- …ero la capacidad de retención es inferior al 12,4% de lo estip…

¿Quién… habla?

Me siento… cansada…

Tan… cansada…

- ¡Mierda! Falla en el…

¿Falla? ¿Algo está fallando? Suena alterado… pero no puedo escucharlo…

- ¡No otra vez caraj…!

Suena enojado, ¿Eh? No puedo… mover mi brazo…

- ¡Mierda, mierda, mierda!

Mis ojos… están muy pesados… necesito… dormir…

- Por favor, por favor, no pido un milagro, solo…

Está… tan alterado…

Señor… no se preocupe, estoy… segura de que…

- …todo saldrá bien.


- …ueba N° 137, reflejos funcionan al 84%, actividad cognitiva al 48%, respuesta ocular estable.

Otra vez… estoy despierta.

Es el mismo señor… lo… recuerdo…

Yo no… ¿Eh? No puedo… parpadear…

- Capacidad incrementada al 57%, 62%, ¡81%! ¡Vamos, sigue así!

No lo entiendo… pero sé que me está hablando a mí.

¿Mi?

¿Yo?

¿Quién soy yo?

- ¡93%! ¡95%! ¡98%!

Y..Yo entiendo… yo soy…

- ¡¿Error?! ¡¿Cómo que un maldito error?!

Tengo… sueño…


Todo es oscuro, pero se siente bien… como si flotara.

No puedo abrir mis ojos, pero estoy segura de que es un lugar agradable, recorriendo aquella templada sensación por todo mi cuerpo, como si me envolviera en un gentil abrazo protector.

Es extraño, pero ya no tengo sueño, y aun así quiero permanecer aquí, en este espacio, flotando sin importar nada, siendo una con el viento y la vida misma, ese es mi deseo más grande… ¿Mi deseo?

¿Cuál deseo?

¿Quién s…

- o -

Lo primero que sentí en el momento que desperté era como mi garganta dolía por el grito con el que reaccione, no era extraño que tuviese pesadillas, lo extraño es que fuesen tan vividas, casi como si no pudiera distinguir aquellas tétricas imágenes de la realidad, por lo que tome mi pecho con fuerza en un intento de regular mi pulso, sintiendo como mi corazón latía a gran velocidad y algo de sudor frío caía por mi rostro, momento en el que mis padres se asomaron por la puerta.

- (Preocupado) ¿Estás bien querida?

- Si papá.

- ¿Fue una de esas pesadillas verdad?

- (Decaída) S..Si mamá.

- Hija, - La mujer a inicios de sus 40 se acerco a la muchacha, abrazándola con gentileza – Es normal tener una que otra pesadilla, más cuando comes dulces tan tarde.

- Te dijimos que no abusaras de Halloween, pero no, la señorita "mi disfraz es el mejor" no podía contenerse.

- (Avergonzada) ¡Oigan!

Aquello era una dicha en mis padres, por alguna razón siempre sabían como calmarme luego de las pesadillas, riendo tranquilamente cuando sabían que habían logrado su objetivo de distraerme de algo que era más recurrente de lo que me gustaría.

Cuando era niña me cuestioné muchas veces el por qué nunca los sueños nunca acabaron, pero con el paso del tiempo y aquella actitud relajada, sentí que no era algo tan importante, mis padres también tenían pesadillas cada cierto tiempo, mi hermanito también las tenía, eran algo normal, era la conclusión a la que había llegado hace tiempo.

Pero… aun así… ¿Por qué siempre es la misma?

Realmente no tuve tiempo de hacerme esa pregunta antes de que mi padre jalara de mi brazo, obligándome a pararme mientras me, prácticamente, arrastraba detrás de él.

- Cuando te ves tan mal, nada como una buena ducha helada para olvidar una terrorífica noche.

- ¡Esp…! ¡Papá, no!

- ¡Oh si! ¡Papá si!

- Cariño, no seas así con ella, sobre todo después de una pesadilla así.

- Y el mejor remedio es una buena ducha para recordar la realidad.

- ¡Papá!

- ¡Y para adentro!

Papá siempre había sido algo brusco, no era algo tan extraño ser lanzado por él hacía la tina, ya fuese una ducha para despertar e ir a la escuela, por ser rociado por un zorrillo o simplemente por la acumulación de suciedad luego de hacer alguna travesura, algo más común de lo que me gustaría pensar culpa de mi pequeño hermanito, pero al menos ahora me encontraba sola una vez más, con mis padres discutiendo ligeramente por el pasillo, muy posiblemente en dirección hacía la habitación del pequeño para aprovechar de despertarle, algo que la verdad no entiendo por qué papá se pone así cuando vamos a salir de vacaciones familiares.

Desde que tengo memoria lo recuerdo alegrarse por estas ocasiones, aun cuando llega cansado del trabajo muchas veces se acerca a mi y a mi hermanito para preguntarnos que tal estuvo nuestro día o si puede ayudarnos con la tarea, si hay una ocasión para celebrar el se encargara de que sea lo máximo posible.

Si no fuera porque mi madre lo contiene la mayoría de las veces quien sabe que sería de las finanzas de casa.

Pensar en ello ni siquiera me dejo darme cuenta cuando había terminado de ducharme, lo había hecho por mera inercia, ni siquiera me había dado cuenta lo cansador que era aquello como para ponerme a actuar de forma automática, aunque, al menos, podría preparar mi cabello a comodidad.

Es curioso, pero me encanta mi cabello pese a lo mucho que me molestaron en la escuela por su color blanco como la nieve, herencia algo obvia de mi padre, no me quejo, el me advirtió que no faltaría el que se pasara de listo y si tenia que golpearlos, que lo hiciese, fue curioso ver a mi madre golpeándolo justo después por enseñarme esas cosas.

Termine de prepararme rápidamente, salude al pequeño quien arrastraba perezosamente sus pies hacia el baño mientras escuchaba discutir a mis padres en el primer piso, no era una discusión agresiva, solo era mi madre intentando contener a mi padre, nada raro la verdad, así que simplemente procedí a vestirme en mi habitación y bajar a desayunar.

Huevos, tocino, pan, jugo, solo le faltaba un arma de fuego y sería el perfecto ejemplo de desayuno norteamericano, aunque si dijese eso en voz alta posiblemente me castigarían, la única diferencia sería mi medicina.

- Me pregunto cuando podré dejar estás cosas.

- Hija, sabes perfectamente que debes seguir el tratamiento de por vida, no queremos que tus enfermedades te golpeen.

- Lo sé mamá, pero aun así me hacen pensar que estoy enferma permanentemente.

- Es por tu bien cariño, - Sinceramente, no me gusta cuando pellizca mis mejillas, pero se nota que eso le gusta – Lo entenderás cuando tengas hijos.

- Tú lo dices porque no sabes lo que es tomar estas pastillas todos los días.

- Soy doctora, receto estas cosas todos los días, entiendo el sentimiento.

- Los recetas, no los tomas, es distinto.

- Chicas, chicas, no peleen tan temprano, - Papá y su infaltable taza de café, sinceramente no entiendo como le gusta algo tan amargo – Sabes que es por tu bien y punto final.

- Pero.

- Nada de peros jovencita, no quisiera tener que…

En ese momento un pequeño timbre sonó de la cocina, posiblemente algo "especial" para animar el inicio de esas vacaciones, por lo que mamá se giró con rapidez, desgraciadamente para papá eso significo golpearlo en el estómago, y vaya que eso se vio doloroso.

- (Preocupada) ¡Cariño! ¡Lo siento, no era mi intención!

- (Adolorido) Al menos… no fue más abajo, solo… ve por las galletas.

- (Feliz) ¡¿Galletas?! ¡Genial!

Nunca entenderé el oído de mi hermanito cuando se trata de galletas, pero ya podía escucharle bajar a toda velocidad por la escalera, algo preocupante considerando que sigue siendo pequeño.

- ¡Ahhhh!

En ese momento nos volteamos rápidamente, solo para ver como el pequeño caí…


- ¿Hija? ¿Estás bien? Estás sudando mucho.

- Yo…

Rápidamente inspeccione el lugar, estaba en el vehículo de papá, el conducía mientras mi madre sentada de copiloto me observaba preocupada, pero… justo ahora acababa de ver a…

- ¡Jimmy!

- (Somnoliento) ¿Uhg? ¿Qué pasa?

El pequeño se separo de mi debido al sobresalto que le cause, frotando sus ojos con sus manos, bostezando perezosamente mientras me mostraba su dentadura falta de un par de dientes.

- Estás rara Liberty.

- ¿Siempre te faltaron 2 dientes frontales?

- ¿Uh? ¿Creo?

- Se le cayeron la semana pasada, ¿No lo recuerdas? – Mi padre sonaba confundido.

- Ah, si… es cierto.

- Creo que la pesadilla de anoche te dejo muy mal querida, ¿No quieres descansar un poco más mientras llegamos al hotel? – Dijo mi madre con un tono tranquilo.

- S..Si… creo que será lo mejor.

- Bueno, creo que tu hermanito ya se adelantó jajaja.

Mire extrañada hacia mi hermano, observando su cabeza detenidamente.

Estaba segura, estaba desayunando y él cayo por las escaleras, se que lo vi… ¿O realmente lo soñé?

No pude evitar acariciar su cabeza un poco antes de sentir como mis parpados se volvían cada vez más pesados, viendo de reojo a mi madre mirar fijamente a mi padre, una vista tan… nostálgica.

Y sin más, caí dormida una vez más.