Lemon del Día Riko
Tema: Libre
NOTA: Esta historia es paralela a "Embarazada… ¿yo?" (sólo disponible en mi perfil de Wattpad), pero no es necesario que estén leyendo esa historia para entender esta.
Título del Fanfic: Problemas de embarazada.
A Kohaku no le había costado tanto adaptarse a su segundo embarazo, y ya con 17 semanas realmente tenía mucha más energía de lo que Senku esperaba, pero al mismo tiempo estaba bastante ocupada con todas las cosas de la universidad, lo que hacía que el tiempo que pasaban como pareja fuese bastante escaso para ambos. Senku se ocupaba de la mayoría de los cuidados de Shinku, salvo las veces que conseguía que sus padres se mantuvieran al cuidado de la pequeña llorona, y Kohaku se pasaba los días haciendo informes y preparando todas sus actividades con su mejor amiga y compañera de clases, Suika, quien, además, se quedaba la mayoría del tiempo en casa de los esposos.
A pesar de todo, la rubia embarazada cada día estaba acumulando más deseo sexual y no podía evitar parecerle irracionalmente sexy su esposo al verlo con su bata de laboratorio parado frente a la pizarra acrílica explicándoles cosas de ingeniería mecánica para que tanto Suika como ella pudieran aprobar todos sus exámenes y trabajos escritos. Lo veía pasar su mano por la pizarra escribiendo ágilmente datos de termodinámica que Kohaku hacía un rato había dejado de comprender porque no podía evitar sentir que Senku con el cabello atado parecía el hombre más guapo del universo.
Un ligero cosquilleo en su entrepierna la alertó de que esa excitación empezaba a hacer mella en su cuerpo y la hizo notar que necesitaba apretar las piernas para contener un poco su deseo, sin dejar de ver cómo su esposo seguía explicando esos temas complejos que ella no conseguía entender pues su libido la controlaba. Su mente divagaba en mirar de arriba abajo a Senku, sintiendo como si se tratase de una fiera salvaje que deseaba tomar de inmediato a su esposo entre sus manos y sacarle toda la ropa, pero lamentablemente su mejor amiga se encontraba en la sala a su lado.
—¿Entonces al despejar la ecuación debería tener el resultado en este punto o hay alguna otra cosa que sea necesario hacer? —cuestionó Suika de repente—. Es que la verdad Suika necesita un poco de descanso, últimamente no consigue dormir en las noches y en este momento está empezando a darle sueño —explicó avergonzada y con un fuerte rubor en sus mejillas.
Senku estaba a punto de responder cuando Kohaku decidió intervenir, sabiendo que era el mejor momento para llevarse a su hombre a la habitación.
—Sí, es una idea excelente tomar un pequeño descanso, Suika —sugirió—. Puedes ir a dormir y yo también aprovecharé de descansar un poco, porque con el embarazo de verdad que me siento agotada en este momento. —Kohaku fingió un poco mal un bostezo, pero Suika no pareció darse cuenta.
Viéndola bien en ese momento, notó que la pequeña tenía unas ojeras enormes, que era la primera vez que le veía, además de que se veía más demacrada y con algunos huesos marcándose en el cuerpo. Lo que hizo entender a la joven mujer que su mejor amiga estaba realmente mal en ese momento.
"Ya luego hablaré bien con ella, pero en este momento necesito llevarme a Senku" —pensó cambiando su preocupación rápidamente: su cuerpo no tenía tiempo para eso en ese instante.
Así, tras ver que Suika simplemente asentía y se dirigía a la habitación de huéspedes, la rubia procedió a levantarse y tomar a su esposo por la muñeca, hasta arrastrarlo a la habitación sin permitirle siquiera rechistar. Y sí, estaba demasiado urgida como para pensar en otra cosa, sólo quería sentir a Senku dentro de ella, así, tal como estaba vestido con su bata de laboratorio que le hacía ver tan sexy.
Al llegar a la habitación, Kohaku rápidamente lanzó a su esposo sobre la cama, dejándolo sentado y mirándola fijamente y, acto seguido, cerró la puerta, cambiando su actitud de esposa tranquila a la de fiera salvaje y procediendo a brincar sobre él ágilmente. Su cuerpo estaba reaccionando solo, y realmente le importaba en lo más mínimo que en ese momento el sexy científico que tenía frente a ella la estuviera mirando con deseos de interrogarla. Se sentó a horcajadas sobre él y empezó a besarlo antes de permitirle hablar, para luego enterrar sus dedos en el indomable cabello del joven y halarlo con suavidad mientras ambos profundizaban el beso.
Senku cayó en cuenta rápidamente de lo que estaba pasando y se dejó llevar, subiendo rápidamente sus manos a la cadera de su esposa y acercándola más hacia él, para lograr una mayor fricción en la intimidad de ella, a quien de inmediato se le escapó un suspiro de desesperación. La boca de Kohaku descendió hacia el cuello de Senku y rápidamente trazó un camino de besos hasta llegar a su camisa, lo que le hizo sentir la necesidad de deshacerse de esas prendas, por lo que de inmediato soltó la corbata a su esposo y la arrojó a lo lejos, para luego abrir la camisa lo suficiente como para deleitarse con el cuello y las clavículas de su hombre.
Él intentó quitarse la bata, pero Kohaku lo detuvo de inmediato.
—Déjatela… te ves mucho más provocativo con ella —ronroneó ella, hablando con los labios pegados a los de él, lo que hizo que de inmediato el científico se estremeciera ligeramente, sacando un suspiro de excitación a su mujer.
—Kohaku… —dijo él con voz ronca, haciéndola sentir nuevamente un cosquilleo, esta vez mucho más intenso en su entrepierna—. Deberías controlar un poco tu hambre de leona, no sea que le hagas daño al bebé —mencionó.
—No soy una leona —se quejó ella, pero sin darle demasiada importancia, ya que terminó de acostar a su esposo y pasó a quitarle el cinturón con gran velocidad para intentar liberar lo más rápido posible el miembro de él e introducirlo para obtener ese tan deseado placer—. No le pasará nada al bebé, no me moveré tanto —prometió, aunque no del todo segura de poder cumplirlo, ya que lo necesitaba de inmediato dentro de ella.
Abrió y bajó el pantalón y la ropa interior de su esposo, exponiendo de inmediato las maravillas de su pene, enorme y jugoso, listo para que ella pudiera darse un festín con él. Se relamió y lo tomó entre sus manos para jugar un poco antes de introducirlo en ella, así fue como acercó sus labios al glande y pasó delicadamente la lengua por el frenillo, haciendo que Senku enloqueciera casi de inmediato, mientras ella iba bajando su ropa interior por debajo del vestido sin que él lo notara. La rubia introdujo por un momento el pene en su boca y se dio a la tarea de estimularlo de arriba abajo, lo suficiente como para sacarle unos cuantos suspiros a su esposo mientras finalizaba la tarea de quitarse su ropa interior, y, a continuación, acarició su clítoris para lubricarse a sí misma lo suficiente para recibir por completo la erección dentro de ella.
Kohaku siguió succionando con ligereza, jugando con su lengua en el interior para acentuar el placer de Senku, pero se detuvo cuando supo que ya su vagina estaba completamente preparada y se posicionó sobre él rápidamente, introduciendo el pene de forma rápida y certera, lo que le sacó un increíble gemido a ella misma. "Espero que Suika no esté escuchando" —pensó, pero realmente no estaba avergonzada, ya que su cerebro sólo podía mantener su atención en lo increíble que se estaba sintiendo su vagina tan llena del pene de su amado.
—Senku, te amo demasiado, amo estar así sobre ti… ah… amo ser tuya… ah… y ah-amo todo lo que me haces sentir —expresó entre gemidos, mientras empezaba a moverse lentamente sobre él, para luego ir acelerando la velocidad de sus movimientos, mientras sentía cómo sus paredes vaginales se abrían y cerraban constantemente y cómo su lubricación empezaba a empapar a Senku.
—Estás… muy… húmeda… no voy… a-ah… ah-aguantar —expresó él, tratando de no hacer tan notorio cómo él también estaba enloqueciendo en ese momento.
Kohaku no dejaba de moverse y arqueó su espalda para sentir con mayor intensidad lo que el pene de su esposo estaba provocando en su cuerpo.
—Está-ah… bi-iiiih-ee-eh-en… Senkuuu… ¡ah! Cór-rre-e-eh-te… ¡ah! —expresó ella, al borde del orgasmo, sabiendo que podrían llegar casi al mismo tiempo.
Senku colocó sus manos sobre los glúteos de su esposa para acercarla más a él, y ella pudo sentir los ligeros latidos que indicaban que él había eyaculado, lo que contribuyó a que ella, con sólo dos movimientos más, pudiera también alcanzar el orgasmo y cayera a un lado de su esposo.
—Eso… estuvo… magnífico —aseguró ella intentando acompasar su respiración.
—Eres una… leona… traviesa… —indicó Senku, respirando entrecortadamente.
—No me digas… leona —reclamó Kohaku, pero volteó a mirar a su esposo con una sonrisa—. Te amo.
—También yo —dijo él acercándose a darle un corto beso en los labios—. Y a nuestro pequeño también —agregó acariciando el vientre de ella—, gracias por portarte bien —concluyó, para luego mirar con ternura a Kohaku, cuyos ojos estaban cerrándose en ese momento y ya no supo nada más….
Realmente esperaba que Suika no hubiera escuchado nada.
…
Holis. Perdón por haberme desaparecido, pero como siempre no podía dejar de participar en el Día Riko. Muchísimas gracias a todos los que me tienen toda esta paciencia para esperar mis fanfics, pues de verdad he tenido diversos problemas que me dificultan ponerme al día. Pero les prometo que me pondré al día cuanto antes. De verdad que los quiero muchísimo y perdón a todos.
Como bien saben, los personajes de Dr. Stone no son míos, sino de Inagaki y Boichi, yo sólo los tomo para mis historias; los únicos personajes de mi propiedad ustedes ya los conocen.
Espero que les vaya bonito a todos. Los quiero infinitamente.
