"No es pecado pelear por la justicia. Al contrario, eso es una buena obra. Recuerda que existen oponentes, que jamás entenderán con las palabras" - Androide 16, Dragon Ball Z.
Jim se encontraba en Mercadotrol, en la Forja del héroe, durmiendo sentado con un libro abierto en su regazo. Blinky le estaba relatando la historia sobre cómo los troles habían llegado hasta Arcadia. Al ver a su alumno durmiendo, el trol caminó silenciosamente hacia él, y cerró fuertemente un libro cerca de su cara.
- ¡Lo siento, señor Draal! ¡No me mate! - Jim se despertó de un sobresalto.
- La historia de los troles puede parecer un deber menor, Maese Jim. - Blinky regañó a Jim. - Pero-
- Lo siento. Pasé toda la noche estudiando para mi examen de Inglés y mi cerebro está cansado. No sé. Creo que pensé que si me enfrento a Draal en una semana, mi entrenamiento sería un poco más activo. - Jim se para y se estira dando un bostezo.
Aaarrrgghh, que estaba sentado con él, lo imita.
- Antes de que uno pelee, - Blinky habló. - uno debe entender por qué pelea. Porque estos preciosos primeros pasos decidirán si un joven Cazatroles se convertirá en Deya la Libertadora.
- O Unkar el Desafortunado. - Dijo Aaarrrgghh.
- Bueno. - Habló Jim. - Mañana mi examen de Inglés es con el señor Uhl el Implacable. Mi principal preocupación es mi futuro inmediato.
- ¡Ajá! - Señaló Blinky. - Pero para saber lo que sucederá en el futuro, uno debe mirar al pasado. Recomiendo una breve recapitulación de la historia trol por la venerable Bedehilde. Volumen uno a cuarenta y siete. - Deja caer un gran libro en las manos de Jim.
- Esta bien, pero si no apruebo el examen, estoy castigado y no puedo ser el Cazatroles. Lo siento Blinky, pero el amuleto me eligió, y ahora tengo dos vidas que mantener.
En los pocos días que Jim llevaba siendo el Cazatroles, se había estado esforzando por intentar balancear su vida, incluso había dejado de pasar tanto tiempo con su mejor amigo debido a sus nuevas responsabilidades.
De repente, sintieron los pasos de un trol que se acercaba a ellos. Una gran trol femenina, Bagdwella, se había acercado, buscando la ayuda del Cazatroles.
- ¡Gnomo! ¡Un gnomo ladrón! - Exclamó la trol.
Todos se encontraban ahora en la tienda de Bagwella, mientras ella les explicaba la situación.
- Primero, no pude encontrar mi monúculo, luego mi colección de rollos de cama. ¡Ahora algo desaparece a cada minuto!
- ¡Ah, si! Gnomo. - Exclamó Blinky.
- Oh, pequeñas plagas sucias. Hasta la semana pasada, las trampas de pegamento funcionaban bien. - Bagwella observaba como sus pertenencias de repente iban desapareciendo, sabiendo que era obra del gnomo. - ¡Arréglalo, Cazatroles!
- Uh, sí, lo siento. - Jim se encogió de hombros. - Necesitas un cazador de gnomos, y yo soy un Cazatroles, así que...
- Oh, no, Maese Jim. - Blinky se acercó a Jim. - El Cazatroles no puede rechazar una llamada. ¿Y qué mejor llamada para que empiezes que una de este tamaño?
El chico y los tres troles voltean sus cabezas al escuchar la melodía de una guitarra. Vieron al gnomo sobre una pila de calcetines, cantando y riendo con su instrumento.
- ¡Está tratando de distraernos! - Advirtió Blinky. - ¡Cuiden sus objetos de valor!
El gnomo, que antes estaba a la vista, de repente desaparecio y empezó a aparecer y desaparecer por todos lados de la tienda, mientras iba llevándose pequeñas cosas de esta. Jim, Blinky y Aaarrrgghh se dispusieron a tratar de atraparlo, aunque Aaarrrgghh se dedicó más a observar al ser pacifista.
- ¡Por allí! - Señaló Bagwella.
- ¡Oh, ahí! - Señaló Jim.
- ¡No! ¡Por aquí! - Exclamó Blinky.
- Aquí mismo. - Aaarrrgghh señaló al gnomo sobre su cabeza, que volvió a esconderse rápidamente.
Jim persiguió al gnomo y se lanzó al suelo, atrapandolo. Pero el gnomo fue más rápido y logra safarse del agarre del Cazatroles, perdiéndose de vista. Jim entonces entra en pánico cuando siente sus bolsillos.
- Oh, no. ¿¡Dónde está el amuleto!?
El gnomo aparece riéndose, sosteniendo el amuleto en sus manos, para luego correr detrás de un gran armario.
- ¡Oh no! - Exclamó Blinky.
Aaarrrgghh se acerca al armario y lo aparta, revelando un pequeño agujero por el cual el gnomo se metió.
- Agujero.
- Vuelve, vuelve. - Jim esperaba que el amuleto volviera a él. - ¿No debería el amuleto volver a mí ahora mismo?
- Lamentablemente, esa regla solo se aplica si lo has rechazado. - Explicó Blinky. - Cuando es robado, es otra historia. Si hubieras leído Una breve recapitulación, lo habrías sabido.
- Vaya Cazatroles que eres. Jim Manos de bebé. - Bagwella miró a Jim con decepción.
Al no poder recuperar el amuleto, Blinky le dijo a Jim que por ahora se ocupara de sus asuntos humanos, diciendo que volviera mañana para lidiar con el asunto del gnomo. Ellos tendrían listo un artefacto que los ayudaría.
Luego de haber estado en clase con el señor Uhl, Jim se dirigió al patio. Su presentación en clase del señor Uhl sería el siguiente día y Jim sabía que necesitaba algo de ayuda con su inglés, así que se dirigió a los casilleros y buscó a Clara, para pedirle ayuda.
- Hola, Clara. - Jim se acercó a la chica, quien estaba sacando cosas de su casillero. - Sabes, tengo que hacer esta presentación para el señor Uhl. Es muy importante, y estaba buscando a alguien que me ayudara.
- Y yo estaba buscando a mi compañero en el ensayo de anoche. - Clara no miró a Jim, mientras cerró su casillero y empezó a alejarse, sintiéndose decepcionada de él.
- ¡Oh! ¡Vaya! ¡La obra! - Jim se dio cuenta de que había olvidado el ensayo de la noche anterior. Empezó a seguir a Clara, tratando de disculparse. - Yo no -
- No sé lo que haces, - Lo interrumpió Clara, sin darle oportunidad de explicarse. - pero esta obra es muy importante para mí. Mi familia viene, y si me haces parecer una tonta-
- Clara. - Jim se paró frente a ella. - Lo siento, te prometo que yo-
- Solo llega mañana. - Clara lo interrumpió, mientras se apartaba de él. Ella entonces se detuvo de espaldas a Jim y se dio la vuelta para mirarlo. - Y otra cosa. Steve es un idiota, pero hay mejores formas de terminar una pelea que golpeando a alguien en la cara. - Y entonces ella se fue.
Jim se sintió triste porque Clara estaba decepcionada de él, pero no pudo evitar pensar en lo que ella había dicho. Hay mejores formas de terminar una pelea que golpear a alguien.
Jim recordó las peleas que ha tenido hasta ahora. Luchó contra Steve. Jim no quería pelear y trató de razonar con Steve, pero este mismo fue quien no quiso escucharlo y él no iba a detenerse, incluso empujó bruscamente a Clara cuando ella trató de razonar con él. ¿Debía entonces Jim dejar que sólo lo golpeara o que sólo lo humillara?
Y por supuesto, su pelea con Steve no se comparaba en nada contra tipos como Bular o Draal.
Blinky lo había dicho. Bular buscaría a Jim y ellos tarde o temprano se enfrentarían. Jim recuerda la vez en que trató de enfrentarse a Bular, como este no dejó de perseguirlo incansablemente, literalmente dijo que iba a beber su sangre de una copa hecha de su cráneo. Jim sabe que Bular ha matado a varios Cazatroles. Mató al Cazatroles anterior a él. ¿Qué debería hacer Jim? ¿Tratar de razonar con él? Bular no dudaría para nada en matar a Jim si lo vuelve a encontrar.
Y finalmente, estaba Draal. El trol no mostró piedad alguna cuando se enfrentó a Jim, quien no había tenido ni un solo día de entrenamiento. Y con la gran bocaza que tiene Draal, está muy claro que en estos momentos, lo único que al trol le interesa es acabar con Jim debido a los celos que siente porque el amuleto no lo eligió. Él no es alguien que entienda con palabras, solo entiende la fuerza. Blinky lo dijo, el mundo de los troles es un mundo implacable.
Jim no sabe si Clara alguna vez ha estado en una pelea. Probablemente ella nunca ha estado en una, pero él sí. Él sabe lo que es que te acorralen, que no te den otra opción, que te golpeen y te tiren al piso. Ella no lo sabe, por lo menos no hasta donde él sepa. Clara podrá tener su punto de vista, pero Jim ya tenía su propia experiencia.
Con esta reflexión, Jim soltó un suspiro, mirando al suelo.
- Tal vez. Pero a veces. Simplemente no hay más opción que pelear.
Jim entonces notó a su amigo Toby en el patio. Ambos se vieron y se acercaron.
El Cazatroles no había notado que Steve había presenciado su conversación con Clara y ahora lo estaba viendo con una sonrisa perversa.
- Estoy un poco preocupado de cómo dejé que me convencieras de esto. - Jim se encontraba en Mercadotrol, viendo nervioso la máquina que Blinky le estaba enseñando.
- Sigue siendo mala idea. - Mencionó Aaarrrggh.
Jim entró a la máquina, mientras la puerta de esta se cerraba lentamente.
- Entonces. ¿Cómo me ayuda el entrar en esta cosa a sacar a un gnomo del agujero?
- Si el gnomo no sale, el Cazatroles debe entrar. - Explicó Blinky.
- Espera. ¿¡Qué!?
- No se preocupe. A menudo usamos el Furgolator para comprimir minerales. - Blinky tomó una piedra y la colocó en un agujero en la máquina. - ¡Y ahora para la antracita!
- Pero... - Jim estaba asustado. - ¿Haz hecho esto en carne y hueso antes, ¿verdad?
- No exactamente. Pero no estoy preocupado.
- Bueno. - Jim estaba dentro de la máquina, ya no se lo podía ver. - ¡Eso es porque tú no eres el que está atrapado en esta cosa!
- No hay nada de qué preocuparse, Maese Jim. ¡Trabajamos mejor bajo presión!
Mientras la máquina estaba haciendo su función, esta de repente parecía se estaba saliendo de control. Blinky le indicó a Aaarrrgghh que abriera la máquina al ver que empezaba a salir humo de esta.
- Parece que no funcionó. - Jin salió de la máquina, tosiendo. - Espero que tengas un plan B. - El chico gritó y saltó hacia atrás al darse cuenta de su tamaño actual.
- Al contrario. - Blinky levantó a Jim en su palma. - ¡El furgolator funcionó perfectamente!
El trol se acercó al agujero por el cual se había ocultado el gnomo, con el pequeño Cazatroles en su mano.
- Realmente sutil. "Tenemos que empezar de a poco. Abordar el pequeño problema" ¡Este es un gran problema! ¡No puedo encogerme! ¡Tengo exámenes que tomar!¡Tengo lavabos que alcanzar!
- Tiene un gnomo que atrapar. - Blinky bajó a Jim al agujero. Le entregó un lapiz, indicándole a Jim que podría usarlo como arma. - Ahora. ¡Ve, Maese Jim! ¡Enfrente su destino!
Jim puso los ojos en blanco, mientras empezaba a caminar por el interior de algujero.
- Ah, una última cosa que debe saber cuando se trata de un gnomo, Maese Jim, y esto es de extrema importancia: ¡No toque su sombrero!
Tocar su sombrero fue justamente lo que Jim terminó haciendo cuando se enfrentó al gnomo. Blinky y Aaarrrgghh no pudieron presenciar la batalla, solamente pudieron quedarse en la entrada del agujero, escuchando los sonidos y gritos que provenían de este.
Al final, vieron salir al gnomo, quien venía resignado, con las manos en alto, Jim, teniendo su armadura de vuelta, ajustada a su tamaño, tenía su espada contra la espalda del gnomo, y en su cabeza tenía el sombrero del gnomo.
- ¡Convocaste la armadura y atrapaste al gnomo! ¡Bien jugado, Maese Jim! - Exclamó Blinky.
- Gracias, gracias. No quiero olvidar a la gente pequeña.
Jim le dio un golpe al gnomo para que siguiera caminado hacia adelante. El chico arrojó el sombrero puntiagudo al suelo, el gnomo saltó hacia a eso pero terminó siendo atrapado en una bolsa por Blinky.
- Conveniente y de buen humor. - Dice Blinky.
- ¡Oh, mi héroe! - Bagwella agradeció a Jim.
- ¿Y qué hay de esto? ¿Cuando desaparece? - Preguntó Jim, viendo que aún seguía siendo pequeño.
- No te preocupes. - Blinky levantó a Jim. - Duerme. Por la mañana estarás como nuevo. Y como te lo has ganado. ¡Jim el verdugo de gnomos!
Notaron como el gnomo se retorcía dentro de la bolsa.
- Todo lo que queda es que usted se haga cargo de esto. - Dice Blinky a Jim.
- Espera. ¿Qué? ¿Hacerme cargo? - Jim preguntó.
- Regla número dos. - Mencionó Aaarrrgghh.
- Siempre terminar la pelea. - Blinky le recordó a Jim.
- Y con terminar... - Dijo Jim.
- Muerte. Acabarlo. Sin piedad. - Blinky habló mientras Aaarrrgghh deslizaba su dedo contra su garganta.
Los ojos de Jim se agrandaron al darse cuenta de que ahora tendría que matar al gnomo.
- ¿A quién engaño? No puedo matar a esta cosa. Casi ceno con él. No soy un asesino.
Jim se encontraba en su habitación sobre su cama, aún reducido de tamaño, viendo la bolsa en la que se encontraba el gnomo, pensando en cómo se supone que debía acabar con él, pero dándose cuenta de que no podría hacerlo.
Aaarrrgghh y Blinky lo habían traído a su casa ya que Jim no habría podido llegar solo debido a su condición actual. Blinky lo había dejado a él y al gnomo dentro de su habitación. Ahora Jim solo debía esperar hasta la mañana para que el efecto del Fulgorator terminara y volviera a su tamaño normal.
- Bueno. - El chico dio un bostezo. - Me preocuparé por eso mañana. - Jim sentía que sus párpados se sentían muy pesados. - Debería seguir preparándome para mi examen... - Jim terminó cerrando los ojos y cayendo dormido sobre la almohada de su cama, agotado por el día que había tenido.
Jim despertó a la mañana siguiente, notando la enorme almohada sobre la que estaba durmiendo. Se acomodó y se estiró sin alterarse, y luego de unos segundos abrió los ojos como platos y gritó, dándose cuenta de que aún seguía siendo pequeño.
- ¿¡Por qué aún sigo así!? ¡Blinky dijo que volvería a mi tamaño normal! - Se frotó la cara con las manos.
Vio hacia la ventana de su habitación, viendo que ya era de día.
- ¡Oh, no! - Le entró el pánico, al recordar que debía presentar su examen. - ¡La escuela! No puedo ir así. - Jim caminaba por su cama, pensando en qué hacer. - ¿Debería reportarme enfermo? No, el señor Uhl puede oler una mentira a un kilómetro de distancia. - Se frotó las manos contra el pelo, desesperadamente.
En su cama, Jim notó su celular, entonces una idea se le vino a la mente. Llegó a su celular, que ahora era incluso más grande que él, buscó como pudo el número de Toby y procedió a llamarlo.
- Hola. ¿Jim? - Toby respondió con un bostezo, parece que se acababa de despertar.
- Toby. Necesito que me hagas un gran favor. Bueno, tal vez más bien uno pequeño, ¡pero grande!
- ¿Jim Lake? ¿Jim Lake? ¿Jim Lake está aquí? - Preguntaba el señor Uhl, en su clase. - Qué decepcionante, aunque no del todo inesperado. - El maestro observó a su clase, viendo que faltaba el alumno que debía dar su presentación. - Continuando...
- ¡Espere señor Uhl! - La puerta del salón de clases se abrió, revelando a Toby, quien tenía consigo una laptop. - ¡Jim está aquí! Virtualmente. - Abrió la laptop y la dejó sobre el taburete, mostrando a Jim.
- ¡Hola! Lo siento por no poder estar en la escuela, señor Uhl, pero estoy enfermo en casa. Lo cual es apropiado, ¡ya que estoy haciendo mi presentación sobre Ponce de león!
- Tengo curiosidad por ver a dónde va esto. - El señor Uhl se cruzó de brazos. - Continue, señor Lake.
Jim se encontraba en su habitación, acomodado de forma que pareciera que estaba en una habitación normal, usando su teléfono para una videollamada. Recitó su presentación de manera que bastante decente.
- Y eso es todo, señor Uhl. - Jim terminó con una sonrisa nerviosa.
- Muy informativo, señor Lake. - El señor Uhl no se mostraba impresionado. - Tiene un seis.
En ese momento Jim escuchó el sonido de algo rompiéndose en su habitación. Los ojos de Jim vieron hacia su cama, y captaron la imagen de un gnomo enojado, enseñándole los dientes. La mirada de Jim se volvió de terror, confundiendo al señor Uhl y al resto de la clase.
- Bien. Siete. - Dijo el maestro.
- Ay, no. - Se escuchó a Jim decir.
- ¿Ay no qué, Jim? - Toby preguntó con preocupación.
- ¡Gracias, señor Uhl! ¡Tengo que irme, adios! - La imagen de Jim desapareció de la pantalla, dejando confundido a Toby. El señor Uhl solamente puso los ojos en blanco.
Jim había apagado justo la imagen antes de ser embestido por el furioso gnomo, empezando una lucha por toda su habitación.
- Que bueno que esto ya terminó. - Jim se sintió aliviado, observando su cuerpo ahora de tamaño normal.
El chico escuchó el sonido de una guitarra y voltéo su mirada, dando una pequeña sonrisa. El gnomo se encontraba ahora dentro de una vieja casa de muñecas de su madre. El pequeño tocaba feliz su guitarra junto a la muñeca de jueguete que estaba con él.
- Pensé que estabas atacándome. - Jim se arrodilló junto a la casa. - Pero solo querías un hogar. - El chico llevó su mano a su barbilla, reflexionando. - Blinky dijo que tenía que "encargarme" de ti. Pero, qué tal si... ¿me encargo de ti? Sé que no es exactamente la segunda regla del Cazatroles, pero creo que por esta vez, quizás pueda hacerlo a mi manera, sin matar.
El gnomo golpeaba la tv de la casa de muñecas, esperando que funcionara.
- Parece que me quedaré contigo. Si voy a hacer eso, deberías tener un nombre. - Jim pensó un momento un nombre apropiado para su nuevo compañero de cuarto. - Gnomo Chompsky, ese será tu nombre. - El pequeño ocupante miró a Jim cuando pronunció su nuevo nombre, mostrándose de acuerdo con eso. - Solo recuerda, Chompsky, tendrás que tener cuidado de que mi mamá no te vea. No debería haber mucho peligro si te quedas en mi cuarto, ella casi no entra aquí cuando no estoy, y soy yo quien siempre lo limpia.
El gnomo asintió ante las palabras de Jim, mientras se volvía a acomodar con la muñeca en su nueva casa. Jim dio una sonrisa ante esto.
- Nada mal para una primera misión. Dos crisis evitadas.
Jim entonces escuchó como golpeaban la puerta del frente.
- ¿Jimbo? ¿Estás ahí?
El Cazatroles reconoció la voz de su amigo Toby. Jim bajó las escaleras y abrió la puerta del frente.
- Tobs. Pasa.
Ambos chicos se dirigieron a la sala.
- ¿Ya te sientes mejor Jim? - Preguntó Toby, un tanto incómodo por como su mejor amigo había estado actuando recientemente.
- Si, la verdad ya estoy mejor. - El ojiazul le dio una sonrisa tranquila. - Gracias, Tobs, enserio te debo una por lo de hoy.
- No hay problema. - Toby le ofreció su puño, el cual Jim chocó sin dudarlo. - Cuando quieras. Pero si insistes, siempre puedes pagarme con unos tacos.
- Hecho.
- Sabes, desde que golpeaste a Steve no hemos pasado mucho tiempo juntos últimamente. - Toby se encontraba algo preocupado por su amigo. - ¿No te estarás olvidando de mí o si? - El gordito dio una sonrisa nerviosa.
- ¿¡Qué!? - Jim se puso nervioso. - ¡No! ¡No! ¡Por supuesto que no! Jeje. - Jim entonces se sintió muy mal.
Es cierto, su nueva vida como Cazatroles había hecho que empezara a descuidar cosas de su vida humana, entre ellas, ya no podía pasar tanto tiempo con su mejor amigo.
- Lo siento mucho, Tobs. - Jim dio un suspiro. - Pero enserio he estado muy ocupado con ciertas... cosas. - El chico se sentía muy mal por esto.
- Oye, está bien. - Toby le dio una sonrisa tranquila. - No estoy molesto, entre cuidar a tu mamá, aprobar los exámenes, y ahora estar en la obra de la escuela, seguro eso puede cansarte.
- Jeje, si. - Jim se relajó al ver que Toby no estaba molesto. Pero casi de inmediato se dio cuenta de lo último que había dicho.
Jim se llevó una mano a la frente.
- ¡La obra!
- Oh, Romeo, Romeo. ¿Por qué eres tú, Romeo?
Clara se encontraba sobre el escenario en el gimnasio, ensayando para la obra.
Jim entró en el gimnasio
- Debería... - El chico trató de decir sus lineas pero fue interrumpido.
- ¿Debería escuchar o hablar en esto? - Steve estaba en el escenario con Clara, tomando su mano mientras decía esta línea.
Jim se quedó desconsertado antes esta visión.
- Oh, señor Lake. - Habló la señorita Janeth. - Sus repetidas tardanzas me han forzado a tomar precauciones. El señor Palchuk ahora será su suplente.
Steve le da una mirada de burla a Jim, mientras que Clara solo da una pequeña sonrisa, mientras se coloca un mechón de cabello detrás de su oreja.
Jim simplemente lleva sus dedos a su frente y baja la mirada, cerrando los ojos y soltando un suspiro.
