Historia de un amor
Disclaimer: Los personajes y la historia de Yu Yu Hakusho no me pertenecen, pero sí la trama de este fic :)
Parte Uno
Capítulo Uno
"Ni abril sin flores, ni juventud sin amores".
Shuichi Minamino siempre fue considerado como un tipo hermoso. La belleza de Shuichi lo llevó a ser objeto de varios intentos de secuestro cuando era un niño o, a ojos de los demás, una linda niñita pelirroja. Esas experiencias le forjaron el carácter desde chico: jamás hablar con extraños y nunca aceptar cosas de desconocidos. Estas reglas se fueron ampliando durante su adolescencia hasta abarcar el evitar las salidas en citas a ciegas o quedarse viendo a alguien con el mínimo interés.
Aunque la corta descripción no diera mayor idea al lector, en el Instituto Meiou no hubo hombre que recibiera más cartas de amor o declaraciones en su adolescencia, sin distinción de género o edad. El pelirrojo, que, para ese momento de la vida llevaba el cabello en corte tazón, declinaba cualquier gesto romántico con una sonrisa amable y cortés. ¿Ser tan hermoso le generaba alguna incomodidad? No exactamente, pero su carácter reservado lo llevaba a mantenerse apartado de cualquier demostración pública de afecto.
Entre mayor se volvía, las muestras descaradas de amor eran más ridículas, algunas chicas llegaron hasta a tatuar su nombre sobre la curva de sus senos y remitir las sugerentes fotos, imágenes que le provocaba urticaria y vómito. ¿Qué tanto podía degradarse alguien por un amor no correspondido? Era absurdo, ni siquiera lo conocían. Para sus fans, él era Shüichi "Perfecto" Minamino, un buen hijo, estudiante modelo, y una larga lista de etcéteras. Por eso, para solventar su frustración decidió tener una segunda vida, que, como en esa época estaba de moda, sería en un foro de internet.
A eso del año 2005 existían las comunidades de foros donde, después de clases, los adolescentes de la época se juntaban a hablar con sus amigos sobre anime e internet, y, Minamino, como geek de clóset, tenía su cuenta en el foro más popular: . Se unió cuando apenas rozaba los quince años de edad y conoció a otros niños con los que compartía imágenes de la idol de turno con poca ropa; era un adolescente, a las hormonas no se le podía pedir más. Con el tiempo, los chicos del foro empezaron a coincidir en cafeterías y a pasar las tardes jugando videojuegos, en realidad, eran muchachitos del mismo sector pero que asistían a diferentes escuelas.
Los amigos de aquella época seguirán presentes tiempo después, pero el puberto Shüichi Minamino no lo sabía en aquella época. Y, sin más comentarios, su vida siguió. Su madre, la querida Shiori Minamino, volvió a casarse y él adquirió un padrastro decente y un lindo hermanito, la vida era buena con él.
Había usado el alias de "Yôko Kurama" o "Kurama" desde que tenía quince años, como nickname en los foros de internet. A sus treinta y uno, más madurito y aventajado, aún era un nombre que disfrutaba usar. Aunque su carrera principal era biología, el pseudónimo de Kurama representaba más que la denominación de un zorro mitológico de los juegos de rol que encontró, él se apropió de ese nombre y lo plasmó como su firma en la columna anónima que publicaba desde hacía siete años en el periorico Yomiuri Shimbun. Para Shüichi Minamino, el nombre de Kurama era tan real como el que le dio su madre al nacer.
Desde que se convirtió en seguidor de los foros de internet, Shüichi supo de su segundo talento, él tenía alma de escritor. Al inicio, él comenzó con escritos sencillos para ayudar a sus amigos con la tarea, Hiei tenía una vida familiar complicada, el pelinegro requería tanta ayuda como fuera posible. Al graduarse, decidió que podría escribir como hobby, a veces, le escribía las cartas de amor a las novias de Kuronue, pero cuando lo dejaban por infiel, no había nota o soneto que le salvara de las bofetadas. ¿Se cansó de escribir? Nunca. Las palabras se volvieron una forma para expresar las cosas que callaba detrás de la fachada perfecta: la molestia, la lujuria, la ira, la alegría, la ironía… Todas eran emociones válidas al transformarse en palabras.
Minamino se graduó de biólogo en tiempo récord e hizo una carrera de cuentista detrás, primeros y segundos lugares, sin embargo, nadie supo la razón de las medallas y trofeos que invadieron su cuarto. Shüichi era competitivo en todo ámbito de su vida, incluso en los que eran una simple distracción. Con el tiempo, la vida siguió y él se mudó con Hiei, quien, con su trabajo de barman, comenzó a pagar la mitad de los gastos de un departamento cerca a la Tôdai.
"¿Seguirás en la industria del entretenimiento nocturno, verdad?" Kuronue había pinchado el ego de Hiei Jaganshi, puesto que, su familia se dedicaba a negocios tradicionales de la yakuza, pero de los que él se quería alejar como la peste.
"Púdrete" respondió el moreno cantando la sílabas para burlarse del marcado acento de kansai de su amigo. Kuronue era de Kobe.
Shüichi disfrutaba de la amistad que habían construído, ahora, a sus treinta años, podían permitirse un mayor grado de autonomía, lo cual le sentaba bien. Había aprendido a disfrutar de su intimidad, incluso con sus amigos tenía espacios privados, como su trabajo, porque, aunque era reportero ambiental en la edición digital de una revista de divulgación científica de vida marina, sus mayores ingresos los registraba como cuentista, a tal punto, de que tenía el contrato para su primera novela, con el avance de un cheque que le reportaba los ingresos del próximo semestre, el problema es que su cerebro estaba seco como pasa.
SeaView era una publicación sencilla que solamente se dedicaba a artículos para interesados en las ciencias marinas. Ella había empezado hacía dos semanas como parte de sus prácticas independientes en estudios literarios, aunque no llevaba la mitad de la carrera se había enfocado en tomar algunas horas de experiencia para su hoja de vida, necesitaba comerse el mundo en un día, esa era una de sus metas a corto plazo. Solo tenía veinte años, la vida ya le estaba pasando a Kobayashi Botan.
La revista no tenía un piso propio sino oficinas alquiladas por un tal señor Daiô para su hijo, quien era la cabeza del tiraje bimestral. Había conocido a Daiô Koenma un par de meses atrás, en el periodo intersemestral, cuando intentó lograr que fuera su secretaria personal para la serie de negocios que estaba diversificando, el joven adulto quería expandir sus fuentes de dinero. Botan dijo que no, esperando que el castaño la dejara en paz. ¿Cómo creer que se trataba de un rico en ascenso sí parecía mucho más joven que ella? Koenma tenía treinta y cinco años de edad y esta era su segunda revista. En realidad, estaba abriéndose camino poco a poco.
SeaView tenía tres escritores de base y, al menos uno, era biólogo marino, los otros dos eran un especialista en pesca y un zootecnista dedicado a la acuicultura. ¿Podía ser más aburrido? En realidad, no. Para Botan era una burbuja feliz donde ella iba a aprender. Koenma le dio una oportunidad para ser becaria y poner una publicación seria antes de iniciar con sus materias teórico prácticas de mitad de carrera, era una oportunidad y, aunque el tema de la vida marina le interesara menos que la hora, quería ser profesional, incluso si debía domar su mata de pelo azul en una coleta y usar los tacones más feos de su madre para dar una pulcra apariencia.
Conoció al biólogo marino un mes después. El hombre era la criatura más bonita que el planeta pudo parir -ojos verdes y cabello rojo-, y, seguramente, estaba enterrado en esa publicación para evitar que adolescentes calientes se le tiraran encima a seducirlo. Ese tipo debía estar enmarcado en aulas de clase y no perdiendo su tiempo con una revista de tiraje tan limitado. El señor perfecto físicamente también era el caballero encantador, o eso aparentaba, cuando la vio en la sala de juntas improvisada, él procuró retirarle la silla, saludarla con una correcta inclinación de cabeza, sonreír con amabilidad, intervenir en algunos puntos editoriales en los que Koenma preguntaba por opiniones. Shüichi Minamino era tan perfecto que ella se sintió como una piedra de río al lado de un diamante.
Creo que aquí vale hacer una claridad, y es que, nuestra pequeña protagonista no está enamorada del tipo candente de la historia, sino que, está INTIMIDADA. Esta narradora deberá ser clara y apelar al sentimiento del lector ¿Usted jamás se ha dejado intimidar por alguien que le parece demasiado hermoso para ser real? A Kobayashi Botan le pasa exactamente eso, al grado de sentirse un patito feo en compañía de un sexy biólogo marino, un bonito editor de estudios literarios y un par de profesionales que no suman ni restan al relato.
Retomando, Kobayashi estaba asustada y el hombre perfecto le provocaba salir corriendo.
Hace mil años no escribo de esta pareja y la amaba. So, enjoy.
Serán shots de la vida de una pareja, comedia y drama, romance también
review? favs?
