No había marcha atrás, lo había visto, Terry estaba con Susana semi desnudo, aunque no lo agarró en el acto, no podía porque recién lo habían circuncidado.
—¿Qué te sorprendes? Si tu preferiste a ese mugroso gato en vez de mí.
—Tienes razón no me sorprende. En fin, solo vine a regalarle un poco de recalentado a mi vecina, espero que sean muy felices.
Susana se puso en pie y se dirigió a la puerta y le dio un beso en la mejilla a Terry. —Sin rencores Candy.
—Sin rencores vecina, está bien que los haya visto así cierro el ciclo.
Candy no regresó al departamento sino fue a comprarle los regalos a los Cornwell, Albert mientras aprovechó a bañarse, aunque le gustaba que ella lo aseara, pero él necesitaba hacerse una limpieza exhaustiva.
Después de una hora, la señora Elroy llegó con Archie y Alistair para ver a Albert, Stear tuvo que contarle la noche anterior de que Albert estaba sano y salvo, se vio obligado a contarle toda la verdad. Ellos tenían la llave del departamento de Candy, Albert estaba tratando de colocarse todos los cables del monitor de los signos vitales, pero se le habían enredado, temía que Candy llegara en cualquier momento. Vio que abrieron la puerta de la recamara y se acostó para simular que seguía inconsciente.
—William, es cierto, ¡estás vivo!
Albert se incorporó y se sentó a la orilla de la cama, la señora Elroy se acercó para abrazarlo.
—Gracias a Dios, Gracias a Dios.
—Sí tía, gracias a Él funcionó el invento de Stear y me volvió a la normalidad. Ellos me tuvieron que esconder porque querían desconectarme, los Legan querían que de una vez muriera para quedarse con todo el control de la compañía.
—Bueno es que los doctores no nos daban esperanzas. Reconozco que ellos fueron muy insistentes en que te desconectara, pero no querían que sufrieras, no lo hacían por maldad.
—Tía la verdad es que tengo grabado donde Neal alteró los controles de mi maquina mientras yo dejaba al gato en la cámara, por eso explotó, llegó con mentiras de que mi tío lo iba a llevar a sacrificar, por ese motivo, en lugar de experimentar con el ratón lo hice con el gato, Neal sabía que mi tío llegaría a rescatar al minino —intervino Stear.
—En efecto, fui a rescatarlo porque me dejaron una nota que Stear lo había agarrado para experimentar con él.
—Si hubo dolo entonces es mejor que liquidemos todos los negocios que tenemos con los Legan. Ahora vendrás a la casa.
—Tía yo quiero quedarme con Candy, lo cierto es que estoy enamorado de ella, además ella y yo tuvimos algo que ver, es decir he sido el primero en su vida.
—No es correcto y tú lo sabes, primero tienen que casarse y luego vivir juntos. La juventud de ahora va de mal en peor, se comen el pastel antes de que sea la fiesta.
—Bueno si, lo que pasa es que debo explicarle...
—Basta, he dicho que deben casarse.
Candy vio cuatro autos desconocidos frente a su edificio, al llegar a su piso, vio que había unos hombres custodiando su departamento. Le pidieron que se identificara, ella explicó que era la dueña, temía que el FBI la detuviera por secuestrar a Albert.
Al entrar a su recamara encontró a un médico revisando a Albert.
A Stear se le ocurrió decir—: Candy, mi tío ha despertado.
—Ah eres tú, la misma que le sacó... bueno cambiemos de tema, me llevaré a mi sobrino a la casa, en cuanto el médico de su anuencia haremos los preparativos para la boda entre ustedes dos.
—¿Casarnos? —Preguntó Candy incrédula, miró a Albert y hizo un gesto de que no entendía nada.
—Por supuesto que tienen que casarse, después de lo que hiciste —aseveró Elroy. Lo dijo en un tono acusatorio que Candy pensó que de alguna forma estaba enterada de aquella vez que ella hizo suyo a Albert, se sintió tan avergonzada que agachó la cabeza.
—Comprendo, entonces me casaré con él.
Albert sonrió, había resultado mejor de lo que esperaba, no tendría que explicarle a Candy todo lo que él había hecho y que siempre estuvo consciente de todo lo que pasaba.
—Se quedarán custodiándote dos de mis guardias para que alistes tus cosas, y luego te trasladarán con tus pertenencias a la mansión Ardlay.
—Encuentro bien al Señor William, ya podemos llevarlo —dijo el doctor.
Albert se puso de pie y caminó hacia ella, le tomó la mano y se la besó —Te agradezco todo lo que hiciste por mí— le dijo— Ahora me corresponde cuidar de ti.
—Que bueno que es enfermera tu prometida, porque ella te seguirá dando los masajes para que tengas circulación en tus piernas, total ya lo ha visto todo de ti.
Hola, chicas, pensaba terminar hoy el fic, pero siempre es difícil despedirse de una obra que uno escribe con mucho cariño. Quiero adelantarles su regalo del día de las madres. Felicidades que Dios les siga dando sabiduría para educar a sus hijos y las que no son mamis, pero son tías, también las felicito porque a los sobrinos uno los ama como a hijos. Las que tenemos mami hay que consentirlas en su día, aunque siempre debemos ser atentas con ellas y demostrarle nuestro cariño. Dios me las bendiga, espero sus comentarios para que cuando suba el final del fic, pueda agradecerles de acompañarme hasta el fin de este.
