Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling


Bajo mi piel

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Cuando Draco abrió los ojos estaba acostado en una cama, en la Sala de los Menesteres. Sobresaltado, se sentó en la cama y miró a los alrededores. Potter estaba ahí, sentado, mirando a la nada, en la esquina de la cama. Parecía pensativo. Draco notó, no sin interés que el otro, a diferencia de la última vez, no estaba ignorándolo a propósito. De hecho parecía haberlo estado cuidando.

-¿Potter?-preguntó y Harry lo miró sorprendido, como si apenas hubiera captado el movimiento.

-Malfoy. Yo no creí... no podía dejarte solo luego de lo que hicimos...

Lo que hicimos.

Draco se sonrojó y miró su ropa pero todo estaba en orden. Enderezándose se posicionó más cerca de Potter, no por gusto, sino porque la cama no era tan grande. Como si solo hubiera sido pensada para él. Como si Potter no hubiera descansado a su lado. Probablemente no lo hizo.

-Lamento haberte lastimado-exclamó Harry y cuando Draco no pareció comprender, alzó las muñecas.-Las manos. Los empujones en general. Intento controlar a mi alfa, pero es difícil. Solo quiero tocarte, y estoy tan cansado de negarlo. Cuando te toco no puedo evitar usar más fuerza de la usual. Reprimo tanto a mi alfa que cuando estás a mi alcance solo piensa en tocarte y lo hace más fuerte de lo necesario. Como si necesitara llenarse de ese toque, hasta que le permita volver a tener contacto contigo.

Draco parpadeó sorprendido.

-¿Tocarme? ¿Es algo territorial? Creí que tu rutina ya había pasado. Que yo no era una amenaza.

Harry rió con amargura.

-Esto no termina con mi rutina, Malfoy-exclamó con un suspiro y luego cerró los ojos y se tiró sobre la cama, ahora que había más espacio.-Ojala lo hiciera, Merlín sabe que ojalá lo hiciera, pero no es así.

-No entiendo que es lo que pasa.

-Por supuesto que no lo haces, eres un beta. Pude ver cuan perdido estabas mientras discutía con Zabini. Ese hijo de perra-gruñó.-Realmente jugó conmigo, pero le di su merecido.

Draco frunció el ceño.

-No te enojes, no es malo. Godric-rió sin diversión-esto está jodido.

-¿Qué está jodido?

-La manera en que te deseo, pero tu no a mí. No del mismo modo-exclamó sentándose y acercando su mano al rostro de Draco, y tocándolo con suavidad. -Ojalá pudieras ser un alfa, o un omega. Entonces entenderías de lo que hablo.

Draco parpadeó confundido ante la palabra deseo, pero no interrumpió el tiempo de reflexión del otro. Potter pareció sentir que no era rechazado, así que se acercó a él y acercó su rostro a su cuello, olfateando.

-Hueles tan bien... Neville dice que no hueles a nada. Ron dice que no hueles a nada. Pero para mí hueles tan delicioso... Como un exquisito manjar hecho a mi gusto. No es un aroma como el de los demás. No hueles a especias, flores, o algo así. Pero está ahí, es algo en ti que está ahí, que me dice que estar contigo es bueno, y yo solo puedo cerrar los ojos y llenarme de ese aroma y aún así no saciarme. Los demás no lo huelen o no podrías ni siquiera caminar fuera de tus habitaciones. Si lo olieran, tampoco podrías, porque no te dejaría salir. Quiero marcarte con mi aroma, solo quiero entrar en ti y dejarte mi marca para que todos la vean. Quiero que mi esencia esté dentro de ti todo el tiempo.

Las palabras de Harry, pronunciadas con voz pesada y ronca, distrajeron a Draco de tal modo que no estuvo preparado para ser empujado nuevamente hacia el colchón de la cama. Se miraron a los ojos por varios minutos. Y entonces Potter se inclinó y empezó a acariciar el cuello de Draco con la nariz, y luego levemente con los dientes. Draco tembló con anticipación, recordando la manera en que Potter lo había complacido el mismo día.

Fue cuando Harry posicionó su boca, que, saltando ante la idea de ser mordido, miró a Potter a los ojos completamente asustado.

-Espera, espera. ¿Quieres morderme? Entonces, cuando en el salón de clases tú ¿no estabas confundido? ¿No fue Blaise el que desencadenó esa pelea?

-¿Zabini? Él no me interesa ni un poco.

-No, no románticamente. ¿Creí que peleaban por el derecho de molestarme?

Potter rió divertido.

-Él no era el punto, eres tú. Le gustas. Puedo olerlo.

-Él me odia.

-Irrelevante. O no estaría en la misma situación-susurró. - Fue una pelea de dominio, te llenó con ese asqueroso aroma. ¿Sabes que pasa cuando los alfas liberan sus feromonas en alguien, Malfoy? Lo marcan como suyo. Él te intentó marcar, a pesar de que estabas lleno de mi aroma.-Un brillo peligroso atravesó los ojos verdes y Draco sintió escalofríos. La comprensión lo invadió acerca del día en que Blaise le dijo que apestaba a Potter, por primera vez.- Entonces liberé mis propias feromonas. A menos que haya compatibilidad de pareja, las feromonas de un alfa más fuerte solo provoca desagrado y ganas de vomitar. O eso es lo que dicen, jamás me ha pasado.

Draco alzó la ceja.

¿Acaso el gryffindor estaba presumiendo?

-En fin. No te diste cuenta, no podías hacerlo. No puedes olernos. De lo contrario habrías notado que cada vez que te molestaba, empujaba, o seguía a clases te estaba llenando con mi aroma. ¿No notaste que dejaron de molestarte? Nunca debes tocar algo que un alfa más fuerte ha marcado como suyo. Tal vez no entendían del todo porque lo hacía, pero entendían la idea detrás de ello.

-¿Así que tú, me maltrataste para que ellos no lo hicieran?

-No era la idea, pero así resultó-exclamó con cansancio.- Como dije, no podía controlar la voluntad del alfa, simplemente no encontré otra manera de tocarte.

-Pudiste decirlo.

Harry lo miró con incredulidad.

-¿De verdad?

Draco se sonrojó.

-Bueno, tal vez no hubiera reaccionado muy bien al principio, y realmente creo que deberías ir a la enfermería, pero eres Potter y me salvaste la vida, creo que puedo, al menos escuchar. E intentar resolverlo, ya que también me involucra.

-La enfermera dijo el otro día que quizá es compatibilidad mágica. Fuera del asunto de alfas y omegas.

-Y betas-añadió Draco.

-Y betas-agregó Harry. -Antes de ser géneros somos seres mágicos. Entonces, a menos que alguien sea más compatible conmigo por su aroma que tu y yo por nuestra magia, no hay mucho caso en negar mi atracción hacia ti. Eso tiene sentido, después de todo tengo tu varita y me funciona muy bien.

-A mi no me funciona bien la varita de mi madre, y somos familia. Tenemos la misma magia.

-No tengo idea de una explicación extensa. No pedí muchos detalles. Solo quería irme de la enfermería.

-No obstante eres un alfa, y los alfas tienen la necesidad de morder. Pero los alfas no muerden betas. Es completamente inútil, no sacia sus instintos y la marca simplemente no se quedará.-Añadió aún más confundido.

-Es correcto. Y frustrante a la vez.

-No puedo creer que lo que me dices es verdad. Jamás escuché de nada así. Sí de alfas y omegas saliendo con betas, pero no de alfas queriendo marcar betas.

-Creo que la compatibilidad es alta y por eso el alfa no comprende otra idea más que el de la pareja. Aún no puedo creer que solo tendría que hablar.

-Bueno, hubiera sido bueno saber que ibas a intentar asaltarme en los pasillos.

-¿Si?-rió Harry de lado- ¿Me hubieras dejado salirme con la mía antes?

Draco enrojeció.

-No seas descarado.

Harry rió.

-Lo siento.

-¿Quién más lo sabe?

-La directora y la enfermera.

-¿Y tus amigos?

-¿Won won que no se separa ni un segundo de Lavander? ¿O Hermione, que no quiere saber nada de los géneros por ahora? Realmente agradezco que no creas que esto es una broma. No estoy de humor para eso.

Draco rodó los ojos.

-Si esto fuera para demostrar tu antipatía hacía mi no me estarías...

Harry sonrió cuando lo vio guardar silencio.

-¿No te estaría qué?-preguntó y las orejas de Draco enrojecieron recordando la manera en que Potter se había frotado contra él. Ahora que Potter parecía más racional, no debería estar haciendo esto, pero lo hacía, y el corazón de Draco latía tan fuerte que no podía ni pensar.

-Sé que no es racional. Sé que no tiene sentido-exclamó Harry. Sus manos aún estaba a los lados de la cara de Draco, su cuerpo se posicionó para estar sobre él. Draco tragó saliva y ese movimiento atrajo la atención de Harry, por lo cual empezó a besar ese área.-Eso no evita que mi alfa piense en ti como la pareja con la que tendrá cachorros.

Los ojos de Draco se abrieron esta vez completamente sorprendidos y empujó a Harry.

-¿Cachorros? ¿Tú, el alfa más poderoso de la escuela cree que un beta como yo le dará cachorros?

-¿Es tan sorprendente?

-Por supuesto que lo es. ¿Acaso no viste de cerca el drama Granger-Weasley? Los alfas no son las parejas de betas. Pueden salir con ellos pero al final no somos más que un peldaño a su verdadera felicidad.

La cara de Harry se endureció.

-Por supuesto que vi lo que pasó con Ron y Hermione. Eso no tiene nada que ver.

-Tiene mucho que ver-respondió Draco quitándose a Harry de encima. - Cuando dije que podía ayudar no era que me quedaría a tu lado hasta que te vuelvas el Won Won de alguien. ¿Has visto a Granger? Está destrozada.

-Lo sé. Y no seré el Won Won de nadie más-gruñó.

-Apuesto que Weasley le dijo eso a Granger. Miles de promesas sin cumplir. Él también la marcaba con su olor, ¿no es cierto? ¿Cuál es la diferencia?

-Él nunca quiso morderla-respondió Harry parándose también y enfrentándolo. - Esa es la diferencia. Ron, en el fondo, sabía que no era su pareja. ¿Y si no creías que ibamos a ser pareja, cómo planeabas ayudarme?

-Tomando tu mano, dejando que me abraces, no sé.

-¿Dejando que te azote diariamente, sin ningún compromiso, contra una pared y me frote contra ti hasta terminar?¿Dejando que me frote contra ti en escritorios de salones vacíos?

Draco enrojeció.

-¡No!

-¿Entonces, cuales eran los límites, Malfoy?

-Yo...

-Agradece que no puedes oler mis feromonas, o verías cuan cabreado estoy.

-Tus feromonas no me importan.

-¿Entonces, ahora que lo sabes, qué haras Malfoy? ¿Dejarás que sacie mis instintos más primitivos en ti?

Draco retrocedió.

-Puedo oler cuanto te gusta la idea ¿sabes? Sé que disfrutaste lo de antes.

-Yo... -su cara estaba tan roja y se sentía tan avergonzado que no podía respirar-yo no...

Harry se acercó con pasos seguros.

- ¿Hasta donde me dejarías llegar?-susurró en su oído. La respiración de Draco, acelerada, y los latidos de su corazón era música para el oído de Harry.-¿Hasta el final? Dijiste que me ayudarías porque salvé tu vida, ¿acaso tu vida no equivale pasar tu vida conmigo?

-¿Estás cobrando la deuda de vida?

-No. Solo estoy curioso.

-Dime Draco, si fuera alguien más en esta situación. ¿Qué harías?

Tomó su mano y lo empujó a la cama con más suavidad que la que Draco esperaba.

-¿Los dejarías tenerte?

-¡Por supuesto que no! ¡Esto es... es porque tu...

Harry sonrió.

-¿Así que, es solo porque soy yo?

Draco no necesitaba un género para saber que ese ronrroneo satisfecho era una demostración de lo complacido que estaba de su respuesta el alfa.

-A ti siempre te ha gustado el poder ¿cierto Malfoy? Yo soy poderoso. ¿No quieres tenerme bajo tus órdenes? Puedes tenerme. Solo tienes que decir que serás mi pareja.

-¿Por qué no escuchas lo que digo? Algún día...

-No necesitas preocuparte por eso. Resisto los imperius. Creo que puedo ganarle a un aroma si llegara a haber un aroma mejor por ahí.

-¿Cómo ahora te estás resistiendo al mío?

-Mmm... No es solo tu aroma, Malfoy. Me encantan tus expresiones. Pero si estás tan inseguro, porque no hacemos un juramente inquebrantable.

-¿Estás loco? Esas cosas matan si las incumples. Pedirle a un alfa tal cosa sería matarlo. Alfas ya acoplados incluso pueden traicionar a su pareja por instintos.

-Un poco loco, si. Últimamente no puedo pensar muy bien. Excepto cuando te tengo después de tocarte, como recientemente he notado. Porque cuando no te toco quiero tocarte, y cuando te toco solo quiero más.-Como para enfatizar su punto, se agachó entre las piernas de Malfoy y abrió sus pantalones.

-Espera, Potter, no, ¿qué haces?

Harry rió de lado y miró a Draco a los ojos. Parecía un alfa obteniendo lo que quería.

-¿Sabes que Ron amaba a Hermione? Él si la quería, pero no pudo resistirse al aroma de Lavander en celo. Dijo que era un olor magnífico. Tu eres ese olor para mí, Malfoy. Mejor que todos esos alfas y omegas en celo. Ellos no me hierven la sangre ni un poco. Son como un maldito imperius molesto, zumbando por mi cabeza. Y entonces estás tú, cruzas cerca y yo te sigo como una abeja a la miel. Ni siquiera tienes que estar excitado, solo estar.

Bajó su cabeza y empezó a lamer.

Draco jadeó. Cerró los ojos. No podía oler las feromonas de Potter pero sabía que estaban ahí y ese hecho emocionaba tanto al rubio. Colocó sus manos en la cabeza del moreno y empezó a empujar contra ella. No duró mucho, pero mientras lo hacía solo pensaba en la pregunta de Potter.

-Puedes llegar al final-murmuró, y Harry alzó la mirada, sorprendido. Interrumpiendo lo que hacía.

-Puedo...

-Puedes morderme también-exclamó avergonzado Draco, sin mirarlo,-¡pero si tú me haces lo que Weasley le hizo a Granger yo no me quedaré mirando de lejos!¡Voy a asesinarte y asesinaré a tu concubina contigo!

-¿Por qué?

-¿No quieres?

-¡Quiero! Es solo... no creí que tu quisieras.

-Es... es solo que tu me necesitas y no eres feo.

Harry rió.

-¿No soy feo? ¿Esa es la razón por la que vas a dejar que yo te moleste y este sobre ti todo el tiempo? ¿Sabes que los alfas son celosos y posesivos, verdad? Pueden ser escalofriantes.

-Tu ya eras un acosador, y maltratador.

-Si no estás seguro o haces esto en contra de tu voluntad-empezó Harry preocupado.

-Bueno, ¡¿quieres o no?!

-Si-respondió Harry en un susurro y luego sonrió.-¡Si! ¡Joder, te recompensaré esto justo ahora!

Draco casi había olvidado que lo Harry hacía antes de que él hablara. Por supuesto, Harry no lo dejó olvidarlo.

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Más tarde, acostados uno junto al otro, solo tapados por las sábanas, Harry miró al lado y le sonrió a Draco.

-¿Lo cierto es que también te gusto, no?

Draco se sonrojó. Harry nunca se cansaría de ello.

-Cierra la boca.

-Puedo cerrarla alrededor de tu cuello.

-¿Realmente quieres morderme, no?

-Me muero por hacerlo.

Suspirando, Draco se sentó e inclinó la cabeza.

-Me voy a arrepentir. Sé que lo haré.

Harry no perdió tiempo, se sentó y mordió entre su cuello y su hombro. Fuerte.

Draco siseó.

-Eso, duele mucho-exclamó clavando sus uñas en los hombros del moreno.

Cuando Harry se separó, la piel estaba roja y tenía incluso sangre.

-Es una lástima que se vaya a borrar. Tendré que volver a morder en unos días.

El solo pensamiento mandó escalofríos en Draco.

-¿Qué tal si me tatúo tu mordida?

Harry pareció pensarlo.

-No dejaré de morder-exclamó de mala gana.-Pero supongo que eso evitaría algunas mordidas.

Draco suspiró.

-Realmente odio las agujas. Y las marcas. Sin embargo, haré una cita. Cuando no duela tanto.

Harry sonrió y lo besó.

-Puedo hacer ese juramento-repitió.-Si puedes aguantar las mordidas.

-Tal vez más adelante-respondió Draco cerrando los ojos. Esta vez, Harry también lo hizo.