La campana de salida, sonó, en la vieja secundaria de Hillwood.
Helga y Phoebe, van saliendo de la institución, cuando curiosa, la rubia pregunta:
—¿Qué es lo que haremos hoy, Phibs?
Ambas se detienen de caminar una vez que terminaron de bajar los escalones de la entrada, quedándose un momento quietas:
—Ah, Helga, planeó ir a casa a proseguir con mis estudios—responde con inseguridad, la anteojo pelinegra.
—Bien, Phoebe, sí eso prefieres. Además, acabo de recordar, que tengo algo pendiente y que no puede esperar más.
—¿Cómo qué, Helga?
—¡Asunto mío, Phoebe!
—Ah, bueno, Helga. Nos vemos, mañana—dice y comienza alejarse.
Dejando a Helga, cruzada de brazos, algo pensativa.
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En la parte de varios locales del viejo vecindario de Hillwood.
Una rubia de uniceja y coletas bajas con camiseta rosa, mangas largas y pantalón jens azul, más tenis en color morado; está rubia, que no es otra, sino que es Helga G Pataki, lleva con ella, una guitarra acústica...
...Helga, entra en uno de los locales de la izquierda, si vas desde la escuela, y, derecha si lo haces desde la casa de huéspedes...
...pero antes de entrar, parada frente a la vidriera del local café, Helga le hecha un ojo al anuncio que está pegado con cinta adhesiva transparente al vidrio:
*Audiciones, para tocar todos los días a las dos de la tarde, en el café de Omar. *
Helga, termina de leer y sonríe satisfecha...
...muy segura decide entrar al local, para consultar y serciorarse.
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En frente de la entrada del café, está la barra; Helga, camina unos pasos hasta ella...
...ya al aproximarse a está, Helga:
—Disculpa—Helga, tratando de llamar la atención del sujeto que está de pie, limpiando una taza, detras de la barra—¡Disculpa, Jeison!—un poco más fuerte le llamo por el nombre, después de verlo escrito, en el prendedor, aún lado de su camisa blanca.
Él tipo, finalmente le presta atención:
—¡¿Qué quieres?!—dice un poco de malas.
Helga, lo ve extraño, pero continúo a lo que fué:
—Ah, leí el anuncio—dice Helga, señalando hacía atrás suyo, hacía la vidriera donde está esté—que están haciendo audiciones y...—se avergüenza un poco—...me gustaría participar, ¿qué debo hacer?
—¿Sabes tocar algún instrumento, cantar?
"No, solo me gusta presumir que tengo una guitarra". Piensa Helga, ironizando.
Pero no lo dijo en voz alta, sino que:
—Claro, la guitarra. Y sobre cantar, fuí miembro del coro de la escuela primaria, no creo que lo haga tan mal.
—Bueno, entonces, párate sobre el pequeño escenario en la esquina y muestra lo que tienes que ofrecer.
—De acuerdo—dice Helga, algo arrepentida de estar haciendo lo que hace.
Helga, camino los pasos hasta el costado de la barra en una esquina, un pequeño escenario, subé a esté y allí, se pará frente al micrófono...
...que después de pensarlo mejor, acomoda a su altura y posición, finalmente comienza, sin decir nada, como presentarse ante el público o presentar la canción que cantará, simplemente hizo, poco a poco, sonar una suave y linda melodía con la acústica guitarra, le sigue pronunciando con habilidad y en verso, unas hermosas palabras, su voz a la hora de cantar es una mezzosoprano:
Ella estaba esperando, con una flor amarilla...
Ella lo estaba esperando, con la luz en su pupila...
Y el amarillo del sol, luminaba la esquina...
Lo sentía tan cercano, lo sentía desde niña...
Ella sabía que él sabía, que algún día pasaría que vendría a buscarla con sus flores amarillas...
Desde la barra de pie, aún, pero cruzado de brazos, parado derecho, él tipo que atendió a Helga, observa y escucha con interés y gusto, una vez que comienza a tocar la música y cantar la rubia:
No te apures, no detengas, el instante del encuentro, está dicho que es un hecho, no lo pierdas no hay derecho, no olvides que la vida, casi nunca está dormida...
...
Minutos después de que Helga, terminará la audición; se vuelve acercar a la barra. Una vez allí:
—¿Y qué le pareció?
Él hombre levanta las cejas y apreta los labios, no muy convencido de que responder le:
—Bueno, no estuviste nada mal, hasta gustaste—dijo eso enseñando a Helga, con disimulo; a los clientes que también impresionó—pero...
—¡Aceptala!—esclama otro tipo de repente apareciendo atrás de la barra, quedando a pasos del anterior tipo.
—¿Qué dijo, señor?
—Lo que escuchaste, Jeison, que venga a presentarse todos los días a las dos de la tarde, ¡en punto!
—¿En serio?—incredula Helga, pero con entusiasmo—, y, ¿de cuánto dinero estamos hablando?—levantando un poco la ceja.
Los hombres ríen a carcajadas:
—Niña, te estamos dando la oportunidad de que te vean y escuchen, de expresarte, tú dinero, depende de ellos—dice y con lo último, señala a los clientes de su cafetería.
—Pues... ¡¿quién dice que me presentaré gratis?!—replica Helga.
—¡Entonces, tómalo o déjalo!
Helga, lo pensó mejor:
—Esta bien, lo tomaré—dice Helga, no muy convencida—. ¡Pero nada de tontas manipulaciones a mí persona!—les advierte a los tipos con mucho carácter.
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Después de allí, Helga se regresó a la tienda de localizadores, antes de meterse en su piesa, pasa por la antigua cocina para empleados de la compania de su padre y, busca en el refrigerador y gabinetes algo para comer y beber...
... pero, no encuentra mucho...
...leche, mantequilla de maní, cereal y pan integral...
...Helga, sé prepará un sándwich para comer ahora y otro para el almuerzo de la escuela, mañana.
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Después de terminar de comer, algo por lo menos; Helga, sé fue al baño, para lavar los dientes y al terminó, sé fue al cuarto a dormir... no eran horas de irse a la cama, pero para que pasé más rápido el resto de la noche y menos ver a los poco padres que le tocó... Helga, sé acuesta en su cama con su pijama puesto y bajo la colcha rosa, rellena de algodón; sé acomoda, al poco rato, cae en los brazos de morfeo.
Canción: Flores Amarillas de Aliados, Cris Morena.
