Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Bajo mi piel

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Draco básicamente se sobresaltó cuando Zabini se acercó demasiado a él de regreso a sus habitaciones, en la sala común. Frunció el ceño y volteó a mirarlo, con la mirada más disgustada que pudo. No era tan poderosa como antaño. Se sentía cansado, no solo física, sino emocionalmente. Este debate eterno con Potter solía hacerlo sentir así.

No soy igual a ti, pensó malhumorado. Soy un maldito beta. No sé por qué insistes en que pelee contigo, un alfa, si ni cuando no eras uno podía ganarte.

Probablemente Potter quería vengarse de Draco por todo el pasado. Si, lo salvó del fuego maldito, pero solo porque no podía ni ver morir a alguien o en peligro sin ponerse en modo heroico.

Probablemente su modo alfa había empeorado esa faceta insoportable en él.

Y hablando de los malditos alfas...

-¿Qué quieres?-Preguntó de mala gana a su compañero de clases, alejándose de él, pero Zabini lo ignoró y frunció el ceño; olfateando, acercándose cada vez más.

Draco sintió como sus mejillas enrojecían de la ira y vergüenza, especialmente cuando todos los de alrededor voltearon y empezaron a hablar de él.

No soy un maldito omega al cual olfatear.

-¿Necesitabas algo? ¿O únicamente quieres olfatear como un maldito caniche a mi alrededor?

Zabini usualmente hubiera mirado a Draco con desprecio, antes de dar la vuelta. Slytherin era una sociedad muy jerárquica, antes lo había sido por el estatus social y la riqueza. Con la pérdida de Voldermort en la guerra contra Potter, los géneros secundarios pasaron a ser lo más importante. Como fuera, Draco perdió su posición como príncipe de Slytherin y Zabini lo adquirió. Aunque el "Príncipe" se sentía más digno de Rey. Su ego estaba tan inflado que se burló de Draco diciendo que él sabía desde el principio era menos; y él manejaría Slytherin mucho mejor que Draco.

Lo único de lo que serás rey será rey del reino de los estúpidos, había pensado. Pero sintiéndose incapaz de pelear con Zabini sin meterse en más problemas simplemente se había marchado.

Desde entonces, Zabini había mirado a Draco con esa sonrisita arrogante que hacía a Draco respirar profundo para no partirle la cara. Esta vez, Zabini estaba mirándolo sin esa sonrisa, como pensativo.

-Apestas a alfa-comentó.

Draco rodó los ojos y siguió su camino. Blaise al principio se había sentido victorioso con ese movimiento, asumiendo que hacía huir a Draco; hasta que notó que, en realidad, Draco lo estaba ignorando. Eso no le hizo ningún bien a su ego de alfa, ¿cómo se atrevía un beta a menospreciarlo? Como usualmente terminaba con Draco rodando los ojos, en un gesto de desinterés a su poder, Blaise había empezado a ignorarlo o a hacer que cuchicheran de él, sin atacar directamente. No obstante, esta vez, se acercó y tomó su mano, deteniéndolo.

-Para ser más específico, apestas a Potter.

¿Apestar a Potter?

-Hueles a gryffindor heroíco-se burló Blaise.-Reconocería esa peste por donde fuera.

-Gracias, justo lo que me preguntaba-ironizó Draco.- Estoy seguro que ahora que me has tocado, huelo a imbécil arrogante con aires de grandeza. Definitivamente ahora necesito un baño.

Blaise hizo una mueca.

-¿Por qué alguien de nuestra prestigiosa casa, osaría oler a león mojado?

Draco suspiró ruidosamente. Se frotó entre las cejas y miró a Blaise, como quien mira a un niño molestoso.

-¿Perdona, es en realidad de tu incumbencia?

-Solo me llama demasiado la atención que tú, Malfoy, apestes al Salvador del Mundo Mágico. Un beta. Si fueras un omega quizá lo entendería. Pero ya no eres tan rico como antaño, tan importante, y eres un ordinario beta. ¿Es que acaso encontró la emoción de dominar sobre su enemigo escolar?¿Ahora disfrutas complaciendo alfas? Porque de ser así yo podría...

Draco apretó los dientes y Blaise sonrió confiadamente, hasta que palideció.

Porque Draco tenía su varita apuntando a sus partes bajas.

-Perdona, ¿tú podrías, qué? Me parece que estabas a punto de decirme algo importante. Continúa, escuchemos lo que ibas a decir.

Zabini tragó saliva, antes de sonreír incómodamente. El movimiento lo había tomado de sorpresa, y como su vanidad no le impulsaba a salir herido o deforme, decidió que era mejor retroceder. Después de todo, Malfoy era muy capaz de eliminar su posibilidad de tener hijos. Y un alfa que no tenía descendencia era un fracaso, al menos eso pensaba la alta sociedad.

-Asumo entonces que pelearon de nuevo y el olor sobre ti es el olor de su ira. Como han estado tan cercanos, puede que me haya hecho la idea equivocada.-Comentó con cizaña.

Draco no se dignó a responder, continuó su camino y entró a su habitación, la cual compartía con Nott, otro beta gracias a Merlín. Dejó su mochila en el suelo, y procedió a tomar su ropa para tomar un baño. Estaba entrando cuando se miró en el espejo. A diferencia de los omegas y los alfas, los betas no cambiaban en su aspecto físico después de su herencia. Potter y Zabini se habían vuelto más altos y más fornidos. Potter incluso había prescindido de sus lentes. Los omegas se habían quedado con un aspecto parecido, también, solo que la gente solía decir que olían dulce y se comportaban con más docilidad. Draco se miró durante minutos enteros. Era cierto que había esperado ser un alfa, pero ser un beta estaba bien también. Era bastante aceptable y ayudaba a su necesidad de no sobresalir. También se hubiera sentido extraño si de la noche a la mañana hubiera cambiado. Antes lo hubiera enorgullecido mucho, ahora, estaba agradecido de no estar preocupado por esos problemas extra como el celo, o la rutina, o los olores.

Y hablando de olores...

Draco olfateó su camisa, recordando el comentario de Zabini acerca del olor de Potter, pero no pudo oler nada más que su propio sudor. Dejándolo pasar se dijo que quizá solo tenía su olor porque Potter se le había pegado demasiado cuando lo golpeó sobre la pared. En todo caso, probablemente más que olor del cuerpo de Potter, lo que olía Zabini eran feromonas. Después de todo, Potter no usaba perfume, ¿o si? Eso se mezclaría con su olor natural e influiría en su atracción por olfato. Probablemente Potter había estado soltando feromonas para demostrar su poder o enojo, y eso era lo que Draco tenía sobre él. Los alfas lo hacían. Intentaban demostrar quien era más fuerte que otro por su olor. Si Draco fuera un alfa, probablemente hubiera tenido que tragarse su orgullo y retroceder; pero él era un beta. Y no olía absolutamente nada.

Retirándose la ropa, ingresó a la ducha del baño y disfrutó el agua cayendo sobre él.

Cerró los ojos, pensando en que, quizá mañana todo sería mejor.

Después de todo, la directora dijo que se encargaría de Potter.

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¿Qué carajo?, pensó Draco cuando Zabini se paró con su sonrisita idiota a su lado y empezó a seguirlo hacia el desayuno. Como compartía casa y clases con él le era mucho más fácil a él pegarse a Draco que a Potter. Zabini se pegó a su lado en el desayuno, lo siguió muy de cerca a la primera clase. La única donde Potter no lo seguía, probablemente porque no se despertaba a tiempo. Se sentó junto a Draco la primera clase y lo que sea que hacía estaba poniendo nerviosa a las omegas y los omegas cercanos, porque estaban inquietos. Draco respiró profundo y se dijo que debía ignorarlo.

Entonces, salió de su clase, y la esperanza de que la directora lo había librado de Potter murió.

Porque el alfa estaba mirándolo fijamente.

Draco cruzó a su lado, como siempre, ignorándolo; pero de reojo vio la mirada burlona de Zabini hacia Potter.

El slytherin sintió la indignación subir al notar que el maldito Zabini solo quería molestar a Potter. Se sintió más irritado cuando el silencioso Potter se unió a ellos hacia la siguiente clase. Especialmente porque estaba gruñendo y si bien Draco no podía olerlo, podía sentir su magia cada vez más irritada.

Lo peor pasó cuando Draco se sentó y Zabini, astutamente, se sentó antes que Potter.

-Ese es mi lugar. Largo-gruñó Potter.

-¿Me parece que estaba vacío?-se burló Zabini- ¿Qué tal si te sientas en tu lado del salón leoncito? Tengo unos asuntos pendientes con Draco.

Se volteó hacia Draco y lo abrazó por el hombro, atrayéndolo hacia él, lo cual tomó de sorpresa al rubio e hizo a Potter contener el aire.

Hubo un silencio frío que fue interrumpido cuando el salón empezó a sentirse incómodamente bochornoso. Por otro lado, Draco conocía esa mirada y en definitiva, Potter quería matar a alguien.

Alguien que Draco no estaba seguro si era él, o Zabini.

-Retira tu mano.

-¿Qué si digo que no?-se burló Blaise. Durante minutos enteros se miraron fijamente y debió ser algo de alfas porque Draco no tenía ni maldita idea de lo que estaba pasando.

-Dije, que te largues.-Exclamó Potter con voz autoritaria y Draco lo miró sorprendido. Era la voz alfa, ¿no era así? Intentaba dominar a otro alfa. El slytherin rubio tenía que admitir que estaba sorprendido y curioso.

Mirando de lado pudo ver la vacilación en Blaise, pero aún así no cedió. Miró de reojo a los alrededores. Todos, exceptos los betas estaban inquietos.

Y por alguna razón, el profesor de encantos no llegaba.

Perdiendo la paciencia, Potter tomó a Zabini del cuello y lo lanzó lejos, directo al fondo del salón. Luego gruñó.

-¿Te crees que puedes desafiarme? -Preguntó antes de gruñir directo hacia él, acercándose, y Blaise tragó saliva. A Draco le encantaria entender que pasaba, por qué los alfas estaban tensos y los omegas preocupados y ansiosos.-¿Crees que puedes llenarlo de tu aroma y eliminar el mío? ¿Estás dispuesto a que te mate por ello?-preguntó y lo tomó por el cuello empezando a ahorcarlo. Cuando Zabini básicamente soltó un silbido intentando respirar, Draco corrió hacia Harry.

-Detente, Potter. Vas a matarlo. Te llevarán los aurores. Merlín-suplicó, intentando separar las manos del cuello del italiano-Potter, basta.

Potter lo soltó de mala gana y luego miró a Draco, quien no pudo evitar temblar ligeramente al mirarlo a los ojos. Cuando Potter se acercó, Draco estaba congelado del terror. Pensó que pronto el alfa lo eliminaría por intervenir en su lucha, en cambio, Potter lo abrazó y se quedó quieto. Lo que sea que hacía, probablemente liberar algún mensaje en su olor, hizo que todos se taparan la nariz y algunos incluso retrocedieran y salieran del salón.

-Harry, amigo. -Escuchó la voz de la comadreja a lo lejos,quizá porque sus oídos estaban tapados con los brazos de Potter-Detente, o sácalo de aquí. Pondrás a los omegas en celo. Él está inundado de tu aroma, lo entendemos, es tuyo.

Sorprendido por lo dicho, Draco miró a Weasley a duras penas enredado en los brazos de Potter. Quiso reírse, como si fuera una broma, pero entonces Potter lo tomó del rostro y lo besó. El beso hizo tembĺar las rodillas de Draco. Podía sentir la magia de Potter recorriendolo, invadiendo sus venas. La lengua de Potter entró sin vacilación, tomándolo por sorpresa y cerró los ojos en algún momento.

-¿Qué pasa aquí?

Entonces el profesor entró.