- El Mercadotrol es el hogar y el santuario de los troles buenos. - Explicaba Blinky, mientras guiaba a Jim.
Jim estaba maravilado por el nuevo mundo que acababa de descubrir.
- No se aleje. - Le susurró Blinky, caminado a su lado. - Jamás ningún humano había pisado el suelo del Mercadotrol.
El ojiazul asintió. Había varios troles que lo miraban con desconfianza por ser un humano, aunque Jim no les prestó mucha atención, estaba más fascinado por la vista que tenía a su alrededor.
- Y... - Comenzó Jim. - Su especie. Todos los troles, ¿viven aquí?
- Los troles viajan desde lejos al mercado buscando comodidad y remedios. - Decía Blinky. - Encuentras lo necesario, incluso lo que nunca creíste necesitar.
La vista de Jim pronto captó la imagen de una gigantezca piedra brillante en el medio del mercado.
- Eso es asombroso. - Se maravilló.
- Piedracorazón. - Comentó Aaarrrgghh.
- La fuerza vital de la raza trol. Lo único que evita que nos convirtamos en piedra. Y nuestra fuente de luz y sustento. - Comentó Blinky.
Jim observaba la piedra con asombro.
- ¿¡Qué está haciendo ese humano aquí!? - Los troles a su alrededor notaron a Jim y empezaron a escandalizarse.
- Amigos, no hay por qué tener miedo. - Blinky habla. - Él es el-
- Qué. Es. Esto. - Un trol, grande y de color azul, apartó a la multitud y se acercó. Estaba enojado.
- Estaba por... explicarlo, Draal.
- Nunca antes un humano había mansillado el suelo del Mercadotrol. - El trol, Draal, se acercó amenazadoramente a Jim, quien se sintió intimidado por este. - ¿Quíen es esta bolsa de carne?
- Lo creas o no. Él es el, uh, ¿cómo decirlo? El nuevo Cazatroles.
Los troles alrededor se espantaron al escuchar las palabras de Blinky.
- ¡No puede ser el Cazatroles! - Exclamó Draal. - ¡Él no es un trol! - Intentó aplastar a Jim con sus puños, pero este saltó hacia atrás, evitando el golpe, tambaleándose.
- El amuleto eligió. - Aseguró Aaarrrgghh. Su afirmación hizo enfurecer más a Draal.
- Debes mantener la calma. - Dice Blinky. - El destino está interviniendo. Muéstrele, Maese Jim. - Hizo un gesto a Jim.
- Claro. - Jim sacó su amuleto. - Por el poder de Mer-
- Gloria. - Interrumpió Blinky.
- Por la gloria de Merlín, la luz del día está bajo mi mando. - Jim recitó el encantamiento, y la armadura cubrió todo su cuerpo. - Bastante cool, ¿no?
- ¡Basurofia! - Exclamó Draal. - Yo soy Draal. Hijo de Kanjigar. ¡Y el legítimo heredero del amuleto! - El trol estaba más enfadado.
- ¡¿Eres su hijo!? - Jim miró a Blinky. - ¿Él es su hijo? - Blinky le dio una sonrisa nerviosa.
- Cuando mi padre cayó, el honor tenía que pasar a mi. - Draal trató de tomar el amuleto del pecho de Jim. Esto provocó que el amuleto soltara una ola de energía, mandadolos a volar hacia atrás a los dos. Draal aterrizó en el suelo, mientras que Jim en los brazos de Aaarrrgghh.
- El amuleto, eligió. - Volvió a decir el gigante de melena verde.
- Ya veremos lo que Vendel tiene que decir de esto. - Les dijo Draal, mientras ellos pasaban a su lado, alejándose de ese lugar. Draal no dejaba de ver con los dientes apretados a Jim.
- Santos. Troles. - Exclamó Jim, al ver el lugar en el que se encontraban. La forja del Héroe. El chico notó las estatuas alrededor. - Esos son...
- Cazatroles. - Dijo Aaarrrgghh.
- Sus predecesores, Maese Jim. Una dinastía de heroísmo que se remonta, a la era de Merlín. - Blinky hizo un gesto haca la columna que se encontraba vacía. - Este. Es el lugar de la última morada, de Kanjigar el Valiente. Algún día, habrá una estatua de usted aquí, Maese Jim. - Jim puso una cara de preocupación ante las palabras de Blinky. - Algún día en un futuro muy lejano, claro. - Aclaró el trol.
- Así que, ¿Cazatroles? - Comentó Jim. - Ustedes son troles. - Señaló a Blinky y a Aaarrrgghh. - Así que... Cazatroles, suena que se cazan a ustedes mismos. ¿Saben? - Jim se mostró confundido por este nombre.
- Cazar troles malos. - Aaarrrgghh apoyó su mano sobre Jim, causándole algo de dolor al muchacho. - Gum Gums.
- No es precisamente el nombre más escalofriante. - Comentó Jim, sin asustarse.
- En idioma trol. - Explica Blinky. - Gum Gum es "portador de una horrible, lenta, dolorosa y calculada muerte".
- Oh. - Jim entendió.
- Pero no se preocupe, Maese Jim. Los Gum Gums fueron exiliados a las Tierras Oscuras. Solo uno anda libre.
- Y quiere matarlo. - Aaarrrgghh señaló a Jim.
- ¿Bular? - Jim reaccionó.
- Correcto. - Habla Blinky. - Su padre y el resto de los suyos permanecen exiliados, pero han intentado escapar por siglos. Presiento que se avecinan días malos. ¡Por eso debemos empezar el entrenamiento ya! - Le hizo un gesto a Jim para que se fuera hacia atrás. - De un paso hacia atrás.
Jim hizo lo que le pidió. Blinky accionó un interruptor, causando que por todos lados de la forja, aparecieran enormes cuchillas, que Jim empezó a esquivar, asustado, para evitar ser rebanado. Jim se apoyó contra una pared, conteniendo el aliento.
- ¿Tal vez podríamos empezar con cosas menos afiladas?¿No? - Le habló a Blinky.
- ¡Blinkous Galadrigal! - Blinky apagó la forja al escuchar su nombre. Vieron a un trol con cara de cabra acercarse a ellos. - Blinkous Galadrigal.
- ¿Ese es tu nombre? - Jim miró a Blinky.
- Horrible. Lo sé. - Respondió el trol.
El enorme trol con barba blanca y cabeza de cabra se acecó y fijó su mirada en Jim.
- Quiero conocer al humano supuestamente elegido por el amuleto. Yo soy Vendel. Hijo de Rundle. Hijo de Kilfred.
- Uh. - Jim se veía incómodo ante la mirada de Vendel. - Soy Jim. Hijo de Bárbara.
- El amuleto eligió. - Aaarrrgghh señaló a Jim.
- Mmm. Es lo que dijo Draal. - Vendel habló. - ¡Ridículo! Sin embargo, el amuleto es conocido por tomar decisiones funestas. - Volteó a ver a Blinky. - Como tú sabes perfectamente.
- ¿De qué habla? - Jim se volvió hacia Aaarrrgghh.
- Blinky entrenó otros Cazatroles. - Señaló a una estatua de arriba. - Unkar el Desafortunado.
- ¿Por qué es "desafortunado"?
- Quedó destrozado en un día.
- Como, ¿conflictuado?
- No. - Aaarrrgghh hizo un gesto con sus manos. - Miembro por miembro. - Esto asustó a Jim.
- Si el amuleto fue certero. - Habló Vendel. - La Boca de la verdad va a hablarlo.
- ¡Vamos! El Maese Jim no lleva ni una hora entrenando. - Exclamó Blinky, con una sonrisa nerviosa.
Vendel ignoró el comentario de Blinky y le indicó a Jim que se acercara y se posicionara sobre unos páneles. Al hacer esto, frente a Jim apareció una gran estatua con forma de cabeza de trol. Le indicó a Jim que La boca de la verdad juzgaría su derecho de ser Cazatroles. El chico debía meter la mano en esta estatua.
Jim miró con nerviosismo a Vendel.
- Va a... salir completa. ¿Cierto?
- Esa es la parte de la prueba. Cazatroles.
- Genial. - Jim no se sentía emocionado por esto.
Jim introdujo su mano en la boca giratoria. Asustándose cuando esta se cerró y no lo dejaba sacarla. Luego de un momento la estatua lo soltó, y Jim calló de espaldas al suelo. Se sentía dolido, pero aliviado de tener su mano intacta.
- Mmm. - Vendel observó pensativo la Boca de la verdad. - Es incierto. - Miró a Jim.
- ¿Incierto? - Exclamó el Cazatroles, aún en el piso. - ¿ Qué significa eso?
- Significa, Cazatroles. - Vendel estaba de espaldas a Jim, volteó a verlo de reojo. - Que nunca ningún humano había asumido el manto. La Boca de la verdad necesita tiempo para dar su veredicto. - Vendel empezó a alejarse. - Ahora solo debemos esperar que vivas lo suficiente para saberlo.
- Ugh... ¿En qué rayos me metí esta vez? - Jim se encontraba fuera de Mercadotrol, dirigiéndose hacia su casa, luego del día tan loco que había tenido. Cuando llegó a su casa y entró, trató de ir silenciosamente hacia su habitación, sin que su mamá lo notara.
- Jim. ¡Estoy en la cocina! - Ella lo notó.
- Hola mamá. - Jim se dirigió a la cocina. - No vas a creer nada de lo que me pasó cuando venía para acá... - Jim se detuvo al ver al señor Strickler.
- Tenemos visitas. - Dijo Bárbara.
- Hola Jim. - Strickler le dio una sonrisa amable.
- ¿Señor Strickler? - Jim se sorprendió de verlo.
- El señor Strickler vino para felicitarte. - Dijo la madre.
- ¿Felicitarme?
- Es un gran honor que hayas elegido asumir este manto. Estoy seguro que demostrarás estar a la altura.
Jim lo vió confundido por esto.
- ¿Por qué no me dijiste que audicionaste para Romeo y Julieta? - Preguntó Bárbara, mientras servía té al invitado.
- Seguramente sabías que obtendrías el papel de Romeo. - Comentó Strickler. - Luego de tu imprecionante actuación de ayer.
- Si, luego de la audición tuve que irme, pero... - Jim se detuvo al darse cuenta de lo que su profesor le había dicho. - ¿Tengo el papel? - Se sorprendió.
Strickler siguió hablando con Bárbara y Jim un poco más, expresando su preocupación por las actividades de Jim. Luego de unos momentos, se despidió caballerosamente de Bárbara, saludó a Jim y se retiró del hogar.
- Tiene un punto. - Habló Bárbara, mientras Jim subía por las escaleras. - El día solo tiene 24 horas, Jim. Si tus notas bajan, incluso un poco tendrás que renunciar a algo. Empezando por las cosas que haces por mi.
- Me gusta cuidar de ti. - Jim dijo con una sonrisa.
- Pero mi trabajo es cuidarte a ti. - Le respondió su madre.
Jim colgó su mochila antes de acercarse a Bárbara.
- Cuando al fin tuve edad para preguntar por papá, ¿recuerdas lo que dijiste? Dijiste: "Solo tenemos que cuidar uno del otro". Y eso es lo que hago mamá.
Ambos, madre e hijo se dieron un cálido abrazo, sin saber que afuera de su casa, alguien los observaba.
Jim se encontraba en la Forja del héroe, con su armadura puesto, escuchando las palabras de Blinky.
- El Cazatroles vive y muere. Con tres reglas. - El trol caminaba a su alrededor. - Regla número uno. Siempre. Terner miedo.
- ¿Miedo? - Exclamó Jim.
- Tener miedo. - Asintió Aaarrrgghh, sentado en la orilla de la forja.
- Si. - Jim se encogió de hombros. - Ese no va a ser un problema. - Gritó cuando esquivo una roca que Blinky le arrojó.
- ¿Lo vé? El miedo es bueno. Nos tiene alerta, nos tiene en guardia, nos vuelve atentos. - Siguió lanzándole rocas a Jim, que el chico esquivó. - Un héroe no es el que no tiene miedo. Sino el que no se detiene ante el.
- Entiendo.
- Regla número dos. Siempre terminar la pelea. Un oponente no debe recibir piedad.
Jim no se sintió muy convencido cuando le dieron a entender que debía matar a sus enemigos.
- Y regla número tres. - Habló Blinky. - Al dudar. Sus Gronk-nuks patear.
- ¿Gronk-nuks?
Blinky hizo un movimiento con su pie, haciendo que una gran cuchilla aparezca y aterrice muy cerca de Jim, bien cerca de su entrepierna.
- El horror. - Aaarrrgghh se extremeció.
- Básicamente, estás diciendo que una tercera parte de ser un Cazatroles, ¿es patear a alguien en su entrepierna?
Jim estuvo confundido, pero su entrenamiento fue interrumpido cuando alguien más entró en la forja.
- Y así comienza el entrenamiento como Cazatroles. - Draal se acercó a Jim. - Pensé que el gran Cazatroles podría aceptar mis servicios. - Chocó sus puños. - Como compañero de pelea.
Blinky quizo negarse, pero Vendel apareció desde lo alto y les indicó que pelearan. Blinky trató de darle un consejo a Jim para que se enfretara a Draal, esperando que Jim pudiera al menos darle batalla al gran trol. La pelea no fue nada agradable para el joven Cazatroles.
Draal no se contuvo. Golpeó y empujó a Jim, hasta sostenerlo sobre el abismo que se encontraba bajo la forja.
- He esperado mi vida entera para heredar el amuleto. Puedo esperar hasta que caigas en batalla. - Apretó fuertemente a Jim, antes de dejarlo caer al suelo. - Sospecho que no voy a tener que esperar mucho. Si sabes lo que te conviene, quédate donde estás. Gusano. - Draal se alejó, burlándose de Jim.
Jim simplemente se quedó donde estaba, sintiendo totalmente humillado.
- Entiendo que esté molesto, Maese Jim. - Blinky trataba de hablar con el chico, mientras iban saliendo de Mercadotrol. - Pero no ha entrenado ni un momento, no hay verguenza en lo que sucedió.
Jim se volteó hacia Blinky, triste y enojado.
- Ok. Entonces ustedes no estaban poniendo atención. Verguenza. Fue exactamente la única cosa que sucedió. Verguenza. - Dio un suspiro. - Y entendimiento. - Sacó su amuleto. - No sé si Draal debería ser el Cazatroles y no me importa. Solo sé que... yo no lo soy. - Intentó dejar el amuelto con Blinky.
- Maese Jim. A pesar de sus dudas sobre la elección del amuleto, ahora está unido a usted. - El amuleto voló desde la mano de Blinky a las manos de Jim. - Este es un manto que no puede evadir.
Jim dejó caer el amuleto mientras se retiraba.
- Obsérvame.
Las palabras de Blinky resultaron ser muy ciertas. Cuando Jim llegó a su casa, el amuleto estaba ahí, y no importa todo lo que Jim hizo para desacerse de eso, el amuleto siempre terminaba regresando a él.
- ¿Estás bien? - Clara preguntó a Jim.
Ambos se encontraban en el escenario del gimnasio, para el ensayo de la obra.
- Si. Si. Muy bien. Perfectamente. - Se apresuró a contestar Jim.
- Vas a tener que ser más convincente si vas a ser Romeo. - Dijo Clara, inclinando un poco su mirada.
- Solo... - Jim aún estaba mal por lo que había sucedido con Draal. - Tengo asuntos, en la cabeza.
- Sé que no nos conocemos muy bien. - Clara dio un paso hacia Jim. El chico hizo lo mismo. - Pero vamos a pasar mucho tiempo juntos. Así que... - La chica se acomodó un mechón de cabello detrás de la oreja.
La maestra les indicó que siguieran ensayando. Jim vio a Clara decir sus líneas. Estar con Clara había echo que por fin pudiera relajarse y dar una pequeña sonrisa.
- ¿Dónde habías estado? Había planeado patearte el trasero para ayer, perdedor, y no apareciste. Tik-Tok. ¿Recuerdas?
Jim acorralado contra los casilleros. Steve Palchuk, el matón rubio lo estaba amenazando.
- Steve. - Jim le dio una mirada cansada. - La verdad no estoy de humor para hacer esto hoy.
A su alrededor, los alumnos empezaban a aparecer y a observarlos.
- Duh. - Respondió Steve. - Nadie está de humor para recibir una paliza. Pero eso es lo que sucederá. A menos que quieras echarte para atrás.
- ¿Puedo hacer eso? - Preguntó Jim.
- Claro. Si quieres huir de mí. A gatas, de rodillas, agachado en frente de todo el mundo. - Se burló el matón.
Para sorpresa de todos, eso es lo que Jim estuvo por hacer.
- Wow. No esperaba que de verdad ibas a acobardarte. - Steve se rió.
Jim volteó la mirada hacia su izquierda y notó que Clara estaba ahí, viendo lo que pasaba. Al ver la mirada de preocupación de la chica, Jim se detuvo, decidiendo no huír. Se paró firmemente frente a Steve.
Steve lo empujó contra los casilleros y luego intentó golpearlo. Jim esquivaba todos sus golpes, para su sorpresa.
- ¡No te muevas para que pueda golpearte! - Steve finalmente golpeó a Jim en su mejilla, dejándolo en el suelo.
Jim vio en su mochila que el amuleto había empezado a brillar. Estuvo a punto de agarrarlo cuando escuchó unas palabras muy familiares salir de la boca de Steve.
- Quédate donde estás. Gusano.
Jim entrecerró sus ojos ante esas palabras. No. No iba a huir ni a quedarse agachado como un gusano. Apretó su puño antes de pararse firmemente y mirar a Steve de manera desafiante.
- ¿Es todo lo que tienes?
Antes de que Steve pudiera volver a golpear a Jim, ambos chicos se sorprendieron de ver a Clara bloqueando el camino del rubio hacia el ojiazul.
- ¡Ya déjalo en paz! ¡Steve! - Dijo la chica.
El matón no le dio importancia y la apartó brúscamente.
- ¡Clara! - Jim la vio con preocupación. Por suerte, la amiga de Clara, Darci, la había atrapado, evitando que se golpeara contra el suelo.
- Suerte que tu mamá es enfermera. - Steve rió mientras estuvo a punto golpear a Jim.
El Cazatroles ahora si que se sentía molesto. Empujar a Clara había echo que Jim se enoje de verdad.
- Solo un golpe. - Jim recordó las palabras de su entrenador.
Apretó fuerte su puño derecho y le dio un buen gancho a Steve. El matón rubio cayó al suelo inconsciente, perdiendo un diente.
- En realidad es doctora. - Jim lo observó tirado en el suelo.
Las personas que vieron lo que pasó alrededor empezaron a aplaudir a Jim, para sorpresa de este.
Clara se quedó cerca de su amiga, aunque había una pequeña sonrisa en su rostro mientras miraba a Jim.
- Cazatroles. A mi me pareció más, ¡cazado por un trol! - Draal se jactaba de la paliza que le había dado a Jim, mientras estaba en la taberna de Mercadotrol.
Blinky y Aaarrrgghh estaban sentados cerca de una mesa, escuchándolo.
- Si tan solo el Maese Jim hubiera dado un golpe. - Comentaba Blinky. - Su vida hubiera cambiado para siempre.
Draal seguía jactándose de cuanto golpeó a Jim.
- Todo lo que quiero, es poder golpear a ese saco de carne otra vez. - Estuvo a punto de tomar un trago pero alguien le sostuvo el brazo e hizo que bajara el baso.
- Aquí me tienes, bocón. - Jim miró a Draal, desafiante. - La revancha. Tú y yo. Como quieras. Y dónde prefieras. Ahí estaré.
Aaarrrgghh y Blinky vieron impresionados lo decidido que se mostraba el Cazatroles.
- Cambiado por siempre. - Comentó Aaarrrgghh.
Blinky asintió impresionado.
