Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Bajo mi piel

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-Me parece que eso es todo.

Madam Pomfrey bajó la varita que apuntaba a Harry y tomó algunas notas. Con pesar, Harry alzó la mirada de sus rodillas, donde apretaba las manos con fuerza. El olor de Malfoy y el gusto de haber lamido al otro todavía estaban jugueteando en la lengua y nariz de Harry. No ayudaba para nada que el otro estuviera cerca. Harry quería caminar hacia él y tocarlo nuevamente. Se preguntaba si, de acercarse, Malfoy lo dejaría salirse con la suya de nuevo. Si lo dejaría tirarlo sobre una cama y posarse sobre él sin hechizarlo.

Es decir, lo había tomado por sorpresa, Malfoy incluso dijo que sus instintos estaban confundidos porque su rutina estaba cerca.

Quizá Harry podía usar esa excusa un poco más... solo para que el alfa se sienta un poco satisfecho.

Malfoy captó su mirada y levantó su propio rostro hacia él. Madam había dicho que quería revisarlo, para intentar averiguar si había ocurrido algún cambio en él que fuera parte de esa confusión.

-Sin embargo, él sigue siendo un beta.-Exclamó pensativa.-Puede retirarse, señor Malfoy.

Los instintos de Harry lo obligaron a ponerse de pie cuando el rubio lo hizo, haciendo que el otro se sobresaltara. Miró a la enfermera con duda, y ella pareció pensarlo un poco antes de responder.

-Continué, señor Malfoy. El señor Potter, tiene que quedarse un momento más. También puede irse, profesor. Me temo que no necesitaré más de su ayuda por aquí.

-De acuerdo, supongo que aún puedo recuperar parte de la clase. Venga conmigo, señor Malfoy.

Harry frunció el ceño y miró a la enfermera, antes de mirar al slytherin salir junto con el profesor.

-Relájate, Harry. Ahora, él se ha ido, y puede que no le guste mucho a tu parte alfa, pero me te aseguro que él estará bien. Por lo que dijo el profesor Flitwick el señor Malfoy está cubierto de tus feromonas. Ningún alfa se acercará a él. Menos un omega. Y por lo que tengo entendido el señor Malfoy ha estado siendo un chico solitario estos días. No creo que siquiera algún beta se acerque a él.

Algo en Harry dejó de se volvió más ligero.

-Me gustaría saber cómo ocurrió todo desde tu punto de vista, si no te molesta.

Harry suspiró, se sentía tan cansado.

-¿Alguna vez supo de un alfa que está convencido que un beta es su compañero?-le preguntó lastimosamente, y Madam parpadeó sorprendida.

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Harry Potter lo estaba evitando.

Draco suspiró, mirando la pizarra. Usualmente Potter lo seguiría por todos lados, se sentaría a su lado en clases, lo perseguiría por los pasillos. Y aunque fuera un alivio que ya no lo hiciera, Draco descubrió que se sentía un poco... solo.

Por supuesto, no lo estaba. Era obvio cuando las personas no dejaron de hablar a sus espaldas sobre cómo dejó que Harry Potter lo manoseara en clases y ahora era ignorado. Y aunque Draco sabía que una parte de ello era que se había congelado de terror, también era cierto que una parte de él lo disfrutó. Zabini, en particular, no dejaba de llamarlo la perra de Potter, recordándole la manera en que había gemido ante el otro.

Pero recuerda tu lugar, cariño, eres un beta, y él un alfa. No eres más que un pasatiempo. Como Granger.

Es porque no he tenido a nadie y soy un adolescente, pensó sonrojándose. Sé que él es un alfa. Eso fue un error. Madam Pomfrey dijo que fue un error por su próxima rutina.

Y hablando de su rutina, Potter había desaparecido una semana entera y desde entonces lo evitaba como la peste.

Draco suspiró.

Su mirada se enfocó en Granger, que estaba sentada a unas mesas, con Parvati, quien era la única chica libre de Gryffindor desde que Lavander se sentaba con la Comadreja y Potter se sentaba con Draco. Aunque hoy, Potter estaba sentado con Longbottom. Todos sabían cómo Lavander había tomado a la Comadreja para ella y como la habían engañado. Draco sintió un poco de lástima por ella, quien fue obvio había luchado mucho tiempo por su gusto por Weasley. Quien había sido tan tonto que no notó que le gustaba a su mejor amiga. Y luego lo hizo, y mantuvo su noviazgo a pesar de su diferencia de género, proclamando lo mucho que la amaba. Y luego le había sido infiel, la mantuvo en espera de decidirse, suplico ser perdonado, pero al final volvió a engañarla.

Miró a Weasley, quien sonreía junto a Lavander, contento, y cómo Granger se esforzaba por no mirar.

Y sintió tristeza por la castaña.

Draco, que estaba sentado completamente solo, se dijo que quizá, solo él era más lamentable que ella.

Odiaba sentirse ignorado, a menos que fuera para que lo molestaran. Odiaba sentirse poco importante.

Cuando la clase se terminó, caminó de regreso a las mazmorras en silencio, sus pasos fueron tan suaves que ni siquiera el mismo se escuchaba.

Pronto terminará el año, se dijo abrazando sus libros. Pronto me iré de aquí.

Un jadeo salió de él cuando fue empujado contra la pared con rudeza.

-¿Qué mierda?-preguntó e intentó voltear antes de ser abrazado por la espalda.

Su corazón latió fuertemente.

-¿Potter?-preguntó.

No hubo respuesta, pero Draco conocía el cuerpo de Potter, su piel, el cabello que podía ver de reojo. Incluso descubrió que podía recordar su aroma. Potter casi no usaba perfume, pero Draco sabía que era él. Habían pasado mucho tiempo jugando quidditch y peleando la snitch lado a lado.

-¿Por qué?-preguntó Potter y su voz sonaba entre asustada y confundida.

-¿Por qué, qué?-preguntó Draco.

-¿Cómo puedes oler así?

¿Oler?

-¿Oler a qué?-preguntó. ¿Lo habían hechizado de manera que Potter no pudiera dejar de golpearlo? ¿Era por eso que molestaba tanto? Draco no quería hacerlo frente a Potter, pero se olfateó levemente. No podía oler nada.

Potter, sin embargo, ocultó su nariz en el cuello de Draco y olfateó profundamente, haciendo un sonido de satisfacción y respirando profundo. Es cierto que el golpe contra la pared había sido fuerte, pero por lo demás Potter no lo estaba golpeando. Draco recordó que Potter había hecho esto la última vez que estuvieron cerca, pegarlo contra una pared. Sus mejillas se sonrojaron con fuerza, e intentó empujarlo.

Que tal si no era para ser golpeado, que tal si era una poción de lujuria o algo así.

-Hueles, hueles muy bien. No estoy seguro de cómo describirlo.

Draco realmente estaba confundido.

-Es mi perfume, creo. Viene de Francia, aún tenía algunas botellas. ¿Puedo, quieres que te regale una?-tentó a Potter, como convenciéndolo de alejarse, pero Potter dejó salir una risita.

-No, no creo que quiera tu perfume.

Draco no pudo evitar sentirse ofendido.

-En todo caso creo que es mejor respirarlo desde aquí.

Un cosquilleo recorrió el cuello de Draco.

-¿Estás cerca de tu rutina, otra vez?

-Solo hay una rutina cada tres meses-respondió tranquilamente Potter. Draco incluso podría decir que feliz. Parecía drogado.

Definitivamente Draco tenía que descubrir que habían hecho con ellos dos. Intentó mirar a los alrededores. Si alguien los había hechizado tenían que estar cerca para jactarse de ello.

Y si estaban a la vista de alguien, quizá esto sería como la escena de la clase y Draco se volvería una burla.

-Potter, retrocede. Vamos a la enfermería. Hay algo mal.

-Sé que algo está mal. No debería actuar así. Sé que no es caballeroso.

¿Caballerosidad? Los gryffindors tenían que ordenar sus prioridades si la caballerosidad iba antes que la salud.

-Esto es tan raro...

Draco tenía que admitir que era extraño estar en una pose así, y estar platicando de lo más normal. Especialmente porque ellos no eran amigos. Sin embargo, la plática terminó, o al menos pensó Draco, después de minutos solo oyendo la respiración de ambos.

-Potter, me lastimas la mano. Otra vez.-Exclamó cuando sintió su muñeca punzar en el agarre.

-Lo siento.

-Está bien, solo tienes que soltarme.

Potter soltó un poco su agarre pero no se separó. En cambio , pareció posicionar a Draco para que esté más cómodo y se pegó más a él.

-En nombre de Salazar, ¿qué haces, Potter?

-Merlín, de verdad hueles tan bien-susurró el otro, empezando a lamer su cuello.

-¡Potter, detente! Estamos en un pasillo.

-Quiero hacerlo, por Merlín, de verdad quiero. Pero también quiero tanto esto. Y luego estás cerca y no puedo pensar en nada.

-¿Esto? ¿Qué es esto? ¿Acosarme sexualmente por los pasillos? ¿Es una broma con Weasley? ¿Hay alguien alrededor?

-¿Ron, qué tiene que ver esto con Ron?-su voz sonaba hueca, pesada. Como si solo respondiera por responder. Sus manos soltaron las muñecas del otro, pero se posicionaron en su cadera. Draco se sobresaltó, especialmente cuando el otro empezó a empujarse lentamente, como un suave vaivén.

Enrojeció. Mucho.

-¡Potter!

-Te he extrañado tanto, Draco. Necesito marcarte, necesito sentirte-exclamó con voz entrecortada.- Necesito cubrirte con mi olor. Está desapareciendo. Si supieras lo mucho que quería tomarte en el escritorio de Pociones hace unos segundos. Parecías tan preocupado por algo, quería preguntarte qué pero no puedo acercarme sin querer saltar sobre ti. Por eso me he estado alejando, pero es una tortura. Te necesito cerca, necesito tocarte.

El cuerpo de Draco empezó a reaccionar, así que intentó huir. Se removió, pero Potter lo mantuvo en su lugar. Así que Draco escondió su rostro entre sus dos brazos. Harry aprovechó para pegarse todavía más, y también besar el cuello del otro.

-Alguien puede vernos, Potter. Por favor-suplicó y sintió a Potter soltarlo, antes de lanzar hechizos sin varita. Draco tenía que admitir que cuando dijo que no le temía a la gran magia de Potter era cierto, no le temía. La admiraba.

-¿También lo disfrutas, cierto? ¿Sientes lo que hay entre los dos?-preguntó Harry.

Draco no podía ni responder de lo avergonzado que estaba. Y no quería escuchar que era lo que estaba entre los dos. No cuando básicamente su trasero estaba inclinado hacia Potter.

-Tu cuerpo desea también esto-exclamó roncamente el gryffindor.

Draco se sobresaltó.

-¡No! -exclamó, -Yo no...-su salto, y la manera en que volteó la cara para intentar ver a Harry y negarse fueron aprovechados por el otro, quien lo besó.

Y Merlín, él era tan bueno... Adrián había dicho una vez que los Gryffindors eran como los leones cuando lo hacían, gruñones y mordaces en la cama. Posesivos. Nada les importaba más que hacerlo, mientras estaban en ello. Que eran apasionados a más no poder y no les importaba ni el lugar ni el público.

Debe ser por eso que la comadrejilla salta de novio en novio, se burló Blaise.

No, había corregido Adrián, seguro por eso persiguió a Potter, el prototipo de Gryffindor. ¿Te imaginas cómo sería si él me...?

No seas zorra, lo había callado Pansy. Sueñas si crees que te dejará estar en su cama.

Draco había rodado los ojos, pensando en lo muy poco que le importaban las aventuras de sus compañeros, menos de Potter. En ese entonces ni siquiera existían los alfas. Cuando se descubrió que Potter era uno se volvió el mayor premio. Pero él parecía tan indiferente a todos, incluso terminó con la comadreja.

Pero ahora, Draco cerró los ojos y se permitió sentir. Potter seguía moviéndose, usando a Draco para aliviarse. Pero también estaba besando a Draco rudamente. Como amantes apasionados. Como si no pudiera obtener lo suficiente de Draco. Como si quisiera devorarlo... El corazón del rubio latía con rapidez, su respiración era superficial. Sentía que su cuerpo ardía.

¿La vez pasada esto era lo que quiso hacer Potter?

Cuando sus bocas se separaron, Draco aprovechó para respirar, pero Potter no lo dejó descansar. Metió una mano en sus pantalones y empezó a moverla. Draco no pudo mantener el equilibrio. Sus rodillas flaquearon y gimió profundamente. Su gemido despertó un gruñido posesivo en Potter, quien no tardó en terminar. Eso no impidió que siguiera haciendo gemir a Draco de placer.

-Eso es, Draco. Hueles incluso mejor ahora-escuchó.-Hueles a que eres mío. Hueles a mi esencia.

Draco se pegó a Potter, semi girándose hacia él. Intentando sostenerse de él. No podía respirar nuevamente con normalidad. Potter aprovechó el cambio para voltear a Draco y frotarse contra él, esta vez de frente hasta que Draco también terminó.

Ninguno dijo nada, intentando volver a respirar. Potter le acomodó la ropa, y se acomodó la suya. Lanzó un hechizo de limpieza y posicionó a Draco para que descansara sobre la pared.

Draco lo miró, perdido, cansado.

-Lo siento, Malfoy. No puedo dejarte ir-escuchó mientras cerraba los ojos; y sintió a Potter sentarse a su lado, apoyando su cabeza en su hombro. Draco tenía muchas dudas, pero se dijo que necesitaba unos segundos de descanso.

En realidad, se durmió.