¿Cuánto tiempo ha pasado desde que nos dejamos de hablar? ¿Días? ¿Meses? ¿Años? Aquella pregunta es tan recurrente cada que me encuentro con viejos amigos, que confieso que me he zafado de ella miles de veces, cada una de diferente manera, a veces diciendo que no se, que no llevo la cuenta de algo tan insignificante. He llegado a decir que no lo recuerdo e incluso me he atrevido a decir que desde el día que nos dejamos, no volví a pensar en ti… He dicho más mentiras en este tiempo sin ti, que las que he dicho en toda mi vida, mentiras, pequeñas mentiras piadosas que salen de mi boca, esperando que algún día responder a esas preguntas no duela tanto.
Pero a ti no te puedo mentir, cariño, tengo la cuenta exacta de cuantos minutos llevo sin ser tuyo… Aún recuerdo cuando fue la última vez que tuve una llamada contigo, recuerdo tu dulce voz diciéndome con fastidio lo mucho que odiabas la comida del comedor de tu trabajo y porque (según tu) la cocinera tenia alguna especie de vendetta contra ti… Recuerdo tus conversaciones sobre rosas, en las que yo me callaba para escuchar como hablabas emocionada de colores, aromas y fertilización. Y te juro, que aun recuerdo cuando fue la última vez que me quede dormido mientras jugaba con tus mechones celestes.
Hoy te vi… Te vi y solo pude hundirme en el asiento de mi auto, esperando que no me hubieras reconocido, aunque estoy seguro de que lo hiciste pero decidiste ignorarme, justo como yo lo hice.
Llevabas ese enorme rompevientos rojo que compraste después de habernos mojado al salir del restaurante donde habíamos tenido una fallida cena romántica... Verte con el puesto hizo que recordara lo molesta que estabas cuando te enteraste de que no habían programado la reservación de nuestra mesa, confieso que, en ese mismo momento sentí como la comisura de mis labios se elevó y no pude evitar sentir una punzada de dolor en el pecho, añorando algo que no iba a volver.
Te adoraba ¡Dios! ¡Te adoraba más que a cualquier otra cosa! Y ese fue el problema… porque te adore tanto, que me olvide de quererme a mí mismo; vacié todo mi amor en ti, olvidándome de guardar la cantidad necesaria para tener amor propio. Miles de veces me dijiste que debía amarme a mi mismo tanto como te amaba a ti o más, pero me hacías tan feliz, que dártelo todo no me parecía una mala idea y aunque no me arrepiento, admito que ese fue mi error.
Jamás tuvimos alguna discusión grande y siempre estuve de acuerdo contigo, después de todo, siempre creí que tus ideas eran las más acertadas… Asumí tontamente que sabias que yo genuinamente aceptaba tus planes… jamás imaginé que lo interpretarías como desinterés de mi parte…
Creí que, dándote tu espacio, estarías más a gusto
Pensé que te molestaría si te decía que necesitaba atención
¿Debí mandarte más mensajes? ¿Debí decirte que tenía ganas de ir contigo al cine? ¿O a caminar? ¿Debí ser un poco egoísta? Recuerdo que más de una vez me lo pediste ¿Eran esas las señales del final? ¿Me estabas advirtiendo de manera indirecta que debía ser más expresivo en nuestra relación? ¿Fue por eso que perdiste el interés en nuestra relación y en mí?
Se que no tengo toda la culpa, incluso tu me dijiste que había sido culpa tuya no haber dicho claramente lo que te molestaba de mi… pero se sigue sintiendo como si lo fuera.
Te extraño, te extraño tanto, pero sé que si estamos juntos somos veneno.
Un veneno lento, de esos que, en vez de matarte al instante, te va consumiendo poco a poco. De esos venenos que te dejan de contestar los mensajes por un día entero y al regresar dicen que están ocupados con el trabajo, o de los que se desaparecen por días con la excusa de que se olvidaron contestar.
De esos venenos que pierden el interés y te hacen sentir que ya no quieres seguir justificando su olvido.
Un veneno que no mata, pero como lastima.
Pero no me mal interpretes, realmente goce el tiempo a tu lado, me hiciste mas feliz de lo que alguna vez fui, cuando estuvimos bien, todo fue hermoso, no tengo ninguna queja, te admiro y te admirare siempre, pero tu y yo ya no podemos ser.
Cariño, si la situación fuera otra, realmente tendríamos salvación, pero llegando a este punto, solo me queda vivir extrañándote, sabiendo de ti y tus logros por medio de otros, hasta que llegue el día que tu nombre ya no duela y solo ahí sabre que puedo volver a amar… Y prometo esta vez lo hare bien…
Hola! Vengo con un One shot jajaj puede que vuelva a escribir, puede que no, la verdad me interesa saber cual de mis historias debería continuar xD
