Pasó la máquina quitadora de nieve por la calle, y algunos con palas especiales la quitaron de las banquetas así que Candy se animó a salir sin la compañía de Terry, vistió a Albert con un trajecito especial de Garfield que le quedó un poco apretado y le puso unos zapatitos, alistó la carriola donde paseaba a su gato anterior y se encaminó a la veterinaria.

Albert se puso un poco nervioso porque algunos perros se acercaban a Candy, olfateaban la carriola y enseguida ladraban. Candy le sacó su plaquita de identificación a Flofy 2, así decía aquel pedazo de metal con su dirección. Lo llevó a la veterinaria, lo dejaron como colador al ponerle tres vacunas y vitaminas. De pronto sonó el celular de la joven…

-Buenas tardes, habla Candice.

Al otro lado de la línea el doctor Michael le dijo: Señorita White, solicito su presencia en el hospital.

-Pero es mi día libre.

-¿Es soltera o no? Que yo sepa no tiene hijos.

-Pero tengo un novio y un gato -replicó enojada.

-Señorita Candice, se trata de su paciente el señor William Albert Andrew, alguien me platicó que usted es la que mejor lo atiende, necesitamos su apoyo, le canjearemos este día por la guardia ya sea del 24 o del 31 en la noche, aparte de eso se le pagará el triple.

-Lo que sucede, es que traje a mi gato a la veterinaria.

-Me dicen que ha sido localizada por el gps de su celular, un auto la recogerá en unos 10 minutos y la traerán al hospital, daré indicaciones que lleven en que trasladar a su gato así como alimento para que esté tranquilo micifuz.

-Se llama Flofy.

-Flofy, micifuz, lo que sea, el personal de la familia Andrew tiene gafetes y el auto tiene un emblema, será fácil reconocerlos.

En el departamento de Susana, en lugar de recoger aquel tiradero se pusieron a ver novelas ambos criticaban la nefasta actuación de sus compañeros actores a su parecer.

-Terrence ¿Qué se antoja comida china o cantonesa? – le preguntó Susana con el celular en la mano.

-Comida china, aunque ha de ser lo mismo, ¿Será que no nos haga mal? hemos comido mucha botana.

-Y lo que falta…- respondió la rubia con una sonrisa pícara.

Llegó el fastuoso auto, Albert se puso contento, pensó que Dios le estaba facilitando todo para encontrarse con Stear, ahí mismo en la veterinaria adquirieron una caja para trasladarlo y alimento. Pusieron la carriola en la cajuela y llevaron a Candy escoltada al hospital.

Al primero de la familia que vio la joven al entrar en la sala de espera, fue a Stear. El se fijó en el gato que llevaba en la caja pero no le puso importancia porque estaba preocupado de lo que querían hacerle a Albert y deseaba ganar tiempo, le habló de Candy a la señora Elroy para distraerla un poco, de él fue la idea que congelaran el semen de Albert.

-Señorita White, venga a lavarse para que nos apoye -dijo el doctor Michael.

Ella siguió al doctor con el gato, la señora Elroy dijo: Stear, sostenle ese animal a la señorita White.

-Candice, yo le cuidaré a su gato. -se ofreció Stear.

Albert empezó a maullar según estaba hablando con su sobrino, Candy se preocupó le pareció que estaba asustado.

-Stear, soy yo ¿No me reconoces? -maullaba Albert.

-Señorita White, le pondremos un sedante a su gato- dijo el doctor Michael.

-No, porque acaba de comer, no se vaya a vomitar y se ahogue.

-Está bien, trate de calmarlo, nos está poniendo nerviosos a todos.

-Me lavaré, pero quiero entrar con el gato a ver al paciente- puso de condición Candy.

-Está bien, pero otra persona sostendrá la caja.

-¿Y que se supone que debo hacer? No he llevado ninguna especialidad.

-Será algo sencillo, usted lo único que hará será masturbar al paciente.

Hola chicas les agradezco sus comentarios siempre es un placer leerles.

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