Subiré el siguiente capitulo en 10 de agosto, así que ya tienen una fecha fija. No puedo subir más rápido porque necesito tiempo para escribir los siguientes capítulos, así que espero que les guste el capitulo 2.

CAPITULO II

—La noticia—

No tardó mucho en llegar al polo Norte, donde tras una extraña tormenta de nieve pudo divisar a lo lejos la base de Santa Claus. Ahí todo parecía normal, pero lo que le levantaron las sospechas a Jack fueron las tormentas de nieve. La casa de Claus siempre rodeada por una, para evitar miradas indeseadas, pero no de esa magnitud.

Entró por la puerta principal donde los pequeños elfos se amontonaban jugando y riendo a carcajadas. Jack sonrió ante tal escena. Se le hacía extraño entrar por la puerta. Un año atrás había intentado entrar a hurtadillas, pero los yetis eran mucho más listos de lo que la gente creía, así que siempre terminaban encontrándolo y echándolo a patadas. Caminó hasta la sala central donde se encontraba la gran bola del mundo, llena de luces de cada niño que creía en ellos. Recordó la primera vez que llegó. Su estancia allí fue breve, así que no pudo hacer gran cosa. Ahora podía caminar con tranquilidad mientras observaba con gran admiración cada detalle gravado en la madera maciza.

— ¡Jack!—una profunda voz con un fuerte acento ruso sonó a sus espaldas. Jack abrió mucho los ojos, pero antes de que pudiera echar a volar lejos de los fuertes brazos de su interlocutor, este lo abrazó estrujándolo contra su enorme tripa.

—Me estas ahogando. —le alarmó Jack con gran esfuerzo. Norte lo soltó y comenzó a reírse de su tan especial forma.

—Lo siento, es que me alegra verte por aquí, y no para congelar a mis yetis. —Jack soltó una risa floja, más falsa que cualquier otra cosa.

—Por cierto, ayer vino…

— ¡Jack Frost!— gritó alguien con una fuerte voz mientras se abalanzaba sobre el albino. Los dos rodaron por el suelo de la casa.

—Hola Bunny.

El enorme conejo de pascua lo miró enojado.

— ¿Qué le has hecho a la hermana de Jamie?

— ¿Yo? Nada.

—No me mientas, entonces ¿cómo es que me encontré con esa niña otra vez en mi madriguera?

— ¿Sophie? Te habrá cogido cariño.

—Serás imbécil. —Levantó el puño—estaba asustada.

Jack lo miró confuso y sorprendido.

—Si le has dicho algo que le haya echo llorar, no te perdonaré nunca. —lo amenazó, pero las grandes manos de Norte los cogió a ambos para alzarlos en el aire.

—Vosotros dos parad de una vez. —pero Jack siguió hablando, ahora enfadado por la falsa acusación de Bunny.

— ¡No he ido a su casa hasta ayer, y cuando fui tampoco la vi!

Bunny no añadió nada más, se limitó a guardar silencio, entonces Norte los bajó al suelo.

—No es momento para discusiones. Tooth vendrá en cualquier…—de repente por la ventana entró una mujer colibrí con sus brillantes plumas esmeraldas y ojos coral, el Hada de los dientes.—momento.—terminó de decir Norte algo desilusionado.

—Siento haber tardado. —dijo con una perfecta sonrisa. Detrás de ella apareció Sandy, el guardián de los sueños.

Los cinco conversaron sobre lo que habían hecho el último año, desde que Jack se volvió un guardián, hasta que calló la noche. La luna apareció resplandeciente, entonces de repente los guardianes escucharon la voz de la luna.

"Las sombras se están moviendo" dijo.

Todos abrieron los ojos como platos sin poder creerse lo que estaban oyendo. Bunny tomó la palabra.

—Hace dos días cuando volví a mi madriguera, una de las paredes estaba cubierta por algo viscoso y negro que se movía a voluntad y formaba la imagen de un dragón. Entonces vine aquí para que Norte os llamara a todos. —Hizo una pausa y añadió—tengo un mal presentimiento.

Todos lo miraban serios. Un dragón había dicho, ninguno de los presentes sabía lo que podía significar.

—Después de que a Bunny le pasase eso—comenzó entonces Norte. —La misma imagen apareció en esa pared de hielo. —señaló el gran muro que había entre dos montañas. —Bunny lo vio y fue testigo de ello, así que os llamé a todos.

"Tenéis que encontrarla" dijo la Luna entonces.

Todos alzaron la cabeza.

— ¿A quién?—preguntó Jack.

El astro dirigió su luz hacía el centro de la sala, sobre el dibujo que había tallado en la piedra. Del centro salió una pequeña mesa redonda con un gran libro encima. La luz lo abrió por la mitad donde aparecía una enorme bestia de un pelaje negro y manchado por motas doradas. Medía unos treinta metros viendo la pequeña persona que había a su lado. Caminaba sobre sus patas traseras algo encorvado hacia atrás. Tenía unas enormes garras afiladas como cuchillas y unas largas orejas puntiagudas. Su cabeza era similar a la de un lobo. De su hocico sobresalían enormes colmillos. Tenía los ojos te un intenso y brillante color naranja y de pupila de serpiente, pero lo que más temor inspiraba eran sus dos largos y negros cuernos que nacían sobre las orejas.

"Al último demonio"

— ¡¿Qué?!—exclamaron todos a la vez sin poder asimilar lo que les acababa de decir.

Según lo que ellos había oído sobre ellos, los Demonios era una de las razas creadas por el dios de la oscuridad, Aguer. Poseyeron un enorme poder capaz de destruir a su propio dios.

—Pero los demonios junto a las sombras son los mayores enemigos de la Luna.

"Es verdad, y por eso creé a los guardianes, porque yo no podía combatirlos sola, pero entonces toda su raza desapareció del mapa sin dejar rastro. Sólo quedó uno pero escapó, y desde entonces se las ha apañado para que no lo haya podido rastrear. "

—Entonces, ¿cómo es que quieres que busquemos a alguien que ni siquiera tú has podido encontrar? Además de que es nuestro enemigo.

"Pudo haberme matado cuando tuvo oportunidad, pero no lo hizo, así que creo que está en una situación neutral., además ahora tenemos a un miembro que la puede rastrear."

Todos se volvieron para mirar a Jack, quien los miraba confuso.

—Pero, ¿cómo voy a encontrarla?

"Tú controlas los vientos."

Con eso todos entendieron cómo debían cumplir con su misión. Miraron una vez más al astro que se alzaba imponente en el firmamento y luego fue cubierta por una gran nube.