El sol de verano se abría paso entre los árboles. El bosque se encontraba en silencio y sólo los murmullos del viento se oían a la lejanía:
—ya falta poco, si me apresuro, podría llegar a medio día—, Murmuró Sakura mientras brincaba un tronco en medio del camino. Se detuvó un momento y miró una pequeña brújula de bolsillo:
—Es por aquí, estoy segura—, afirmó.
Kakashi le encomendó una importante misión, debía llegar al límite entre la frontera de la tierra del fuego y el rayo, un señor feudal había cancelado uno de los contratos con konoha y en tiempos de paz, la aldea debía prestar nuevos servicios para alzar la economía. No podían perder ese importante cliente. Kakashi llegó al acuerdo de enviar distintos ninjas para prestar servicios novedosos y así prestar otro tipo de ayuda:
— Sakura lamento interrumpir tus labores en el hospital psiquiátrico, pero eres la mejor candidata para este nuevo servicio que presentaremos. Al tener conocimientos médicos puedes dar un excelente servicio. Por favor cuento contigo—, explicó kakashi con su característica forma de demostrar alegría.
—confié en mi Kakashi—sensei. ¿alguien más ira conmigo? — preguntó la chica acomodando algunos libros en la estantería de su oficina.
—La verdad, la mayoría se encuentra con permisos post—nupciales y los demás los envié de manera individual— Kakashi tomó una lista de su escritorio y comenzó a repasar —Aburame Shino frontera del país del viento, Inozuka Kiba islas del país del agua, Ten Ten frontera del país de la...
—kakashi, ya comprendo—. masculló agotada
Sakura avanzaba a paso firme. Un pequeño claro de luz encandiló su mirada, pero aun así le permitió ver un enorme castillo feudal. 《¡que maravillosa vista!》 pensó. Observó aquel paisaje unos segundos y con un semblante lleno de alegría, dio un gran salto por los aires:
—¡Mi corazón me dice que algo emocionante va a suceder!.
Al llegar a las puertas del castillo, dos guardias salieron a su encuentro. sakura mostró la carta de kakashi. Los guardias la recorrieron de pies a cabeza, pues la muchacha ya se había vuelto toda una mujer, su melena rosa dejaban a la vista su largo cuello, sus pechos ya sobresalían y su esbelta figura la hacía resaltaba con sus ropas ninjas. Varios balbucearon disimuladamente y otros se asomaron a verla desde los pilares. La escoltaron hasta la recepción del acaudalado señor, pero la calma se veía interrumpida por una acalorada discusión:
—¡Masato! ¡Ya no me queda mucho tiempo y tu aún no has querido adquirir responsabilidades! —, Gritaba molesto el señor de avanzada edad.
—Ya te lo dije padre, no gobernaré un reino que sigue a la sombra de los ninja de Konoha, has olvidado que nuestro imperio se formó a base de nobles samurái que dieron su vida por nosotros, he escogido ser un samurái—. Discutía un joven de tes blanca y cabellera negra brillante. sus ojos negro azabache brillaban de furia:
—Permití que el contrato con los ninjas de konoha fuera declinado por tus caprichos ¡Y aun así rechazas encontrar una mujer para suceder al trono!, ¡Déjame morir en paz! —. Dijó el anciano golpeando el tatami con fuerza.
Una joven que guardaba distancia corrió hacia el anciano y le abrazo con cuidado:
—Mi señor, por favor, no se exalte— suplicó la doncella. Era delgada de cabellos negros y ojos lila, lucía un kimono del mismo color de sus ojos:
—no te metas hotaru, vuelve a tu lugar—, ordenó el joven, dándoles la espalda.
—Señor Masato, piense en el señor Yashamaru. ¡se lo suplico!
—una simple doncella no debería opinar. Sólo porque mi madre te crió, no te hace parte de esta familia real, pero cuando mi padre...
—¡Masato!— interrumpió el señor feudal alzando su voz— Hotaru se comporta más como una hija que tú, no permitiré que le hables de esa manera.
La muchacha con ojos llorosos se compuso rápidamente y volvió a su sintió en la esquina del salón. Pronto sonó una trompeta de anuncio, el rey como su hijo miraron hacia la puerta, una voz fuerte interrumpió la discusión:
—¡Desde la aldea oculta de la hoja, desean verle señor!
—Guardias, mi padre rompió todo trato con esa aldea ¿por qué los dejan pasar a nuestro castillo? — preguntó Masato agobiado.
Sakura desde el otro lado impetuosamente habló:
—Señor, mi nombre es Haruno Sakura, he viajado durante 3 días para poder tener un minuto de su tiempo. Mi intención no es prestar servicios de guardia o guerra.
El joven heredero miro asombrado a las puertas, el rey pudo notar el interés de su hijo y antes que pudieran pensarlo alzo la voz:
—Habrán por favor.
Las puertas se deslizaron y los guardias se apartaron, sakura estaba sentada en un pequeño cojín haciendo una reverencia tradicional, al componerse, Masato quedo sorprendido, la belleza de sakura era tan exótica para él que lo volvió loco en un instante, detalló cada rincón de su silueta; disimuló lo que más pudo tomando asiento, su padre noto el nerviosismo del joven y esbozando una sonrisa comenzó a mirar a sakura que lucía tan profesional y formal:
—Dime jovencita, ¿cómo es que una mujer puede ser un ninja y a la vez lucir tan bella como tú? —, el rey yashamaru la miro intrigado.
—Me alaga señor—Respondió sakura cortésmente.
—Dime ¿a qué has venido de tan lejos?, si dices que no es por servicios de protección, ni tampoco de guerra, entonces ¿en que podemos ayudarte?—. consultó Masato sin hacer contacto visual.
—verá, nuestra aldea posee ninjas con habilidades únicas y necesarias. Yo por ejemplo, soy una ninja médico de elite, además de poseer habilidades que usted no se imagina, le ofrecemos mis servicios gratuitos y ante cualquier necesidad que tenga, nuestra aldea en futuras ocasiones puede prestar ayuda— Sakura terminó de hablar con una dulce sonrisa que en su interior le hacia odiar a kakashi por darle aquel diálogo tan horrendo. Él rey tomó su mentón dando una expresión analítica, despuésde varios minutos, al fin hablo:
— ¿Podrías revisarme? Muchos médicos me han visto y dicen que mi cuerpo no tiene cura y pronto me consumirá.
—Claro señor, si me lo permite.
Sakura se puso de pie y camino en paso firme al rey, Masato la observó con detalle, sonrojandosé al ver la curvilínea figura de la kunoichi, ella se inclinó hacia el rey y comenzó a examinarlo mientras sus manos brillaban por su chakra:
—¡increíble!—Exclamó Hotaru, manteniendo sus manos en posición de plegaria.
Después de unos minutos, sakura culminó y hablo firmemente:
—Tiene células cancerígenas, puedo curarle pero debo preparar una medicina y con un jutsu médico extirparlas, será muy agotador para usted. ¿Estaría dispuesto?
—quiero tomarlo—, dijo el rey impaciente.
—Gracias a Dios—suspiró Hotaru. Masato impresionado trago algo de saliva. No pudo decir nada.
El rey invitó a sakura a quedarse una temporada mientras preparaba todo para él. Sakura agradecida sonreía de alegría sintiendo que su misión había sido un éxito. En poco tiempo recuperaría el contrato con konoha. De pronto Masato cambió sus planes, se puso de pie de golpe y exclamó con fuerza:
—¡lo he decidido Padre! Si tanto deseas que tome mis responsabilidades, ¡lo haré!. además de eso, mis relaciones con konoha volverán, siempre y cuando...
Un silencio quedó en la habitación, todos los presentes le miraban impacientes y desconcertados:
—Esta Kunoichi, Haruno Sakura, se casé conmigo—, explicó al fin.
Sakura se petrificó, quedando helada, su padre atónito comenzó a reír fuertemente, Hotaru retrocedió unos pasos y se afirmó en el marco de la puerta, su rostro lucía muy triste:
—jajajaja jovencita, sin duda llegaste a mi castillo como una bendición a todos mis problemas... —dijó el rey colocando una mano sobre su hombro.
—¡es que usted no entiende señor!— Sakura balbuceaba agitando sus brazos mientras pensaba que hacer—escúcheme…
—preparen una habitación para mi futura nuera. te lo dejó a ti Hotaru.— Solicitó el rey.
Sakura sin más, no pudo objetar, debía hablarlo con kakashi primero. Siguió a la joven de cabello negro, luciendo muy angustiada. El castillo de madera brillante, olía muy bien y su patio interior estaba lleno de árboles y flores:
—Tenemos varias habitaciones pero la más grande se la tuve que preparar a un forastero que llego hace poco...— Hablo con suavidad Hotaru.
—¿forastero? — Consultó sakura desganada.
—sí, llegó hace algunas semanas está entrenando con la espada al joven Masato. Sólo pide a cambio comida y agua, es muy popular aquí en la aldea, aunque pensándolo bien ahora, lo más probable es que el joven masato desista de su entrenamiento.
Sakura observó de reojo el semblante desilusionado de la joven y rápidamente entendió que Hotaru sentía algo por masato:
—No sé cómo llevar esto, pero espero el joven Masato pueda entender que no podré ser su esposa... debo volver a mi aldea, además hay alguien a quien espero. —Dijo sakura muy serena. La brisa de verano sopló suavemente, el cabello de ambas se alzó con suavidad. Hotaru asombrada esbozó una sonrisa. ella también entendía que la kunoichi tenía su corazón ocupado.
De pronto, una voz desde la lejanía, hizo que ambas se giraran:
— ¿Sakura?
Sakura sin aún mirar sintió que su corazón se iba a salir, sintió como si millones de mariposas revolearon en su estómago y llegaron a su pecho. La brisa sopló más fuerte y agitó aún más sus cabellos rosas, ella conocía esa voz, cuando la brisa al fin paro y las hojas caían con suavidad; dejo ver al emisor de aquella voz que la agitaba:
—Sa...suke-kun...— susurró
Allí estaba él, Uchiha sasuke la observaba desde una rama de un árbol de pie, como todo un triunfador. sus cabellos negros también se agitaban con el viento, llevaba una capa negra y traje de ninja negro y Sus mangas las cubría un vendaje. Un ave se posó sobre su hombro; sus ojos negros brillaban y sus labios esbozaban una leve sonrisa. Sakura tenía sus ojos abiertos de impresión y rápidamente sonrió llena de felicidad, dió algunos pasos en dirección hacia su compañero, pero otra voz la interrumpió:
—¡allí estas! ¡Uchiha sasuke! Lamento no poder asistir a la práctica de hoy, pero Quería presentarte a la ninja de la aldea de konoha—
El joven camino hasta sakura y de manera seductora se acercó hasta ella y puso su mano sobre su hombro:
—Haruno Sakura, mi prometida.
Sakura asombrada, miro al chico sonrojada y luego a su compañero. Sasuke ya no sonreía, pero tenía su expresión fría de siempre.
