El tío Daemon le había dicho a Rhaenyra que Syrax ya era del tamaño justo para que ella lo montara y que podría hacerlo apenas la silla para montar estuviera lista, pero ella no quería esperar, así que, mientras su septa estaba distraída escribiendo en el pizarrón y hablando sobre sus aburridas lecciones ella se escapó y se dirigió a los estalos donde encontró un caballo ya ensillado, se subió a él y se dirigió al Pozo de los Dragones.

Una vez que llego a su destino logro dirigirse a donde estaba Syrax sin ser vista, la libero de las cadenas, se subió a ella y, agarrando fuertemente, le dio la orden para volar que había escuchado muchas veces a su tío decirle a Caraxes.

Mientras tanto en la Fortaleza Roja…

Solo le tomo una hora a la septa darse cuenta de que su alumna había desaparecido y le aviso a los guardias.

Todos en la Fortaleza Roja estaban buscando a la princesita, cuando el príncipe Daemon le dijo a su hermano que iba a realizar una búsqueda aérea, por lo que se dirigió al Pozo de los Dragones para buscar a Caraxes.

Mientras estaba en los cielos buscando a su sobrina vio algo dorado en los cielos que le llamo su atención, sospechando lo que podría ser le ordeno a Caraxes que se acercara y así pudo confirmar sus sospechas.

Su sobrina estaba montando a su dragón por primera vez, y parecía estarlo disfrutando si su enorme sonrisa y sus muy frecuentes risas eran una indicación.

-Rhaenyra, ¿tienes idea de cuánto nos preocupaste a todos? Ya te divertiste linda, hay que volver.

Ante esto Rhaenyra lo miro. –Pero tío, esto es muy divertido, un ratito más por favor.

Al ver el lindo puchero que ella le estaba dando, cedió y le dijo:

-Dos vueltas más y volvemos.

Así lo hicieron y apenas volvieron al Pozo de los Dragones la llevo a la Fortaleza Roja donde sus preocupados padres la estaban esperando.

Apenas la tuvieron en sus brazos, Viserys le dijo:

-¿Dónde estabas? Por favor nunca vuelvas a preocuparnos así y, ¿por qué hueles a dragón?

-Porque tu hija, a los siete años, se convirtió en la jinete de dragones más joven de la historia. Se escapó para montar a Syrax-. Le dijo Demon.

Ante esto Viserys y Aemma volvieron a mirar a Rhaenyra.

Viserys suspiro y dijo:

-Pediré que centren toda su atención en terminar la silla para Syrax y Rhaenyra la próximas vez que quieras ir al Pozo de los Dragones debes avisar antes. ¿Quedo claro?

Rhaenyra asintió.

-Ahora dime sobrinita, ¿Cómo te sentste al montar a tu dragón por primera vez?- Dijo Daemon después de arrodillarse para estar a su altura.

Rhaenyra le sonrió y dijo:

-Fue lo más maravilloso tío Daemon.