– mira lo que tenemos aquí – la voz que Lilith reconocía a la perfección le hablaba con un tono burlón – aunque lo intentes negar, extrañas esto, ¿no es así? – la pelirroja sintió el peso de aquel cuerpo fornido sobre ella – desnudarte así para alguien que acabas de conocer – pudo escuchar su voz susurrándole al oído – y no sólo para él, también para sus amigos – la voz comenzó a reír
Lilith reaccionó, estaba asustada. No podía mover su cuerpo gracias a que el dueño de esa voz la sujetaba con fuerza entró en desesperación forcejando. Casi como un eco, en la distancia distinguió que llamaron a la puerta.
– ¿Lilith? – reconoció la voz a la distancia – ¿estás bien? –
La pelirroja no podía hablar, intentaba de zafarse, cuando escuchó que trataban de abrir la puerta, empezó a llorar en su desesperación, al sentir que apretaba más su cuerpo.
– Lilith... – le susurraba al oído con un tono que distinguía a la perfección – reacciona, maldita – sintió como meneaba su cuerpo – ¡Lilith! – escuchó que dijo su nombre de nuevo, pero esta vez, la voz era de alguien más
La pelirroja abrió los ojos para ver al platinado, se veía preocupado. Lilith podía sentir su respiración agitada, trataba de entender qué estaba pasando, miraba a los lados y al platinado sin entender, cuando sintió que la agitó sujetándola por los hombros.
– ¿estás bien? – escuchó la voz preocupada del chico
Tardó en entender, pero se dio cuenta que todo había sido un sueño, asintió para responder la pegunta de Boris mientras trataba de calmar su respiración, cuando lo escuchó suspirar aliviado
– me espantaste... – aún se sentía desorientada, pero escuchó lo que el platinado decía –podía escucharte por el pasillo, pero la puerta estaba cerrada y tuve que ir por la llave – la pelirroja miró la puerta abierta – y te encontré enredada en la cobija – Lilith movió sus dedos y sintió la cama – parecía que peleabas con alguien... –
Sin dejarlo terminar, la pelirroja soltó un pequeño grito tapando sus piernas con la almohada y bajando la mirada al darse cuenta que estaba "desnuda" con un extraño. Boris, espantado por su grito y nervioso por lo que había pasado, la tapó lanzándole rápidamente la cobija encima. Hubo un incómodo y prolongado silencio con Lilith bajo la cobija y el platinado mirándola tapada, parecía uno de esos disfraces de fantasmas que la gente hacía con sábanas, pero sin lo agujeros para los ojos, si la circunstancia hubiera sido diferente, incluso hubiera podido reírse de ello.
– escucha linda – no pudo notarlo, pero llamar así a Lilith causó que la chica se sonrojara – lamento lo de anoche – se rascó nervioso la nuca, se sentía incómodo, pero por alguna razón era más fácil hablar con "la sábana" que directamente con Lilith – intenté disculparme con Yura, pero está demasiado enojado, ninguno quiso molestarte y se fueron a sus trabajos – el platinado juraba que la cobija parecía temblar, y así era, la pelirroja se puso nerviosa de saber que estaban solos – no quería molestarte, pero escuchaba que gritabas y me espantaste –
– perdón... por espantarte – Boris sonrió un poco al tener respuesta de "una sábana"
– iré a alistarme para irme al trabajo y luego bajaré a comer algo... por si quieres bajar –
La pelirroja sintió el movimiento del colchón cuando Boris se levantó y escuchó la puerta cerrarse, tardó unos instantes más en salir de "su escondite", se levantó de la cama recordando el miedo que sintió, agitó la cabeza tratando de recordar que solamente fue un sueño. Primero tendió su cama y después se quitó la playera de mangas largas del pelirrojo, se avergonzó al verla cuando la dejó doblada sobre su cama, recordando a Yuriy, cortó un pequeño papel donde escribió: perdón, te regreso tu playera. Posdata: perdón por entrar a tu cuarto mientras no estabas. Lo último lo escribió después de dejar la playera doblada en la cama del pelirrojo, estaba completamente roja mientras lo escribía.
Bajó para ver que el platinado aún no estaba comiendo y para disculparse por asustarlo y con los demás por haberse encerrado, preparó algo de comer. Boris bajó para comer algo antes de irse al trabajo, Lilith se notaba algo triste, pero igual trató de sonreírle mientras le sirvió lo que preparó, no conocía muchos platillos de comida rusa, pero improvisaba con lo que había y lo que sabía hacer. El platinado le habló como si nada hubiera pasado, ya se había percatado que cualquier intento de hablar de ello simplemente la avergonzaba y la hacía retraerse, así que le contó un poco sobre su trabajo hasta que tuvo que irse.
Finalmente la pelirroja estaba sola en casa, pensó en lo que podía hacer mientras volvían los demás; una parte de ella deseaba salir a ver los árboles alrededor de la casa, pero algo le impedía salir mientras estaba sola y decidió subir a dibujar un poco.
Dejó su puerta abierta esta vez y se sentó frente al escritorio sacando su cuaderno y sus materiales, el sonido de cada trazo era todo lo que se escuchaba, sin darse cuenta lágrimas caían por su rostro mientras seguía su dibujo, cuando su mirada se nubló fue que se percató que lloraba, miró el dibujo y los recuerdos llegaron a ella.
Cuando estuvo en el instituto, Lilith fue enviada a un internado en Japón, en especial desde que su padre se había vuelto más estricto con ella exigiéndole imposibles estándares.
La vida en un internado no parecía ser mala, al menos hasta que tuvo sus primeros indicios de acoso escolar, no era algo nuevo para ella, pero esperaba no tener que pasar de nuevo por las burlas y las "bromas".
En un principio eran cosas pequeñas, como la ocasional burla sobre su casi inaudible voz, otras sobre sus lentes y otras más sobre su carente habilidad atlética para completar las actividades en la clase de gimnasia.
Al ser un internado mixto, las reglas eran estrictas cuando se trataba de la interacción entre alumnos y alumnas, para su sorpresa, uno de los chicos de segundo grado, que además era de los más populares en la escuela, había sido amable con ella cuando al llevar algunas cosas a la biblioteca, alguien la hizo tropezar y tuvo que levantar todo.
Al igual que todos en primero, lo llamaba senpai, siempre tenía una sonrisa amable y era atento con todos, pero a diferencia de la mayoría de las chicas, no se sentía atraída por él.
– ¿quién te crees para hablarle a senpai? – algunas chicas la encararon cuando volvía de llevar las cosas – parece que necesitas aprender tu lugar –
Lilith trató de la explicar que no le interesaba el chico de aquella forma, pero antes de poderse explicar tiraron y rompieron sus lentes para terminar rodeándola y en aquel círculo la empujaban de una a otra chica burlándose de ella, Lilith además de no ver bien sin sus lentes, se desorientó con el movimiento de ser empujada, cuando pidió casi al borde de las lágrimas que por favor se detuvieran dos de ellas la sujetaron de cada brazo y mientras una la amenazaba de alejarse de senpai, sintió que alguien agarraba su cabello, entendió lo que significaba cuando escuchó las tijeras, la empujaron al suelo y se fueron riendo.
Como pudo llegó al baño de mujeres, donde trataba de no llorar al distinguirse un poco en el espejo, había encontrado parte de sus lentes pero no ir de mucho.
– puedo arreglarlo si quieres – la voz la espantó – aunque te quedará algo corto, un poco debajo de los hombros –
Pese al nerviosismo y negación de Lilith, la chica la llevó a su habitación para arreglarle el cabello, después del permiso para no asistir a clase hasta tener sus lentes, finalmente se reintegró dos días después con su vista "restaurada".
– Hola – Lilith se espantó – ¿por qué me miras así después que te di el mejor corte del mundo? – finalmente Lilith podía ver el rostro de la chica
Así conoció a la única amiga que tuvo en su época del instituto, su nombre era Mitzy, quien también sentía atracción por senpai, el chico de pelo naranja con ojos verdes.
No fue hasta segundo que Mitzy se volvió oficialmente la novia de senpai, causando el celo de la mayoría de las chicas en la escuela y más acoso para Lilith por estar con ellos. En aquel entonces, Lilith empezó a tratar al amigo de Brooklyn senpai, un moreno alto y musculoso de cabello largo, su nombre era Garland.
Garland se volvió rápidamente amigo de la pelirroja, era amable y siempre la ayudaba, era conveniente para ambos ser amigos para darle espacio a los novios, al menos ese año; cuando entraron a tercero y dejaron de ver tan seguido a ambos chicos, ahora graduados.
Durante la ceremonia de inicio de año, Mitzy desapareció, dejando sola a la pelirroja, después la chica le contaría que tuvo relaciones con Brooklyn ese día, cosa que avergonzaba la pelirroja, en especial cuando los veía juntos e interactuaban con ella, pues no podía creer que estuvieron juntos de esa manera. Brooklyn y Garland las visitaban, pero Mitzy le insistía en que el moreno quería algo más que la amistad de la pelirroja, quien seguía defendiendo ser sólo amigos.
El termino de instituto significó un cambio enorme en la vida de Lilith, primero, empezó a tener más diferencias con Mitzy, con quien pese a ser su amiga, solían terminar discutiendo sobre cómo debía ser una relación de novios, pues Lilith consideraba que aún no era momento para tener relaciones y cuando Mitzy aceptó vivir con Brooklyn sin casarse, Lilith se sentía incómoda y avergonzada cuando la veía, pero nunca dijo nada tratando de recordar que para ella estaba bien. Su única amiga hasta ese momento comenzó a distanciarse al darse cuenta que la forma de pensar de la pelirroja, simplemente chocaba con la suya.
Entre todo eso, Garland finalmente le confesó a Lilith que le gustaba y la volvió su novia, la pelirroja contaba a Mitzy que el moreno había intentado tocarla en varias ocasiones pero ella no estaba lista, Mitzy le decía que no debía hacer nada con lo que no se sintiera cómoda, pero lo que finalmente hizo que Mitzy se alejara de ella, fue cuando el mismo Garland les contó como si nada que llevaba un mes viviendo con Lilith, no sólo la pelirroja no le había contado a Mitzy, había echo lo mismo por lo que ella sentía que la pelirroja la juzgaba.
– no estoy enojada por lo que hiciste, al final tú decides si quieres hacer algo o no, pero creo que no me tienes confianza para contarme las cosas – Lilith se miraba triste – no tienes que explicarme, como te he dicho, desde mi educación no tiene nada de malo que vivan juntos –
Lilith se disculpó por no decir nada, en realidad deseaba contarle tantas cosas pero simplemente no podía hacerlo; tristemente para la pelirroja, esa fue la última vez que habló con Mitzy, Lilith supo que hubo un malentendido, pero con lo que pasaba en su vida en ese momento, no tuvo el valor de hablar con ella y no pudo arreglarlo.
Aún años después de no saber de su amiga, la dibujó, recordando su amistad, aún la veía como su amiga y la quería, pero había perdido la oportunidad de arreglar las cosas, quedándose sola de nuevo, como muchas veces, se preguntaba qué sería de ella, recordaba su forma de ser y Lilith trataba de no ser una molestia para otros, como creía haberlo sido para Mitzy en todas esas veces que la ayudó en el instituto.
Lilith cerró su cuaderno y se tiró en la cama, tenía que lograr hacer sus cosas, hacía mucho que nadie estaba con ella para defenderla.
– al menos espero que sepas que siempre serás mi amiga – dijo al aire aún llorando – espero seas feliz –
Lilith permaneció en silencio en la cama, miraba hacia la puerta, pensó en prender la luz pues empezaba a obscurecer, pensaba en el recuerdo de su amiga, cuando se escuchó la puerta de la entrada, alguno de los rusos había vuelto a casa y estaba segura de poder cerrarla antes de tener que ver a alguno de los rusos. Se levantó para cerrar, pero dudó, después de todo, Boris no había hecho más bromas y no parecían ser malas personas.
– ¿Lilith? – la pelirroja se paralizó al verse descubierta por Sergei – ¿estás bien? – asintió avergonzada– no puedo creer que Boris haya preparado algo de comer, ¿quieres comer algo? Seguro tienes hambre si no has salido –
– sí comí… – empezó a mover sus manos nerviosa jugando con su falda – fui yo… la que preparó algo… – su cara estaba completamente roja mientras miraba al piso – quería disculparme por… –
– sabía que era imposible que Boris cocinara algo – la voz interrumpió a Lilith quien volteó para ver al pelirrojo, el dueño de la voz seguido de Ivan
En su nerviosismo la pelirroja se tapó la cara, estaba totalmente roja y avergonzada, trataba de ser valiente y hablar, pero sus piernas temblaban sin control, su frustración al no poderse comportar de forma "normal" causó que algunas lágrimas cayeran
– no tienes por qué llorar, no hiciste nada malo – Ivan fue quien trató de decir algo, pero los tres se pusieron nerviosos con su reacción
– perdón… – al fin pudo hablar pero sus piernas temblaban tanto que se dejó caer sobre ellas al piso – perdónenme por haberme encerrado y… –
Yuriy se acercó para ayudarla a levantarse, Lilith seguía sollozando cuando sin decir nada sólo la abrazó, se puso nerviosa, pero al mismo tiempo, se sintió mejor y pudo calmarse. El pelirrojo le tomó la mano y la llevó con ellos al comedor, nadie dijo nada sobre lo sucedido, hablaban de otras cosas como si nada hubiera pasado.
– ¡ey, no es justo! – voltearon al escuchar el reclamo de Boris – ¡se comieron mi comida! – la pelirroja miraba preocupada los trastos vacíos sobre la mesa
– ¿tu comida? – Ivan preguntó haciendo referencia a que todos sabían que nada de eso fue preparado por él
– por supuesto, ella la preparó para mí, ¿no es así, linda? – le sonrió a Lilith, quien se avergonzó
– ¿cómo le dijiste? – Yuriy no tuvo necesidad de gritar, su tono serio acompañado de una mirada que parecía capaz de matar a alguien sólo con hacer contacto con aquel par de ojos de hielo hizo que no sólo Boris titubeara, Sergei e Ivan se pusieron nerviosos y Lilith se sintió mal por haber causado un conflicto
– vamos Yura – la mirada del pelirrojo se afiló contra el platinado quien rio nervioso mientras agregó – sabemos que es tu novia, pero mírala, es adorable aunque siempre esté nerviosa – Lilith se tapó el rostro con ambas manos
– eso no te da derecho a hablarle con tanta confianza – el pelirrojo se levantó de su silla manteniendo su postura seria
– por favor… no se peleen… – hablaba aún con sus manos en su cara, cosa que le hizo gracia a Boris – perdón por causarles tantos problemas… – no lloraba, pero se escuchaba triste, causando que Yuriy mirara molesto al platinado
– no estamos peleando y no tienes por qué disculparte – Boris se acercó a ella tranquilamente para rodearla por los hombros como si fueran los grandes amigos – no tienes la culpa de tener un novio celoso – terminó con un tono burlón y una mirada divertida para el pelirrojo
Lejos de avergonzarse, Lilith lo miraba con duda, cosa que notaron los rusos.
– ¿celoso? – finalmente preguntó – ¿qué es eso? –
– es broma, ¿no? – el platinado no lo creía, en especial cuando Lilith negó con la cabeza como respuesta a su pregunta – ah – suspiró rascándose la cabeza pensando cómo explicar – celoso es alguien como Yura… – lo miró y titubeó – como Yuriy, alguien que se enoja sólo por que somos amigos y te digo linda – los ojos de Lilith brillaron con cierta emoción
– ¿somos amigos? – la pelirroja olvidó lo que dijo el platinado después de escucharlo decir que eran amigos – entonces, ¿logré hacer un amigo? – hablaba para sí en voz alta y sonrió ante la idea
Ninguno de los cuatro rusos podía creer la forma de ser de Lilith, ni su novio. Boris sonrió dejando ver que algo tramaba.
– así es, linda – nuevamente el apodo hizo enojar a Yuriy – y como tu amigo, quiero resaltar que cocinas mejor que Sergei – la pelirroja se sorprendió con el comentario – voto por que Lilith sea la encargada de la comida y nosotros de lavar las cosas –
Antes de poder decir algo, Ivan y Sergei admitieron que Boris tenía razón y que era buena idea, Yuriy estaba molesto con Boris, pero también aceptó la idea, y fue así que Lilith quedó a cargo de cocinar y libre de las otras labores en casa.
Sergei limpió la mesa y Boris e Ivan inventaron una excusa para dejar a Yuriy a solas con Lilith en el comedor
– ¿no te agradó la decisión? – sujetó a Lilith por atrás, poniendo sus manos sobre los hombros de la pelirroja
– no es eso… – se contrajo – es que no sé cocinar comida rusa… – Yuriy sonrió al ver lo que la preocupaba
– puedo ayudarte con eso – la abrazó por atrás – quién sabe, puede que sea divertido – agregó lo último susurrándole al oído con un tono travieso
– pero, cocinar siempre es divertido – lo miró con una seguridad que no había visto en ella antes, pero ignoró por completo que le había insinuado algo más
– tienes razón – le sonrió levemente, pero en realidad sonreía al aceptar que Boris tuvo razón cuando dijo que Lilith era ideal para ser su novia y que le iba a gustar – ¿podemos subir? – volteó a la sala – quiero hablarte de algo – dio a entender que no quería que los escucharan y la pelirroja asintió con algo de vergüenza
Subieron hacia la habitación donde se quedaba Lilith y en la puerta el pelirrojo la sujetó con cuidado del mentón para hacer que lo mirara
– me gusta verte tranquila, pero no dejaré que vuelvan a molestarte – los nervios volvieron a ella – aunque para evitar problemas, será mejor que hagamos las cosas a tu ritmo –
La pelirroja sonrió ruborizada, asintió en silencio y lo abrazó, permanecieron así unos instantes, mientras Lilith escuchaba el corazón del pelirrojo, pensaba en que pese a su apariencia ruda, Yuriy realmente era una buena persona y se sintió afortunada de haberlo conocido.
Después de ser nombrada la cocinera oficial, poco a poco se fue acoplando a la vida con los rusos, ya podía platicar mejor con ellos, dejando el incidente vergonzoso donde la vieron "desnuda" en el olvido, al tener a su "amigo Boris" le preguntaba más sobre los famosos celos, no entendía cómo funcionaba y por las explicaciones del platinado, era evidente que nunca los había sentido, pero por alguna razón que ella no entendía, parecía divertirle que Yuriy sí fuera celoso, aunque ella no notara nada extraño o diferente en el pelirrojo
Pero fuera la situación sobre los extraños celos, la pelirroja logrado sentirse como parte de la casa y estaba lista para iniciar sus clases.
Como todas las mañanas, Lilith preparaba el desayuno, ese día en particular, los rusos salieron a entrenar, era algo que hacían por las mañanas, la pelirroja solía esperarlos con el desayuno listo, parecían agradecer que al volver eran recibidos por comida, había escuchado varias veces a Boris, Ivan y Sergei quejarse de la exigencia del pelirrojo, pero a pesar de todo, nunca lograba concebir nada de "lo malo" que mencionaban los rusos, no lo admitía ni mucho menos se los diría explícitamente, pero para ella, Yuriy era perfecto, no supo cómo, pero desde que lo vio antes de que Boris "los presentara", fue como si la sola existencia del pelirrojo la hubiera "flechado". Lo que más la sorprendía, era que el pelirrojo no la obligaba o forzaba a hacer nada que ella no se sintiera cómoda, como besarse frente a alguien, pese a su apariencia ruda y seria, era considerado con ella.
– quizá podría salir hoy… – pensaba en voz alta mientras cocinaba – me gustaría volver al café, pero… – una mirada triste apareció en Lilith, quien se quedó mirando a la nada, algunos recuerdos llegaron a ella cuando la tetera empezó a silbar avisando que el agua estaba lista; la pelirroja reaccionó y empezó a servir las cosas, los rusos no tardarían en llegar.
Aún con los recuerdos que le impedían salir a la calle tan libremente, la pelirroja tropezó con uno de los platos.
– ¿qué fue eso? – reconoció la voz de Ivan
Los rusos se acercaron corriendo, la pelirroja no tuvo tiempo de levantarse ni de limpiar el plato roto y la comida. Los rusos la encontraron en el piso, miraron el plato roto, la comida y a la chica.
– pe… perdón… – se levantó tan rápido como pudo – pueden comer, limpiaré esto y… – los rusos levantaron el plato – ¿qué hacen? Se va a enfriar su comida… limpiaré todo no… –
– linda, tú estás lastimada, nosotros podemos con esto – Lilith no se había percatado que al caer se había cortado con el plato
Yuriy fue quien la sentó y después de acercar las cosas, limpió la cortada y le puso una venda adhesiva. Mientras el pelirrojo se llevó las cosas y vio que los rusos no sólo recogieron todo, también sirvieron la ración que faltaba, se puso triste.
Ninguno de los varones entendía lo que estaba pasando, quizá estaba lastimada y no había dicho nada; en efecto estaba lastimada, pero su herida no era visible…
– perdón… – apenas podía hablar – perdió por ser tan estúpida y hacer todo mal – mientras horribles insultos bombardeaban la mente de Lilith en sus recuerdos, los rusos no entendían por qué se disculpaba – sólo les causo problemas… –
– sólo era un plato – fue el pelirrojo quien finalmente dijo algo
– lo importante es que no te lastimaste – agregó Ivan Lilith se contrajo en la silla y avergonzada asintió en silencio
Después del desayuno Lilith quería avisar que saldría al café, pero no podía decir nada, sintió que se enojarían con ella. La pelirroja daba vueltas en su cuarto sin saber qué hacer, hasta que tomó valor para acercarse a los cuatro varones, pero apenas se acercó empezó a temblar asustada, había decidido rendirse, pero los rusos notaron su presencia preguntando si pasaba algo.
– pu… – las palabras no salían de su boca – ¿pu… puedo sa… salir…? – Lilith moría de los nervios mientras que ninguno de los chicos entendió por qué les pedía permiso
– pero qué dices linda, no necesitas pedirle permiso a nadie – Boris empezó a reír encontrando divertido que hubiera pedido permiso
– perdón… – se notaba que estaba completamente insegura y Boris dejó de reír
– puedes salir cuando quieras y a donde quieras – fue Yuriy quien trató de arreglar las cosas para su novia – pero si quieres ir a algún lugar al que no sabes llegar o necesitas ayuda para moverte en la ciudad, nos puedes decir – creyendo que pedía permiso por no saberse mover en la ciudad
– cuando necesites, te podemos acompañar – agregó Sergei, ayudando un poco a calmarla, pero nadie sabría aún que en verdad había pedido su aprobación para salir de la casa
Al ver a la pelirroja avergonzada, Boris entendió que Lilith deseaba pedir una cita con Yuriy y esa había sido su forma de preguntar
– pero deberías ir con ella Yuriy, podría perderse y además, es tu novia – lo miró de forma traviesa avergonzando más a la chica
– ¿quieres que vaya contigo? – le preguntó ignorando al platinado y se acercó a ella para susurrarle una idea – podríamos tener una cita – la pelirroja se sonrojó, pero asintió
Así, ambos pelirrojos salieron rumbo a la ciudad, Lilith se sentó en el tren, pero Yuriy permaneció de pie a un lado de ella, Lilith miraba la mano del pelirrojo, le avergonzaba tener "pensamientos impuros", pues deseaba tomarle la mano, abrazarlo en la calle y anhelaba darle un beso, pero no se atrevía.
Yuriy le avisó que bajaban en la siguiente estación, Lilith se levantó antes y cuando el tren se detuvo casi cae, pero Yuriy la sostuvo, Lilith estaba roja y se separó para bajar y no entorpecer el paso, cuando sintió la mano del pelirrojo, se avergonzó, pero no lo soltó.
– ¿a dónde quieres ir? – podía sentir su mano temblando nerviosa, pero a la vez que lo agarraba con firmeza
– ¿podemos ir al café? – su voz era baja
Yuriy sonrió un poco con su respuesta, se dirigieron al café donde hablaron por primera vez, donde Lilith lo dibujó antes de conocerlo.
Yuriy encontró lugar en la parte lejana al bullicio, pero cerda de la ventana. Mientras bebieron, la pelirroja se fue calmando y la plática fluyó con naturalidad. En su cita, Yuriy aprovechó para mostrarle el camino a su escuela pero no perdió la oportunidad.
– aunque me gustaría llevarte el primer día – le había tomado ambas manos y la pelirroja asintió – también, pasaré por ti cuando salgas ese día, ¿está bien? – asintió de nuevo con una sonrisa – no me gustaría que te pierdas o te pase algo, menos en tu primer día
El pelirrojo la llevó a conocer algunos puntos en la ciudad, apenas dio de nuevo su mano a Lilith, la pelirroja no lo soltó hasta que volvieron a casa.
Lilith estaba agradecida de haber podido tener una cita antes de iniciar sus clases, le emocionaba la idea de tomar un curso en la universidad a la que había ido su mamá, pero también le asustaba que, como toda su vida, no pudiera hacer amigos o peor aún, la molestaran como siempre, con esos pensamientos fue a dormir recordando tantas cosas que trataba de ignorar, pero mentalizándose para iniciar su curso.
