.
.
.
Capítulo 2
Era una preciosa mañana en la que el sol iluminaba el firmamento con su impresionante brillo.
Sakura se encontraba sentada cerca de la ventana, observando pasar frente a sus ojos las formas de las nubes. Nunca se había detenido a contemplarlas tan detalladamente, como ahora lo hacía.
Suspiró y apoyó su rostro en el marco del ventanal para perderse por un instante dentro de sus pensamientos.
La noche anterior, la había pasado acompañada de un oscuro ser, un hijo de la maldad y del pecado. Alguien al que debería despreciar y no invitar a su hogar a que le hiciera compañía, pero, ¿por qué se había sentido tan a gusto ante su presencia?
Haruno era el ángel de la justicia; uno de los pilares fundamentales de la deidad suprema, que había sido enviada a la tierra a proteger la vida de los humanos, para desterrar al infierno a ese repugnante demonio que los estaba lastimando.
Bajo ninguna circunstancia, debía tener ningún contacto con un ser de la oscuridad; sin embargo, se encontraba aliada con uno para obtener esa justicia por la que estaba luchando. Además, ella nunca se dejaría corromper por un maligno, o eso era lo que su mente quería creer.
—Sasuke, ¿qué es lo que me atrae de ti? —caviló en voz alta mientras se llevaba los dedos a sus labios. Evocar ese momento en el que Uchiha le robó un beso, le hacía sentir un fuego que le recorría la piel—. ¡Idiota! Nunca volverás a hacer eso.
—Yo no estaría tan segura si fuera tú —le susurró una conocida voz desde la ventana—. Por lo que veo, te gustó mi beso.
—¡¿Sasuke, qué haces aquí?! —inquirió sorprendida al verlo flotar en el aire a plena luz del día—. ¡Qué te pasa! Alguien puede verte.
—Solo quería saludarte y desearte un buen día —dijo restándole importancia al detalle de estar volando sobre una calle transitada—. Además, quería entregarte esto. —De la espalda se sacó una flor de cerezo que le entregó en sus manos—. Su aroma me recuerda a ti, Sakura.
—¿Eh? —articuló impresionada, jamás se hubiera imaginado que un demonio pudiera ser detallista—. Gracias —musitó—, es muy hermosa.
—No más que tú.
Sasuke la vio apretar la flor contra su pecho antes de acercarla a su nariz para embriagarse de su perfume. Era cierto que la fragancia le recordaba a ella, pues desde que la vio por primera vez en ese hospital, esas flores habían sido su compañía cuando imaginaba tenerla cerca.
Sakura contuvo la respiración unos segundos, deleitando sus sentidos con el aroma, luego lo expulsó despacio mientras cerraba sus ojos para guardar en sus memorias el bonito presente.
El demonio se saboreó los labios. Observarla contemplar algo tan pequeño como esa flor, solamente le hacía quererla más. ¿Cómo podía ser posible que un ser tan poderoso como lo era el ángel de la justicia, se viera tan vulnerable y hermosa al deleitarse con una insignificante planta? Sinceramente, no lo sabía, pero quería descubrirlo a su lado.
Sin dejar pasar ni un segundo más, se acercó a sus labios para besar su boca con desesperación. La doctora se quiso apartar; sin embargo, él la tomó por la cintura para acercarla más a su cuerpo.
Haruno forcejeó entre sus brazos, hasta que se dejó vencer por esos dulces labios que la habían encantado.
»—No decías que nunca más dejarías que te besara —musitó con sarcasmo—. Yo creo que deseas todo lo contrario.
—¡Eres un maldito aprovechado! ¡Suéltame! —Se retorció entre sus brazos para salir de su contacto. Si seguían así; podía volver a caer bajo su hechizo y eso no debía suceder—. Si no te compartas romperemos nuestro trato.
—Está bien, prometo intentar controlarme —le dijo enarcándole una ceja—. Vendré por ti cuando salgas del trabajo, aún tenemos mucho de qué hablar.
—Sí, sí, como quieras. Ahora vete, por favor —pidió. El demonio de la venganza la soltó muy despacio, rozando con la yema de sus dedos su cadera—. Sasuke, antes de que te vayas, te quiero pedir algo más.
—Dime —espetó con un tono de voz que a Sakura le hizo estremecer por dentro.
—Actúa como un humano, por favor. No puedes andar por la ciudad volando, las personas no tienen confirmada nuestra existencia y debemos seguir manteniendo el anonimato —sentenció con el ceño levemente fruncido. No podía dejar que el rumor de un demonio paseando por el área llegara hasta el cielo, mucho menos podía permitir que se descubriera que ese mismo demonio, se había convertido en su aliado. Eso sería firmar su pase directo al destierro.
Sasuke se encogió de hombros, haciéndole un gesto afirmativo con su cabeza. Aunque no le gustaba recibir órdenes, debía aceptar que la petición de Haruno tenía sentido. Nadie podía enterarse de su unión o lo regresarían al infierno, y eso era lo que menos quería.
Le tomó la mano y depositó un pequeño beso en su dorso, mientras le daba una fugaz mirada a sus preciosos ojos esmeralda.
—Como tú digas, mi ángel —murmuró—. Ahora me retiro para que sigas con tu labor.
—Gracias, te veo después —le dijo con una pequeña sonrisa en el rostro.
—Eso es seguro —afirmó antes de jalarla para robarle otro casto beso de sus labios—. Nos vemos, mi ángel.
—Sasuke, tú… —apretó uno de sus puños. Ese demonio la iba a terminar de enloquecer.
Sacó la cabeza por la ventana para buscarlo, pero él ya se había marchado. Suspiró y desvió sus orbes a la pequeña flor que descansaba en su mano. Sonrió y volvió a pegarla contra su pecho. Nadie le había regalado un capullo tan significativo.
Cerró el vidrio y volvió a su trabajo. Muchos pacientes requerían sus cuidados y ella no debía olvidar cuál era el verdadero motivo de su estadía en la tierra.
Continuará…
¡Hola!
¿Cómo están?
No sé ustedes, pero yo quiero un demonio así de atrevido. Aprovecha, Sakura, lo tienes embobado. Veremos si se sigue resistiendo a sus mimos.
Espero sigan disfrutando esta interesante obra. Sobre todo, mis amores, Temari05Nara y DianisMikaYu20. Con todo mi amor para ustedes, las amo.
Nos leemos muy pronto.
Con amor.
GabyJA
