Disclaimer: H.P. no me pertenece. Le pertenece a J.K Rowling
Bajo mi piel
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Cuando Harry abrió los ojos, luego de un buen merecido sueño, notó que estaba desnudo y junto a otra persona. Al principio dudó de dónde estaba y con quien, pero luego su nariz detectó un agradable aroma, y el alfa en él ronroneó satisfecho antes de volver a cerrar sus ojos y voltear hacia el slytherin. No importaba dónde estaba, lo importante es que estaba con Draco, y él olía a sudor, a sexo, y a feromonas alfa.
Sus feromonas alfa.
Estaban por todo alrededor de Draco, como un aura mágica rodeándolo. Era completamente diferente a cuando impulsaba sus feromonas a la fuerza en el rubio, esta vez estaban en cada centímetro de Draco, y se metían no solo superficialmente sobre su piel, sino que parecían invadir profundamente cada célula de esta.
Quizá, aún si tomaba una ducha, oliera todavía a él.
La habitación estaba completamente igual, llena de sus feromonas. Harry las podía detectar, pesadas, fuertes, si un alfa pasara por aquí probablemente tendría que vomitar.
Esa era la marca del territorio de Harry.
Si esta fuera la habitación de Draco, esa sería la señal de que este era su territorio. Ningún alfa entraría allí si no quería desafiar a Harry y morir. Orgulloso de sí mismo, sonrió.
Me pregunto si es así como todos los alfas se sienten cuando marcan a sus parejas.
Él era un alfa, por supuesto, pero como era normal en su vida para nada normal, al parecer sería diferente de los demás alfas.
Aún así, le encantaba.
Acercando a Draco, colocó la cabeza rubia sobre su brazo y lo abrazó parcialmente. Felizmente respiró profundo, llenando su nariz con el aroma de su cabello. Draco, por supuesto, estaba profundamente dormido. Hizo un pequeño sonido ante el movimiento, pero ni siquiera se permitió abrir los ojos. Simplemente se acurrucó contra Harry y siguió durmiendo. No se veía demacrado, pero en definitiva estaba cansado.
Eso es lo que pasa cuando un alfa pasa la noche con un beta, había dicho Ron una vez cuando Harry manifestara preocupación ante el cansancio de Hermione, tal vez es demasiado para ellos. Los omegas están preparados biológicamente para seguirle el ritmo a los alfas, pero los betas son más complicados.
¿Cómo podían ser más complicados?
Los betas no tenían instintos que los dominaran, sabían querer a una persona y por qué lo hacían. Porqué las elegían. No tenían rutinas, ni celos, y no tenían ganas de vomitar o golpear, o montar a nadie repentinamente.
Los betas no eran eran complicados
Eran personas simples y comunes que vivían su vida sin interferir en la de nadie.
Los alfas eran los que estaban continuamente pensando en ser lo mejor de lo mejor, en poseer, en reclamar.
Harry había estado ahí cuando el género de Ron hizo su aparición. Había visto lo mucho que Hermione luchó contra sus pensamientos y decidió confiar en el pelirrojo cuando le dijo que la amaba. En como aguantó la posesividad y superioridad que su amigo le impuso. Hermione había sido lo más complaciente y comprensiva que alguien con su inteligencia y su fortaleza podía ser.
Ella incluso dejó que Ron pasara con ella sus rutinas, cuando, en realidad, no tenía que hacerlo. Hermione estaba perfectamente bien. Era Ron a quien las rutinas ponían ansioso, malhumorado y caliente. Preparaba pociones de energía para ella en esos días y jamás se quejó con Ron por una de sus necesidades biológicas.
Y cuando había visto a Ron con Lavander, por Merlín, él había roto su corazón.
La hizo sentir insuficiente a pesar de todo lo que se había esforzado, de lo inteligente que era.
Son instintos, está bien, le había dicho a Harry, pero Harry sabía que los instintos no habían salvado a Hermione de ser engañada. De que le fueran infiel, de las burlas y los comentarios hirientes, de la mirada triunfante y presumida de Lavander. Y aunque Harry quiso consolarla, ¿qué podía hacer por ella que realmente aliviara su dolor?
Lo único que hizo fue golpear a Ron repetidamente.
Pensar en Ron y Hermione llenaba a Harry de nostalgia y a la vez entristecía su corazón.
Ellos jamás volverían a ser amigos, a reír juntos.
Los días en que los tres paseaban por los pasillos, iban a Hogsmeade o tenían paseos y vuelos juntos se habían acabado.
Mirando a su pareja, Harry pensó, rogó, que eso no les pasara a ellos. No podía permitir que Draco cargara con un dolor similar, o siquiera imaginar el día en que Draco lo mirara con esa mirada destrozada que tuvo Hermione. Harry no podía permitir que Draco pasara por esas burlas. Así que, aunque Harry confiaba en sí mismo, y se decía que eso no pasaría, ¿que pasaría si se equivocaba?
¿Y si lograba que Draco lo amara y luego le rompía el corazón?
Por eso quería el voto irrompible, porque prefería ser miserable, y hacer miserable a alguien que aún no conocía, que a Draco.
No seas tonto, él es tu compañero. Y los compañeros son para siempre.
El alfa alzó la voz ante los tristes pensamientos, y Harry se permitió confiar en él. Besando el cabello rubio, se acomodó de manera que ambos estuvieran pegados y dejó salir más y más feromonas.
No eran consuelo para Draco, si no para sí mismo.
Si Draco hubiera sido un omega o un alfa, podría oler lo angustiado que estaba Harry y consolarlo con sus feromonas, en cambio, siguió durmiendo tranquilamente.
Está bien, pensó, no es que no le importe, es que no lo sabe.
No es su culpa, ni la mía, que él no tenga un género secundario.
Y de cierta manera, eso era bueno. Draco no tenía que lidiar con los pensamientos pesimistas de Harry, no tenía que saberlo. Estaba a su lado, por decisión propia. No por un aroma que ni siquiera había escogido.
Había permitido acostarse con él a pesar de su historia pasada, había confiado su cuerpo a Harry...
Con una pequeña sonrisa, Harry admiró el cuerpo del otro, al menos lo que podía ver.
Hermione usualmente tenía marcas en las muñecas, donde Ron la había sujetado fuerte, y solía dormir más tiempo de lo usual cuando pasaba la noche con Ron. Draco no solo tenía las muñecas con marcas de dedos, estaba cubierto de marcas de dientes y manchas púrpuras, donde Harry lo había tomado con fuerza al hacerlo más de una vez.
Probablemente estaría realmente adolorido.
Una parte de él quería sanar las heridas, pero otra parte quería que permanecieran. Quería que Draco las mostrara con orgullo.
Y hablando de mostrar, con la nueva posición Harry podía ver claramente la marca de dientes en el cuello del otro.
Debió ser difícil para él. Sin la glándula de olor activándose para someter parcialmente el dolor.
Los omegas se excitaban cuando la glándula de olor era mordida. Draco era un beta así que esa excitación no disminuyó el dolor para nada.
Y aún así dejó que lo mordieras, y dijo que dejaría que lo mordieras en el futuro.
Va a tatuarse la mordida.
Incluso si tu no confías en esta relación, él está apostando por ello. Una vez que marque en su piel la mordida no podrá borrarla.
Sintiendo el cansancio invadirlo, Harry cerró los ojos y se permitió dormir. Tendría que ser más considerado en el futuro, y comprar pociones de energía y de sanación. Las marcas lo enorgullecían, pero ante todo estaba su pareja.
Draco y él no eran Ron y Hermione.
Ellos eran mejores.
Se encargaría de que lo fueran.
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Cuando Draco abrió los ojos, Potter aún dormía. Se estiró sintiendo cada músculo de su cuerpo adolorido, con la intención de ir al baño. Fue cuando recordó que estaba en la sala de Menesteres. Gracias a Merlín, se creó un baño. Dudando por un momento, finalmente tomó la sábana que los cubría a ambos y se dispuso a ir hacia él. No tapó a Potter. Los alfas usualmente mantenían por si mismos una temperatura alta en su cuerpo. Apenas bajó un pie de la cama, sus piernas perdieron fuerzas y se fue hacia abajo.
Maldita sea, ¿cómo iba a volver a su dormitorio?, fue su primer pensamiento. ¿Cómo siquiera iría al baño?
Avergonzado, miró hacia Potter, pero Potter seguía descansando, indiferente al hecho que Draco le había robado la tela que cubría su desnudez. Consideró la opción de levantarlo y exigirle su ayuda, pero con todo el orgullo en su cuerpo, caminó hacia el baño. Estaba saliendo cuando se detuvo frente al espejo de cuerpo completo y notó con horror todas las marcas de dientes y dedos en su piel.
-¿Qué diablos?-siseó y apartó la sábana blanca de su cuerpo para mirarse por completo.-Soy una maldita jirafa.
Su piel estaba llena de marcas de dedos o de dientes por todas partes. Draco estaba completamente seguro que incluso su trasero estaba lleno de ellas. Con una mezcla de curiosidad e indignación giró continuamente para observar todas y cada una de ellas.
Lo que vio, lo enrojeció.
Tenía los restos del placer de Potter bañando sus muslos, y su piel estaba roja por todas partes y sus uñas tenían marcas rojas dondd probablemente le clavó las uñas a Potter. Tocando su cuello, y sintiendo el ardor en donde estaba la marca sangrienta de los dientes de Potter, Draco la cubrió ligeramente con la mano.
Dolía, dolía demasiado, pero nada como el dolor que la marca oscura puso en él. Tenía un significado completamente diferente.
La marca oscura significaba sometimiento. Lealtad bajo la promesa de muerte en caso de inclumplimiento.
La marca que Potter puso indicaba que Draco era lo más importante. Más importante que su propia vida.
Era protección, seguridad, amor...
Incrédulo, miró a su cuello.
Aún no podía creer que tenía una marca de mordida. Por supuesto, se quitaría en cuanto cicatrizara, pero tal vez quedaran marcas blancas como cualquier herida profunda. Y Draco planeaba tatuarla un poco para que sea un poco más visible e imitara a una verdadera marca.
No era una marca de acoplamiento, nunca lo sería, no tomaría ese aspecto especial que las caracterizaba, pero era una marca que le gritaba al mundo que Draco había permitido que un alfa lo tomara. Que había sido lo suficientemente tentador para ese alfa para que lo mordiera y le diera a Draco la marca que estaba destinada a su compañero.
Los alfas no mordían en ese lugar a nadie, excepto a su compañero.
Nunca a un alfa o a un omega con el que no estuvieran seguros pasarían su vida.
Mucho menos a un beta.
Pero ahí estaba Draco, beta, con esa mordida enrojeciendo e hinchando su piel.
La marca del alfa más poderoso que conocía, del niño que vivió, del hombre que mató a Lord Voldemort estaba en su cuello.
Dejaste que te mordiera.
Aceptaste ser su compañero a pesar de que quizá por ahí se encuentre a su verdadero compañero.
Te vas a encariñar con él, y él te dejará.
Joder, eso podía salir muy mal, pensó. Y decidiendo aplazar el momento de dolor, que podría o no llegar, miró su marca con atención.
Realmente estaba roja e hinchada.
¿Debería ponerle un glamour? ¿Curarla?, se preguntó acariciándola.
¿Potter se enojaría por ello?
Se quedó tanto tiempo dudando, que cuando escuchó el sonido de la puerta abriéndose, no pudo evitar saltar y mirar hacia la puerta. Parecía asustado.
-Ah, Potter-exclamó y Harry atravesó la puerta para abrazarlo con fuerza.-¿Qué, qué pasa?
-Creí que te fuiste.
-Oh, no, yo solo quería usar el baño.
Harry miró su expresión en silencio, su mirada se desvío a la sabana dejada de lado, luego al espejo. Pareció pensativo por minutos y luego sonrió.
-¿Estás mirando la marca?
-Si.
-Se ve doloroso, ¿lo es?-preguntó tocandola con suavidad y un escalofrío recorrió a Draco, especialmente cuando los ojos verdes de Potter lo miraron de esa manera que declaraba que Draco era suyo.
-Parece, ¿verdad?-exclamó- Pero es soportable. He tenido peores.
La expresión de Harry vaciló y miró las cicatrices en el pecho de Draco.
-¿Hablas de estas?
Draco parpadeó y miró el lugar que Harry señalaba.
-Para ser sincero, no había pensado en ellas.
Harry pareció dudar, pero asintió.
-Dolieron mucho esa vez. Pero cuando dejaron de doler, bueno, eso fue todo. Más bien pensaba en la marca oscura.
Harry asintió y tomó su mano. Antes de que Draco lo notara, Potter ya estaba inclinado, besando su brazo justo en la marca.
-Me molesta que tengas residuos de ella-gruñó.
-No me duele para nada desde que lo mataste.
-Bien. Es bueno que lo haya matado, o lo mataría por tener su marca en mi pareja.
La voz ronca del héroe hizo latir el corazón del rubio, y notar, por primera vez en un rato , que ya no estaba cubierto por la sábana blanca que le había robado. Cuando Potter se acercó a él y lo besó, Draco le dejó hacerlo a pesar de lo muy avergonzado que estaba del estado de desnudez de ambos.
-Cásate conmigo, Draco. Cuando salgamos de Hogwarts.
Sorprendido, Draco jadeó.
-¿Estás bromeando?
-No.
-Nosotros, apenas me dijiste que te gusto.
-Y ya tuvimos sexo, varias veces. Tomaré la responsabilidad
-No soy una maldita chica.
-No, por eso me gustas.
Sonrojado, Draco salió del baño. Harry lo siguió.
-Solo piensalo. Somos compañeros. Quiero estar junto a ti todo el tiempo. Por el resto de nuestras vidas.
-Yo... no lo pides en un maldito baño.
Harry sonrió.
-Bien, lo haré de nuevo. Otro día. En un mejor lugar.
Se acercó despacio al slytherin y besó su cuello.
-¿Puedo?-preguntó y Draco asintió. Sabía lo que Potter quería. Quería que lo hicieran de nuevo.
A medida que lo recostaban en la cama, Draco casi podía jurar que escuchó un mi amado, Draco.
Y no pudo evitar pensar que, quizá, ya estaba empezando a encariñarse.
