Fic

Padres Solteros

Por Mayra Exitosa

Capítulo IX

Regresando a casa

Durante su viaje de regreso las cosas habían comenzado a cambiar, para Albert ser administrador de Tom le dio nuevas ideas para producir mayores ingresos, para Candy saber que Tom dejaría el rodeo le proporcionaba una tranquilidad que creía perdida y con ello Clarita lo tendría más seguro como padre. Para Elisa saber que los hombres son diferentes al momento de amar y sentir inquietud al alejarse de Tom, era asegurarse que Archie ya no estaba en su corazón. Que el vaquero le encendía descontroladamente y que el amor podía transformarse a la hora de la pasión por sentirse tan mujer cuando este le hacía sentirse la mujer más bella del universo, su pasión le despertó cosas que creía que jamás existirían y ya no quería a nadie en su cuerpo como a ese hombre que realmente la estremecía a cotas inimaginables.

La llegada a Chicago ya fue tarde, más entrar a casa fue darse cuenta de que el padre ansioso ya la esperaba verla entrar más no pensaba que estuviera plácidamente dormida fue abrazarla a su gusto y agradecer que haya disfrutado de su paseo sin que lo echara de menos o extrañara por no estar a su lado. - Anthony es una niña muy bien portada, estarás orgulloso de su comportamiento. - Gracias Tío, avancé y saque los documentos de mis estudios, ahora estoy titulado y tengo trabajo con un horario más tranquilo. - Me da gusto que te sirvió que nos lleváramos a la niña. - Si, pero la extrañe mucho. - Súbela y ve a descansar. Hablaremos después.

Uno a uno de los tres niños restantes, fueron llevados a sus habitaciones en los brazos de Albert, mientras que Candy los arropaba para irse a descansar, dejando a Elisa en la que fuera antes su habitación y que ella deseaba desde que había llegado.

Al día siguiente la rubia regresaría a su trabajo por lo que necesitaba dormir, Albert se hallaba demasiado inquieto, traía un plan de trabajo y se quedaba toda la noche en el estudio, por lo que cuando Candy salió a su trabajo él se hallaba plenamente dormido.

Archie con antelación había realizado una reunión por lo que preparaba una barbacoa en la parte trasera de la casa, los niños usaban la alberca inflable, para no gastar agua en la alberca enorme que tenía la mansión, así las niñas usaban sus trajecitos de baño, mientras Paty llegaba con Alex quien deseaba ver a Clarita. Stear llegaría más tarde al igual que varios de ellos como Anthony, Niel.

Archie giraba a ver a los pequeños cuando notaba un lunar en la pompita de Clarita, al subirse su traje de baño por estar sentada en el plástico de la alberca y se ponía muy nervioso, pues esa marca era una igual a la de él. Su mente divago un rato, se le quemaron algunas cosas y tuvo que volver a realizar varias de las piezas que iba a ofrecer cuando llegara su hermano. Candy fue la primera en volver del trabajo, abrazando sorpresivamente a Albert quien la llevaba al estudio para mostrarle su nuevo proyecto. Cuando ya llegaban los demás Archie se separaba un poco preguntando a Candy sobre la madre de Clarita, esta le contaba parte de su vida, de cómo se habían venido juntas a estudiar enfermería y como accidentalmente se quedo embarazada, pero para cuando Clarita nació ya había perdido el amor de su exnovio y ella no tenía idea de si era su hija o no. - ¿bebía en algún bar? - Si, cerca de la clínica, donde estudiábamos enfermería hay un bar muy elegante, siempre le gustaba ir a tomar algo mientras se adaptaba a los cambios de pueblo a la ciudad. - Ya veo, comentaba nervioso Archie, recordando que él asistía a ese bar continuamente y que muchas mujeres se sentían solas por lo que era fácil tener relaciones sabiendo que eran enfermeras y se cuidaban para no tener hijos, pero Ann Stevens, venía de un pueblo y no se cuidaba, por lo que fue fácil quedarse embarazada y sus nervios por la marca de la niña en su glúteo, lo dejaba meditando que sus conquistas ocasionales no debían ser tan descuidadas.

En la noche ya todos con la cena veraniega, se retiraban a descansar, pero Archie nervioso entraba a la habitación donde descansaban las niñas y tomaba un mechoncito de cabello de Clarita, para guardarlo en una bolsita y salir de esa duda que nunca se imaginó tener.

Las semanas pasaron convirtiéndose en meses esa ocasión Albert tuvo que salir para realizar su proyecto y llevarlo a cabo, por lo que la mansión lucía más sola que nunca, Anthony viajó a New York, Niel fue a Miami y Archie no había regresado de trabajar, por lo que Elisa y Candy se encontraban solas en la mansión con los niños cuando la llegada de la madre de William Jr., lo hizo ponerse muy mal, a lo que Candy la enfrentaba a sabiendas de lo que Albert le había contado. La mujer solo deseaba pedir perdón a su hijo y aseguraba que tenía una orden de restricción con el padre más no con el niño, pero Candy no se confiaba y escuchar que estaba muy enferma y contarle a su pequeño las cosas que le estaban sucediendo hizo que el niño no dejara de llorar poniéndose muy mal, porque según lo contado por su madre, ella pronto iba a morir.

- No creo que si tanto te duele tu hijo lo angusties contándole todas esas cosas. - tú que sabes de mi vida, si es mi hijo y William me lo quitó desalmadamente. - ¿desalmadamente? El niño ni siquiera desea estar cerca de ti. - Eso es poque William le metió ideas, - No lo creo, y mientras no esté su padre no puedes acercarte a él. - ¿Quién te crees que eres? ¡Yo soy su madre! William se puso muy mal, incluso comenzó con un ataque de asma al pensar que su madre se lo llevaría, pero Candy lo abrazaba y lo tranquilizaba llevándolo adentro a lo que Elisa se atravesaba llamando a los novecientos once, para que viniera por ella, esta al darse cuenta salía corriendo de la mansión, al efecto si tenía una orden de restricción por daños al menor. - Candy, ya se fue. - Llama a William, coméntale lo que sucedió, no pudo dejar al niño solo, está muy mal. - Si, atiéndelo, yo veré que los demás suban cerca de ti y vigilare que llegue mi tío. - Gracias Elisa. Apenas iba a salir de la habitación y un mareo tumbaba a Elisa, a lo que Candy alarmada pensaba que algo le había puesto la mujer esa, y la revisaba, esperando la llegada de los paramédicos que venían a revisar a William Jr. Ahora era Elisa la que también estaba mal.

- ¿Mi tía está mal? - Tranquila Sarita, vayan a su habitación, no se acerquen, no sé qué fue lo que paso, pero no tardan en llegar los paramédicos. Daniel estaba en shock, primero su primo William y después su tía Elisa, por lo que el niño no se movía asustado se quedaba sentado en el pasillo temiendo que él también se pusiera mal. Clarita lloraba y Leslie estaba muy alterada porque la señora que había venido la había asustado mucho.

Continuara...


Gracias por comentar esta bonita historia que desea continuar siendo del gusto de los que la leean.

Agradezco la amabilidad de no tomar, copiar, adaptar de manera parcial o completa esta y todas mis historias

Un abrazo a la Distancia

Mayra Exitosa