curioseando, esperando a sus padres o simplemente queriendo darles comida a los peces. Pero en realidad, ella estaba recordando algo, estaba bastante confundida sobre aquellos recuerdos que venían a su cabeza. Sus padres, el orfanato y una gran ola. No entendía nada, se supone que ya había pasado por el orfanato. Por qué recordaba otro orfanato diferente?
Empezó a caminar para cruzar el puente, camino por cinco minutos hasta parar frente a una escuela donde cuidaban a niños de entre 2 a 4 años. Se vio a sí misma con su madre cuyo rostro no lograba recordar. La estaba dejando en el orfanato como un "juego" que inventó, prometiéndole que volvería. Pero nunca regreso.
Se escapó del orfanato luego de cuatro años solo para darse cuenta que sus padres habían muerto. Su padre había muerto, aquel hombre que le crió con amor y paciencia se había ido, dejándola sola pues su madre no se preocupaba por ella. Cayó en cuenta que la engañó cruelmente, abandonándola para siempre pero logró escapar solo para enterarse cruelmente que estaba sola en aquel cruel mundo.
Ni siquiera su disque hermana se dignó en ir a buscarla, prácticamente ella y su madre la desaparecieron del árbol familiar. Fue tanto su dolor que lloro, grito y maldijo a su madre, y hermana. Soltando todo el odio que tenía en su corazón hasta quedar vacía, rota y triste. Para acabar con su miserable existencia se arrojó del puente en el que estaba hace unos minutos antes, y en el proceso de su muerte... Inundó aquel estado.
Aquella inundación fue registrada como la más catastrófica que casi termina por desaparecer a Saga. Afortunadamente eso no pasó y poco a poco aquella ciudad fue reconstruida pues se volvió famosa luego de aquella inundación, dándole algo de reconocimiento. Por unos años solamente.
Doroty no se dio cuenta que estaba llorando, ella estaba muerta y apenas recordaba ese detalle. Las personas que convivían con ella la olvidarían y volvería a sentirse miserable.
Arthur la olvidaría, sus compañeros de escuela la olvidarían, las personas del orfanato la olvidarían.
Recordar todo eso es horrible, solo quería olvidarlo de una vez por todas y esconderse en lo más profundo de un pozo para nunca salir de ahí. Escuchó que alguien llamaba su nombre y vio a sus "padres" acercarse a ella con una expresión de preocupación en sus rostros. Para que se preocupaban por ella? Solo estaban fingiendo y al final la lastimarían, la entregarían a Jigoku Shoujo para que trabajara para ella y se sentiría aún más miserable. Se sentía traicionada, se sentía abandonada. Se sentía enojada, decepcionada. Tantas emociones juntas fueron demasiado para su pequeño cuerpo y terminó vomitando ahí mismo.
—"Doroty! Que comiste? Te ha hecho daño"—. Hone Onna le daba palmaditas en la espalda a la pequeña.
—"Papas fritas..."—. No mentía, eso fue lo que comió pero no lo que le estaba haciendo daño. Le estaba haciendo daño la vil mentira que le dieron de criarla como una hija, todo eso fue mentira. La estaban usando.
Luego de eso regresaron a casa, la rubia iba muy decaída y asumieron que estaba cansada de la escuela. La rubia se bañó y cambió de ropa, tenía la mirada perdida en su reflejo, se miraba y solo veía a un monstruo que destruyó una pequeña ciudad por un berrinche.
Estaba decepcionada de si misma por haber hecho eso y por confiar tanto en los demás, terminaban mintiéndole. Pero... aún tenía una esperanza, cierto?
Arthur... Arthur era su única esperanza.
(...)
Arthur miraba a la rubia sorprendido, no tanto por el hecho de iba a ser una Jigoku Shoujo sino por el hecho que destruyó una pequeña ciudad con una inundación bastante grande.
Mientras Doroty comía su almuerzo con desgana, no estaba de buen humor y había estado decaída desde el día anterior, cosa que el menor entendía. Era difícil para ella aceptar toda esa verdad.
—"No te preocupes Doroty, ya tenemos el plan listo y el día está cerca, solo debes seguirles el juego por unos días más y podrás ser libre de ellos"—. Le dijo mientras le daba unas palmaditas en la cabeza.
—"... Está bien... Doroty seguirá fingiendo, Doroty ya quiere irse lejos"—.
—"Te aseguró que estarás cómoda en Rusia, nada te molestara y podré visitarte cada navidad, te encantará estar allá. Además, tener paz en tu vida es lo principal, así que no te sientas mal después si llegas a pensar que ellos estarán preocupados por ti. Solo te están usando, ya nos dimos cuenta de eso"—. Arthur tenía razón, solo era un juguete en el plan de los acompañantes de Enma.
—"Tienes razón..."—.
Los días pasaron, Arthur le dijo que solo llevara lo indispensable para escapar con más facilidad, no debía tener ninguna dificultad durante su huida.
Durante esos días estuvo escondiendo las cosas que llevaría para poder sobrevivir, incluso llevaba dulces para calmar sus nervios y ansiedad. Intentaba actuar como siempre actuaba, contenta y pasando desapercibida. Solo debía actuar como si fuera una tonta que no sabía la verdad de su pasado, al menos la primera parte de este.
Arthur por lo mientras hacía llamadas y reservas, todo debía salir a la perfección para que ambos lograran salir ilesos de aquella situación, sería difícil al desconocer el poder completo de Jigoku Shoujo pero no imposible.
El día de la huida llegó, sería por la noche por lo que Doroty estaba lista para irse de aquella casa llena de mentiras. Debía salir por la ventana pues si Enma aparecía en el momento que intentara cruzar la puerta entonces estaría perdida y el plan se iría directo al caño.
Amarró la cuerda de sábanas a una de las patas de la cama y el resto de la misma la lanzó por la ventana para poder bajar. Escuchó voces en la sala de estar, tomó sus cosas y empezó a bajar lo más rápido que pudo, una vez abajo comenzó a correr lejos de aquel edificio. Calculo bastante bien cuántas sábanas necesitaría para bajar, era inteligente, debía agradecer su gran inteligencia.
Arthur ya la estaba esperando con su chofer, se subió y emprendieron marcha a la estación de trenes pues el siguiente tren al aeropuerto principal de Japón saldría en una hora.
Mientras tanto en el departamento, Enma entró a la habitación de la rubia y no la encontró ahí, había huido. Regreso a la sala completamente sola, tenía una idea de quien había ayudado a la rubia a huir. Solo una persona la había visto y ese era Arthur.
—"Acaba de huir..."—. Les dijo a sus acompañantes.
—"Cree que haya sido ese chiquillo, Arthur?"—. Pregunto Wanyuudou.
—"Si"—. Respondió la menor.
—"Entonces debemos encontrarlos antes de que intenten algo"—. Esta vez hablo Ichimokuren.
Wanyuudou tomó su forma de carreta y subieron al mismo, debían localizar a la menor antes de que lograra huir de ellos.
De regreso con los menores, habían llegado a la estación de trenes y abordaron el tren que los llevaría al aeropuerto. Estaban bastante tranquilos y cómodos donde estaban, la zona VIP era la mejor.
Arthur veía con una sonrisa como Doroty estaba gozando de la suavidad de los asientos, la atención que recibía y los dulces que lograba tomar para comerlos después. Esperaba volver a verla pronto una vez se fuera a Rusia, estaría segura allá. Recibiendo educación, aprendiendo el idioma y haciendo una nueva vida, no quería olvidarla así que repetía su nombre en su cabeza una y otra vez con la promesa de no olvidarla jamás. Luego de estar mucho rato sentados se levantaron y salieron al balcón del tren, el clima estaba fresco por lo que Arthur le dio su bufanda a la rubia.
—"Doroty puede aguantar el frío"—.
—"Déjatelo, lo necesitas más que yo, tómalo como un regalo de despedida de mi parte"—. Le dijo el menor.
Ambos se quedaron mirando por unos segundos más con una sonrisa. Una sonrisa llena de amor y la otra de aprecio. La rubia notaba que el pelicafé se acercaba a su rostro cada vez más, ella no entendía por lo que solo le dejaba acercarse. Por impulso, Arthur voltea de reojo y ve la carreta de Enma, pone a la rubia detrás de él para protegerla. Doroty se aferra a Arthur al ver que el plan estaba yéndose directo por el caño.
—"Corre, Doroty!"—.
—"A donde debe correr Doroty!?"—.
—"Adentro del tre-"—.
Un sonido metálico interrumpe a Arthur, el tren estaba descarrilándose, pronto empezó a arder en llamas. Arthur no sabía que hacer, tenía a la rubia entre sus brazos para protegerla de cualquier daño mientras la carreta se acercaba cada vez mas a ellos.
—"Piensa en la seguridad de Doroty y entrégala! Morira aquí si no lo haces!"—. Escuchó a Ichimokuren.
—"N-No entregues a Doroty! Por favor, no me dejes!"—.
Presión. Eso estaba sintiendo en ese momento. Quería que se salvara, pero debía entregarla a la miseria. No podía hacerle eso. Pero...
Cargo a la rubia y extendió hacia ellos ante los ruegos de la misma para no ser entregada, preferiría morir a que ella también muriera.
Aunque no pudieron recibirla puesto que el tren empezó a volcarse. El menor sostenía cómo podía a la rubia para no soltarla, no podía dejarla caer o su muerte sería fatal.
—"Por... por qué está pasando esto!? El tren estaba en buen estado! No entiendo! Suéltame, tonta! Debes ir con ellos si quieres vivir!"—. Grito el menor mientras intentaba apartar a la rubia.
—"Doroty no quiere!"—.
—"Tonta... Tonta! Si no va-"—.
No logró terminar sus palabras ante el sonido de una explosión, está los impacto junto a las partes metálicas del tren. Arthur tuvo fuertes quemaduras y un pedazo de metal atravesando su cabeza. Mientras que a Doroty le cayeron partes metálicas en su cuerpo, aplastándola.
Aquella huida terminó en la muerte de ambos, se convirtió en notica. En un trágico accidente. Trágica muerte. Trágica noche.
