La casa estaba en silencio cuando llegó por la chimenea. Dejó con cuidado la capa y la escoba en el armario de la entrada y caminó por el pasillo.

— ¿Harry?

— En el despacho —le contestó la voz de su marido.

Avanzó presurosa, un poco preocupada porque lo habitual era que al llegar a casa Harry estuviera en la cocina, preparando la cena, canturreando. Al llegar al despacho, soltó el aire que no sabía que estaba reteniendo. Él estaba bien, sentado en el feo sofá que había insistido en traer de Grimmauld Place.

— Ey, ¿qué ocurre? —le preguntó, dejándose caer junto a él.

No le contestó, siguió mirando lo que tenía entre las manos, parecía un viejo libro encuadernado en piel de color burdeos.

— ¿Qué tienes ahí? —inquirió, estirando la mano para tocarlo.

Harry apartó el cuaderno y levantó los ojos, asustándola con la intensidad de su gesto.

— Lo encontré en el desván de Grimmauld —le explicó con voz ronca, los nudillos blancos por la fuerza con la que lo sujetaba—. Parece que Sirius y Remus rescataron cosas de la casa de mis padres y de alguna manera acabaron guardadas allí. Es el diario de mi padre.

Su esposa emitió un jadeo entrecortado, tapándose la boca con las dos manos.

— En la primera página hay una dedicatoria, se lo regaló mi abuela cuando recibió la carta de Hogwarts. Y la última entrada es de la víspera de su muerte.

— Oh, Harry —exclamó ella, estirando una mano tentativa.

Él tomó su mano y entrelazó sus dedos, sintiéndose reconfortado por el gesto.

— No quiero leerlo solo, Gin. He ojeado lo último que escribió y...

— ¿Qué? —le animó a seguir hablando con voz suave.

— Pensaba que había llegado a conocer a mi padre a través de Sirius y Remus... —murmuró Harry, observando sus manos unidas.

— ¿Y crees que ese diario te va a contar otra historia?

Harry asintió.

— No lo leas.

— Yo... no puedo ignorarlo. Ahora que sé que existe, no puedo no leerlo.

Ginebra suspiró con fuerza. Se puso de pie y le extendió la mano.

— Vamos a cenar algo ligero y luego nos sentaremos juntos a leerlo. —Harry le miró, a punto de protestar— Venga, Harry, estoy segura de que llevas todo el día dándole vueltas a esto y no has comido. Va, prepararemos unos sándwiches —insistió, tomándole de la mano y tirando de él.

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"Mi querido James, espero que este cuaderno te sirva para registrar las vivencias de la mejor época de tu vida, tu juventud. Con amor,

mamá"

1 de septiembre de 1971

Hogwarts es impresionante. Papá y mamá me habían hablado de esto, pero hay que verlo para entenderlo. Ese momento en el que las barcas entran en el lago... y luego hemos entrado y esas escaleras de piedra, las antorchas, el gran comedor. He quedado en Gryffindor, claro, como papá y mamá. En el tren he conocido a un par de chicos que también han quedado en Gryffindor, se llaman Sirius y Remus. Y a una chica con mal carácter que también ha quedado en mi casa, creo que se llama Lily, que iba todo el rato acompañada por un chico que me ha parecido muy oscuro, igual por eso ha quedado en Slytherin.

También he conocido a otro chico. Cuando hemos bajado del tren en la estación de Hogsmeade me ha llamado la atención porque tenía el pelo rubio medio rizado, como mamá. Y se movía con torpeza, con la cabeza gacha. Lo estaba mirando por el rabillo del ojo cuando de repente ha desaparecido. Me he asustado un poco, así que me he separado de Sirius y Remus y me he acercado apartando gente hasta él. Estaba de rodillas, mirándose las manos manchadas de barro y a punto de llorar mientras varios chicos a su alrededor se burlaban de él.

Me he agachado junto a él, mientras Sirius espantaba a los pesados. Parecía avergonzado por haberse manchado, así que le he limpiado con un tergeo, lo conozco porque mamá lo ha hecho millones de veces conmigo. Le he ayudado a levantarse y se ha unido a nosotros, hemos ido los cuatro en la misma barca. Se llama Peter.

[...]

31 de octubre de 1971

Hoy ha habido cena especial. Ha sido divertido, el techo del Gran Comedor simulaba al de una gran cueva con murciélagos y estalactitas. Sirius y yo habíamos planificado poner petardos en la mesa de Slytherin, pero McGonagall no nos quita los ojos de encima, creo que ella sospecha de nosotros, así que he convencido a Sirius de que era mejor dejarlo para otro día.

Peter ha vuelto a liarla en la mesa. Parece que tiene un don para tirarse la comida o la bebida por encima, aunque esta vez he pillado a Collins riéndose con Beaverly, creo que son los responsables. Mañana esos petardos que no hemos usado puede que exploten dentro de sus baúles, no voy a permitir que se metan con Peter.

[...]

8 de noviembre 1972

Sirius tenía razón cuando decía que a Remus le pasaba algo. Esta mañana otra vez su cama estaba vacía, así que nos hemos colado en la enfermería antes del desayuno. Estaba dormido, lleno de arañazos y moretones.

Peter y yo hemos tenido que sujetar a Sirius porque quería despertar a Remus y preguntarle quién le ha hecho eso. Está muy enfadado, creo que porque cree que tiene que ayudar a Remus y él no se deja ayudar.

[...]

12 de enero 1973

Peter es un genio. Todo el mundo cree que porque es callado no se entera, pero no es verdad. Ha sido él quien ha descubierto la verdad sobre Remus, eso que ahora llamamos "su pequeño problema peludo".

Al volver de vacaciones, un rato que estábamos los dos solos en la habitación, me enseñó las pistas que había recopilado en una libreta: las fechas, siempre cada 28 días, unidas a que siempre desaparece antes de cenar y aparece malherido en la enfermería. Y que nos han dicho que hay una casa en Hogsmeade en la que se oyen ruidos sospechosos esas mismas noches.

Es muy listo, pero también un poco miedoso. Tuve que abrazarle un rato para que se calmara, porque estaba temblando mientras me lo contaba. Me gustaría poder asegurarle que no va a pasar nada, pero le entiendo, a mi también me da un poco de miedo dormir con un hombre lobo.

[...]

15 de marzo de 1973

Sirius está muy loco y quiere que nos escapemos por la noche para ver a Remus transformado. Él dice que quiere asegurarse de que no le pasa nada, yo creo que quiere hacerse un poco el héroe delante de Remus, pero no le he dicho nada.

Peter sigue asustado. Ya van un par de noches que tiene pesadillas y acabo yendo a dormir con él, eso le calma. Y yo duermo muy bien abrazándole, la verdad.

[...]

30 de septiembre de 1973

Hoy Peter se ha caído al lago. Estábamos haciendo el tonto en la orilla, tirando piedras para molestar al calamar gigante. Bueno, Sirius y yo estábamos tirando piedras, Remus estaba mirándonos con su cara de "os vais a meter en un lío" mientras simulaba leer bajo un árbol, y Peter estaba de pie a unos metros, mirando. Nos alertó su grito y al mirar hacia allí lo primero que vimos fue un tentáculo saliendo del agua y tirando de Pete.

Se me paró el corazón. Peter no sabe nadar, cuando lo conocimos ni siquiera se acercaba a la orilla, lo pasó fatal cruzando en barca. No recuerdo mucho más, sé que corrí, que me metí al agua. Tengo imágenes de bucear, buscarlo por todos lados, cada vez más asustado.

Sirius lo ha encontrado antes que yo y lo ha sacado. Remus le ha ayudado a vomitar el agua que había tragado. Y yo solo podía mirar y pensar en que casi lo había perdido.

[...]

1 de febrero 1974

Definitivamente Sirius está muy loco. Hoy me ha hecho seguir a Remus cuando Dumbledore se lo ha llevado para la luna llena, los dos bajo la capa invisible. He cedido a ir con él después de tres días dándome la lata, sin decírselo a Remus ni a Peter porque se habrían puesto como locos.

Por fin hemos entendido la presencia del sauce boxeador, casi nos arranca la cabeza cuando nos hemos acercado, es una suerte que hayamos visto al director manipularlo para que parara. Resulta que es la entrada a un pasadizo que llega a la Casa de los Gritos.

Hemos tenido la suerte de que Dumbledore decidiera volver dando un paseo en lugar de regresar por el pasadizo, porque nos habría pillado seguro, era estrecho incluso para dos.

Ha sido espantoso ver a Remus transformarse. Creo que lo que hemos visto ha convencido a Sirius por fin de que no es buena idea intentar estar cerca de él esas noches, porque no tengo dudas de que esa cosa no es nuestro amigo y nos mataría sin dudar.

[...]

7 de febrero de 1974

Llevo toda la semana teniendo pesadillas. Sirius se ríe un poco de mí y me llama miedica, pero él también está diferente después de lo que vimos. Lo he pillado un par de veces observando a Remus con una cara que no sé interpretar.

Anoche debí de gritar especialmente en sueños porque Peter vino a despertarme. Se veía tan preocupado que me sentí un poco mal, pero luego se metió a dormir conmigo y consiguió que no tuviera más pesadillas.

[...]

4 noviembre 1974

Ayer fue el cumpleaños de Sirius, el viejales ya tiene quince. Hoy todo el colegio está lleno de rumores sobre la fiesta de cumpleaños, dicen que si nos emborrachamos, que si hubo una chica, cada uno que repite el rumor lo hace más grande.

La verdad es que nos escapamos a Hogsmeade. Sirius ha coincidido en un par de castigos con los gemelos Prewett, que están en séptimo, y ha conseguido que ellos le hablen de cómo se escapan al pueblo y meten alcohol de contrabando en el colegio. Así que anoche nos fuimos los cuatro por el pasadizo, que nos llevó directo al almacén de Honeydukes.

Sirius quería conseguir cervezas de verdad, no de mantequilla, así que mientras nosotros cogíamos golosinas él se ha ido con la capa invisible a Las tres escobas, es el niño mimado de Rosmerta.

Dejamos unos pocos galeones disimuladamente en la caja registradora y volvimos al colegio. Y la fiesta fue en nuestra habitación, los cuatro solos.

[...]

7 de noviembre de 1974

Los rumores siguen corriendo, han llegado hasta McGonagall. Esta mañana nos han inspeccionado la habitación mientras estábamos en clase. No han encontrado nada, porque no somos idiotas y no guardamos nada allí. Aún así Sirius se ha enfadado bastante.

Está de mal humor porque los rumores de que es un don Juan con las chicas le están pasando factura. Él los fomenta, porque sabe que le llegan a su madre a través de su hermano y eso hace a la señora Black cabrearse como una mona. La verdad es que no hay ninguna chica ni la habrá, y eso es lo otro que no quiere que sepan en su casa.

La realidad es que todos tenemos claro que Sirius está muy colgado por Remus, desde siempre. Y que Remus no confía en él, porque es un cabeza loca y por los rumores.

Todo esto me ha hecho pensar, yo realmente no tengo las cosas tan claras como Sirius. Pero entiendo el tirón que tienen los rubios con apariencia frágil y siempre un libro en la mano.

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8 de enero de 1975

Peter nunca deja de sorprenderme. Habla poco, parece que está siempre en su mundo, pero en realidad no se le pasa una. Sirius sigue incordiando con tratar de acompañar a Remus en la luna llena, cada mañana que vamos a verlo a la enfermería lo veo en su cara, no parará hasta conseguirlo.

Anoche Peter estaba leyendo un libro muy gordo que no había visto nunca. Estaba muy concentrado y apuntaba cosas en su libreta, esa en la que apuntó los datos para averiguar que Remus es un licántropo. Al cabo de un rato mirándole desde mi cama no pude evitar acercarme y sentarme al borde de la suya.

"¿Qué haces" le pregunté. Me miró, sus ojos azules un poco despistados porque lo había sacado de su concentración.

"Creo que lo tengo", me contestó. Se me debió de ver en la cara que no entendía nada, porque sonrió un poco antes de explicar. "La manera de pasar las noches con Remus".

Su lógica es perfecta: Remus no ataca a animales, solo a personas. Pues seamos animales: vamos a convertirnos en animagos.

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5 mayo de 1975

Es complicado conseguir despistar a Remus lo suficiente como para trabajar en nuestro proyecto, así que estamos pensando en intentar pasar un tiempo juntos durante el verano.

No será difícil para Sirius, ya ha pasado los veranos en casa los últimos cursos. Pero la madre de Peter no está muy cómoda dejándolo venir. Le he pedido a mamá que hable con ella, seguro que puede convencerla.

Me gustaría mucho tener a Peter en casa en vacaciones, aunque Sirius también esté.

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30 de agosto de 1975

Mañana volvemos al colegio. Remus nos ha escrito para decirnos que le han nombrado Prefecto, creo que realmente McGonagall cree que así dejaremos de meternos en líos. Pobre Remus, tratar de conseguir que Sirius se porte bien le va a amargar el año.

Yo llevo unos días raros. Después de que Peter se marchó, mamá pasó unos días dando vueltas a mi alrededor, observándome. Al final, se limitó a traerme las fotos que nos había hecho esos días. Tengo aquí en el escritorio una que me gusta mucho, salimos Peter y yo en el jardín. Nos estamos riendo por una payasada de Sirius y a Pete le brilla el pelo de una manera...

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10 de octubre de 1975

Remus está furioso. Fuimos unos ingenuos cuando creímos que le alegraría nuestra presencia en la luna llena. Nos ha gritado durante horas y ha acabado discutiendo con Sirius, que se ha marchado dando un portazo.

Peter se siente muy mal, porque fue idea suya. Y un poco humillado, porque Sirius y yo somos animales grandes y él es pequeño. Trato de convencerle de que es una ventaja para pasar desapercibido y poder escapar con más facilidad, pero aún así.

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16 noviembre de 1975

¡Anoche lo hicimos! Aún me noto a tope el corazón cuando lo recuerdo. Fuimos hasta la Casa de los gritos por el pasadizo, un rato después de que Remus se marchara. Me preocupaba un poco la reacción de Peter cuando lo viera transformarse, yo mismo no recordaba que fuera tan grande el lobo ni tan horribles los sonidos de la transformación.

Me sorprendió, porque Peter fue el primero en salir transformado del pasadizo y moverse alrededor del licántropo. Creo que fue cuando se dio cuenta de la ventaja de la velocidad, porque escapó con facilidad a los zarpazos curiosos del ser. Me sentí orgulloso de él.

Hemos pasado la noche los cuatro juntos. No hemos salido de la casa, Remus nos mataría si hiciéramos algo así, pero lo hemos mantenido bastante distraído y eso ha evitado que se hiciera daño a sí mismo.

Hubo un momento, cuando ya casi nos íbamos, que el licántropo se tumbó en el suelo y permitió a Sirius-perro tumbarse junto a él y lamerle una herida que se había hecho en el costado con una de sus garras. Llevo desde anoche dándole vueltas en mi cabeza a esa imagen, y creo que Remus también, porque desde esta mañana está mirando a Sirius de otra manera.

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22 diciembre de 1975

Anoche fuimos por primera vez a la fiesta de solsticio de invierno de mis padres, los cuatro. Mi padre pensó que somos ya mayores y convenció a mi madre para que nos dejara asistir.

Al principio me pareció aburrido, un montón de adultos hablando de negocios y bla bla, pero como siempre llegó Sirius para animar las cosas: consiguió que pudiéramos probar el ponche especial de mi madre. Solo lo hace esa noche y no tengo ni idea de lo que lleva, pero es capaz de tumbar a un hipogrifo.

Con la primera copa, Peter ya estaba borracho. Siempre es el primero en caer, tiene poca resistencia. Acabamos los cuatro escondidos en la pequeña sala de estar donde mi madre cose, riéndonos y haciendo el tonto. Hacía tiempo que no veía a Remus reír de esa manera, quizá ya no está tan enfadado por lo de habernos hecho animagos. Yo no me arrepiento.

Peter se quedó dormido apoyado en mí y tuve que pasarle el brazo sobre los hombros. Me sentí cálido, me sentí bien. Y de repente pasó, Remus estaba riendo por algo que Sirius había dicho y entonces Sirius se estiró y le besó. Nos quedamos los tres callados, como si hubiera pasado un fantasma.

[...]

13 febrero de 1976

Desde que besó a Remus, Sirius se cree el gurú de las relaciones. Lleva estas últimas semanas dándome la brasa a todas horas con que aproveche San Valentín para hablar con Peter. Está convencido de me gusta Peter y tengo que aprovechar el día más cursi del año para hacer algo.

Mentir aquí sería como mentirme a mi mismo, y eso es idiota. Peter siempre ha sido especial para mí, desde el primer día de colegio. Y las últimas veces que hemos dormido juntos, bueno, me ha gustado mucho. Sirius sería más directo y diría que dormir con Remus le pone bruto.

Harry cerró el diario y se puso de pie, saliendo de la habitación. Ginny suspiró un momento antes de salir tras él. Lo encontró en la cocina, llenando el hervidor de agua.

— ¿Quieres hablar? —le preguntó con el hombro apoyado en el marco de la puerta.

La cabeza morena negó.

Su esposa volvió a suspirar y se acercó un poco más.

— Harry... ¿qué es lo que te molesta?

Él soltó con estrépito la tetera a medio llenar en el fregadero y se volvió hacia ella.

— Me engañaron.

— No te entiendo.

— Sirius y Remus, me engañaron, me dijeron que mi padre estaba enamorado de mi madre desde que la conoció en el tren.

— Quizá creyeron que eras joven para entender lo de Peter.

— Gin, Peter es el responsable de la muerte de mis padres, les traicionó. Mi padre estaba enamorado de su verdugo.

Ginny avanzó hasta él y le tendió la mano. Harry la miró un momento antes de tomarla y entrelazar sus dedos.

— Tu padre tenía quince años, aún no sabemos si se declaró.

— Tampoco sabía lo de Sirius y Remus —murmuró Harry, apoyando su frente en el hombro de su esposa —. Todo el mundo me ha mentido.

[...]

16 febrero de 1976

He tardado dos días en conseguir dejar de sentirme como un imbécil. De hecho ayer no salí de las cortinas de mi cama en todo el día.

Hice caso a Sirius, porque soy idiota. No escribí una tarjeta cursi, ni regalé bombones. Pero invité a Peter a dar un paseo los dos solos. Creo que él no tenía ni idea de dónde se metía, así que salimos del castillo para bordear el bosque.

No tenía un plan, solo un montón de ideas dando vueltas, todas de Sirius, claro. Me salió espontáneo al final porque Peter se tropezó, así que extendí la mano para sujetarle. No llegó a caerse y se quedó quieto mirando mi mano que sujetaba la suya.

Me latía el corazón muy fuerte, esos treinta segundos se me hicieron eternos. Entonces me miró, me miró y supe que iba a soltarme la mano y a volver al castillo sin mí.

[...]

28 marzo de 1976

Ya tengo dieciséis. Anoche lo celebramos los cuatro. Fue extraño, porque Peter sigue sin hablarme. Y me mira con esos ojos entre enfadados y tristes...

Casi nos pillan volviendo de Hogsmeade. Van tres veces en poco tiempo en que casi nos pillan o Filch o McGonagall. La verdad es que ocultarnos a los cuatro bajo la capa es cada vez más complicado.

Anoche, cuando nos acostamos, con un par de cervezas de más, alguien dijo que necesitaríamos un chivato para movernos por el colegio, como los que venden en Zonko que te avisa si tus padres están subiendo las escaleras. Remus protestó, porque es el prefecto y tiene que intentar que nos portemos bien.

Esta mañana en el desayuno, seguía intentando que dejáramos el tema. Peter ha argumentado que sería más seguro para todos cuando vamos a pasar la noche con él. Yo he pensado que protestaría por eso, pero se ha rendido. ¡Empieza la lluvia de ideas!

[...]

15 de mayo de 1976

Esto avanza, aunque Remus quiere que lo dejemos y nos centremos en los TIMOS. Tiene razón seguramente, la tiene casi siempre, pero Sirius está convencido de que necesitamos aprovechar el tiempo antes de las vacaciones para usar la biblioteca. La señora Pince nos mira con sospecha cada vez que entramos, debe ser porque está poco acostumbrada a vernos a Sirius y a mí.

Todo esto de la investigación está siendo positivo también con Peter. Le gustan los retos intelectuales, le ponen de buen humor, y eso hace que esté más relajado conmigo. Y yo soy feliz con poco, la verdad.

No hemos hablado de lo que pasó en San Valentín, pero está evitando quedarse a solas conmigo, incluso a la hora de irnos a dormir se asegura de que estén Sirius o Remus en la habitación, así que me conformo con que vuelva a hablarme.

[...]

25 de junio de 1976

Hoy han acabado los TIMOS. Y los hemos terminado por todo lo alto... metiéndonos en un lío. Esta vez no ha sido cosa de Sirius, he sido yo el que ha perdido los nervios y él quien me ha seguido.

Al salir del último examen había un revuelo en el pasillo. Al acercarme para cotillear, eran Evans y sus amigas, jaleando a Mary McDonald, que se besaba con Peter contra la pared. He sentido un frío espantoso en el estómago al verles. Y luego mucho calor en la cabeza.

Cuando he querido darme cuenta estaba a la orilla del lago, Sirius y Remus siguiéndome de cerca. Entonces me he cruzado con Snape, que ha salido del examen antes, así que por supuesto se ha recreado en lo ocurrido.

Por lo visto todo el mundo es más consciente que yo de lo que siento, porque no ha perdido el tiempo en burlarse de mí.

Tenía que ser el maldito grasiento, siempre escupiendo veneno... él se lo ha buscado, al minuto estaba en el aire, enseñando los calzones remendados a todo el mundo. Y diez minutos después la maldita Evans, muy cabreada, estaba denunciándonos a McGonagall.

Debe ser nuestro récord, conseguir que nos castiguen el último día de curso. Lo peor es que Remus ha sido apercibido y podrían quitarle el año que viene el título de prefecto.

Aún ahora, que es de madrugada, que han pasado horas desde el incidente, sigo sintiendo el estómago atravesado por un cuchillo. Peter siempre ha sido mío, yo era el único que lo veía realmente, es injusto que otra se lleve su primer beso.

Ah, lo único bueno de hoy es que Evans y el grasiento han discutido a gritos, no soy el único que se va de vacaciones sabiendo que la ha jodido.

[...]

1 de octubre de 1976

Remus está cabreado porque Sirius pretende pasearse por la escuela de noche para verificar que el mapa es correcto, que no se nos está escapando nada. A estas alturas debería saber que cuando a Black se le mete algo en la cabeza, no hay quien lo saque.

Se han puesto a discutir y me he ido a dar una vuelta, me tienen harto. Desde que Peter anda con Mary, me paso la vida aguantándoles peleas a esos dos. Salvo cuando están comiéndose a besos, que directamente son vomitivos.

He acabado sentado en un banco, solo, sintiéndome un poco patético, hasta que ha aparecido Evans. Parece que su amistad con Snivellus sigue congelada, a él se le ve con los otros imbéciles de Slytherin y a ella con sus amigas, así que me ha sorprendido verla sola.

Al cabo de un rato lo he entendido: es la única soltera de las cinco, así que ahí hemos estado hablando de todo un poco.

[...]

11 de noviembre de 1976

Anteayer inauguramos el mapa haciendo una escapada a Hogsmade. Teníamos pendiente celebrar la mayoría de edad de Sirius. Y creo que hasta McGonagall está preocupada por lo bien que nos hemos portado últimamente, así que había que recordarle a la escuela que seguimos aquí, que los Merodeadores no han muerto.

La escapada mereció la pena, arrasamos en Zonko y llevamos dos días riendo sin parar, como en los viejos tiempos. Hay Slytherin teñidos de colores y a Slughorn casi le da algo cuando estallaron un montón de petardos dentro de un caldero vacío. Pero lo más grande ha sido hoy a la hora de la comida, cada vez que McGonagall se llevaba la cuchara a la boca, alguien se ponía de pie y comenzaba a cacarear. Aún me duele la tripa de tanto reírme.

La otra cosa genial de estos dos días es que Peter vuelve a estar normal conmigo. Hoy ha habido un momento en el comedor en el que le brillaban los ojos y sonreía de tal manera... que Sirius me ha clavado el codo hasta el riñón, porque se me debía de estar poniendo cara de bobo. Lo cierto es que me habría levantado y le habría besado allí mismo, y me habrían dado igual las consecuencias.

[...]

12 de enero de 1977

He tardado tres días en digerir lo que pasó en la última luna llena. Aún me sorprende que sigamos en el colegio, que no nos hayan expulsado.

Todo empezó con Snape metiendo su ganchuda nariz en nuestros asuntos. Hace ya tiempo que sabemos que anda intentando averiguar qué hay tras las ausencias de Remus. Últimamente hay rumores de que el grasiento y el hermano de Sirius van a unirse a los mortífagos, y eso tiene a nuestro perro de muy mal humor. Una cosa es que ignore a su hermano cuando se crucen por el pasillo y otra que no le importe que se una a esa pandilla de psicópatas. A ninguno se nos olvida lo que pasó con Mary el año pasado, por muy gorda que me caiga, esos tíos son peligrosos.

Sirius no nos dijo nada, se olvidó casualmente el mapa en el dormitorio, así que cuando quisimos darnos cuenta, Snape estaba frente a frente con Remus en su peor momento. Todos vimos al lobo atacarle y nos quedamos un momento congelados, pero por suerte tenemos reacciones más rápidas como animales. Me llevé un zarpazo del lobo, pero al menos conseguí sacar de allí a Snape y que Peter me ayudara a llevarlo a la enfermería, mientras Sirius se quedaba conteniendo a Remus.

Desde esa noche todo se ha vuelto loco. Dumbledore ha convencido a Snape para que no nos denuncie, pero eso no ha evitado que cada vez que nos lo cruzamos se pueda masticar la tensión. Remus ha roto con Sirius, nunca lo había visto tan enfadado. Y yo acabé a gritos con Peter anoche. Él considera que Sirius es el responsable de todo y que no deberíamos habernos hecho responsables los cuatro, especialmente Remus. Me fastidia que tenga razón, pero no voy a dársela, Sirius ya tiene bastante castigo en este momento.

[...]

16 de abril de 1977

Las cosas siguen muy tensas entre Sirius y Remus. Y Peter sigue enganchado al cuello de Mary, así que últimamente he pasado bastante tiempo con Evans, en la biblioteca. Ya no hay escapadas en luna llena, Remus nos ha prohibido que vayamos. Bueno, en realidad no hay escapadas en ningún momento, no hago otra cosa que estudiar, igual por eso Evans está tan agradable conmigo.

[...]

1 de agosto de1977

Sirius se ha presentado hoy en mi casa con una maleta. Mamá, que es un corazón tierno, le ha acogido sin hacer preguntas. Yo sí que le he preguntado cuando nos hemos quedado solos. Su madre se ha enterado de lo que pasó y a Sirius no se le ha ocurrido otra cosa que romperle la mandíbula a su hermano, por soplón. Evidentemente le han caído encima sus padres, literalmente, tiene el cuerpo más morado que blanco.

Estoy preocupado por él, entre esto y lo de Remus parece un poco fuera de la realidad.

[...]

1 de septiembre de 1977

Es increíble que esto esté pasando. Yo, Premio Anual. Hasta mis padres estaban sorprendidos. Y con Evans. Las caras de los prefectos cuando entraban hoy al vagón a la reunión... no tenían precio.

Remus no ha dicho nada, pero estoy seguro de que le ha molestado. Sirius... solo levantó la ceja cuando llegó la carta. Sigue poco comunicativo. En cuanto a Peter... lo único que sé de él es que ha roto con Mary, nos mandó una carta hace un par de semanas, pero hoy apenas lo he visto, parece que nos evita.

[...]

31 de octubre de 1977

Evans me ha pedido que vaya con ella al baile de hoy. Aún no sé porqué he dicho que sí, yo realmente quería ir con Peter, pero sigue muy esquivo, no he tenido un momento para hablar con él a solas. Sirius va a ir con Remus. Lo ha conseguido, no tengo claro aún cómo, porque esto del premio anual me lleva un poco de culo, apenas tengo tiempo para nada, entre el Quidditch, las reuniones y patrullas y estudiar... ¿Quién iba a decir que estas serían mis prioridades? Evans dice que he madurado.

[...]

1 de noviembre de 1977

Evans me besó anoche en el baile. Me quedé congelado, no lo vi venir para nada. Después todo tuvo un poco más de sentido, porque lo hizo justo cuando Snape pasaba cerca. No sé si debería molestarme. Quien sabe, igual Peter también lo vio.

[...]

30 de enero de 1978

Lo del beso se ha repetido, y esta vez no ha sido como en el baile, a la vista de todos. Estábamos en la ronda, ya volviendo a la torre, cuando de repente se ha parado en medio del pasillo a atarse el cordón del zapato. Casi me he tropezado con ella y me he sujetado a su brazo, y ella se ha reído y me ha besado. Así, sin más.

No puedo negar que es agradable. Y atractiva. Y besa muy bien. Y si cierro los ojos puedo imaginar que es Peter.

[...]

14 de febrero de 1978

Ayer decidí hacer un último intento. Evans me había propuesto ir hoy juntos a Hogsmade. Remus, que sin duda tiene mucho más tacto que Sirius, vino a hablar conmigo. Me recordó que salir con alguien si te interesa otra persona no es bueno para nadie. Y me animó a hablar con Peter.

Conseguí quedarme a solas unos minutos con él antes de la clase de encantamientos. Después de un par de minutos hablando de la clase, reuní el valor para preguntarle si tenía planes para hoy. Está claro que me ha visto venir, porque me ha dicho que no saldría conmigo antes de que pudiera pedírselo.

Me sentí idiota, porque encima me dejó con la palabra en la boca. Así que a partir de hoy es oficial: salgo con Lily Evans.