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Capítulo 7
Iba corriendo de camino a su casa, pues ya se le había hecho tarde para la cita que tenía pactada con Sai y su prometida.
Sakura llevaba la respiración acelerada y no era, simplemente, por el ejercicio que hizo al correr hasta su departamento, sino por las apasionadas caricias y el profundo beso que le había tenido que dar Sasuke, como tregua para que la dejase sola esa noche. Haruno había accedido creyendo que sería un fugaz contacto, sin imaginar que su propio cuerpo, iba a pedir a gritos que se intensificara el momento. Respondiendo, apasionadamente, a la calidez de las manos del demonio que recorrieron sin ímpetu toda su anatomía.
«Si sigo correspondiendo a su juego, me voy a terminar quemando junto a él, en el lago del infierno» pensó al tomar un poco de aire. La aceleración de sus latidos, poco a poco, fue bajando.
Llegó hasta el edificio, y respiró con profundidad antes de ingresar. Metió la llave en la perilla y entró a su domicilio con una enorme sonrisa en los labios.
—Sakura, ¡qué bueno verte! ¡Ya me estabas preocupando! —exclamó con emoción Ino al recibir con un fuerte abrazo a su mejor amiga—. Sai me dijo que salías más temprano.
—Perdónenme, tuve una emergencia justo cuando iba a salir del hospital —mintió, ni siquiera a su confidente podía contarle lo que le estaba pasando—. Espero que se hayan puesto cómodos, esta es su casa.
—Gracias, Sakura —dijo Sai con una pequeña sonrisa en los labios—. Estas horas nos sirvieron para descansar. Fuiste muy amable en prestarnos las llaves de tu departamento.
—No tienes que agradecer. Mi jornada en el hospital termina muy tarde y no quería que pasaran incomodidades en la sala de espera. Además, Ino es una desesperada, quería evitarte un problema —espetó encogiéndose de hombros—. ¿Cómo les ha ido?
La pareja de ángeles comenzó a relatar su última misión mientras la doctora les preparaba algo para cenar. La comida de los humanos era exquisita y siempre que podían estar en la tierra, aprovechaban para deleitarse con sus manjares.
Se sentaron todos juntos y, luego de agradecer por los alimentos, siguieron con su charla. Sai e Ino terminaron de detallar todo lo que habían logrado en su gestión, al mismo tiempo que disfrutaban de la cena. La pareja era una dupla perfecta entre sus habilidades y el amor que se tenían.
Haruno les sirvió una rebanada del pastel que había preparado —la noche anterior— con la ayuda de Sasuke. El demonio había hecho una guerra de harina cuando se enteró quiénes serían los invitados a la reunión, y supo en ese instante que él, por obvias razones, no podía estar presente. Los dos habían terminado cubiertos de pies a cabeza con el polvo blanco. Situación que Uchiha aprovechó para devorar los labios de la obstetra, como excusa para limpiarle el rostro.
En un repentino instinto, se llevó la yema de los dedos a esa zona que aún se sentía caliente, gracias al último contacto que había recibido.
—¡Sakura! ¡Tierra llamando a Sakura! —esbozaba la rubia al ver a su amiga perdida en sus pensamientos.
—¿Eh? Disculpa, ¿qué decías? —balbuceó al sacudir la cabeza para disipar sus recuerdos.
—Tienes una expresión de enamorada, ¿acaso alguien te tiene suspirado? —inquirió su amiga con curiosidad—. ¿Quién de toda la larga fila de pretendientes que tienes, te ha puesto de esa manera?
—No digas tonterías, solamente estaba pensando en mis pacientes y en lo mal que la han pasado, los que han sido atacados por ese maldito demonio —arguyó cerrando los puños y frunciendo levemente el ceño. Ella, realmente quería castigar a ese maldito—. Quiero que deje de causar tanto daño.
—Shikamaru me comentó, a grandes rasgos, lo que estaba pasando, ¿podrías profundizarme un poco más sobre el tema? Por favor —pidió Sai con mucha amabilidad.
Sakura suspiró y comenzó a relatar todo lo que había pasado desde que fue enviada a la tierra. La doctora le contó a sus compañeros lo mismo que le había dicho a su hermano, confiando plenamente en que podrían ayudarla.
Sai escuchó con mucho cuidado todo lo que decía el ángel; entendiendo la razón por la cual, Shikamaru estaba seguro que podría auxiliarla. Sonrió y esperó a que el ángel de la justicia concluyera con su historia.
—...Es por ello que necesito tu ayuda —manifestó Haruno antes de darle un sorbo a su bebida—. Cuento contigo, Sai.
—Claro, no te preocupes. El arte es muy variado y entre mis pinturas existe algo que puede ayudarte —confesó seguro—. Te daré un poco de una tinta que te servirá para pasar desapercibida. Tu aroma será como el de cualquier humano.
—Mi amor, ¿cuál es esa tinta? —preguntó Ino con curiosidad a su prometido— No había escuchado sobre esa pintura.
—Es una tinta especial que solo se utiliza en situaciones extremas —le respondió el ángel de la creatividad a su amada—. Vas a mezclar un poco de esto —sacó un pequeño frasco de su mochila y se lo entregó en las manos a su amiga— en tu perfume y te lo vas a aplicar en todo el cuerpo. Eso hará que ningún ser sobrenatural note tu presencia.
Sakura vio la diminuta botella que tenía en sus manos y con un gentil gesto, agradeció la ayuda. Ahora sí podrían acercarse a esa horrible aberración sin ser detectados.
—Sai, tengo una pregunta. —Lo vio prestarle toda su atención; así que, prosiguió—. ¿Qué pasaría si un demonio usa esto?
—¿Por qué la inquietud? —cuestionó el ángel, era una interrogante interesante y quería conocer el motivo de la misma.
—Sabes que siempre he sido muy precavida. Por lo tanto, ¿qué pasaría si un maldito como este llegase a utilizarla? —respondió sin titubear. Lo que ella, honestamente, necesitaba comprobar, era que la sustancia no le hiciera daño a Sasuke.
—Si ese demonio te lo llegase a quitar, le pasaría lo mismo que a ti. Por eso debes tener mucho cuidado en dónde dejas la mezcla y el resto de la tinta cuando la termines de utilizar —confesó con una serena sonrisa en los labios.
Las palabras de Sai la tranquilizaron, eso era lo único que necesitaba escuchar. Se guardó el frasco en uno de los bolsillos de su pantalón, y sonrió de agradecimiento a la feliz pareja.
—Descuida, tendré extremo cuidado con esto. Muchas gracias por la ayuda —expresó mientras les servía un poco más de café—. ¿Qué les parece si vemos una película? Aprovechando que están aquí.
—Oh, sí, sería estupendo. Tenemos mucho tiempo sin relajarnos —manifestó Ino con emoción—. ¿Cierto, Sai?
El ángel no contestó, solamente se acercó a su prometida y depositó un pequeño beso en la comisura de sus labios, caricia que hizo sonrojar a la rubia.
Sakura los observó y suspiró profundamente al contemplarlos tan enamorados. Debía ser hermoso compartir tan bellos momentos con la persona idónea; sin embargo, parecía que la de ella, era un ser salido de las tinieblas.
Continuará…
¡Hola!
¿Cómo están?
Sai e Ino, son una hermosa pareja de ángeles que se encuentran muy enamorados. Me encantó imaginarlos como seres celestiales. Por otra parte, Sakura está cada vez más ilusionada, aunque no lo quiera aceptar, los sentimientos son más fuertes que ella. Sasuke le ha puesto, definitivamente, a temblar su mundo.
Nuevamente, mil gracias por todo su apoyo para esta historia. Me siento muy feliz y agradecida por recibir tanto cariño de cada uno de ustedes. Son los mejores.
Y a mis queridas, Temari05Nara y DianisMika20, espero lo estén disfrutando. Las amo.
Nos leemos pronto.
Con amor.
GabyJA
