Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Bajo mi piel
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El sonido húmedo de sus labios al separarse, y la fina línea de saliva entre ambos, al escuchar la voz del profesor, hizo enrojecer a Draco e intentar alejarse; pero a Potter lo hizo gruñir hacia quien los había interrumpido. Como si eso significara algo, Draco pudo ver al mayor tensarse y detenerse, antes de que Potter apretara con más solidez a Draco. El profesor dudó, pero se mantuvo quieto, ordenando con la cabeza a todos que salieran. Sin embargo, entre la curiosidad y la falta de control de omegas y alfas por los movimientos de Potter, muy pocos salieron. A Potter no pareció importarle, pues en lugar de soltarlo, se inclinó y empezó a lamer el cuello de rubio, como si la presencia del profesor, o la de sus compañeros, no fuera importante para él.
-¿Potter?-preguntó algo tembloroso Draco. La lengua estaba haciendo a Draco sentir cosquilleos por todo su cuerpo, pero a la vez hacía sentirse a Draco con los nervios en punta, porque más que ser sensual, Potter parecía estar preparándose para morder. Podría jurar que, incluso, podía sentir los colmillos afilándose alrededor de su piel, rozando tentativamente como si buscara el mejor lugar para cerrar la mandíbula.
Y él no tenía que morder a Draco, ¿o si? Draco era un beta. Y Potter era un alfa, no un vampiro.
-Potter, ¿qué haces?-preguntó.
Potter parecía poseído en lo que hacía, así que Draco empezó a removerse en su lugar en un intento de zafarse, pero los músculos de Potter estaban duros y fijos alrededor de él. Cuando sintió a Potter posicionar la boca, como si jugar ya no fuera interesante para él, e inclinarse apoyándose en los hombros de Draco, intentó empujarlo, pero al no poder cerró los ojos, preparándose para lo inevitable.
-Potter, aléjate de mi. Déjame, por favor-suplicó, e intentó mirar al otro para ver su rostro.
Potter lo hizo, aunque parecía molesto por ello. Cuando miró a Draco a los ojos, sus ojos tenían un peligroso brillo, propio de los alfas cuando estaban dominados por los instintos. Tomó a Draco de la barbilla y volvió a besarlo, como si intentara relajarlo, pero al no tener respuesta esta vez gruñó y lo alzó hasta apoyarlo sobre la mesa donde Draco se había sentado, y Zabini y Potter estaban peleando el lugar libre. Draco estaba tan sorprendido, que lo único que hacía era quedarse quieto, lo cual se volvió un problema cuando Potter reanudó el beso y empezó a empujarse contra él. Específicamente su parte baja.
Draco jadeó y Potter aprovechó para meter su lengua. Lo hizo de manera dominante, como si mientras más la metiera, o se pegara a él, más le pertenecía Draco. Respirar se volvió difícil, y el cuerpo de Draco empezó a reaccionar. Porque, rayos, él era un adolescente después de todo, quien no había hecho nada con nadie antes. Cerró los ojos en algún momento, nuevamente y empezó a disfrutar del vaivén lento que Potter ejercía sobre sus cuerpos. Pudo oír el sonido lastimero y excitado de los omegas, incluso la excitación y gruñidos bajos de los alfas. Como si todo el espectáculo los emocionara. Era vergonzoso, pero lo emocionaba también.
Cuando sintió a Potter, pasar su mano del brazo a la cadera de Draco, e introdujo su mano entre su ropa, hasta acariciar su piel; no fue que Draco pareció despertar de su sueño y saltó, intentando separarse de nuevo.
¿Qué demonios, él quería despojar a Draco de su ropa frente a todos ellos?
-¡Señor Potter!-gritó el profesor Flitwick, ahora acercándose por completo- No puede aparearse con su compañero en medio de la clase.
-¿Aparearse?-preguntó Draco con voz chillona, mirando desesperado a su maestro.
-No me importa si usted y ¿el señor Malfoy? -pareció sorprendido de ver al slytherin entre los brazos de Harry y luego pareció recapacitar-están uniéndo...se-su voz vaciló cuando vio a Draco mirándolo con una petición de ayuda. Usualmente en ese tipo de escenas, los alumnos se perdían entre ellos y se olvidaban de sus alrededores, pero era más que obvio que no era el caso de Draco. Reaccionando velozmente, Flitwick lanzó un hechizo de amarre que tomó por sorpresa a Harry, pero también a Draco, ya que los amarró juntos en lugar de separarlos.
-Todos a sus asientos-exclamó el mago, haciendo frotar a la pareja antes de sacarlas del salón, tras él. -Volveré enseguida.
Draco respiró aliviado, seguro de que los llevaría a la enfermería o a la dirección; pero Potter no estaba de acuerdo y empezó a revolverse. Sus movimientos eran tan bruscos que empezó a dolerle a Draco donde golpeaba.
-Merlín, Potter. Duele, me lastimas.
Potter se detuvo, como lastimar a Draco no era algo que hubiera sido su atención.
-Algo debe estar mal contigo-exclamó el rubio.- Probablemente Blaise o alguien te hechizó y te puso en modo alfa, pero pronto la directora o la enfermera lo arreglarán. Ahora, por favor, si pudieras dejar de revolverte, como ganado que llevan al matadero, te lo agradecería mucho.
Suspirando, Draco cerró los ojos.
Porque era vergonzoso ya por sí mismo que lo hubieran arrinconado y casi desnudado frente toda la clase, pero lo era aún más estar flotando a la vista del resto de los compañeros escolares en los pasillos, quienes se enterarían de lo demás.
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¿Porqué su compañero no quiere ser suyo?
Ese fue el pensamiento de Harry a medida que los soltaban a ambos en la enfermería y al intentar acercarse a Draco, Draco saltó y se resguardó tras la enfermera. El alfa en él gruñó disconforme, pero al ser una beta, Harry no vio ningún peligro en su cercanía con Draco. El hombre pequeño por el contrario, pensó, él era un alfa. Harry podía sentirlo.
-Deje de gruñir, señor Potter-exclamó la enfermera con firmeza y Harry la miró de nuevo, con su compañero apenas asomando la cabeza. -Entonces, profesor Flitwick, ¿dice que ellos estuvieron a punto de aparearse frente a toda la clase?
-Yo diría que si. Si no fuera porque el único perdido en sus instintos era el señor Potter. Por otro lado el señor Malfoy, bueno, se veía como un adolescente normal.
El rubor bañando el rostro de su compañero, fue perfecto, pensó Harry. Parecía avergonzado y jugó con sus manos nerviosamente.
-Sin embargo, señor Malfoy. Tenía entendido que usted era un beta.
-Lo soy.
-¿Podría decirme como sucedió todo esto?
Su compañero habló. Harry quería decir que puso atención a lo que dijo, pero lo cierto es que estaba perdido observando al slytherin. Por sus manos cosquilleaba magia, queriendo alcanzarlo.
-Ya veo- terminó la enfermera, buscando algo entre sus cajones. Lo cual le extendió a Harry. Harry gruñó al ver el frasco. Sus instintos le dijeron que se alejara y golpeara el frasco, así que lo hizo. El frasco rodó lejos.
Pudo escuchar levemente susurros entre las otras personas en la enfermería. Finalmente su compañero fue quien extendió el frasco hacia él.
-¿Puedes tomar esto por mí, Potter? ¿Harry?
Harry gruñó, pero no hizo nada agresivo contra Draco.
-Ellos dicen que estás a punto de una rutina. Que tus instintos son un poco agresivos ahora, y el desafío de Zabini los puso de los nervios.
El ceño fruncido de Harry no disminuyó, ni tomó el frasco.
-Dijeron que tus instintos pensaron que estaba luchando por su pareja, y por eso-tosió incómodo, y sus mejillas y cuello enrojecieron nuevamente-por eso intentaste reclamar a tu pareja frente a él, frente a todos. Estoy seguro que este error...
El siguiente gruñido fue desafiante, como si la idea de las palabras de Draco, ofendieran al alfa. Draco se sobresaltó pero no retrocedió ni tomó eso como un desafío.
-Escucha, Potter. Podemos hablar de esto. Juro que no me reiré, o atacaré por lo que hiciste cuando no eras consciente pero necesito que tomes la poción de este frasco.
Como respuesta, Harry miró fijamente a Draco y luego volteó al lado. Molesto por su comportamiento, Draco se acercó a él.
-Toma este frasco, por favor.
Harto del frasco, Harry lo envió a volar con magia no verbal, lejos de ellos. El frasco por supuesto se rompió por la fuerza y triunfante, Harry sonrió hacia su compañero. Lleno de enojo, el rubio se marchó, y eso alegró al alfa. Porque él no permitiría que su compañero le diera algo que no quería tomar.
No obstante el slytherin regresó, lo que le valió un gruñido de enojo del alfa.
A estas alturas, un omega ya hubiera retrocedido, pero lo único que hizo Draco fue sujetar la botella con fuerza cuando Harry intentó mandarla a volar de nuevo. Al ver que podría herir a su compañero contra una pared, mueble o el piso, Harry se detuvo.
Eso es trampa, pensó.
Estás aprovechando de que no quiero herirte.
-Harry Potter, vas a tomar esta botella de una vez por todas, o voy a asegurarme que lo hagas, y no te gustará.
Harry, enojado por tal desafío, se puso de pie y miró a Draco con desaprobación. Cuando el otro le devolvió la mirada, gruñó y expandió feromonas. No había manera que sus feromonas y su magia fueran vencidas, pensó. Era el maldito salvador del mundo mágico. Puso toda su energía y actitud en vencer a este oponente. Pero... había un problema, no afectó de ninguna manera a su compañero. Ligeramente perdido, Harry cayó en la cuenta que su compañero no reaccionaba a sus feromonas, ni emitía las suyas. No había sumisión. No había una pelea de dominio.
-Dije que te tomes esto, Harry Potter-avanzó Draco.-No me importan tus malditos gruñidos, ni lo que sea que estés haciendo para que el profesor esté apretando sus puños cerca de ti. Vas a tomártelo. ¡Y ya deja de soltar tu magia así! ¡Vas a destruir la maldita enfermería! Tu magia poderosa, escalofriante y sin control no me asusta. Solo me irrita. Así que detén esto antes que tome mi varita y hechice tu trasero, porque me estoy hartando de decir por favor, y la siguiente vez, así me lleve a Azkabán, voy a lanzarte un maldito imperius y ese líquido pasará por tu garganta. Sí o sí.
Ante la mención de ser llevado lejos de él. Harry de mala gana tomó el frasco extendido y lo tomó; lo que hizo sonreír esta vez a Draco con arrogancia. La magia que hacía temblar los objetos y muebles se detuvo, y Harry tragó lo que había en el maldito frasco.
-Es un inhibidor de rutina. No veneno, para aclarar.
Poco a poco los sentidos volvieron a Harry, y cuando lo hizo, enrojeció. La mirada del rubio fija en él, lo hizo aclarar su garganta incómodo.
-Bueno, eso fue... interesante-exclamó la enfermera.- Entonces, ¿por qué no los examino un poco?
