Lilith bajó de la estación con su equipaje y caminó a su nueva locación, debido a los horarios de los rusos, el único que estuvo presente cuando llegó la pelirroja, fue Ivan.

– los demás llegarán hasta la tarde, podrás desempacar tranquila – la chica asintió en silencio

Ivan cerró la puerta detrás suyo dejando a Lilith sola, contempló el espacio y apretó el asa de su equipaje emocionada.

– lo logré… – se dijo en voz baja, aunque realmente estaba emocionada por vivir "sola"

El día transcurrió con la pelirroja sacando y acomodando su ropa en el armario, no tenía muchas cosas, pero disfrutó acomodar todo; giró hacia la cama y corrió hacia el pequeño escritorio dando pequeños saltos emocionada, dejó su morral de tela sobre él y sacó su cuaderno y lapicera, que el escrito tuviera vista al mar seguro la ayudaría a inspirarse para dibujar. Ordenó los papeles de la escuela y los metió en uno de los cajones del escritorio.

Miró su maletín aún sobre la cama, su ropa, zapatos y cosas de la escuela estaban acomodados, abrió otro compartimento para empezar a acomodar sus objetos de aseo personal, los cuales acomodó en los pequeños estantes dentro del armario, todo parecía estar en su lugar, así que bajó el maletín para guardarlo a un lado del armario, pero al bajarlo algunos papeles cayeron, pues no lo había cerrado.

La pelirroja reconoció de qué se trataba al instante y se agachó a levantar las cosas. Primero miró la fotografía, sonrió sin darse cuenta al ver la imagen, pero aún con aquella leve sonrisa en su rostro, algunas lágrimas brotaron de sus ojos, secó sus mejillas tallando con su manga larga y guardó la foto en su cartera dentro del morral.

Miró su mano, ver aquel sobre blanco en su mano le causó la sensación de que todo el mundo a su alrededor se había detenido, el silencio era total, sólo eran ella y aquel sobre.

Lilith no se podía mover, empezó a escuchar voces que parecían lejanas, no lograba distinguir las palabras, sonaba como si estuviera bajo el agua; aún sin distinguir las palabras, una voz en particular resonó en su mente, Lilith se sobresaltó soltando el sobre. Rápidamente lo escondió en el cajón, poniéndolo en el fondo y lo cerró deprisa, permaneció en silencio sujetando el cajón y en un instante llevó sus la mano libre a su boca, empezó a temblar, estaba sollozando y lentamente se sentó en el piso sin soltar el cajón. Una vez en el suelo, se abrazó tratando de contenerse, aunque fue casi imposible, en especial cuando alcanzó a ver parte de su muñeca, la cual tapó con cierta desesperación jalando su manga. La pelirroja no se percató del tiempo que transcurrió y fue hasta que llamaron a la puerta que volvió a la realidad.

– la comida está lista, ¿estás ahí? – Ivan sabía que la pelirroja no había dejado la habitación, pero tampoco la había escuchado todo el día

– gracias… – su voz era baja, pero el chico alcanzó a escucharla – enseguida bajo – trató de sonar normal

Lilith se levantó, secó sus lágrimas y limpió sus lentes, antes de salir miró su nueva habitación.

– puedo hacer esto, ¿verdad? – miró al escritorio una última vez y se dio dos ligeros golpes en las mejillas para hacerse reaccionar antes de cambiar su expresión para bajar a donde estaba el ruso.

Apenas se abrió la puerta, Lilith percibió un aroma increíblemente delicioso, no lo reconocía, pero, ¡vaya que olía bien! Al acercarse a las escaleras logró escuchar voces, dudó unos segundos, se suponía estaba sola con Ivan, sacudió su cabeza y bajó despacio sin saber qué esperar escuchando con más claridad las otras voces, eran los otros rusos. Apenas notaron su presencia, dejaron de hablar.

– apuesto que mueres de hambre – era el platinado quien le hablaba – dice Ivan que no has salido en todo el día – la miró arqueando la ceja con cierta duda – no parecía que trajeras tantas cosas – la chica se avergonzó con el comentario

– siéntate, esto te ayudará con el frío – con un gesto, señaló el asiento con una especie de guiso rojo

Lilith se sentó aún avergonzada, el platillo olía muy bien, tomó la cuchara, quería moverlo un poco para ver lo que escondía en aquel caldo

– y bien, ¿qué es lo que te trajo a Rusia? – Lilith se quedó inmóvil escuchando al ruso – debe ser algo importante si planeas quedarte tanto tiempo – asintió en silencio

– Su vida no es de tu incumbencia –

Interrumpió Yuriy acercando más platos con comida a los chicos. Lilith se sonrojó con el comentario, en especial al ver al pelirrojo. Todos notaron el nerviosismo en Lilith pero Boris fue quien decidió hacer un comentario al respecto cuando Yuriy volvió a la cocina por el resto de la cena.

– no te preocupes, yo también me pondría nervioso si el chico que me gusta cocinara para mí – el tono y gesto burlón no ayudaron mucho a la causa

– ¿eh? ¡No, eso no…! – Lilith se levantó como reflejo tratando de negar que le gustaba el pelirrojo, pero su reacción causó que tirara su cuchara al piso

Boris se recargó sobre su mano mirando con cierta satisfacción el desastre en que se estaba volviendo Lilith, mientras la pelirroja se agachó a recoger la cuchara.

– ¿qué sucede aquí? –

Lilith reconoció la voz del pelirrojo, tomó nerviosa la cuchara y trató de levantarse deprisa

– sólo se cayó mi… ¡auch! – en su intento por levantarse, la cabeza de la chica se estrelló contra la mesa, incluso la mesa "saltó".

– ¿estás bien? – el rubio fue quien preguntó, pero los cuatro miraban en su dirección tratando de ver que estuviera bien

Lilith empezó a reír nerviosa, completamente sonrojada, asintió desde donde estaba, buscó su asiento con la mano para sentarse mientras evadía la mirada de los rusos, quienes se voltearon a ver buscando qué decir

– mejor, te traeré otra – fue el rubio quien rompió un poco la incomodidad de aquel silencio al llevarse la cuchara "rescatada" a la cocina para cambiarla por una limpia.

Lilith empezó a sentir frustración y necesitó de toda su fuerza de voluntad para no huir avergonzada, sabía que era una persona torpe, pero era como si el simple hecho de saber que el pelirrojo estaba cerca, causara que su torpeza creciera exponencialmente, ¿cómo alguien a quien no conocía podía causarle tantas cosas? Cuando Sergei volvió con la nueva cuchara y finalmente comenzaron a cenar.

La cena seguía con aquel silencio incómodo entre los rusos y l pelirroja, quien en verdad deseaba huir a esconderse y no salir jamás.

– ¿qué te parece Rusia? – tratando de romper el hielo y de evitar la pregunta de Boris que la puso nerviosa, fue Ivan quien preguntó

– es muy bonito, aunque necesito volver a acostumbrarme al frío – las miradas de los chicos mostraban duda pero nadie decía nada – ah… en realidad soy de Finlandia, pero viví… fuera mucho tiempo – explicó nerviosa – vine por un curso… – trató de responder la pregunta del platinado y casi de inmediato miró nerviosa al pelirrojo – de dibujo… – los rusos comentaron sobre el curso y poco a poco ayudaron a que la conversación fluyera y con ello Lilith se sintió más tranquila el resto de la cena

Al terminar, la pelirroja se levantó de prisa a recoger los tratos y los llevó a la cocina para empezar a lavarlos, pero alcanzó a escuchar que hablaban entre ellos, trató de n no prestar mucha atención, abrió la llave y se perdió en sus pensamientos mientras empezaba a lavar el primer plato.

– deja eso – la frase hizo que Lilith sintiera que su corazón estaba apunto de salir de su pecho, en especial cuando el plato resbaló y encima , el pelirrojo se paró a su lado – hoy le toca a Ivan lavarlos –

– qui… quiero hacerlo… –la presencia del pelirrojo la puso nerviosa, en especial cuando se recargó en el estante donde estaba el escurridor de trastos y cruzó los brazos volteando a la entrada de la cocina, pero mirándola de reojo

– ¿es tu forma de esconderte por lo de la cuchara? – había un tono peculiar en su voz, ¿acaso se burlaría de ella?

– ¿fue muy evidente? – dijo apenada con sus manos sumergidas en el agua jabonosa mirando hacia abajo

– un poco – estaba segura que se burlaba de su torpeza

– me alegra haberlos entretenido – soltó el plato con cuidado bajo el agua – ¿pueden agregarme? – el silencio del pelirrojo la hizo caer en cuenta que no explicó el contexto, además que trataba de cambiar de tema – dijiste que le toca a Ivan lavarlos, también quiero contribuir aquí… – el pelirrojo entendió que quería cambiar de tema

– mejor deberías ir a dormir… – Lilith se sorprendió – ahí te puedes esconder mejor – la pelirroja se sonrojó de sobremanera – además, mañana tenemos el día libre, si vas a vivir aquí, podemos conocernos mejor, ¿no te parece? – la miró

Lilith volteó donde el pelirrojo sólo para perderse en la mirada del chico, estaba tan nerviosa que creyó haber olvidado la habilidad de hablar, en especial cuando se agachó para estar a su altura, pues con trabajos la cabeza de la pelirroja llegaba un poco debajo de los hombros del chico

– ¿tan mala idea te parece? – preguntó acercándose más, Lilith negó con la cara completamente roja

– ti… tienes razón… debería conocerlos mejor… – evadió al pelirrojo con la mirada – ¡buenas noches! – alzó un poco la voz en un tono nervioso y corrió fuera de la cocina, chocando con una silla antes de subir a su nueva habitación

– ¡lo sabía! – el platinado interrumpió al pelirrojo, quien miraba con una casi imperceptible sonrisa hacia donde Lilith había desaparecido – te dije que esa niña te iba a gustar – Yuriy lo miró con hartazgo

– si pasaras más tiempo haciendo algo productivo en vez de meterme en las vidas de otros, te iría bien en la vida – lo miraba con seriedad

– vamos, si alguien merece una novia, eres tú– el platinado lo rodeo con un brazo por los hombros – además, no puedes negar que te gustó desde que la viste, por que sé que ella será tu novia desde que la conocí – Boris hacía señas hacia el horizonte mientras contaba sus planes para ellos dos – esa niña es perfecta para ti, además, así tendrás hijos pelirrojos – Boris parecía más ilusionado que el mismo pelirrojo

– te estás adelantando demasiado – mientras hablaba quitaba el brazo del platinado de sus hombros como si sus dedos fueran un par de pinzas sujetando algo poco agradable – además, si resulta como el fiasco con Ivan… –

– no tengo la culpa de que a la chica le gustara alguien más… – se cruzó de brazos haciendo un gesto que parecía más un berrinche

– oh, ¿enserio? – Yuriy puso una mano sobre sus caderas y lo miró culpándolo – hacerlo creer que tenía una admiradora secreta y mandarlo a una cita a ciegas con la chica que se la pasaba tras de ti, no es tu culpa –

Boris recordó los reclamos de Ivan cuando contó que su cita se la pasó idolatrando a Boris y hablando de ml mucho que "lo amaba" cuando Boris apenas cruzaba palabra con ella en el trabajo, en especial desde que la chica lo seguía por todo el lugar y trataba de hablarle todo el tiempo, Ivan pasó días negándose a hablarle.

– pero esto es diferente, no anda tras de mí – aún sin pretenderlo sonó orgulloso de sus "fans" e incontables conquistas – además, es obvio que le gustas, cada que la ves o le hablas pareciera que se va a morir o algo – hizo un gesto como pensando – aunque quizá sólo le teme a tu linda sonrisa – agregó haciendo burla de la seriedad que el rostro del pelirrojo mostraba todo el tiempo

– тихо! – el comentario molestó a Yuriy, haciendo que le soltara un golpe en el brazo antes de retirarse

Cuando Lilith huyó de su vergüenza, se escondió en su ahora habitación, respiró profundo y se cambió a su pijama, un pantalón negro y holgado y una playera de manga larga suficientemente grande para que no se viera ninguna "forma" en si cuerpo, pero al ser tan grande, siempre acababa mostrando uno de sus hombros. La pelirroja guardó su ropa y tomó su cepillo de dientes, por unos instantes se olvidó de donde estaba y se concentró e ir a lavar sus dientes y soltar su media coleta, jugó un poco con su cabello, se veía alborotado y esponjado, pero no podía saberlo, pues siempre evadía los espejos.

La pelirroja salió del baño aún sin recordar que no vivía sola cuando en el pasillo vio a Yuriy subiendo las escaleras, Yuriy se quedó mirándola mientras Lilith sintió el calor en su cara subir (al igual que su vergüenza), luego fue evidente que trataba de huir, pero parecía haber olvidado en sus nervios cuál era su habitación, titubeando con movimientos algo extraños, sobre qué puerta abrir para jalar la puerta con cierta desesperación antes de mirarlo de nuevo, el pelirrojo seguía sin moverse y con la misma mirada , hasta que hizo un gesto con la mano, como si abriera una puerta moviendo su brazo hacia el frente y finalmente Lilith pudo abrir para encerrarse y no salir de nuevo esa noche. El pelirrojo encontró graciosa la reacción y se encontró sonriendo de nuevo a la nada, afortunadamente nadie lo vio esta vez y se fue a su cuarto, donde se acostó pensando en aquella pequeña pelirroja que desde que sus ojos se posaron en ella, era como si algo extraño y nuevo hubiera aparecido dentro de él; no sabía qué era, pero lo hacía sentirse extrañamente bien.

Por su parte Lilith se acercó a la ventana completamente avergonzada, donde pudo ver un leve reflejo suyo con el cabello alborotado.

– ay, no puede ser – se tapó la cara y fue a apagar la luz

Cuando corrió hacia la cama para esconderse bajo las cobijas, en su mente pasó por un instante el rostro del pelirrojo, distrayéndola; el ruido después de que se pegara con la orilla de la cama antes de caer causó voces en el pasillo.

Podía ver las sombras moverse afuera mientras se preguntaban qué había sido eso, Lilith se escondió envolviéndose bajo las cobijas, ahora no podía dormir, le habían pasado cosas demasiado vergonzosas y encima no podía entablar una conversación decente, en su frustración lloró abrazándose hasta que su cuerpo cayó rendido del cansancio por el estrés que sintió.

La luz de la mañana despertó a Lilith, quien lentamente recordó todo, no deseaba que la volvieran a ver, simplemente era demasiado para ella. La pelirroja se había decidido a no salir, pero una breve mirada al cajón cerrado del escritorio, le recordó el por qué de su viaje.

– bueno, quizá puedo enmendar lo de ayer – se puso una larga falda y otra blusa de mangas largas, básicamente ese era todo su guardarropas, y todo en color negro o tonos grises, azul marino o café opaco – hoy haré el desayuno –

Salió con algo de miedo y bajó, por fortuna no parecía haber nadie en la cocina. Lilith sacó algunos ingredientes y empezó a cocinar, al hacerlo se relajó y pudo ser ella por unos instantes.

El olor de la cocina llamó la atención de los demás, quienes al ver que ninguno era responsable, bajaron para encontrar a la pelirroja cocinando felizmente, movía la cabeza y parecía tararear algo en un tono muy bajo. Lilith sirvió todo y se volteó lista para ir por lo que faltaba, las bebidas, recordó que tendría que hablarle a los chicos y su personalidad retraída volvió, giró despacio pensando en cómo hacerlo cuando a medio giro, vio a los cuarto varones en la sala mirándola. El grito asustó más a los rusos que sus presencias a Lilith , pero después de la "tragedia" logró decir que cocinó y los chicos no dudaron en mostrar lo mucho que les había gustado.

Mientras los varones comían, Lilith trató de hacer lo mismo, pero verlos disfrutar de lo que preparó la hizo sonreírle a su plato mientras picaba un poco la comida con el tenedor. El pelirrojo se dio cuenta del gesto y recordando su pequeño encuentro en el lavadero, habló.

– si no se apuran se les hará tarde – Yuriy leía leía las noticias mientras bebía su té y terminaba su desayuno

– rayos, ya es tarde, perderemos el tren – Ivan apresuró su bocado y entre él y Sergei jalaron a Boris, quien aún no terminada de comer

– ebreren, abrun no abcabo… – apenas se entendió lo que dijo mientras masticaba

Mientras los tres chicos salieron, Lilith se quedó viéndolo desaparecer tras la puerta, su tenedor en el aire con comida y con cara de sorpresa. Yuriy seguía como si nada con lo que estaba haciendo, la pelirroja no supo si decir algo o no, aún si lo intentaba quizá nada saldría de su boca y optó por tratar de permanecer tranquila mientras terminaban de comer.

Terminaron de desayunar, pero Yuriy aún no terminaba su lectura y Lilith aprovechó para levantar los trastos y llevarlos a la cocina, que no la hubiera volteado a ver la hizo calmarse, quizá todo estaba en su cabeza, sí, sólo vivía ahí por la renta barata y por que ellos necesitaba rentar el espacio libre.

Calmando sus pensamientos, se concentró en los trastos, aunque aún tratando de negarlo, aquella mirada de hielo le causaba algo, algo que creía olvidado en ella.

– y ahora, ¿qué quieres hacer? –

La voz del pelirrojo sonó en su oído, estaba tan cerca que pudo sentir su respiración, causando un extraño escalofrío que recorrió su espalda, la presencia la tomó desprevenida haciéndola saltar asustada dando un giro con el plato en las manos mojando su ropa, ahora estaba de frente al pelirrojo.

Lilith titubeó y no pudo hablar, pues el ruso estaba demasiado cerca, sin soltar el plato se trató de alejar moviéndose recargada sobre el lavabo lentamente hasta llegar a la pared.

– ¿no piensas responder? – preguntó acercándose despacio al dejándola "encerrada" al poner un brazo contra la pared y la otra sobre el estante de la cocina.

La respiración de Lilith se agitó, el susto y los nervios combinados la hacían sentir que su corazón estaba a nada de salir violentamente de su pecho, sintió su cara hervir, el pelirrojo esperaba una respuesta y sus ojos se fijaron en los de Lilith, quien se perdió completamente en ellos.

– ¿y bien? – Yuriy se había acercado más

La pelirroja trató de responder, sus labios trataron de responder, pero sólo temblaron sin emitir ningún sonido. Al ver sus labios moverse, se acercó, sus frentes estaban casi juntas, Lilith trató de retroceder, pero ya no había hacia donde moverse, pues ya estaba contra ma pared.

– ¿pasa algo? – le sonrió ligeramente mientras subió el brazo recargado en la pared hasta la altura de la cabeza de la pelirroja – pareces nerviosa – había un ligero tono burlón en él.

Lilith sintió la respiración del pelirrojo en su piel, estaban demasiado cerca. Los labios de Yuriy rozaron con los suyos, el chico jugó testereando los labios de la pelirroja como si la fuera a besar, haciendo que su respiración se agitara

– sino piensas responderme, tengo una idea – con esa distracción, la mano del pelirrojo que estaba sobre el estante la tomó de la cintura a la par que la que estaba en la pared sujetó su cabeza y la acercó a él para besarla.

El inesperado beso hizo que Lilith finalmente soltara el plato, el cual se rompió al caer, pero eso no distrajo a Yuriy de su meta.

Al no encontrar resistencia, el rostro de Yuriy se ladeó para besarla mejor apretando el cuerpo de Lilith contra el suyo. La boca de la pelirroja no pudo negar la atención y perdió noción de todo, sin darse cuenta, empezó a responderle. El jugueteo entre ambas lenguas se fue intensificando, pero tuvieron que separarse unos momentos para tomar aire.

– ¿aún… – el pelirrojo estaba agitado – no piensas responder? – respiraba agitado sobre ella, listo para besarla de nuevo

– ¿e… está bien… si nos quedamos…? – Lilith no pensaba con claridad, los ojos del pelirrojo, su respiración y aquel beso, habían robado toda su sanidad

La sonrisa del pelirrojo le dijo todo, la sujetó de los glúteos y la cargó para ponerla a su altura, con miedo a caerse, la pelirroja enrolló sus piernas a la cadera del chico y lo abrazó con fuerza.

– así está mejor, eres demasiado pequeña – Lilith trató de disculparse por su tamaño, pero el beso no se lo permitió. Yuriy la besó dejándose llevar por completo, se recargaba contra ella en cada beso y entre esos movimientos, Lilith sintió el "entusiasmo" del pelirrojo.

El pelirrojo se controló y la bajó, era claro lo que él deseaba hacer mientras estaban solos, pero quizá la pelirroja deseaba algo diferente. La tomó de la mano para llevarla a la sala. Yuriy se sentó y la guió a hacer lo mismo, no podía ignorar que aquel plato con jabón había ayudado a que la ropa de Lilith (ahora mojada) se pegara a sus pechos, marcando su forma.

– No es bueno que uses ropa mojada, podrías enfermar –

Dio ligeros besos en el oído y cuello de Lilith, quien no podía creer lo que estaba sucediendo. Yuriy intentó retirar la ropa mojada que dejaba notar los senos de Lilith atrapados en el sujetador, el pelirrojo notó que el tamaño era considerablemente mayor a lo que aparentaban bajo la ropa, pero Lilith le dejó ver que no deseaba desnudarse; el pelirrojo se levantó suficiente para quitarse la parte superior de su ropa, dejando expuesto su pálido y definido torso, aquella imagen causó una sensación de calor que recorrió todo el cuerpo de la pelirroja en un instante. Yuriy se puso sobre ella y esta vez, Lilith pudo sentir algo caliente y duro contra su cuerpo, la besó frotándose involuntariamente contra ella, los ruidos que hacía el pelirrojo causaron cosas inesperadas en el cuerpo de Lilith, quien trataba de mantener la cordura con todas sus fuerzas.

El pelirrojo se separó de Lilith y al notar la cara completamente enrojecida de la chica, el pelirrojo la jaló hacia él, sentándola sobre él quedando cubiertos por la larga falda de la chica y moviendo las caderas de Lilith sobre su ropa para que aquella rigidez en su pantalón la frotara directamente contra su pantaleta, pequeños gemidos comenzaron a salir de Lilith, quien no podía creer lo que estaba sucediendo y no tenía el valor para negarse. Yuriy subió sus manos por una de las piernas de Lilith, tocando la piel expuesta de sus caderas, la sujetó uniendo su otra mano, apretó los glúteos de la chica sin dejar de moverla sobre él, la soltó y llevó ambas manos por encima de la falda y subió por debajo de su ropa de la parte superior, acariciando su espalda mientras la recorrió despacio para liberar aquel par de senos de su "prisión" desabrochando el sujetador, lo levantó sin retirárselo por completo; los senos de Lilith ahora se movían libremente, vista que el chico disfrutaba, el pelirrojo deseaba tocarlos y hacer tantas cosas con ellos, pero notaba la vergüenza de la pelirroja, a quien para ayudarla a desinhibirse, guió con cuidado llevando sus manos hasta su pantalón en señal de que lo ayudara a estar desnudo, quizá si lo veía primero desnudo, no estaría tan avergonzada.

Lilith abrió con vergüenza el pantalón y comenzó a bajarlo junto a la ropa interior del pelirrojo, poco a poco el miembro del ruso fue liberado de aquella prisión de tela, estaba completamente erecto y parecía moverse ansioso esperando atención de Lilith, quien apenas terminó de retirar la ropa de Yuriy, este la guió hasta su miembro. Lilith tocó el pene del chico, se sentía caliente, duro y estaba algo mojado, el pelirrojo se sorprendió cuando Lilith bajó de las piernas de Yuriy para hincarse frente a él, donde pese a detenerse avergonzada unos segundos, llevó lentamente la virilidad de Yuriy a su boca, sintiendo las reacciones del pelirrojo en sus manos, quien no pudo evitar gemir con tal atención.

Mientras los tres rusos partían a su destino en la ciudad, Boris maldijo mientras tocaba su ropa.

– ¡No puede ser, los malditos boletos! –

Los chicos volvieron de prisa pues si perdían aquel viaje, además de tener que esperar una hora por el siguiente tren, tendrían que comprar los boletos de nuevo. Al entrar, algo se sentía diferente, había un extraño silencio que los hizo moverse con cautela, escucharon la voz de Yuriy, de eso no había duda, pero jamás lo habían escuchado hacer tales sonidos.

Ivan miró preocupado a sus compañeros, avanzaron y tanto Ivan como Boris estuvieron a punto de decir algo, pero Sergei logró tapar sus bocas, pero ninguno pudo alejar la mirada de Yuriy, completamente desnudo en el sillón y Lilith arrodillada entre sus piernas, Yuriy empezó a gemir con mayor fuerza cuando Lilith aumento su velocidad hasta que apretó la cabeza de la pelirroja contra su miembro dejando fluir su semen dentro de su boca, Lilith bebió todo el caliente líquido separándose de Yuriy con algo de semen del chico aún en la cara.

Yuriy sonreía satisfecho mirando hacia el techo, bajó lentamente la mirada para ver a Lilith, cuando a medio camino noto los tres rostros boquiabiertos de los rusos, trató de guardar la compostura, subió a Lilith hacia él tratando de evitar que ella los notara dejándola de espaldas a ellos, la abrazó para mostrar con su mirada que los había descubierto. Sergei se escondió de prisa bajo la mesa del comedor jalando a los otros dos, el pelirrojo sintió el cuerpo de Lilith temblar entre sus brazos, trató de calmar su expresión y la miró a los ojos.

– Te dije que no era bueno quedarte con la ropa mojada ¿Podemos continuar esto arriba, en mi cuarto? No me gustaría que enfermes –

Lilith con su personalidad retraída, estaba sonrojada pero asintió con la cabeza, la pelirroja le sonrió tímidamente viendo al piso, levantó la ropa de Yuriy del piso y corrió hacia las escaleras, al notar que la pelirroja se movía de lugar, los rusos evitaron hacer cualquier especie de ruido o movimiento cuando escucharon al pie de las escaleras.

– Te… te espero arriba –

El pelirrojo asintió con la cabeza, apenas desapareció el cuerpo de Lilith en lo alto de las escaleras su leve sonrisa cambió a un gesto lleno de enojo.

– ¿Qué carajos están haciendo aquí? –

A pesar de estar susurrando, era evidente que aquellas palabras debían ser gritos llenos de furia. Los tres rusos salieron de prisa de su escondite corriendo sobre sus manos y rodillas, cuando se encontraron con Yuriy, quien estaba furioso, Sergei e Ivan se avergonzaron de aquella vista mirando a un lado.

– ¿Tienes que estar desnudo frente a nosotros? – Reclamó Boris, generando que Yuriy se enojara más, levantó a Boris jalándolo de la ropa, pero lejos de asustarse, algo llamó su atención en la mesa.

– Aquí estaban –

Yuriy no estaba de humor, pero Sergei interrumpió explicando de prisa porqué volvieron e Ivan agregó nervioso que se les haría tarde, jalaron a Boris para que los siguiera pero el platinado lanzó un último comentario antes de irse.

– No olvides usar… –

Sergei lo sacó fuera de la casa sin dejarlo terminar pues poco más y Yuriy seguro los mataba ahí mismo, Boris se zafó de Sergei, acomodó su ropa y como si nada hubiera pasado, sugirió darse prisa.

Frente a la puerta de la habitación del pelirrojo, la mano de Lilith temblaba al acercarse lentamente para girar la manija, ahora que podía pensar con mayor claridad, entendía lo que entrar a esa habitación implicaría, dudó, apretó la ropa del chico y temerosa dio un paso atrás, cuando sintió que chocó contra algo, su pequeño grito delató su miedo

– ¿Dónde estábamos? –

Yuriy la abrazó por atrás y besó su cuello, notando lo mucho que temblaba, sin soltarla, abrió la puerta y la llevó adentro, cerró detrás suyo y la frotó diciendo.

– Te mantendré caliente para que no tiembles así –

Lilith se sobresaltó con aquellas palabras, lo miró alejándolo con miedo usando sus manos, Yuriy la miró con cierta duda.

– Y… yo no s… soy así d… de f… f… – La palabra se negaba a salir de su boca causándole frustración, Yuriy la abrazó

– Jamás pensé eso – hizo una pausa – no pasará nada que no quieras – la miró a los ojos – tienes mi palabra –

Lilith se calmó un poco, estaba en la habitación de un chico a quien acababa de conocer, sabía que la cama estaba detrás de ella, dio unos pasos hacia atrás hasta que chocó con ella.

– Te acabo de c… conocer – Yuriy podía ver su oportunidad de intimar desaparecer lentamente – pero esto – miró la cama – es sólo para novios… –

Yuriy encontró divertido el comentario, la abrazó para decirle que no se preocupara, cuando sintió que lo abrazó con cierta fuerza, la separó sólo lo suficiente para mirar su rostro mirando hacia abajo, Yuriy pensaba decir algo para calmarla, cuando Lilith tomó valor y sin pensar dijo con el tono de voz más alto que le había escuchado hasta ese momento y preguntó.

– ¿Quieres ser mi novio? – Dijo determinada, pero apenas dijo la frase tapó su boca avergonzada.

Yuriy levantó con cuidado el rostro de la chica para mirarla a los ojos dando una respuesta afirmativa, la besó y Lilith se perdió en los labios de su ahora novio, dejándose acostar en la cama, Yuriy quería al menos pasar un rato abrazando a su novia, sonrió un poco en pensar en ella como su novia, pero las manos de Lilith le hicieron saber que quería que siguiera así, sobre ella.

Yuriy recargó sus antebrazos en la cama, sintiendo la suave barrera que generaban los pechos de Lilith, su miembro reaccionó al roce poniéndose duro de nuevo, al igual que los pezones de la pelirroja, que dejaban ver un pequeño bulto sobre la ropa al ver de nuevo la palidez del chico sobre ella, su respiración se volvió nerviosa y agitada nuevamente.

Después de una breve pausa que se sintió eterna donde ambos sintieron la excitación del otro, Lilith asintió un poco en aprobación. Yuriy la besó y muy lentamente fue bajando hasta sus pechos, con los que jugó un poco sobre la ropa, hundiendo su cara en ellos, ahí jugueteó con los pezones, deseaba lamerlos y succionarlos mientras los apretaba contra su cara, sus movimientos causaron ruidos por parte de Lilith .

Sin dejar los pechos, una mano traviesa bajó a la entrepierna de Lilith, acarició con suavidad la prenda evidentemente húmeda, el gemido de la chica cuando rozó con la punta de su dedo el pequeño bulto en la zona húmeda lo excitó, más al sentir como el cuerpo de Lilith se encorvó con un espasmo a la par que se tapó la boca para tratar de ocultar su gemido.

Yuriy empezó a preparar la zona para el siguiente nivel, lentamente fue retirando la pantaleta, aún bajo la falda; su otra mano, empezó a tocar debajo de la ropa en la parte superior, subió despacio sintiendo la piel de Lilith contra sus dedos. Finalmente llegó a su ansiado destino, los senos de la chica, los tocó presionando suavemente, tocó el pezón completamente duro y presionó un poco.

Lilith apenas podía mantenerse ante la atención en sus pechos, cuando un par de dedos testerearon con un movimiento como si tocara las cuerdas de un bajo su clitoris, la sensación de los dedos tocándola directamente la sobresalto suspirando a la par que su cuerpo reaccionó con espasmos ante la estimulación.

Para el pelirrojo era evidente que el cuerpo de Lilith estaba listo para recibir el miembro del chico, pero también que Lilith aún trataba de contenerse, reprimía cada gemido y si requería de más, se tapaba la boca para no hacer ruido. Yuriy deseaba que la chica se desinhibiera, la idea para ello llegó casi al instante y con ello, aprovechó el momento en que Lilith trataba de no gemir (casi) a la par que la tocaba en la entrepierna para bajar a darle la misma atención que él había recibido en la sala. Yuriy la tomó desprevenida cuando se "metió" bajo su falda para unir a su boca y lengua a sus dedos, el sonido de humedad, que de por sí ya era fuerte, aumentó cuando introdujo su lengua lamiendo el interior de la chica, involuntariamente, las piernas de Lilith se acomodaron sobre los hombros del pelirrojo rodeando su cuello. La lengua del chico cambió su blanco, cuando empezó a lamer con cierta velocidad el clitoris, Lilith prácticamente no podía contener sus (casi) gritos, pero en el instante en que empezó a succionar sin remordimiento alguno el clitoris de Lilith, marcó cuando tres de sus dedos la empezaron a penetrar, entraban con fuerza y una vez en el fondo, se abrían a la par que la succión se intensificaba, casi al instante la llevó al extasis, causando un gran orgasmo en Lilith que llegó acompañado por las piernas de la pelirroja apretándolo contra su entrepierna, acompañado por un intenso grito de placer en la chica en el momento en que el orgasmo la hizo empapar la cara de Yuriy cuando el chorro involuntario salió de su cuerpo.

Yuriy salió de la falda de Lilith, la miró acostada sobre su cama agitada y aún vestida mientras él estaba desnudo, quería verla, conocer el cuerpo que la ropa ocultaba, empezó a subir su blusa de mangas largas, pero Lilith aún sin aliento puso sus manos sobre las de Yuriy.

– espera… – apenas podía hablar

– no tiene nada de malo, somos novios, ¿no es así? – se acercó a su rostro – yo también quiero verte – acarició su rostro

Lilith se levantó de la cama, el pelirrojo creyó que ahí terminaría todo, quizá la había hecho sentir mal y hasta ahí llegaría con la chica que deseaba intentar tener una relación real.

Lilith se paró de espaldas a él, Yuriy no lo sabía, pero Lilith encontraba muy difícil de hacerlo, pero encontró forma, se giró hacia él en silencio y empezó a llorar

– no quiero que veas esto… – seguía llorando – es mejor que me va… – el pelirrojo no la dejó terminar, la jaló contra él y la abrazó

– no tiene que pasar nada si no estás lista – lo abrazó

– perdón… – recargó su cara en los pectorales desnudos del pelirrojo

– no tienes que disculparte, iré a lavarme y vestirme – la miró a los ojos – ¿me esperas? – le besó la frente listo para separarse

Lilith asintió y se sentó en la cama, cuando el pelirrojo salió miró el cuarto y sabiéndose sola, se retiró la playera, su plan era acomodar y abrochar el sujetador, pero miró sus brazos y abdomen, había marcas en su cuerpo, las toco, ya no dolían físicamente, pero sí en su interior. Se levantó para ponerse el sujetador, quedando de espaldas a la puerta

– ¿qué te pasó? – la voz la hizo girar asustada tapándose como pudo

Yuriy se acercó para ver mejor su espalda y espalda baja, no creía lo que veía, la miró buscando sus ojos, pero notó las marcas en ella, sin decir nada, Lilith levantó un poco su falda para dejar ver otra marca, no eran grandes, pero su piel blanca las resaltaba.

– perdón – agarró su ropa para irse pero Yuriy la agarró del brazo

– no tienes que huir, si por eso no quieres hacer nada, no pasará nada – Lilith negó con la cabeza

– no es eso, es sólo que… – apretó su ropa – sé lo que soy, no soy bonita y doy asco, prefiero que tengamos un bonito recuer… –

– no digas eso – la abrazó sin dejarla terminar – me gustas, pero me preocupa, ¿quién hizo esto? – era la primera persona que le preguntaba al respecto

– ya no importa, me molestaban en la escuela y las bromas con el tiempo se salieron de control… –

– no dejaré que te vuelvan a molestar – Lilith se perdió en los ojos del pelirrojo y lo besó quitándose al instante

– perdón, estas cosas no están bien, no somos novios y… –

Yuriy la abrazó por atrás, besó sus hombros y le habló al oído

— pero lo somos, ¿no lo recuerdas? –– besó su cuello despacio

– pero eso no fue… – se avergonzó de recordar su pregunta

– dije que sí, para mí, eres mi novia, ¿o no quieres serlo? – la giró hacia él

– ¿en… en serio somos novios? – la besó con cuidado

– por supuesto – besó cerca de su oído – y me gusta como te ves –

Lilith se puso nerviosa y roja, pero con vergüenza, dejó que Yuriy viera su cuerpo. El pelirrojo la besó de nuevo, Lilith le permitió seguir. Yuriy tocó sus pechos, en verdad eran más grandes de lo que esperaba, de nuevo la llevó a la cama, donde finalmente se permitió tocarla como deseaba hacerlo.

La pelirroja gemía ante el tacto de su novio, "mi novio" se repetía en su mente. Si eran novios, quizá no había problema…se mentalizó al sentir la mano de Yuriy queriendo retirar su falda. "Esto está bien, somos novios" se repitió cuando quedó desnuda debajo de él sintiéndolo tocarla.

– no tenemos que hacer esto – se separó – no es lo que deseas –

Lilith se dio cuenta que estaba llorando mientras se había tratado de mentalizar.

– ¿Quieres tomar un baño conmigo? –

La chica aceptó la invitación, Yuriy la envolvió en una toalla y él se envolvió en otra, caminaron hacia el baño, donde Yuriy preparó la tina notando nuevamente la vergüenza de Lilith, cuando se llenó lo suficiente la trató de destapar, pero ella enrojeció y le pidió mirar a otro lado, fue inevitable para el pelirrojo reír de aquel gesto, la giró hacia él y la besó, destapó despacio su cuerpo.

– No tiene nada de malo que vea a mi novia de nuevo, ¿o sí? Además – se acercó a susurrarle al oído – me gusta tu cuerpo –

La chica se avergonzó demasiado dejándose ver desnuda frente al pelirrojo nuevamente, Yuriy comenzó a mirar su cuerpo con detalle cuando el timbre sonó un par de veces, molesto se puso la toalla en las caderas y bajó a deshacerse de aquel que osaba interrumpir aquel momento. Lilith se hincó frente a la tina mirando el agua caliente.

– Su novia –

Susurró feliz.

– Si esos tres olvidaron sus llaves, los los dejaré afuera un mes –

Bajó diciendo molesto al escuchar de nuevo el timbre, abrió para ver a un desconocido.

– ¿Yuriy Ivanov? –

Yuriy se desconcertó al escuchar su nombre.

– ¿Es o no Yuriy Ivanov?

Yuriy se molestó con aquel tono de voz

– Aquí está su orden, firme por favor –

Yuriy firmó tratando de decir que no pidió nada, le explicó que todo estaba pagado y que la nota estaba en la de arriba, el repartidor miró a Yuriy semidesnudo con disgusto y se fue blasfemando de la distancia cubriéndose contra el frío. Entró con dos cajas de pizza y recordó algo sobre una nota, abrió la caja y en efecto había una nota "Necesitarán energía, trátala bien"

Yuriy se enojó de sólo pensar en Boris, rompió la nota y la tiró.

– ¡Pediste pizza! –

Lilith bajó usando la playera negra de manga larga que Yuriy pensaba usar, cubría lo necesario de su novia pero dejaba ver sus piernas completas a pesar de no ser muy alta. La pelirroja corrió a ver las pizzas y se emocionó, Yuriy pudo notar el movimiento libre de aquellos senos. Yuriy la giró hacia él empujó las cajas, bajó sus manos hasta los glúteos de Lilith y la cargó.

– Eres muy pequeña –

La sentó en la mesa para besarla y abrazarla, de verdad era pequeña, pero había algo en ella que le gustaba, después de permanecer abrazados un rato, Yuriy le besó la frente y la tomó de la mano en silencio para llevarla al baño, que gracias a la puerta cerrada no perdió mucha temperatura, Yuriy la desvistió en un solo movimiento causándole vergüenza, entró desnudo a la tina y la metió con él, aquella cálida sensación del agua tibia relajó ambos cuerpos, Lilith disfrutó de sentirse entre los brazos del pelirrojo casi cayendo dormida, después de relajarse.

Después de su baño mutuo, Yuriy le puso de nuevo su playera de manga larga, le gustaba verla usando su ropa sabiéndola desnuda bajo la misma, Yuriy sólo usó un pantalón que ocupaba para dormir, bajaron a comer no sin que antes el pelirrojo bajara una cobija para acurrucarse con Lilith en la sala mientras comieron pizza. Yuriy se quedó perdidamente dormido, Lilith siguió comiendo mirándolos bajo la cobija, podía acostumbrarse a eso, sintió una gran paz olvidada años atrás y sin darse cuenta cayó rendida con su rebanada en la manos.

Finalmente después de horas en la calle, Boris les recordó que tenían una casa y que era hora de volver, entraron con cautela esperando no ver más del pelirrojo de lo que vieron en la mañana, estaba obscuro pues el sol comenzaba a ponerse, Ivan fue a la cocina para notar el plato roto en el piso mientras escuchó a Boris quejarse mientras Sergei le decía que se callara.

– ¿Se comieron las dos? –

Preguntó al ruso señalando las cajas, cuando Sergei señaló el sillón en silencio mientras Ivan los alcanzaba.

– Espero estén vestidos –

Dijo Ivan nervioso, Boris comenzó a reír divertido, sacó su celular y tomó una foto.

– Pocas veces en la vida se puede atrapar así a Yuriy, hay que aprovechar –

Ivan soltó una risita que calló al sentir un golpe por parte de un Sergei nervioso y asustado.

– Esta vez dense por muertos –

Yuriy estaba a punto de golpear a Boris cuando un pequeño grito hizo a los cuatro voltear, para ver a Lilith escondiéndose bajo la cobija. Boris tratando de salvar su pellejo se sentó con ella.

– Vamos linda, no tiene nada de malo que no te resistieras a la encantadora sonrisa de Yuriy –

Dijo exagerando su pose con ojos soñadores haciendo burla de que el pelirrojo rara vez sonreía, Ivan trataba de no reír, Lilith salió de su escondite caminando hacia Yuriy para excusarse, cuando notó a Sergei e Ivan sonrojados, el rubio miró a otro lado e Ivan no pudo dejar de mirar impresionado.

– Vaya… así que esos atributos son lo que le gusta a Yuriy – la voz de Boris hizo reaccionar a Ivan y Lilith .

Lilith se miró apenas cubierta por la playera del pelirrojo, quien por un momento quedó sin palabras al verla semidesnuda, nervioso de que vieran a su novia.

– ¡No! –

Gritó Lilith tratando de taparse sin éxito. Yuriy finalmente reaccionó al escucharla gritar.

– ¡Dejen de ver así a mi novia! –

Ivan retiró su mirada, era la primera vez que veía una chica semidesnuda de cerca, Sergei giró completamente su cuerpo de espaldas a Lilith pero Boris, mostró una risa pícara cuando el pelirrojo la llamó su novia, aquella mirada era para molestar a Yuriy quien se ruborizó un poco tomando un tono rosado, estaba furioso con Boris, pero aquella mirada causó algo en Lilith.

– Basta… –

Dijo con la voz quebrada y corrió llorando a encerrarse bajo llave, se recargó contra la puerta dejándose caer lentamente al piso, abrazó sus piernas y lloró. Boris se levantó sin entender qué había pasado, haciéndose finalmente acreedor a un puñetazo por parte del pelirrojo quien subió a tratar de hablar con Lilith.

– ¡Vete! ¡No quiero ver a nadie… o que me vean… – dijo llorando – por favor… déjame sola –

Yuriy recargó su cara en la puerta sin encontrar una forma de hacerla sentir mejor, Lilith escuchó del otro lado de la puerta

– мне жаль –

Que reconoció como un lo siento, Lilith gateó hasta la cama y se escondió bajo las cobijas llorando.

– eso te pasa por ser una cualquiera… – la frase con una voz familiar la acechó, haciéndola llorar más suplicando que se callara

Lilith se abrazó llorando tratando de ignorar la voz y de pensar en cómo borrar lo que había hecho con el pelirrojo hasta que se quedó dormida.