One-Short

- Ya te dije, estamos perdidos

- Kagome, no estamos perdidos.

- Nuestro teléfonos están sin batería, deberíamos intentar de preguntarle a alguien dónde estamos

- No estamos perdidos, solo déjame conducir

Inuyasha seguía manejando, estaban perdidos en la ciudad aunque después de unos minutos los edificios comenzaban a quedar atrás, y todo era reemplazado por pequeños edificios y casas rurales.

- Lo ves, ya salimos de la ciudad - hablo Inuyasha orgulloso al volante

- Aun pienso que estamos perdidos - le confesó Kagome

- Ya te dije que no, Kagome no quiero pelear

- Entonces busquemos quien nos ayude a llegar a nuestra nueva casa

- ¡Yo sé dónde estamos! - le gritaba molestó Inuyasha.

- Esta bien ya no te hablaré

- Por fin - alegó alegremente.

Inuyasha continuaba conduciendo, ahora en silencio, Kagome solo veía por la ventana, ambos molestos con el otro. Se habían casado hace unos meses, y desde su boda las cosas no han sido color rosa. El hotel no anotó bien la fecha de su reservación, y además de quitarles el depósito, tuvieron que pagar un adicional, por otra habitación menos romántica, al volver Inuyasha fue despedido por culpa de su compañero de trabajo que aprovechó su ausencia para darle todas las responsabilidades de malas ventas.

Kagome estaba trabajando como profesora suplente y debido a eso no tenía un ingreso fijo, y ahora los habían sacado del departamento donde estaban viviendo, aunque ya habían comprado una casa, está se encontraba aún en remodelación. Pero deberían ocuparla antes. Sin embargo ahora estaban perdidos en una calle rural a las afueras de la ciudad.

No fue hasta que el estómago de Inuyasha comenzó a sonar, que decidieron parar en un restaurante de ramen, para comer. En cuanto estacionaron Inuyasha se bajó y en la puerta observo que Kagome aún seguía en el auto.

- ¿Vas a venir? - le hablo Inuyasha de mala gana

- No tengo hambre - le respondió Kagome de igual manera

Inuyasha no tenía ganas de pelear, así que entró dejándola en el auto, por su parte Kagome no tenía hambre y sabía que si entraba la pelea seguía peor. Kagome decidió bajar del auto y caminar un poco observó una farmacia abierta, y decidió entrar a comprar y pedir indicaciones, sobre cómo llegar a su nuevo hogar.

Kagome entró y tomó unas papas, una bebida y unos chocolates. Cuando llegó a la caja con la recepcionista, la cual era una joven estudiante y observo cómo le estará dando una ojeada a su libro, era época de examen así que posiblemente estaría estresada por eso.

- Disculpa, lamento molestarte. Pero podrías decirme una dirección?

- Si claro…

Al salir de la farmacia, camino hacia el auto nuevamente, aunque escucho como Inuyasha gritaba su nombre, al cruzar la calle observó que Inuyasha fue corriendo en su dirección en cuanto la vio.

- Tonta, porque te fuiste del auto? ¿Dónde estabas? - simplemente sonaba preocupado y enojado.

- Solo fui a la farmacia, creí que ibas a comer?

- No pude, y cuando salí a buscarte ya no estabas en el auto, ¡eh estado como loco gritando tu nombre!

- Pues estoy aquí, ya no tienes que gritarme

- Lo hago! porque no entiendo que te pasa?

- ¿Qué me pasa? Acabo de descubrir que estamos a más de 100 kilómetros de nuestra casa, que estás frustrado por todo desde la luna de miel, de la cual ni quiero recordar. ¡Estás enojado todo el tiempo!

- No estaría enojado si me fueses esperado en el auto!

- Oh, claro. Y me dejaste el vidrio abajo para que pudiera respirar!

- No seas estúpida, está pelea es ridícula, además de eso le preguntaste a alguien la dirección, acaso no confías en mí?

- No es por confianza, es que estas enojado y eso me está molestando!

Ambos seguían gritándose en la calle, una pelea sin sentido, pero muy ruidosa. Tanto que lo vecinos comenzaron a encender las luces, para asomarse en las ventanas.

- ¡Ya callense!

- Llamaremos a la policía!

- Dejen dormir!

- ¿Quién hace ruido?

Eran las quejas de los vecinos, en la zona. Ambos decidieron salir de allí en silencio y sin mirarse a la cara, entraron en el auto. Donde se pusieron en marcha, después de unos minutos manejando, estaban pasando por una carretera de campos de arroz. Y sin previo aviso el auto se apagó, marcando falló en el motor.

- ¡Maldita sea! - exclamó Inuyasha molesto

Kagome solo pudo suspirar, Inuyasha salió del auto y trató de revisar en motor, sin embargo no funcionó y volvió al auto molestó, se sentó en silencio, así permanecieron unos minutos. Kagome lo observó molestó, y sacó la bolsa que compró en la farmacia y le ofreció las papas, junto la bebida a Inuyasha.

- ¡No quiero nada! - exclamó Inuyasha molesto

Nuevamente aquel silencio se hizo presente, Kagome solo podía contemplar los campos de arroz.

- ¿Quién es Kikyō? - le pregunto Kagome, aunque la pregunto sonó más como un susurro que una pregunta?

- Que?

- Esa mujer, no dejo de llamarte. Mientras estábamos en nuestra luna de miel

- Revisaste mi teléfono?

- No, ella te llamaba, pero tú no le contestabas o te ibas para hablar con ella.

- ¿Cómo sabes que es "ella"?

- Entonces, ¿es un hombre?

- No, es una mujer - le confesó Inuyasha, aunque se debatía en decirle o no.

Kagome no soporto estar allí en el auto encerrada con él, así que se sentó al borde de la carretera, simplemente quería llorar, simplemente quería desaparecer, deseaba irse. Comenzó a sollozar, hasta que escucho a Inuyasha salir del auto y sentarse con ella.

- Toma - le dio un pañuelo para que se limpiará las lágrimas.

Inuyasha y ella, suspiraba y sollozaba respectivamente, la vista del campo era lo único en común que tenían en ese momento.

- Lo lamento, se que… he estado muy enojado, lamento pagar ese enfado contigo. Kikyō es la arquitecta que está trabajando en nuestra casa, me llamo para informarme que la casa no está lista y que una tubería de agua se rompió en medio de las remodelaciones finales. Así que debemos pagar más dinero por eso.

- Porque no me lo dijiste?

- Porque está no es la vida que te prometí, se suponía que cuando estuviéramos casados seríamos felices, y ya no tendríamos preocupaciones pero… no siento que te estoy dando la vida que mereces.

- Tenemos problemas igual que todos, ninguna pareja está siempre feliz, tienen momentos buenos y también malos. Pero lo importante es aprender a superar esas cosas juntos. Somos un equipo

- Lo siento…

- Escucha no todas las parejas comienzan como un cuento de hadas, no porque nos hayamos casado significa que todo sea bonito, quiero que seamos sinceros uno con el otro.

- No quiero mentiras - le pidió Inuyasha.

- Y no las tendrás, te amo. Pero más que mi marido, quiero que seamos amigos. Los mejores amigos, trato? - le pidió Kagome, para darle la mano

- Trato…

Kagome apoyó, su cabeza en el hombro de Inuyasha observando los arrozales, quizás estarían allí un tiempo si no venía un auto a auxiliarlos, después de un tiempo buscaron en el auto las cosas que Kagome había comprado en la farmacia, Inuyasha comía las papas y tomaba la bebida mientras Kagome lo veía.

- ¿Tú no vas a comer? - le pregunto Inuyasha, golpeándose el pecho para pasar las papas

- No tengo hambre, además me gusta estar así…

- ¿Cómo así?

- Los dos solos, confesándonos lo que nos gusta, lo que no… además pronto dejaremos de ser dos…

- ¿A qué te refieres con que pronto dejaremos de ser dos?

- Te lo diré cuando esté segura de eso.

Aunque tardaron unas horas en que otro auto apareciera y los ayudará a llegar a su nuevo hogar, estaban un poco decepcionados de no poder quedarse en aquel lugar un rato más. tardaron en arreglar su casa, cuando Inuyasha logró encontrar un nuevo trabajo, Kagome le dio la noticia que esperaba fuera positiva, su embarazo era algo inminente. Kagome solo podía encontrar trabajo como sustituta. Aunque su matrimonio no era siempre feliz, no tenían solo momentos positivos, lo pasaban juntos incluso cuando se sentían muy estresados volvían a los campos de arroz solo para hablar, ya que la comunicación es lo más importante en una relación.