Capitulo [1]

(...)

Hay un territorio peligroso entre la frontera entre el Reino de Vale y El Reino de Vacuo. Conocida como la "Nada", es un lugar desértico bastante extenso donde el caos y la anarquía reinan. Usualmente, quienes viven ahí suelen ser prófugos criminales que son buscados por las autoridades, o bandas organizadas de saqueadores que habitan por esos lares. Incluso, también hubo organizaciones terroristas que tienen su influencia en esa zona. Tal como actualmente lo tiene "Whitefang" y sus lazos con las bandas de saqueadores. Pero, como siempre en las relaciones bilaterales, siempre hay desacuerdos.

Por lo cual, Adam Tauros fue enviado por la misma organización recién mencionada, para ejecutar el resultado que dejo ese desacuerdo en particular. El Fauno venía en un vehículo tipo moto, pero con un mecanismo antigravedad para evitar los desagradables daños que el desierto causa a las motos convencionales.

Ciertamente, él ya había llegado a su destino. Después de unas semanas reuniendo inteligencia, finalmente había dado con la ubicación de la gente que buscaba. Una ciudad tan antigua como maldita, según dicen los locales. El sentido común dictaría que era preferible alejarse del sitio por los peligros que seguramente ahí aguardan, pero él, siendo un Fauno que había conocido mucho del bajo mundo, sabría con seguridad que era el lugar perfecto para que personas que no querían ser encontradas estuvieran ahí.

—Conque ahí se ocultaron esas escorias, en una ciudad de la Antigua Humanidad.

Dijo Adam, quien contemplaba las Ruinas de la Antigua Humanidad. Que son muchos edificios apenas sosteniéndose en pies, después de que Miles de años hayan pasado desde que los antiguos pobladores los abandonaron.

Él sabía que contemplarlo mucho serviría de nada, así que, retomando su vehículo, se dirigió a la ciudad. Una vez adentrado, el ambiente que pudo sentir, era bastante tétrico.

La arena cubría algunas zonas que eran las calles, un olor a ceniza penetrante era lo que uno respiraba al entrar, los escombros eran tan grandes que podían alcanzar tamaños de casas de las zonas urbanas actuales, que probablemente en su tiempo, muchas personas cayeron víctimas de estos.

Adam, en un momento, tuvo que parar su vehículo, ya que no pudo avanzar en un suelo que era bastante particular. Por el hecho de que el aparato de antigravedad no funcionaba con suelo volcánico o cubierto de materiales incandescentes, ya sean antiguos o no.

La calle que necesitaba ir, estaba cubierta de huesos humanos, todos conservados por una fosilización temprana, conservados en una piedra casi volcánica. Era un espectáculo sin igual.

—Tsk—Se quejó el fauno.

Adam odiaba dejar su vehículo en un lugar tan expuesto y con probabilidad de que este sea robado por terceros. Pero tenía que arriesgarse, ya que era urgente encontrar esas escorias. Por lo cual, lo dejo estacionado unos metros atrás, intentando esconderlo entre algunos escombros lo más posible.

Después, empezó a caminar, siendo un largo trayecto con constantes sonidos de huesos, rompiéndose por su propio peso. El que ya había visto la muerte y había convivido con ella muy de cerca, no creería que se podría acostumbrar a este paisaje.

Una vez cruzado ese tramo, ya se había entrado directamente al centro de la ciudad. No tardó mucho en encontrar algunos guardias, apostados en un edificio particular, a no menos de cuadra y media de aquel camino de huesos.

Las afueras del edificio se convirtió en un pequeño campamento improvisado, aprovechando los algunas fallas estructurales del lugar. Incluso había una torre de vigilancia hecha a partir de una pequeña construcción de madera y fierros usados para las uniones. Mientras que en el edificio en sí, no era como los otros, era uno bien ubicado en el centro de la ciudad.

—¿Acaso era un edificio de Gobierno?

Adam no era un arqueólogo de la Antigua Humanidad como los había en Vale. Pero, sus años de estudiante le habían enseñado que ellos tenían instituciones religiosas que influían en la política. Muchos de edificios bien ubicados en el centro eran palacios de gobierno, antes de su eventual caída.

Aunque interesante haber conocido parte de la historia de ese mundo, él poco le interesaba conservar intacto el edificio si hubiese un enfrentamiento. Incluso, tampoco le interesaba explorarlo de más. De por sí, los Grimms abundaban por esta parte del mundo.

Sin miedo a que lo vieran, el fauno camino directo hacia los guardias y quiso presentarse como es debido.

—¿En serio creyeron que la señorita Malachite los protegería?—Dijo Adam en un tono burlón— La señorita, valora la información y la lealtad por encima del dinero. Ustedes por su parte…

Los guardias reaccionaron en posiciones defensivas apuntando sus armas hacia el sujeto.

—Conque armas simples eh, veo que la gran mayoría de ustedes ni siquiera tienen cazadores en sus filas.

De repente, un hombre calvo y con una gabardina café salió de la puerta principal del edificio, justo de la puerta de enfrente. No sin antes, ser acompañado por más hombres fuertemente armados, que no dudaron en también apuntar al fauno.

—No pensé que tuvieran tanto esmero en encontrarnos, señor Taurus—Dijo aquel hombre con una sonrisa petulante—

Siendo el Fauno temible de Whitefang, él ni siquiera reaccionó ante la amenaza de esos hombres y sus armas.

—Joseph Winfrey, diré esto una sola vez. La unidad de inteligencia financiera, encontró una irregularidad de 580,000 Lien que sacaron de las arcas de nuestra organización. Violaron el acuerdo de no agresión y robo hacia nosotros…

De repente el hombre sonriente, dijo interrumpiendo a Adam.

—¿Y qué?, ¿Por qué enviar a un solo tipo?

Adam prosiguió con su comunicado.

—Además, de que tampoco utilizaron los recursos que Whitefang, que se les suministró para cumplir con el secuestro y el posterior asesinato del gerente Regional de la "Schnee Dust Company", en la región de Vacuo. También perdiendo el contacto con nosotros y cumpliendo otros propósitos. Por lo cual, fui enviado para pedirles atentamente, por un comunicado de mi lideresa Siena Khan. Entreguen la mayor parte de lo robado o sufrirán las consecuencias.

Adam no tenía la más mínima esperanza de que ellos tuvieran el dinero intacto. Pero tenía que seguir órdenes y hacer lo que le habían encomendado. Si fuera por él, ya hubiera sacado su arma antes de hablar.

Sin importarle nada, el hombre calvo le contesto de una manera informal a Adam.

—Tu lideresa fue una estúpida por confiarse demasiado. Ella no tiene visión más que vengarse de la familia Schnee y su compañía. Esos recursos que nos dieron fueron utilizados para algo más conveniente, ser bandidos fue solo una parte de nuestro grupo…

Ahora Adam sí puso atención a las palabras del hombre. Ya que, por fin, verá en dónde se fueron esos recursos, y aparte verá quienes realmente eran esos bandidos. Incluso, en un principio, Adam desconfío bastante de ellos.

—¿Qué cosa?

El hombre realmente estaba confiado.

—Solo te diré una cosa, la antigua humanidad era realmente rica en oro…

"Otra búsqueda inútil para saquear las antiguas ciudades" Dijo Adam frustrado en su mente, ya que él odiaba ese cliché.

—¡Tanto oro que supera la riqueza de Vacuo tres veces más! El poder de la riqueza lo es todo…

De repente, el cráneo del hombre fue atravesado por una bala. Adam había utilizado su rifle confiable "Blush". Luego, cayó la suelo rodando por las escaleras de la entrada.

—No quiero perder tiempo con ustedes. Ya me diste la suficiente explicación idiota...

Sin previo aviso, uno de sus hombres dijo con pánico.

—¡Disparen!

El pánico reinaba, su jefe había muerto a manos de un Fauno. No era para menos que él era uno de los mejores guerreros del Whitefang

—¡Es un fauno, tiene agilidad, apunten bien!

Gritó un miembro del grupo mientras disparaba.

Uno a uno caían como moscas ante el mosquitero. Uno a uno eran atravesados en sus cuellos por la espada de Adam.

—Como dije, lástima que no tienen tantos cazadores en su grupo.

En este mundo, tener un arma en la mano no te daba la completa certeza de que un usuario con un arma física sea un blanco fácil. Más si se tratara de una persona bien entrenada o un cazador reconocido.

Una vez que los tiradores de la entrada fueran eliminados, y los de la torre vigilancia y segundo piso neutralizados. Adam se internó en el edificio.

El inevitable destino de los colaboradores de Joseph dio como resultado una muerte a manos suyas. Incluso para quienes operaban adentro del edificio. Aunque hubo algunos cazadores de Mistral y Vacuo operando con ellos, fueron eliminados por su espada.

—¡Maldito!

Dijo disparando uno hacia Adam, quien evitaba las balas hábilmente, para luego atravesarlo en su pecho.

Después, haciendo un lado el cadáver, vio dónde se supone que era el cuarto donde administraban sus recursos. Al parecer, en este pasillo del primer piso era el más custodiado por los hombres de Joseph.

—A ver si Whitefang puede recuperar algo...

De repente varios rugidos se oyeron en la lejanía. Después de todo, esta seguía siendo una tierra salvaje.

—Tiene que ser rápido, hay varios Grimms aquí. Joder, no debí hacer tanto ruido—Dijo quejándose, mientras forzaba la antigua puerta de metal.

—Si hay oro descubierto por ellos, tal vez sirva...

Cuando finalmente logró romper la cerradura oxidada, se encontró con una enorme sorpresa. Era un cuarto vacío, con una mina cercana a la pared, pero por su aspecto, está ya había estado hecha antes. Ya que todavía se vería algunos vestigios de los fierros oxidados que sostenían la estructura.

Sin dudarlo, se adentró a la mina para ver si había los recursos que la banda había encontrado. Él ya había perdido las esperanzas de recuperar el dinero robado, cuando saco de un cadáver un libro de registros, donde se anotó cada gasto que la banda había hecho para llegar ahí. Peor aún, la mayor parte fue para fortificar el fuerte por los ataques de Grimms, dejándolos casi sin recursos para romper las paredes de piedra que ocultaban aquel tesoro en ese edificio.

—Por lo que veo, esta era su última opción, aunque creo que les interrumpí en su trabajo—Dijo Adam, mientras veía equipo completamente nuevo tirado en el suelo de la pequeña mina—.

Algo decía dentro de él, que habían encontrado oro. Pero unos metros después, lo confirmo, había pequeñas tiras de oro dentro de las paredes de la mina. Lo raro del asunto, era un oro tratado, no crudo, lo que desconcertó al fauno. Parecía haber una especie de estructura de oro en ambos lados de la mina. Sumado el equipo encontrado, ellos querían escarbarlo de prisa.

—¿¡Qué demonios?!

De repente, una luz era más luminosa que el oro encontrado, parecía ser cristal. Incluso con la luz moderna pegada en las paredes, esta tenía más reflexión propia. Curiosamente, era el último tramo conocido de la mina. Adam era realista, no podía sacar todo ese oro sin saber utilizar el equipo de aquellos hombres, pero tal vez podría llevar algo de valor como un cristal a su lideresa.

Él, incluso, apostaría que Joseph sabía el asunto del cristal. Seguramente él ya lo hubiera sacado en su propia ausencia.

—A ver, que tenemos aquí.

Al mover un poco de tierra, la poca que quedaba para poder ver el cristal con claridad. Se dio cuenta de que el cristal era un poco más grande de lo que imaginaba.

—¿Qué?

De repente, mientras limpiaba aún más el cristal de la tierra que quedaba, vio reflejado una mano, una pequeña mano.

—¿Qué?

Era tan pequeña como la de un niño. Su curiosidad fue tal, que con sus propias manos quitó toda la tierra del cristal, hasta que por fin vio que o quien estaba dentro. Era una niña, que parecía estar dormida dentro del mismo cristal, parecía flotar dentro.

Era una niña pequeña de piel pálida con el pelo azulado, blanquecino, desordenado y descuidado que se separa en el medio de la frente, que le llega casi hasta la cintura. Ella tiene ojos muy anchos, de color rojo brillante. Del lado derecho de su frente sobresale un pequeño cuerno marrón. Tenía ropas antiguas parecidas a harapos y unos zapatos maltratados.

Dentro de sí, Adam odiaba que un niño sufriera, incluso si fuera un niño humano. El cristal parecía tener un espacio vacío en donde la niña parecía flotar adentro, o eso intuía él. De repente, se quedó pasmado cuando vio un dedo moverse. Eso encendió sus alarmas, ya que la niña podría estar viva.

—¿¡SE MUEVE?!— Exclamo con sorpresa—.

Sin pensarlo. Con la espada en mano, él clavó su hoja dentro del cristal. Que no tardo en romperse, para su sorpresa. Lo que no sabía, es que su acción dio como resultado una pequeña explosión, que lo empujo un metro hacia atrás. Pero logro recomponerse lo suficiente para ver como la niña se cayó en el suelo bruscamente, extraordinariamente ella estaba consiente de sí misma al instante.

Ahora, él estaba en el suelo, impactado por la pequeña explosión anterior. Mientras que la pequeña lo miraba fijamente, parecía no tener expresión alguna al principio.

Los pedazos de cristal que quedaron regados en el piso, ahora se estaban convirtiendo en agua. Incluido, a los que tenía ella en su cabello, dejándola mojada. Incluso un poco a él.

—Oye... tú…—Él quería tener un poco de tacto con la niña al intentar acercársele.

Lo que más le sorprendió al fauno, fue que ella le respondió en su propio idioma.

—¿Quién es usted?

"¡No puede ser! Ella seguramente tendría que haber estado miles de años atrapada en ese cristal" Concluyó Adam, mientras miraba a la niña bastante sorprendida.

—No me haga daño…— Dijo ella, mientras tenía lágrimas en sus ojos, mirándolo con temor.


Perdón por las faltas de ortografía. Espero que les haya gustado, no olviden comentar :)