Fic
Padres Solteros
Por Mayra Exitosa
Capítulo II
Llega el monje
Candy caminaba a su casa, Albert la veía en el auto, y deseaba llevarlas, así se acercaba y ella se detenía,
- ¿Le gustaría que las llevemos?
- No quisiéramos interrumpir su trayecto.
- No hay problema, con gusto las llevamos. Clarita se sentaba en las piernas de su madre y al fin llegaban a su casa. Al bajar Clarita gritaba
- ¡Mi muñeca, mami! Las cosas de su departamento estaban fuera, el arrendador de la casa las había echado. Albert bajaba molesto tratando de calmar a Clarita quien lloraba tomando su muñeca, Candy trataba de buscar al casero, pero este no le abría la puerta. Incomodo ante la impotencia, Albert le comentaba que en su casa podía estar bien ambas, a lo que subían sus pocas cosas a la cajuela del auto y este quedaba relleno, así Candy le quitaba el lazo de la cabeza a Clarita y con él amarraba la tapa de la cajuela para que las cosas no se salieran.
- Es usted un ángel, en cuanto venga Tom, pagaré lo que debemos y… nos regresaremos a nuestro departamento.
- No creo que su esposo vaya a ser aceptado por el casero, estaba muy enfadado.
- No es mi esposo. Es… es algo difícil de contar.
- No se preocupe, mi casa es muy grande, verá que ahí se sentirá bien, mientras viene su…
- Gracias. Candy apenada por el rostro afligido de los niños, no decía nada, solo consolaba a Clarita, quien le bajaba los cabellos a su muñeca y su madre a ella.
Al llegar, Archie estaba en espera de los niños, en el trabajo había una comida y salía temprano, Max, corría con él,
- ¡Papá!
- ¡Max!
- Mira, nuestra compañera vivirá con nosotros. Archie veía bajar a la enfermera y se quedaba con la boca suelta, hacía tiempo que no había citas, pero ahora comprendía al Tío Albert, se trajo a vivir a una mujer… Albert le daba una palmada para que quitara la cara de tonto que había puesto y comentaba,
- Ella es… Candy, la madre de Clarita, estará viviendo en la mansión.
- Mucho… gusto.
- El gusto es mío. Candy apenada al ver como la miraba Archie no decía nada, ella vestida de enfermera, se sentía incomoda. Albert le indicaba donde sería su habitación y que la niña podía quedarse con ella, pues en esa habitación había dos camas individuales, todos los niños, no se iban a comer, sino a llevar todo el equipaje del auto en fila india, al parecer Clarita era la favorita de Max y Daniel, pues de inmediato le llevaban sus cosas incluyendo la mochila para que ella no tomara nada, Max agregaba,
- En esta casa te sentirás muy bien, Clarita, además a Sarita le gustará jugar contigo, porque Leslie, solo colorea dibujos.
La mansión era enorme, Candy en la habitación media los pasos y era del doble del departamento que pagaban, cuanto debía pagar por estar ahí, sacaba cuentas y se sentía mal. Pensaba que Tom vendría y no las encontraría, pero había dejado sus datos en el hospital, así que ahí le dirían donde encontrarla.
Los días pasaban, el desayuno fue mucho más alegre, había un par de niños enamorados y ahora, ayudaban en todo, a servir la mesa, acomodar el mantel, Daniel y Max no peleaban, pero se notaba todo lo agradable que deseaban ser para su compañera de salón. Había un niño que se comportaba distinto también, era William, este solo los observaba y ella cuando lo miraba, hacía que se fuera a otro lugar, no comentaba nada y de pronto era más serio que ninguno de todos los chicos. Estaba claro que era el mayorcito y que ya tenía tareas más laboriosas, sin embargo, cada que se iba, llamaba la atención de Clarita, quien lo seguía con su mirada hasta que desaparecía.
Toda esa semana, Niel estuvo en New York, en el departamento de Joanna, su amante de aquella ciudad. Archie ya no era tan reservado, pues tenía visita femenina dentro de la casa, jugaba con las atenciones de Max hacia Clarita, quien le había tomado un cariño especial al papá de Max, por ver caricaturas con ellos.
Stear era distinto, se llevaba más con Candy, ya no era tan reservado y bromeaba de nuevo, pidiendo ayuda en medicamentos y detalles que ambos sorteaban en sus conocimientos para saber cómo atender a los pequeños. Para Albert las tardes eran increíbles, ella se unía a él, estaba en la cocina, lo hacía sentir muy bien, era como si siempre hubiera sido así, jugaban y conversaban de todo, del trabajo, de la comida, del ambiente y hasta de Tom, que todavía no sabían bien qué papel jugaba con ella y con Clarita, al parecer era el padre, pero no estaba casada y eso, era algo que lo tenía agradablemente bien.
El último en llegar era Anthony, tarde buscando soluciones a todos los problemas y al verla ahí, se daba una situación incómoda, al salir sin camisa y en short
- ¡Lo siento! ¿Quién es usted? ¿Qué hace aquí?
- Oh perdone, no se preocupe, no me incomoda que salga sin camisa, en el hospital, salen solo con una bata y créame se les ve todo el trasero. Albert soltaba una carcajada desde el marco de la puerta de su habitación, el portaba un pijama y una camiseta y le presentaba a Candy a su sobrino,
- Ella es Candy, vive aquí, pero hasta ahora coinciden en verse, sales temprano y Leslie no quiere que llegues tan tarde, lo mejor será que ya no busques trabajo, lo veremos después, la niña no puede seguir sin verte, está llorando y su rostro es muy triste. Candy al escuchar que se trataba del padre de Leslie, agregaba
- Ayer comió muy poco, dijo que cuando llegará su Papá se serviría otro plato para acompañarlo. Anthony con su rostro compungido, entraba a la habitación de Leslie y se iba hasta su camita, aun dormida la tomaba en sus brazos y se ponía a arrullarla dándole besos y diciéndole palabras cariñosas, Candy y Albert desde el marco de la puerta lo observaban,
- Gracias, y bienvenida, es usted muy amable, me alegro de que mi Tío haya traído a una mujer a vivir aquí, estoy seguro que a los niños les hará bien tener a una dama presente. Albert agregaba,
- A dos. Candy es mamá de Clarita y ella vive aquí, duerme en la misma habitación. Anthony comentaba de inmediato,
- Lo mejor será que comparta habitación con mi hija, así no se sentiría solita y al regreso de clases y de la guardería, estaría con su niña, ¿si no le molesta?
- Por mí no hay problema, hablaré con Clarita, estoy segura de que la tratará como a un bebe, además es bueno que Sarita y ella se unan a Leslie, solo que su hijita se… aísla y se sienta en el jardín, dice que usted lo arregla,
- Si, limpio el jardín y lo podo los fines de semana que estoy libre y ahí juego con ella. Candy al retirarse del marco de la puerta de Leslie, giraba rosando el cuerpo de Albert, apenándose ambos se disculpaban y sonreían moviéndose para sus habitaciones. Tony se quedaba con su pequeña un rato más y luego se regresaba a tomar leche que era donde iba cuando se cruzaba con Candy.
El fin de semana llegaba y todo era movimiento, los padres descansaban y uno ausente llegaría o no. Stear y Archie sentados en la sección de sillones frente al televisor, comían viendo animes que los niños adoraban, su favorita Inuyasha, las niñas de inmediato se identificaban y se tomaban sus lugares, Leslie ahora compartía con Clarita no solo la habitación sino sus abrazos, pues donde estaba sentada Clarita, llegaba Leslie y se ponía en medio de sus piernas para que ella la abrazara y ambas vieran la caricatura, olvidando así a su padre quien estaba afuera terminando de recoger hojas de los árboles.
Archie y Stear reían con cada personaje haciéndose señas que solo ellos entendían, pero los niños lo seguían con risas ante las ocurrencias que pasaban en ese momento. Albert terminaba junto a Candy en la cocina y al llegar al cuarto de televisión un hombre entraba por la puerta principal, haciendo que Sarita corriera gritando,
- ¡Papá! Candy giraba a ver y había otro papá que entraba, este apenas llegaba a abrazar a la niña, su hijo subía por su espalda y lo abrazaba por igual. Después de jugar con ellos, ambos regresaban a sus lugares frente al televisor y Archie, le daba un codazo a su hermano al ver a Niel, acercarse y saludar a Candy. Stear reía a lo que Archie comentaba,
- Ya llegó el monje Miroku, y ya le dice ¿No querrá tener un hermoso hijo conmigo? Stear soltaba una carcajada a lo que Niel lo miraba con filo y comentaba,
- Parecen niños, compórtense como lo que son. - En que estábamos preciosa.
Más se reían el par de hermanos y Tony salía dándole un golpe en la espalda en saludo a Niel, comentaba,
- Ella es la mamá de Clarita, la niña que adora tu hijo… así que… ¡Respeta!
Niel se enfurecía y luego reía al saber que no era soltera y estaba ahí, igual que todos ellos, al menos no eran únicos, también había mujeres en su situación. Albert entraba a la sección y Candy se iba con él para no ofender a todos ahí, que el recién llegado casi le besaba la mano para saludarla, solo que ella la había retirado.
- ¿Ya sabes lo que haremos de comer?
- No, mi mente estaba en otra parte, al rato nos ponemos de acuerdo y vemos lo que hacemos.
- Ya sabes que puedo ayudar, ¿verdad?
- Lo sé, y también sabes que te dejaré intervenir en todo lo que desees en la cocina.
- Gracias.
Continuara...
Gracias por leer y comentar, seguimos con esta bonita historia deseando les guste
favor de no tomar mis historias, ni adaptar ni de forma parcial o completa
Sinceramente,
Un abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
