Capítulo 2: Un Partido Ardiente

El edificio secundario no se encontraba muy lejos de la entrada principal por lo que en unos 5 minutos estuvimos ya ahí. Así, tras entrar al edificio y seguir a un par de alumnos que iban por delante nuestro llegamos finalmente al gimnasio sin mucha complicación. En él ya se encontraban bastantes alumnos, aunque no todos, y no había rastro de ningún profesor.

Los alumnos faltantes fueron llegando poco a poco y en menos de cinco minutos ya había llegado el último de ellos. No pasó ni un minuto desde su llegada hasta que, de repente, las luces del gimnasio se apagaron de golpe. Unos pocos de los presentes entraron en pánico, pero poco después las luces se encendieron de nuevo y todo se calmó. Bueno, todo se calmó hasta que, repentinamente, una voz femenina habló desde el centro de la habitación.

-¡Muy buenas a todos y todas!-exclamó con fuerza, tras lo que todos la miramos-. En nombre de todo el equipo de dirección y profesorado de La Colmena os doy la bienvenida a la academia. Nos hubiese gustado estar aquí a todos, pero ha habido unos problemas con la documentación y me han pedido que sea yo la que os acompañe hoy. Como ya os habrán dicho, ahora vamos a hacer una pequeña actividad que os ayudará a conoceros entre vosotros. Pero antes debería empezar yo presentándome. Me llamo Michiko Hagane, aunque seguro que algunos de vosotros ya me conocéis por mi trabajo como heroína profesional.

-¿Michiko Hagane? No me suena la verdad.-me susurró Mizuko-.

-Espera, ¡¿no la conoces?!-le pregunté sorprendido-.

-¿Debería conocerla?

-¡Claro que sí! Ella es Valkylle, ha sido la heroína más joven en entrar al Top 100 nacional, ¡tardó menos de un año desde que salió de la U.A.!

-Pues sigue sin sonarme, pero bueno.

-Ahora voy a explicaros como será la actividad de presentación. Es bastante simple, ¿todos sabéis jugar a los partidos quemados?

-Sí.-respondimos desordenadamente varios de nosotros-.

-Perfecto entonces. Aun así, por los que puedan no conocer las reglas voy a hacer un pequeño resumen. Básicamente formaremos dos equipos y cada uno se quedará en una parte del campo. Soltaré varias pelotas y tendréis que lanzarlas intentando golpear a los del otro equipo. Si acertáis, esa persona estará eliminada. En cambio, si alguien atrapa la pelota antes de que toque el suelo, el lanzador será el eliminado. Falta decir que podéis usar los dones tanto como queráis, solo procurad no ir a hacer daño; es preferible acudir lo menos posible a la enfermería. ¿Entendido?

-Sí.-respondimos ahora más gente que antes-.

-Por último, decir que los partidos serán de tres contra tres y sin segundas oportunidades; si os dan estáis fuera. Ahora sí, con todo explicado, os iré llamando para formar los grupos, subid a la tarima cuando oigáis vuestro nombre.-dijo señalando al fondo del gimnasio, donde había una especie de escenario-.

Así, empezó a nombrarnos de tres en tres y pude poner nombre a las caras de mis compañeros, aunque a la gran mayoría solo por unos instantes, pues eran demasiados nombres como para acordarme. Al momento de que me tocase a mi subir me acompañaron dos chicos más. Uno de ellos, era bastante más alto que nosotros, probablemente nos sacase más de una cabeza, y tenía el pelo de un color castaño claro con una coleta larga pero no muy densa. En cambio, el otro chico era de una altura más parecida a la mía, aunque un poco menor. Su pelo era corto y rubio, y su piel bronceada.

Tras bajar del escenario Michiko nos mandó a un rincón del gimnasio donde esperamos más indicaciones y, después de un minuto de silencio en el que nadie dijo ni una palabra, el chico de la coleta habló.

-Bueno, ¿vamos a estar callados todo el rato o qué? Se supone que esto es para conocernos, así que voy a empezar yo presentándome. Yo soy Hiromi Ashi, 16 años, del barrio de Enoji. ¿Vosotros?

-Yo me llamo Hiroto Kato, también tengo 16 años y bueno, he vivido toda mi vida en el distrito de Kinao.

-¿De Kinao? Mi tía es de ahí también. Ya sabes, casualidades de la vida. ¿Tú qué rubito? ¿Cómo te llamas?-dijo mirando al otro chico-.

-Ah, pues yo soy Neron Miller.-respondió con un acento inusual-. Tengo 16 años también y soy de Estados Unidos.

-¿Eres de Estados Unidos? Ya decía yo que no parecías de por aquí.-dijo Hiromi-.

-Pues sí, me mudé aquí cuando recibí la invitación a la academia.

Tras esa corta presentación volvimos a centrarnos en Michiko, que estaba nombrando ya al último de los grupos. Tras mandarlos como a nosotros a otro rincón del gimnasio, volvió a dirigirse a toda la clase.

-Ahora toca decidir quienes jugarán el primer partido y para ello tenemos esto.-dijo señalando a una pantalla al fondo del escenario en donde se podían ver los 8 equipos y sus participantes-. Como veis, ahí se encuentran escritos vuestros nombres y el grupo al que pertenecéis. La pantalla elegirá aleatoriamente el orden de los partidos y los equipos que jugarán. ¡Veamos quiénes de vosotros estrenaréis el gimnasio!-exclamó apuntando a la pantalla con un mando y apretando un botón-. Vale, el primer partido lo jugarán el equipo 2, formado por Daiki, Narumi y Yuki; y el equipo 5, formado por Hiromi, Hiroto y Neron.

-Mierda, nos ha tocado a nosotros.-dijo Hiromi-.

-Que suerte que tenemos.-se quejó Neron-.

-Bueno, por lo menos nos lo quitamos de encima, supongo.

-Algo es algo, pero que pereza empezar.-me respondió Hiromi-.

-Empezaremos el primer partido en 5 minutos, así que id preparándoos.-siguió diciendo Michiko-. Recordad, sería bueno que pensaseis una estrategia conjunta aprovechando vuestros dones de cara al partido, para algo sois un equipo.

-Cierto, no hemos hablado de nuestros dones.-resaltó Neron-.

-Pues habrá que hacerlo. Empiezo yo.-dijo Hiromi estirándose-. Mi don es de lo más simple, aumenta la fuerza de mis piernas y me permite apoyarme con ellas en el aire como si fuese cualquier otra superficie.

Tras eso nos hizo una pequeña demostración saltando a una gran altura y quedándose ahí parado como si nada.

-¿Qué hay de vosotros?-nos preguntó sentado aún en las alturas-.

-Pues yo puedo almacenar electricidad a partir de enchufes o generadores.-respondió Neron-. Después, puedo liberar esa energía eléctrica en forma de plasma a través de las yemas de mis dedos.-añadió soltando unas chispas de un color azulado desde sus manos-.

-Pues ahora me toca a mí.

Les hice una simple explicación de mi don acompañándola también de una pequeña demostración levantando uno de los balones que se encontraban en una malla a nuestro lado. Tras eso hubo un pequeño silencio acompañado con los murmullos de Hiromi.

-¿Qué pasa?-pregunté-.

-¡Ya lo tengo!-exclamó Hiromi mientras bajaba al suelo de una manera algo torpe-.

-¿El qué?

-Pues una estrategia, ¿qué más puede ser? Tú, Hiroto, utilizarás tu don para parar los balones que nos lancen, harás como que vas a lanzarlo, pero me lo dejarás colocado en el aire y yo remataré desde ahí con una patada. ¡No se lo esperarán!

-Pues no es mala idea.-le respondí-.

-¡Claro que no! La he pensado yo.

-Sí, si la idea está muy bien.-dijo Neron-. Pero, ¿qué hago yo?

-Ah, pues no sé, no lo había pensado. Estate ahí, supongo.

-¿Me quedo parado y ya?

-No, no. Ya que estás, intenta que no te den por lo menos.

-Pues perdona que te diga, pero yo le veo fallas a este plan.

-¿Cómo que le ves fallas? Es un plan perfecto, sin fisuras. ¿A que sí, Hiroto?

-Bueno, creo habría que darle un par de vueltas más. Mas allá de eso, ¿qué hay de nuestros rivales?-dije cambiando de tema-. ¿Alguien sabe algo de ellos?

-Ni idea, no los había visto en mi vida.-dijo Hiromi-.

-Pues yo menos.-añadió Neron-.

-Tocará confiar en el plan de Hiromi, supongo.

-Vosotros tranquilos, además, tampoco tienen pinta de ser muy fuertes.

-Porque nosotros sí...-murmulló Neron-.

-Positividad chicos, no podemos ir así por la vida. Vamos a ganar de paliza ¿Entendido?

-Por lo menos habrá que intentarlo.-dije ya animándome un poco-.

-¡Exacto!

De pronto Michiko volvió a alzar la voz para indicarnos que los dos equipos nos pusiésemos ya en nuestra parte del campo. Hiromi, Neron y yo nos dimos los últimos ánimos y seguimos sus indicaciones, al igual que el otro grupo. Antes de empezar nos acercamos al medio del campo y nos dimos la mano.

-Suerte.-les dije mientras le estrechaba la mano a uno de ellos-.

-Igualmente.-me respondió la chica-.

Volvimos a nuestros puestos y esperamos una señal de Michiko para empezar. Ella sostenía en alto tres balones que tiraría en cuanto empezase el partido, así que me concentré en ellos para por lo menos atrapar uno al vuelo con mi don. Me temblaban las piernas, pero no podía dejar que el entrenamiento de toda esta semana no sirviese para nada, así que ignoré mi nerviosismo tanto como pude.

-Preparados, listos, ¡ya!-dijo lanzando los balones arriba-.

-Creo que lo tengo. Creo que lo tengo. ¡Lo tengo!-exclamé tras atrapar uno de los balones con mi don-.

-¡Así se hace! Ahora a por el otro.

Tras atrapar dos de los balones el tercero se cayó en el campo contrario, por lo que uno de los chicos lo atrapó. Ese chico, que tenía pelo negro no muy largo y una inusual chaqueta con un estampado de escamas, se echó hacia atrás e hizo un fuerte tiro certero contra Hiromi, sin embargo, éste lo esquivó con uno de sus saltos para luego atraparlo de vuelta.

Ya con todos los balones en nuestro poder, los tres realizamos un feroz ataque improvisado contra otro chico. Pese a que le tiramos los balones cada uno en direcciones distintas, el pelirrojo los esquivó sin problemas a gran velocidad. Ellos aprovecharon e hicieron lo mismo contra nosotros, pero sin lograr tampoco golpearnos a ninguno.

Los siguientes minutos continuaron también sin bajas en ninguno de los equipos. Por ello, decidimos poner en marcha nuestro plan de una vez por todas. Aprovechando que volvíamos a tener los tres balones en nuestro poder, realizamos otro ataque conjunto, sin embargo, al momento de lanzar mi pelota la redirigí hacia arriba intentando sincronizarme con el salto de Hiromi, el cual fue mucho más potente que los anteriores.

-¡Ahora!-gritó él-.

Pude ver en ese momento las caras de asombro del otro equipo ante lo era nuestro momento de gloria. Sin embargo, este no fue más que eso, un momento, o incluso sería más preciso decir un instante, puesto que la potencia del salto de Hiromi fue tal que se pasó completamente de largo el balón y se estampó contra el techo en su lugar.

El golpe de Hiromi fue tan impactante que el chico pelirrojo del otro equipo tuvo el tiempo suficiente para recoger la pelota y lanzársela antes de que él recobrase el sentido aprovechándose de su alta velocidad. Hiromi no tuvo oportunidad alguna y ésta le golpeó de lleno.

-Hiromi Ashi, ¡eliminado!-dijo Michiko, tras lo que se acercó a ayudarle a salir tras tal golpe-.

-¡Así se hace, Daiki!-le felicitó la chica de pelo negro-.

-Ahora a por el otro.-respondió él mirándome a mí-. Aprovecha la confusión y dale, Narumi.

-Sí.

La chica se preparó para lanzar la pelota y, justo antes de hacerlo, le susurró algo que no llegué a escuchar. Tras eso la lanzó y ésta vino directa hacia mí. Yo la esquivé con éxito, pero la pelota tomó un efecto extraño y giró su trayectoria por completo, volviendo a por mí. Para intentar pararla al final tuve que activar mi don y usar toda mi fuerza para hacerlo.

-Pero, ¡¿cómo puede tener tanta fuerza después de ese giro?!-me pregunté en alto-.

Tras decir eso, como si la pelota me hubiese oído, ésta tomó aún más fuerza y empezó a ganar terreno contra mí. Por suerte, Neron apareció a mi lado y la atrapó al vuelo tras darle un pequeño chispazo, eliminando a Narumi en el acto y parando esa absurda situación.

-Narumi Seikatsu, ¡eliminada!

-Joo, ¡esto no tenía que pasar!-se quejó ella mientras salía del campo-.

Así, aunque técnicamente volvíamos a estar los dos equipos en empate, habíamos perdido una de nuestras mejores bazas, la agilidad de Hiromi. Por ello, decidí que era el momento perfecto de hacer un ataque a la desesperada para ocuparnos del chico pelirrojo y su peligrosa velocidad. Me concentré todo lo que pude para agarrar dos de los balones con mi don, aprovechándome de que se encontraban ambos en mi campo de visión. Me acerqué todo lo que pude al centro del gimnasio para aumentar mi precisión y los disparé contra él.

Todo parecía marchar bien, pero en el último momento el otro chico se interpuso entre los balones y él y disparó una especie de viento desde lo que resultaron ser escamas de verdad, y no una chaqueta con un estampado como yo pensaba. Tras ser impactadas por el aire, las pelotas se cayeron de una sin llegar a golpear a ninguno de los dos.

-¡Ha! ¡Te has sentenciado!-dijo el chico pelirrojo, tras lo que agarró con rapidez una de las pelotas y la lanzó contra mí con una velocidad tal que en menos de 3 segundos ya había impactado contra mí sin que yo me percatase siquiera-.

-Hiroto Kato, ¡eliminado!

Tras ese eficaz contraataque por su parte, el brazo del chico se prendió repentinamente en llamas sin explicación aparente. Éste entró en pánico intentando apagarlo y, inteligentemente, Neron aprovechó su desconcierto para lanzarle la pelota con la que anteriormente me había "peleado" y eliminarlo.

-Daiki Suta, ¡eliminado!

-¡Vamos Neron, que ya casi lo tienes!-grité mientras me salía del campo-.

La alegría inundó su cara, pero esta no duró mucho tampoco puesto que el chico faltante del otro equipo no desaprovechó la oportunidad y, con el segundo de los balones que paró, golpeó a Neron de vuelta.

-Neron Miller, ¡eliminado! Gana el equipo de Daiki, Narumi y Yuki.-exclamó Michiko-.

El resto de la clase ardió en gritos felicitando a Yuki y sus compañeros, mientras que yo me acerqué a ver a Neron, que se había caído al suelo tras ser impactado por el balón.

-Lo has hecho muy bien, eh.-le dije mientras le ayudaba a levantarse-.

-Sí bueno, por lo menos lo he intentado.

-Mejor que yo has estado, eso seguro.

-Tampoco te creas.

-Has sido tú quien ha eliminado a ellos dos, ¿no?

-A ver, sí, pero si no hubiese sido por ti no hubiese eliminado a ninguno.

-Bueno, se puede decir que en eso consiste el trabajo en equipo.

-Ahí tienes razón.

-Ahora que lo pienso, deberíamos ir a ver a Hiromi, se ha dado un buen golpe ahí arriba.

-Cierto, vamos.

Buscamos con la mirada donde estaba y vimos que se había sentado al lado de donde Michiko observaba el partido. Nos acercamos a ellos y yo me senté al lado de Hiromi.

-¿Cómo va ese golpe?-le pregunté-. Ha sonado bastante fuerte.

-Pff, aún me duele un poco, pero por lo menos no como antes. Además, ya no me pitan los oídos.

-Eso es bueno, supongo.

-Chicos.-nos dijo de repente Michiko, que se encontraba detrás nuestra-. ¿Os importaría acompañar a vuestro compañero a la enfermería? Es que preferiría no dejar a estos solos.-Añadió mirando a los demás alumnos, que se encontraban vitoreando al otro equipo-.

-Hmm, sí, claro. Sin problema.-le respondí mientras me disponía a ayudar a Hiromi a levantarse-.

-Espera, ¡yo estoy bien! Además, no quiero perderme los partidos.

-Chico, te has dado un buen golpe en la cabeza.

-Pero.-intentó contestar, siendo cortado por Michiko automáticamente-.

-Hazme caso. Deja que te hagan una revisión rápida y, si de verdad no es nada, pues vuelves para seguir viéndolos.

-Vale...

Nos levantamos y nos dirigimos hacia la enfermería, que se encontraba en uno de los laboratorios de la 3ª planta. Tras subir al ascensor para evitar que Hiromi se sobre esforzase subiendo por las escaleras, llegamos a la enfermería y tocamos a la puerta, tras lo que un chico vestido con un pijama de enfermero y cubierto con una mascarilla nos recibió.

-Buenos días.-dijimos los tres, tras lo que yo continué hablando-. Venimos por parte de Michiko.

-Sí, hemos recibido su mensaje. Tú debes de ser el chico que se ha golpeado con el techo, ¿me equivoco?-le preguntó a Hiromi-.

-Ehh, sí, soy yo.

-Vale, pasa y siéntate en la camilla. La doctora Kenko vendrá enseguida para hacerle un chequeo.

Hiromi asintió y pasó a la habitación de la derecha, mientras tanto nosotros nos quedamos parados en la puerta.

-Vosotros podéis quedaros ahí esperando.-nos dijo señalando a unas sillas que había al fondo del cuarto-.

-Vale.-respondimos casi al unísono-.

Tras esperar unos veinte minutos hablando del partido y otras cosas triviales, nos empezamos a preocupar. Se suponía que era un pequeño golpe, pero estaban tardando demasiado. Por suerte el enfermero salió en unos pocos minutos más para informarnos sobre la situación.

-Perdonad la tardanza, pero han habido algunos problemas.

-¡¿Problemas?!-exclamó Neron-.

-¿Está bien Hiromi?-pregunté-.

-Ah sí, él está perfectamente.

-¿Entonces?

-Nada nada, lo que pasa es que la doctora se ha retrasado un poco y como era su primera vez se ha puesto un poco nerviosa, pero por lo demás todo bien, a vuestro amigo no le ha pasado nada grave.

-Uf, menos mal.-suspiré-.

-Siento haberos preocupado, no era mi intención. Vuestro amigo está bien, pero será mejor que se quede descansando un rato.

-Vale, muchas gracias.-dije-.

-Y perdón por las molestias.-añadió Neron-.

-Nada, para eso estamos mi compañera y yo.

Tras eso volvimos lo más rápido posible al gimnasio, puesto que no queríamos perdernos los partidos, aunque eso parecía difícil tras casi media hora esperando. Por suerte cuando llegamos aún no habían acabado todos, pero el último de ellos ya estaba cerca de terminar. Neron se acercó a alguien de las gradas que parecía que conocía de algo y yo le seguí el paso.

-Ey Neron, ¿dónde estabas?-le preguntó el chico-.

-Ah sí, hemos ido Hiroto y yo a acompañar a Hiromi a la enfermería.

-Pues sí que habéis tardado. Por cierto.-añadió mirándome a mí-. Tú debes de ser Hiroto, ¿no?

-Sí, ese soy yo.

-Pues encantado, yo soy Mitsudo Daiba.-dijo estrechándome las dos manos con fuerza-. Habéis estado los dos geniales en el partido.

-Gracias, lo hemos intentado.-respondió Neron-.

-Tú ya has jugado, ¿no?-le pregunté-.

-Sí, y hemos ganado. El don de Hikari ha sido muy útil.-dijo mirando a una chica de cabello rubio al otro lado lado de las gradas-.

-Ojalá haberlo visto.-señaló Neron-.

-Sí, aunque la verdad es que ha estado igualado. Uno de los del otro equipo no paraba de moverse y parecía que no se cansaba nada.

-¿Y que tal los otros partidos?-le pregunté-.

-Pues el tercero normalito y este último tiene pinta de ser igual. Por lo menos ya solo quedan dos en cada equipo.

Eché un vistazo para comprobarlo y era cierto, un participante de cada grupo ya había sido eliminado. Al mirar me di cuenta de que en uno de los equipos estaba jugando Mizuko, no me acordaba de que le tocaba jugar en el último partido. En su equipo se encontraba también un alto chico de pelo castaño y otro chico de pelo verde pero bastante más bajito de lo habitual, sin embargo, este ya había sido eliminado. Por otro lado, el equipo rival estaba formado por dos chicos de pelo rubio y morado respectivamente, además de una chica con dos coletas de rizado pelo castaño. El chico rubio estaba sentado junto al peliverde, pues también había sido eliminado.

Tras algunos intercambios sin éxito, los dos integrantes restantes del equipo contrario al de Mizuko se reunieron rápidamente y se susurraron algo, tras lo que la chica llamó la atención de los integrantes del otro equipo.

-Venga, ¡venid a por mí!-exclamó.

Tras eso, el chico moreno del equipo de Mizuko se abalanzó hacia el centro siguiendo sus provocaciones y lanzándole dos balones, los cuales esquivó fácilmente. Después, la chica se dio la vuelta para agarrar una de las pelotas al rebote y volvió corriendo para posteriormente tirársela con gran fuerza al chico. Éste se quedó sorprendido, pero no se quedó quieto y se puso las manos alrededor de la boca para después soplar con fuerza a través de ellas. Su esfuerzo fue tal que se le puso la cara roja, pero, al contrario de lo que esperaba, eso no hizo nada y la pelota siguió su trayectoria con normalidad y le golpeó en la cara con tal fuerza que le echó hacia atrás.

-Ishi Goda, ¡eliminado!-gritó Michiko-.

Mizuko se había quedado sola y, por si eso fuera poco, el balón que golpeó a su compañero volvió al campo rival, por lo que ambos participantes del otro equipo agarraron una pelota y la acorralaron. Sin embargo, ella no se echó atrás y para cuando le lanzaron los balones creó dos pequeños torbellinos de agua a su lado. Estos absorbieron las pelotas y ella las lanzó sobre sus rivales, golpeando a la chica que había eliminado a su aliado en el acto.

-Chiyo Ito, ¡eliminada!

-¡Así se hace!- exclamé yo repentinamente de la emoción-.

Al oírme, Mizuko se dio la vuelta y levantó el puño en señal de fuerza. Después, volvió su mirada contra el otro de sus rivales que había vuelto a agarrar una pelota. Ella corrió lo más rápido posible a la otra parte de su campo para agarrar un balón que ahí se encontraba. Mientras lo agarraba, su rival se empezó a rodear de una extraña energía morada que, para cuando ella se dio la vuelta, ya se había condensado en un par de copias de la pelota que sostenía. Además, esa misma pelota también había sido recubierta, por lo que se camuflaba con las demás.

-Interesante.-dije pensando en alto-.

-¿Qué pasa?-preguntó Mitsudo-.

-Lo que está haciendo con las pelotas...

-Parece que tú también te has dado cuenta.-resaltó Neron-.

-Claro.-asentí-. Con lo que sea que haga su don ha formado copias del balón y ha recubierto el original para confundirla.

-Así Mizuko no sabrá cuál de las pelotas es la real y tendrá que esquivarlas todas por si acaso.

-Pero, ¿eso se puede hacer?-preguntó Mitsudo sorprendido.

-Supongo que sí.-respondí-.

-Michiko dijo que podíamos usar nuestros dones, así que no debería haber problema.

-Pues está jodida, las copias parecen muy precisas.-añadió Mitsudo-.

El chico de pelo morado empezó a tirarle los balones a Mizuko de uno en uno. Al principio ella parecía esquivarlos con facilidad, pero como no le daba tiempo a agarrar los balones al rebote, estos volvían a las manos de su rival y éste los volvía a tirar una y otra vez. Ella conseguía bloquear algunos con su don, pero los torbellinos no eran muy grandes y se desestabilizaban rápidamente.

Poco a poco, los balones morados llegaban a ella con mayor velocidad y Mizuko empezó a intentar bloquearlos lanzando contra ellos el suyo propio, pero así volvían a las manos de su rival con aún más rapidez y la situación parecía seguir estando en su contra hasta que, después de un largo minuto, en uno de los lanzamientos ella no intentó bloquear nada y simplemente agarró el balón en el aire.

-Mierda.-exclamó su rival, tras lo que la energía morada desapareció y dejó ver que el balón que Mizuko sostenía era el real-.

-Kioshi Yurei, ¡eliminado! Gana el equipo de Ishi, Kenjiro y Mizuko.-dijo Michiko en alto-.

Todo el gimnasio entró en confusión por unos segundos, pero después se inundó entre nuestros gritos. Todos bajaron a felicitar a Mizuko, a la que se la veía un poco abrumada, por lo que yo me esperé a que todos terminasen para acercarme. Al ella verme apartado, se separó de los demás y vino corriendo a hablar conmigo.

-¿Has visto eso? ¡Hemos ganado!-dijo con una gran alegría-.

-Sí, les has dado una paliza.-le respondí riéndome un poco-.

-Bueno, yo no diría eso, pero por lo menos he podido con ellos.

-Tendrías que haberte visto, has estado genial esquivando todos esos balones.

-No sé ni cómo lo he hecho la verdad.

-Pues más te vale acordarte, porque me tienes que enseñar a hacerlo. Por cierto, ¿cómo es que dijiste que no tenías mucha experiencia con tu don? Eso ha sido flipante.

-¿No me has visto ahí? Los torbellinos se deshacían en nada. Eso debería preguntártelo yo, tú también has estado muy bien ahí.

-Tranquila, no hace falta que me consueles.

-No lo hago por eso, pero vuestras estrategias estaban muy bien pensadas y, aunque ha sido una lástima que saliesen mal, os habéis coordinado muy bien. Nosotros en cambio hemos ido cada uno por nuestro lado.

-Estarían bien pensadas, pero ya nos has visto, han salido bastante mal. Por otro lado, tu estrategia con los balones sí que ha sido brillante.

-Te has dado cuenta, ¿eh?

-Claro que sí, ¿por quién me tomas? Hacías rebotar sus balones con el tuyo para ver cual reaccionaba de distinta manera y saber que ese era el verdadero.

-Si te soy sincera no esperaba que funcionase.

-Pues ya ves, lo ha hecho a la perfección.-resalté, tras lo que volteé la mirada a Michiko-. Creo que deberíamos ir a ver que dice.

-Sí, vamos.

Al acercarnos vimos que estaba hablando un poco con el resto de la clase sobre los partidos.

-Bueno, hablando ya en general, creo que esta primera clase ha sido bastante productiva. Aunque no os haya enseñado nada directamente, habéis visto el fruto del trabajo en equipo con vuestros propios ojos, y eso es muy importante a la hora de ser héroes. Otra cosa necesaria es conocer a vuestros compañeros de equipo, sus debilidades y fortalezas, y hoy creo habréis podido haceros una idea. Ahora, ¿tenéis alguna pregunta?

-Ehm, yo sí.-dijo un chico de pelo blanco.

-Adelante, dime.

-¿Qué vamos a hacer ahora?

-Pues mira, como hoy los demás profesores han faltado y aún tenemos que terminar el nuevo itinerario de clases, podéis tomaros el resto del día libre. Si queréis echarle otro vistazo a la academia o ir a ver el pueblo de al lado sois libres de hacerlo. Yo personalmente os recomiendo volver a la residencia a instalaros. Si no me equivoco, el camión con vuestras cosas llegará en unos diez o quince minutos, y así no tenéis que liaros luego.

-Vale, gracias.-respondió el chico-.

-Pero eso, que podéis hacer lo que queráis. Eso sí, recordad que el comedor abre a la una y media y cierra a las cuatro, así que haced el favor de no llegar tarde. Y si alguien va a comer fuera que avise. ¿Entendido?

-Sí.-respondimos todos-.

-Bueno, ya nos iremos viendo. Vosotros familiarizaos con la academia y descansad, que mañana os tocan las pruebas físicas.-dijo mientras recogía los balones y los lanzaba de vuelta a la malla-.

Tras escuchar las indicaciones de Michiko, todos salimos del gimnasio. Sin embargo, mientras que todos, o por lo menos la gran mayoría, se dirigían a la residencia, yo tenía que irme a otro lado.

-¿Adónde vas?-me preguntó Mizuko a la salida-.

-Voy a ver que tal está Hiromi.-le respondí mientras iba de camino al edificio principal-.

-¿Hiromi? ¿El chico de los saltos altos que se ha reventado contra el techo?

-Sí, ese mismo.

-Pues si quieres te acompaño.

-Nah, no hace falta.

-¿Enserio? No me importa eh.

-De verdad, no te molestes. Tú vete a preparar la habitación, que si no luego se te hará tarde.

-Bueno, ahora nos vemos.

Seguí mi camino y volví a subir al piso de los laboratorios. Entré en el tercero de ellos, donde se encontraba la enfermería, y vi a los doctores hablando entre ellos.

-Perdonad, ¿puedo pasar un segundo a ver a Hiromi?

-¿Hiromi?-preguntó la doctora-.

-Sí, Hiromi Ashi, un chico alto que se había golpeado la cabeza. ¿Está aquí?

-Ah, sí. Se ha ido ya. Debería estar en la residencia.-respondió-.

-Vale, muchas gracias. Y perdón por las molestias.

Me di la vuelta para volver sobre mis pasos y me dirigí a las escaleras. Me dispuse a bajarlas, pero de repente escuché un fuerte ruido en el piso de arriba y, aunque sabía que no debía, subí las escaleras para ver que pasaba. Pensé en subir solo un segundo por curiosear, sin embargo, cuando llegué al piso superior escuché una cosa que me llamó demasiado la atención. En ese momento fue esa cosa la que me hizo comprender todo.

. . .

FIN DEL CAPÍTULO 2