Disclaimer: Los personajes de Harry Potter no me pertenecen, son de J.K. Rowling. La historia tampoco me pertenece, es de tweety-src-clt9.

xxx

Después de esa fatídica noche en la que Hermione Granger desentrañó el misterio de la sombra que la seguía durante su estadía en el número 12 de Grimmauld Place cuando Harry estuvo ausente por una misión para la ICW, siempre encontró consuelo en las sombras.

Su vida había cambiado significativamente a causa de esa noche.

Uno, ahora, tenía un brillante diamante de corte princesa sobre en una banda de platino en su dedo anular. Era su anillo de compromiso. Seguro, nadie más podía verlo. Acordaron ocultar su compromiso de la prensa durante el mayor tiempo posible, de ahí los encantos especiales de las joyas. El hecho de que ella pudiera sentirlo en su dedo y que sea la única que lo pueda ver, llenaba su corazón de tanta alegría.

Dos, sus noches e incluso sus días, estaban constantemente llenos de largas, apasionadas y salvajes rondas de sexo. Ya estaba acostumbrada al delicioso dolor que le provocaba su vigoroso amante.

Tres, el único problema del lado más oscuro y sexy de Harry Potter, debido al Íncubo, era el hecho de que ahora le resultaba muy difícil concentrarse. Era como si su sombra, que siempre la protegía donde quiera que fuese, estaba dispuesta a recordarle todas las formas en que su insaciable bestia la tomaría donde quisiera.

Así que, aquí estaba ella...

Estaba haciendo todo lo posible para concentrarse en la reunión organizada por el jefe del Departamento de Aplicación de las Leyes Mágicas. A pesar de sus mejores esfuerzos, su mente vagaba por los recuerdos de cómo Harry Potter, tanto en su forma humana como en su forma de Íncubo, la hacía gritar en éxtasis...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Ella dormía tranquilamente mientras soñaba con Harry. En sus sueños, lo montaba en una hermosa playa. La arena blanca se pegaba a la piel bronceada de Harry mientras empujaba apasionadamente, haciéndola gritar su nombre con placer.

De repente, pudo sentir algo lamiendo su clítoris. Hermione abrió los ojos con un grito.

Buenos días, cariño —Harry le guiñó un ojo desde su posición entre las piernas de ella. Sus ojos verde esmeralda ardían con lujuria mientras la miraba fijamente antes de darle una larga y lenta lamida.

Más… Harry… —gimió en voz alta. Sus manos se agarraron del desordenado cabello mientras él continuaba con su placentero asalto. Cuando todo su cuerpo se llenó de temblores de éxtasis, tiró bruscamente del cabello de Harry, obligándolo a levantar el rostro de su núcleo hipersensibilizado—. ¡Harry! ¡Ámame! —gritó haciendo sonreír a Harry. Quien rápidamente desabrochó el botón de sus jeans y bajó la bragueta. La puso encima de él para penetrarla profundamente.

¡Móntame! —le ordenó mientras le mordía el lóbulo de la oreja. Sus manos la sostenían de la cintura mientras guiaba sus movimientos—. ¡Mía! —gruñó Harry contra su piel. Sus labios le succionaban los pechos mientras la ayudaba a rebotar arriba y abajo.

Tuya… Harry —se mordió el labio mientras cerraba los ojos. Harry estaba llenando y estirando su cuerpo deliciosamente.

¡Mírame! —apretó los dientes mientras le acariciaba la mandíbula. Ella obedeció su orden y él acercó su rostro al suyo. Sus labios se encontraron, su lengua buscando dominar la de ella...

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

—¡Señorita Granger!

—¡Señorita Granger!

—¿Está escuchando, señorita Granger?

Hermione finalmente salió de su travieso recuerdo. Soltó el labio que se estaba mordiendo para evitar gemir en voz alta debido a las memorias. Sus ojos miraron la sombra en la pared que siempre la seguía a donde quiera que iba. Ella maldijo internamente a Harry por hacerla sentir cachonda en las circunstancias más irracionales. No sabía si era culpa del demonio sexual de Harry, pero era como si nunca pudiera tener suficiente de él. Íncubo o no, su prometido, Harry Potter, la estaba haciendo actuar como una insaciable fanática del sexo.

—Lo siento, señor. Me siento un poco acalorada —admitió con un rubor.

Mientras la reunión continuaba, Hermione no se dio cuenta de que Cormac McLaggen, quien estaba sentado frente a ella, la miraba con ojos apasionados. Ella no era consciente del hecho de que ser la compañera de un Íncubo la hacía aún más deseable para otros hombres debido a que su sangre se mezclaba con la de Harry cuando él se alimentaba de ella mientras hacían el amor en la forma de Íncubo.

La lujuria en los ojos de Cormac pudo haber escapado de la atención de Hermione, pero la sombra en la pared sí lo noto. La oscura sombra del Íncubo empezaba a enfadarse. Ese hombre era una amenaza para su pareja. Nadie tocaría a su Hermione y se saldría con la suya. Un movimiento en falso de ese bastardo que estaba mirando codiciosamente a su pareja y desatará el infierno sobre él. ¡Hermione Granger pertenecía a Harry Potter! Nadie más tocaría a su amada.

Cuando terminó la reunión, Hermione escapó rápidamente hacia su pequeña oficina en el Departamento para el Cuidado y Regulación de Criaturas Mágicas. ¡Nunca había estado tan avergonzada en toda su vida! Era la primera vez que perdía completamente la concentración durante una importante tarea. Era una reunión con el director del DMLE por las barbas de Merlín. Si quería avanzar en su carrera, siempre debía darle el cien por ciento todos los días.

Debido a que estaba tan ocupada reprendiéndose a sí misma, no supo que Cormac McLaggen seguía cada uno de sus movimientos. Jadeó cuando escuchó el clic de la cerradura de su puerta.

—¡Hola, Hermione! —dijo Cormac McLaggen con voz profunda y ronca. La estaba mirando como si fuera un trozo de carne. Podía sentir el miedo filtrándose a través de su piel porque su oficina estaba en un rincón lejano del Ministerio. Si Cormac decidiera hacerle algo, no habría testigos. Dado que McLaggen hacía parecer un caballero a Grawp, se aprovecharía del hecho de que es un sangre pura que proviene de una familia influyente en el Ministerio.

A pesar de sus miedos, trató de disimularlo con una fachada de valentía y una voz severa y mandona.

—¿Qué estás haciendo aquí, McLaggen? Saldré a almorzar pronto —se cruzó de brazos y le dio una mirada mordaz.

—Ve a una cita conmigo, Hermione —caminó hacia ella.

—Me casaré pronto. No puedo salir con ningún otro hombre. Estoy enamorada de mi prometido —dijo con voz tranquila.

—¿Qué prometido? ¡Estás soltera! —se rio Cormac. Hermione se estremeció de miedo cuando él levantó una mano para tomar su rostro. Antes de que sus dedos pudieran tocar cualquier parte de su piel, jadeó cuando la sombra se transformó en Harry.

—¡Aleja tus viscosas manos de mi Hermione, bastardo! —siseó Harry. Hermione podía escuchar la mezcla de la profunda voz de barítono de Harry y el tono oscuro y rencoroso del Íncubo.

—¿Qué estás haciendo aquí, Potter? —dijo Cormac con arrogancia mientras se giraba. Cuando vio los brillantes ojos rojos del asesino de Voldemort, Cormac tragó saliva por el miedo.

—¡Intentaste tocar a mi Hermione! ¡Nadie toca a mi prometida y se sale con la suya! —el Íncubo se hizo cargo. Los cuernos sobresalían de la cabeza de Harry, sus dedos se transformaron en garras, una cola puntiaguda y alas brotaron de su espalda.

—Qué… ¿Qué eres? —Tartamudeó Cormac con miedo.

El Íncubo miró al bastardo que intentó herir a su pareja. Sus dedos se envolvieron alrededor de la garganta de su enemigo. Sus afiladas garras le sacaron sangre.

—¡Harry! ¡No! —gritó Hermione. Al escuchar su nombre, Harry la miró.

—Tiene planes malvados para ti. Quiere alejarte de mí —gruñó Harry. Cuando notó que el rostro de Cormac ahora se ponía azul, Hermione trató de evitar que Harry matara a Cormac de la mejor manera que sabía. Cada vez que ella hacía eso, el Íncubo nunca podría resistirse… Era la debilidad de Harry y cuando ella lo hacía, él perdía el enfoque de inmediato.

Se arrodilló frente a Harry y rápidamente le bajó los jeans y los boxer. Su delicada mano se cerró alrededor de su virilidad.

—Cariño, ¿qué estás haciendo? —gruñó Harry con frustración y placer.

—No hagas esto, Harry. ¡Lo matarás! ¡Déjalo ir! ¡Por favor! —le rogó mientras continuaba acariciándolo de arriba a abajo.

—Potter, no me hagas daño. No volveré a acercarme a Granger. ¡Ni siquiera la miraré, lo juro! —Cormac suplicó.

Hermione suspiró aliviada cuando Harry soltó lentamente la garganta de Cormac. Antes de dejar que se fuera, los brillantes ojos de Harry conectaron con los del otro hombre. Era como si estuvieran hipnotizando al mago.

—Nunca volverás a acercarte a mi Hermione. No la mirarás. No hablarás con ella. Y no le contarás a nadie lo que has visto hoy. Si me desobedeces, perseguiré tus sueños. Te haré sufrir —ordenó el Íncubo mientras miraba al mago.

—No volveré a acercarme a Hermione. No la miraré. No hablaré con ella. No le contaré a nadie lo que he visto hoy —prometió Cormac.

—¡Vete! —ordenó Harry y Cormac huyó asustado.

Harry usó magia sin varita para sellar la puerta. Sabía que nadie más podría molestarlos ahora. Los poderes del Íncubo eran más grandes lo que ella había visto. Por supuesto, esta era la primera vez que vio a Harry utilizar los poderes de su Íncubo fuera de cualquier actividad sexual. Francamente, la forma en que amenazó a Cormac fue tan caliente, pero aterradora. Su lado oscuro y sexy nunca dejaba de hacer que sus bragas se empaparan. Incluso ahora, podía sentir la humedad filtrándose.

Ella tragó saliva. Esta era la primera vez que ella desobedecía al Íncubo. Solo esperaba que él no la castigara por ir en su contra. Porque si lo hacía, sabía que el castigo consistiría en follar tan duro, que probablemente iba a tener que utilizar uno de sus días libres en el trabajo. Si bien Harry siempre tenía un control muy fuerte sobre su demonio interior, ella nunca había luchado contra su voluntad mientras estaba en su forma de Íncubo.

—Me negaste que matara a ese bastardo, cariño —Harry la miró. Sus ojos todavía brillaban de color rojo. A pesar de eso, ella continuó bombeando su dureza cuando sus miradas se encontraron.

—No puedo dejar que lo mates, Harry. No vale la pena. Pero quiero darte las gracias por salvarme, mi amor —respondió. Él solamente le sonrió.

—Merezco una recompensa. Tanto por controlar mi temperamento como por salvarte, ¿no estás de acuerdo? —sus ojos rojos rezumaban lujuria.

En lugar de responder a su pregunta, bajó los labios alrededor de su dureza y chupó con fuerza.

—Sí... ¡Mierda! Eso... —gruñó con salvajismo. Sus caderas se movían con cada movimiento de los labios y lengua de Hermione. Ella continuó dándole placer con la boca sin romper el contacto visual.

Lo sintió acercándose a su punto máximo, por lo que aumentó sus esfuerzos. Sus garras se posaron suavemente sobre su cabeza mientras golpeaba dentro y fuera de su boca.

—Tan buena... ¡Sí! Succiona más fuerte...

Cuando escuchó los gemidos de placer, ella sonrió para sus adentros. Harry Potter, uno de los mejores magos del mundo, asesino de Voldemort y probablemente el más poderoso del mundo, se retorcía de placer debido a sus atenciones. Estaba completamente bajo su control.

—¡Hermione! —con un fuerte grito, explotó. Mientras él se vaciaba dentro de su boca, ella suavemente soltó su virilidad. Había una mirada de suficiencia en su rostro mientras lo veía desmoronarse. Ella sonrió cuando Harry se transformó de nuevo en su ser humano.

Le tendió una mano y ella aceptó con entusiasmo. Tan pronto volvió a ponerse de pie, Harry la acercó a su cuerpo antes de capturar sus labios en un acalorado beso. Él gimió cuando probó los restos de su semilla en su lengua.

—Necesitamos hablar sobre McLaggen, pero lo haremos más tarde... Te necesito —susurró mientras se separaban para tomar aire.

—Llévame a casa —sus ojos marrones lo vieron con sensualidad. Harry los apareció en el acto.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Tan pronto aterrizaron en el salón principal del número 12 de Grimmauld Place, Harry se arrodilló frente a ella. Sus manos se deslizaron por debajo de la falda para acariciarle las piernas.

—Quítate la blusa, cariño —la miró mientras seguía rozando suavemente su piel. Frenéticamente, aflojó los botones de la blusa antes de tirarla lejos. Ella se mordió el labio inferior cuando él comenzó a besar su abdomen. Cada inhalación se volvía más y más profunda debido a las caricias de Harry—. Cormac te quiere. Pero eres mía. Yo no comparto —susurró antes de lamer su piel haciéndola temblar de anticipación. Cuando su mano derecha bajó la cremallera de la falda, ella gimió.

—Soy tuya, Harry Potter —prometió.

—Lo sé —sonrió cuando le quitó la falda.

—¿Qué estás esperando? —ella ya estaba abrumada por la frustración sexual reprimida desde que comenzó a fantasear con él durante la reunión.

—¿Qué deseas?

—Pensé que tu demonio interior siempre sabía lo que yo quería —espetó ella y eso lo hizo reír.

—¡Harry! —gritó como amonestación cuando él le rompió las bragas. Un dedo largo invadió bruscamente su intimidad haciéndola gemir.

—Estás tan húmeda, Hermione... ¿Cuánto tiempo has estado así? —sus ojos se oscurecieron con deseo mientras se llevaba el dedo en su boca.

—Pensar en ti... En la reunión... Me tuvo... Así —murmuró incoherentemente cuando él puso su pierna derecha en su hombro con brusquedad. Su boca se sumergió directamente en su núcleo. La estaba lamiendo como un loco mientras usaba alternativamente sus dedos para llevarla al borde—. Harry... Dentro de mí... Ahora —suplicó. La tiró bruscamente y ella terminó sentada a horcajadas sobre él en el suelo. Sus labios se encontraron en un dulce y amoroso beso, su sabor aún persistía en su lengua. Sus manos subían y bajaban por su cincelado pecho.

—¿Cómo lo quieres, amor? —preguntó mientras se separaban.

—Desde atrás... Domíname —dijo con voz llena de desenfreno.

—¡De rodillas! ¡Ahora! —ordenó.

Hermione se posicionó sobre sus manos y rodillas. El sonido de él tirando de sus jeans la puso tan caliente que el sudor se deslizó por su piel. Ella estaba anticipando ansiosamente sus fuertes golpes dentro de su cuerpo. La sensación de que él llenándola le traía tanta alegría, placer e integridad. La forma en que encajaban a la perfección. Es como si sus cuerpos estuvieran hechos el uno para el otro.

Finalmente, sintió manos en sus caderas.

Y luego, se enterró profundamente con un fuerte empujón.

Las manos de Harry ahuecaron sus pechos mientras golpeaba con fuerza dentro de ella, haciéndola gritar...

Gritaron el nombre del otro cuando alcanzaron la cima de la felicidad sexual.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Cuando se recuperaron, Harry salió de ella antes de envolver sus brazos alrededor de la cintura femenina para acercarla. Con su espalda presionada contra su pecho, Harry le besó el hombro derecho antes de reír.

—¿Por qué te ríes? —resopló.

—Estoy tan feliz, amor. Además, ya se pasó tu hora de almuerzo —se rio entre dientes.

—¡¿Qué?!

—Solo repórtate enferma. Quédate conmigo —hizo un puchero.

—Pero, ¿y si McLaggen esparce mentiras sobre mí? ¿Y si él…? —sus preocupaciones se detuvieron cuando le volvió a besar el hombro.

—La magia mental del Íncubo evitará que él vaya en contra de mis órdenes, amor. No te preocupes por ese bastardo —la tranquilizó.

—Ah, de acuerdo.

—Sabes, deberíamos levantarnos y ponernos algo de ropa. Si no, es posible que te vuelvan a manosear —se rio entre dientes.

—Sí, eso es cierto. ¡Conjúrame un poco de ropa, Señor Poderoso! —dijo antes de ponerse de pie. Cuando se dio vuelta para mirarlo, puso los ojos en blanco. Tenía una mirada de suficiencia en su rostro mientras sus ojos vagaban de arriba a abajo por su cuerpo desnudo.

—¡Harry Potter! ¡Levanta el trasero del suelo ahora mismo! —indicó con exasperación. Para su absoluta frustración, los ojos verdes se clavaron en sus pechos.

—Soy un bastardo afortunado —sonrió antes de levantarse. Sus ojos nunca dejaron su cuerpo.

—¡La ropa, Harry Potter!

—¡Bien! —hizo un puchero. Señaló con un dedo y conjuró una gran camiseta que le llegaba hasta las rodillas. También conjuró unos bóxer antes de volver a rodear su cintura con un brazo. Juntos, caminaron hacia la cocina para poder preparar un almuerzo tardío.

Cuando Harry comenzó a moverse por la cocina, ella recordó que todavía tenía que llamar para decir que estaba enferma.

—¡Expecto Patronum! —una nutria plateada flotaba a su alrededor.

—Por favor, dile a mi jefe que me voy a tomar la tarde libre porque me siento mal —explicó. La nutria asintió antes de alejarse flotando.

Ella sonrió alegremente mientras lo veía cocinar. Se sentó en la encimera mientras disfrutaba de la sensación de estar junto a su prometido. Si bien el sexo era increíblemente genial, el solo hecho de estar con Harry hacía que su corazón se acelerara con felicidad. Era muy dulce, cariñoso y amoroso.

—¿Amor?

—¿Hmmm?

—¿Alguna vez te dije que, como compañera de un Íncubo, parecerás más atractiva? —Harry levantó la vista de la sartén.

—¿De verdad?

—Sí. Er, cuando te muerdo mientras hacemos el amor, nuestra sangre se mezcla. Heredas algo del encanto de un Íncubo. Cuando te sientes caliente, tus feromonas volverán locas a las personas. Creo que a McLaggen siempre le gustaste, pero nunca ha sido así de agresivo, ¿verdad?

—Hmmm... Sí, supongo que tienes razón —reflexionó.

—Si debes saberlo, Ron todavía siente algo por ti. Neville todavía te encuentra atractiva, pero de forma inocente... Todos los hombres, y er, las mujeres te desean hasta cierto punto, sé quiénes son... el Íncubo en mí siempre lo sabe —confesó.

—Ya veo —estaba moviendo ligeramente sus piernas mientras procesaba la información.

—No estás enojada, ¿verdad? —su voz estaba llena de preocupación.

—No. ¿Por qué debería estarlo?

—Sabes que te amo, Hermione. Pero el Íncubo, bueno, te ve como de su propiedad. Por lo tanto, la sombra siempre te seguirá. Él te protege porque eres suya. Él escanea las intenciones de todos... Yo estaba en Alemania en una reunión con sus Aurores locales cuando sentí un tirón de la sombra. Me dijo que estabas en problemas, así que te seguí de inmediato. Lo siento amor, pero yo...

—Harry, no tienes que disculparte. Lo entiendo. No solo acepté ser la prometida de Harry Potter. También acepté ser la compañera de un Íncubo. Sé en lo que me estoy metiendo, amor —le dio una sonrisa comprensiva.

Harry apagó la cocina, ya que la comida estaba lista. Envolvió sus piernas alrededor de su cintura y selló sus labios en un beso apasionado.

—Te amo, Hermione Granger. Anunciemos nuestro compromiso en los periódicos. Quiero que todo el mundo sepa que eres mía —dijo con seriedad.

—Está bien, entonces… Supongo que debería acostumbrarme a las miradas celosas de las mujeres que quieren ser la señora Potter —se rio.

Íncubo o no, siempre estuviste destinada a ser mía. Nadie más merece ser la señora Potter. Solo tú —le dio un beso.

OoOoOoOoOoOoOoOoOoO

Una semana después, la Witch Weekly, El Quisquilloso y El Profeta anunciaron simultáneamente el compromiso entre Harry Potter y Hermione Granger.

Todos los hombres y mujeres que deseaban a Hermione Granger entendieron la sutil advertencia. Nadie se atreverá jamás a robar a la dama de Harry Potter.

FIN

.

.

.

.

.

.

.

.

.

Notas: ¡Hola! Este vendría siendo la segunda parte y final de Acechando en las Sombras… Espero que les haya gustado este nuevo oneshot tanto como a mí me gusto hacerlo, porque salió bien cochinote, pero así si que da gusta leer Hermione, jajaja. Y espero nos podamos leer nuevamente en otra historia de esta magnifica ship. ¡Bye!

Naoko Ichigo