Esto solía ser un Fictober, ahora solo es un reto de 31 historias cortas.
Día 20: Enemies to Friends to lovers
Fandom: Dragon Ball/ Dragon Ball super
Personajes: Vegeta, Bulma, Bra, Trunks
Pensamientos nocturnos
No había manera en que no hubiera odiado a esa mujer en un principio. Era mandona, vulgar, obstinada, tenía todas las características que la hacían una mujer desagradable a sus ojos, completamente detestable. En el pasado definitivamente había llegado a pensar lo peor de ella, lo que hacía que su situación actual fuera una gran ironía.
Cambiar su estilo de vida de guerrero a una muchísima más tranquila fue una gran influencia para dejar tantas emociones negativas a un lado. Sí, seguía siendo déspota y orgullo, sin embargo, esa mujer detestable se mantuvo firme con la idea de darle una oportunidad como persona, había dicho que podía reivindicarse, tratar de dejar el pasado atrás y ser feliz como una persona común y corriente.
Lo cual le pareció ridículo, él era un príncipe y no uno cualquiera como los de ese planeta insignificante. Claro que apegarse a ese título ya era absurdo, porque si bien era un príncipe, no lo era de nada. Su planeta no existía y los pocos miembros de su raza casi extinta jamás iban a responderle como un superior, por lo que no le quedó de otra más que resignarse a la nueva vida, a la tranquilidad, al planeta tierra, a Bulma.
Esa histérica mujer seguía insistiendo en meterse en su vida, lo cual no le gustaba en lo más mínimo, era una entrometida y chismosa, no tenía que darle explicaciones o razones de nada. Y se repitió eso un montón de veces, pero quizás no lo suficiente como para declinar eternamente sus ofertas de ir a comer juntos. Vaya que era persistente.
Ella era amable, era cálida, era honesta e inteligente, quizás demasiado. Era la mujer más brillante que había conocido en su vida, en sus viajes por el espacio de planeta a planeta no conoció a nadie igual. Claro que nunca se permitió hablar con una tan a profundidad como con esa terrícola, quería creer que era por eso que se sentía tan deslumbrado. En el fondo seguía siendo la misma mujer detestable que no toleraba ¿verdad?
Puede que no, puede que su opinión sobre ella hubiese cambiando. Si era testaruda y prepotente, pero ese carácter fuerte complementaba muy bien con todas las cualidades que iba descubriendo de ella. No quiso admitir que eran amigos, no después de tantas charlas, tantas comidas, tantos planos y materiales que le hacía cargar de un lado a otro en un laboratorio.
Su orgullo le impedía admitir que todo ese odio se había esfumado, que sentía una calma que nunca experimentó en toda su vida gracias a esa mujer, gracias a Bulma. Vivir en paz tendría que estar bien, tendría que sentirse bien, pero no lograba ser del todo así. Ahora comenzaba a sentir culpa, culpa de comprender y analizar mejor todas las cosas que había hecho en su pasado ¿Tenían remedio? ¿Merecía paz y tranquilidad después de eso?
La respuesta tendría que ser no. Sin embargo, ahí estaba en esa habitación, teniendo una vida relativamente feliz. Dejó salir un suspiro, odiaba divagar, siempre le llevaban al mismo sentimiento de miseria, el cual le impedía disfrutar de todo lo que tenía ahora, alguien como él debería ser indigno del amor, de la felicidad y cualquier sentimiento positivo.
Dio algunos pasos, avanzando hacia la cuna de color morado para depositar a su pequeña hija. Había estado llorando y se ofreció a calmarla para que Bulma pudiera seguir durmiendo. Seguía creyendo que le debía muchas cosas a ella y, por lo tanto, lo mínimo que podría hacer era ser un buen padre para sus dos hijos, así como un buen esposo.
Admiró a Bra dormir plácidamente, a diferencia de media hora atrás en la cual solo lloraba como si algo terrible le hubiera sucedido. Quizás se había asustado por un trueno debido a la tormenta que había afuera, ya que su pañal estaba limpio. Fuese lo que fuese, ya había pasado y ella volvía a dormir plácidamente después de arrullarla un rato.
De todos modos, no quiso regresar a su habitación aún. Permaneció contemplando a su hija un rato más por si acaso, igual disfrutaba hacerlo, ella era adorable, tanto como Trunks en su momento. No era la primera vez que pensaba en toda su vida en la tierra, cuando su hijo era un bebé también pasaba largos minutos divagando de si estaba bien eso.
No tenía nadie con quien hablarlo. Kakaroto era un completo idiota, no lo entendería, su forma de ver o convivir con su propia familia era diferente y en parte le fastidiaba. Alguien como él, tan excesivamente bueno desde el inicio, tendría que ser un mejor padre o al menos eso pensaba; su hijo Gohan era muchísimo mejor que él.
A veces quería hablar con alguien acerca de sus preocupaciones, acerca del temor creciente a las repercusiones que podría traer su pasado. No quería que su nueva familia debiera pagar por eso, que debieran sufrir por eso. Quería que Bulma, Trunks y Bra fueran felices, quería que estuvieran bien. Igual, era muy orgulloso como para decidirse hablar de sus sentimientos a quien sea.
Escuchó un ruido proveniente de la cocina por lo que no dudó en ir allí inmediatamente. Llegó a sentirse paranoico por un momento, pero antes de llegar pudo asegurarse que esa presencia no era otro más que su hijo mayor, el cual estaba en la cocina sirviéndose un poco de leche.
—¿Por qué estas despierto a esta hora? —Interrogó, tomando al niño un poco por sorpresa.
—Quería beber algo —respondió ligeramente apenado de verse descubierto. Si debió suponer que su padre se daría cuenta de inmediato que estaba despierto.
Vegeta suspiró silenciosamente antes de pasar a ayudarle a calentar un poco de leche. Bulma decía que era una buena solución en caso de no poder dormir. Ella siempre le colocaba un toque de miel, lo cual lo hacía mucho más delicioso y relajante así que procuró hacer lo mismo.
—Lo haces igual que mamá —Trunks sonrió un poco sabiendo que su padre seguro estaría algo abochornado. Esperó en una silla del comedor a que su padre le sirviera el vaso, no tardando en beberlo—¿Tú por qué estabas despierto?
—Tu hermana estaba llorando —respondió tras tomar asiento en otra de las sillas, cruzando sus brazos sobre su pecho—¿Qué te despertó?
—Un trueno, pero no quería despertar a mamá —confesó. Por un momento temió que su padre le regañara, no les temía a las tormentas, pero ese trueno en particular le había asustado lo suficiente como para quitarle el sueño.
—Pudiste llamarme a mí, tu madre se angustiaría mucho si te pasa algo en la cocina.
No es como que no confiara en su hijo, ya estaba lo bastante grandecito como para saber que podía o no hacer en la cocina, pero no estaba de más prevenir cualquier posible accidente a esas horas de la noche. Trunks bebió todo su vaso de leche caliente y dejó salir un suspiro de gusto, mirando directamente hacia su padre un momento.
—Papá…
—¿Qué ocurre?
—¿Tú quieres mucho a mamá, cierto?
—¿A qué viene esa pregunta?
—Siempre que Bra llora en las noches eres tú quien va a verla o tratas de hacer muchas cosas por ella.
—Es lo que los papás hacen, pero respondiendo a tu pregunta, sí, por supuesto que quiero a tu madre ¿Por qué seguiría aquí si no?
—Gohan me dijo una vez que los saiyajin no querían a sus parejas — respondió, jugando con su vaso. Vegeta alzó un poco sus cejas, sabía que el hijo mayor de Kakaroto había investigado mucho sobre su semi extinta raza, de sus costumbres y comportamientos.
Y si lo pensaba bien, era cierto, los saiyajines no se enamoraban, solo tenían hijos con tal de mantener la especie, pero las familias eran poco o nada importantes para ellos. Eran guerreros intensos y crueles sin mayor propósito que el combate, la conquista y destrucción. No pudo evitar divagar de nuevo, ahora le resultaba impensable el solo haber usado a Bulma con fines reproductivos, la razón por la que tenían hijos era por sus sentimientos hacia ella.
—Eso es cierto, aunque este no es el caso —sintió que su cara enrojecía a pesar de tratar de mantener una expresión neutral—, tu madre significa mucho para mí. Ella es muy importante, solo no se lo digas o se le subirá a la cabeza.
Trunks dejó salir una risita antes de asentir, prometiendo que guardaría ese secreto. Vegeta acompañó a su hijo a su cuarto y le vio acomodarse en la cama, al menos no tardó mucho en quedarse dormido y no hizo más preguntas vergonzosas. Su propio padre seguro le habría hecho sentir como un idiota por hacer preguntas así de niño.
Finalmente regresó a su habitación y con cuidado se recostó en su cama, no quería despertar a su esposa, aunque eso no le salió tan bien ya que ella si estaba despierta.
—¿Por qué tardaste tanto? ¿Bra está bien? —Preguntó algo somnolienta en lo que pasaba abrazarse a su torso.
—Sí, probablemente un trueno la asustó —respondió con calma mientras le rodeaba con uno de sus brazos—, Trunks también se despertó así que lo acompañé un rato.
—Ya veo —murmuró ella—, que buen papá eres —sonrió, cerrando sus ojos y acomodando mejor su cabeza sobre su pecho.
—Hago lo que puedo.
—Yo sé que sí.
—Descansa.
Sonrió ligeramente al pensar en todas las cosas buenas que tenía, en su familia, incluso podría decir que tenía amigos. Quería ser merecedor de esa felicidad y estaba más que dispuesto a protegerlos de lo que sea, tal vez él no merecía tanta paz, pero ellos sí. Ellos eran su todo, ellos eran lo que más amaba en su vida, no había nada en ese inmenso espacio más valioso para él. Cerró sus cejos y se permitió descansar, ya habían sido demasiados pensamientos por una noche.
FIN
¡Holas! ¿Cómo están? Espero que bien y que les haya gustado este one que hice, como verán es el primero que hago de este fandom. Una disculpa si hay algún error o incongruencia, de verdad amo a esta familia y a esta pareja un montón así que debía hacerles algo. Nos leemos.
