Esta es una respuesta para Ajlw: Sí soy española, vasca para ser exactos y tengo 15 años. Respecto a tu pregunta sobre Jack. No es que tenga una habilidad especial para detectar demonios sino que puede detectar la esencia o presencia oscura mucho más fácil que los demás con la ayuda del viento. Y la respuesta a tu pregunta sobre si Jack congela líquidos a su voluntad o no, yo creo que lo hacer cuando él quiere.

Subiré el siguiente capítulo el 7 de septiembre. Les aviso de antemano que si no lo subo ese día va a haber un margen de 2-3 días para que lo suba, así que no os desesperéis, y espero que sigáis leyendo la historia. Estaré encantada de responder cualquier pregunta, y si tienen alguna queja o critica podéis decírmelo sin rodeos, os lo agradecería.

CAPITULO IV

—La leyenda de Aguer—

Se despertaron con los primeros rayos del amanecer, aunque el sol no se pudiera ver, se apreciaba claramente la leve claridad. Jack salió de su habitación aún medio sonámbulo y tocó la puerta de Kira.

Se frotó los ojos mientras esperaba a que la demonio le abriera la puerta. Pero la puerta no se movió.

Frunció el ceño.

Volvió a tocar tres veces más y al ver que seguí sin responder abrió la puerta y salió corriendo escaleras abajo.

No había nadie.

— ¡Kira se ha escapado!—gritó el joven guardián, pero pronto se calló al ver una figura de pies sobre la gran bola del mundo.

Observaba las pequeñas luces que mostraban cada niño que creía en los guardianes. Jack pudo ver en sus ojos, aunque sólo fuera por un instante, algo como…melancolía y tristeza. ¿Por qué estaría triste? Jack no lo entendía. Sentía una gran curiosidad, y sintió un gran impulso de preguntarle qué le pasaba, pero lo mejor sería no tocar el tema si aún quería seguir con vida. No sabía cómo podría reaccionar. Se quedó quieto hasta que los demás guardianes estuvieron presentes, entonces Kira saltó de la esfera y calló sin hacer el más mínimo sonido. Jack se fijó en que llevaba la ropa que Tooth le había hecho.

Su largo cabello iba atado como siempre: con la cinta roja a la altura de la mitad de los muslos y los mechones rebeldes que caían sobre sus ojos. Llevaba unos largos guantes sin dedos reforzados en los antebrazos. Unos pantalones largos negros junto a largas tiras de cuero gris atadas alrededor de sus piernas y una camiseta de tirantes gris que dejaba ver con claridad el aro de metal de su cuello. Levaba colgado de un lateral la larga espada.

—Siento haber pensado que te habías escapado. —se disculpó Jack.

—Un voto de confianza, por favor. —dijo fingiendo estar dolida. Crujió su cuello y después de hacer una pausa añadió. —Bueno, agradezco vuestra hospitalidad, aunque al principio fue algo brusco ha sido muy agradable, pero tengo asuntos que atender. —echó a caminar hacia la puerta de la entrada.

—Espera. —le dijo Norte acercándose a ella. —no puedes marcharte.

Kira se giró.

— ¿Y quién me lo va a impedir?

—No queremos retenerte, sólo queremos que nos ayudes a derrotar a la sombras.

Kira sonrió amargamente y dijo aun sonriendo como si aquello le divirtiese.

—Primero: ¿Yo ayudar a los guardianes que la luna creó para ayudarle en nuestra destrucción? No gracias, y segundo: no es a las sombras a quienes tenéis que derrotar sino a su dios Aguer y a Pitch.

— ¿Y qué pinta Pitch en todo esto?

Kira se rio ante lo estúpida que le parecía aquella cuestión.

—Ha sido El Coco el que ha sacado a Aguer del vacío.

—Pero si estaba atrapado en el vacío, el olvido.

—Y Aguer, el dios de la oscuridad, es eso; el olvido, el vacío. Pitch debe de haber hecho un trato con él a cambio de algo de poder le ha contado vuestros puntos débiles y como destruiros.

—Por esa misma razón puedes ayudarnos a derrotarlos. —Siguió insistiendo Norte. Kira chasqueó la lengua molesta. Tenía razón, pero no quería que se salieran con la suya.

—Yo trabajo sola.

Bunny frunció el ceño ante las palabras de Kira. Desde el primer día que la vió ha sospechado que les ocultaba algo. No sabía si era algo bueno o malo, pero tratándose de un demonio que estuvo presente en la legendaria guerra de la sombras no podía ser nada bueno. Eso creía él.

— ¿Y cuál es tu trabajo si se puede saber?

Kira se volvió a girar apretando el puño derecho con intención de marcharse, pero Bunny la cogió del brazo y le quitó el guante derecho dejando ver el extraño y simétrico tatuaje rojo que poseía sobre el dorso de la mano y el antebrazo.

—Eres una cazadora oculta. —dijo con seriedad. Kira recuperó su mano con brusquedad y se volvió colocar el guante, pero su expresión seguía siendo igual de fría.

—Proteges a los niños de los seres oscuros. —dijo Tooth con los ojos como platos.

Los cazadores ocultos eran aquellos seres en los que los niños no creían pero que combatían a las sombras a puño limpio, sin usar el poder de los niños de la que no dependían a diferencia de los guardianes de la que su existencia dependía de que los niños creyeran en ellos.

—Los demonios no eran una raza que Aguer creó como las sombras. —dijo ella fría.

— ¿Qué quieres decir?—preguntó entonces Jack.

Kira suspiró.

—Aguer creó a las sombras como siervos a partir de su propia carne. Poseían un poder inferior al de su dios, a quien rendían eterna lealtad. Pero los demonios eran seres totalmente opuestos. Era igual de maléficos, pero habían nacido de las profundidades del abismo, de la pura oscuridad. Ese hecho hacía que los demonios pudiesen igualar el poder del dios. Por otra parte no rendían fidelidad alguna a Aguer.

— ¿Y qué ocurrió?

Kira hizo una pausa para luego seguir con pesadez.

—Al ver que Aguer no podía controlarnos y también al ver que poseíamos el poder para destruirlo exterminó a toda nuestra raza. Yo le hice frente en el portal al mundo humano, pero fui arrastrada al mundo humano y lo único que pude hacer fue sellar mi poder para que Aguer no pudiera encontrarme. Desde entonces mato a sombras no para proteger a los niños, sino para demostrarle a ese maldito dios que sigo viva y que seguiré estándolo hasta que lo destruya como él hizo con toda mi raza.

—Pero eres una cazadora, eso no es cosa de demonios. —Bunny no parecía muy convencido de su historia. Kira no dijo nada, se limitó a mirarlo fijamente hasta que uno de los dos apartase la mirada.

— ¿No podrías hacer una excepción por una vez? —preguntó Jack al ver que saltaban chispas entre esos dos.

Kira desvió la mirada para entonces centrarse en los ojos azules del chico.

De repente la base fue azotada por un gran temblor que provenía de fuera. Nadie se dio cuenta antes que Kira de la presencia maligna que acababa de aparecer. Fue la primera en dar un salto descomunal hasta la bola del mundo y de allí hasta el ático por donde salió hasta el techo.

Vio una gigantesca sombra que se acercaba con lentitud debido a su gran tamaño. Todos los guardianes salieron en busca del intruso, pero cuando estuvieron fuera, vieron que la enorme bestia se había quedado quieta delante de Kira, quien se alzaba de pies sobre el borde del tejado a unos pocos centímetros del monstruo. Extendió el brazo y tocó con el dedo índice lo que sería el entrecejo y pronunció extrañas palabras en otra lengua y el monstruo se quedó paralizado. Su tatuaje brilla y se podía distinguir aún siendo tapado por el guante. Con mucha tranquilidad desenvainó la espada para dejar ver el negro filo en llamas. Saltó por encima de la cabeza de la gran sombra y con apenas hacer fuerza y de una sola estocada lo partió por la mitad. Se desvaneció completamente poco después como si nunca hubiera existido y volvió a envainar la espada.

— ¿Qué ha sido eso?—exclamó Jack aún sin poder creerse lo que acababa de ver.

—Era un mensajero de Pitch.

— ¿Un mensajero? ¿Esa cosa? Estas de broma.

Kira se giró para míralo.

— ¿Me ves cara de bromista?

—Eh…la verdad es que no.

—Ya os había dicho que Aguer le ha otorgado nuevos poderes. No es el mismo que encerrasteis hace un año, ahora es mucho más fuerte y no será tarea fácil vencerlo.

—Más razón para que nos ayudes.

Kira miró a Norte fijamente.

—Yo no tengo nada que ver con Pitch. Yo sólo quiero a Aguer y a nadie más.

Jack suspiró. Era terca como una mula, pero entonces se dio cuenta sobre algo que tal vez le haría cambiar de opinión.

—Si Pitch ha hecho un trato con Aguer entonces estará conectado a él, ¿no?

—Sí. —respondió Kira mirándolo con más interés que antes.

—Entonces si nos ayudas a capturar al Coco te podrá decir dónde está Aguer.

Kira se quedó en silencio. No había pensado en esa posibilidad, pero la verdad es que tenía mucha lógica.

—No creo que Pitch nos lo diga por las buenas. —dijo Bunny cruzándose de brazos.

—Puede que él no, pero su esencia no mentirá. Además sé cómo hacerle cantar. —siguió mirando a Jack. —Muy bien, eres mucho más listo que lo que había creído, chaval.

—No me hables como si fuera mayor que yo.

Kira rió.

—Pues tengo bastantes miles de años más que tú, así que creo que podría hacerlo.

Jack calló enseguida.

—Bueno, creo que podría ayudaros pero si no resulta. — los miró de forma sombría y siniestra y añadió. —haré que os arrepintáis el resto de vuestra vida.

Todos sintieron un escalofrió ante aquellos ojos asesinos que podrían descuartizarlos.

Norte juntó las manos en un estruendoso aplauso y se abalanzó contra ella con intención de abrazarla como hacía con todos los demás, pero Kira lo detuvo alzando una mano.

—De abrazos ándate corto si no quieres que te corte las manos, Claus.

Norte no se lo pensó dos veces y se apartó algo entristecido, pero luego cambió de humor repentinamente.

—Bueno. Antes que nada creo que deberíamos presentarte a Luna, pero hasta que llegue la noche quiero enseñarte mi casa donde los yetis crean los regalos de los niños de todo el mundo.

Kira enarcó una ceja.

— ¿No son los elfos los que lo hacen? —preguntó algo confusa.

—Eso mismo le pregunté yo la primera vez que vine aquí. —le contó Jack con una sonrisa juguetona.

— ¿Y qué te dijo?

—Que es para dar una mejor impresión.

Kira aguantó una pequeña sonrisa aunque no salió bien, y Jack pudo ver por primera vez en el tiempo que la conocía sonreír con sinceridad.

Entraron en la gran sala donde los grandes y famosos monstruos de las nieves hacían los juguetes para todos los niños del mundo. Kira miraba a su alrededor incrédula sin poder creerse lo que estaba viendo. Con un brillo en los ojos, como si aquello se tratase de un sueño.

—Es precioso. —susurró, pero entonces un yeti la cogió por la cintura y la alzó sobre su cabeza. Luego le dio unas largas tiras de varios colores de tela y le señaló los balcones de la parte interior del edificio. Kira entendió a la primera y saltó a una altura vertiginosa y enredó las cintas de forma que se formase un techo multicolor sobre la bola del mundo saltando de un lado a otro con gran ligereza. Jack la observaba embelesado como si de una diosa se tratas, era hermosa, pero de una manera fría y salvaje pero que él se sentía atraído como un imán. Cuando terminó aterrizó ante el Yeti y tomó la mano que este le ofrecía.

Le enseñó un poco más los demás pisos del edificio y luego bajaron a los establos donde se encontraban los enormes renos voladores de Norte. Kira se detuvo en seco al ver a su líder, no por medio, sentía que algo le pasaba, así que se acercó al animal sin escuchar las advertencias de Norte y se clavó ante él. El gran ciervo la miró con sus profundos ojos negros como dos pozos sin fondo y e inclinó la cabeza hacia ella. Kira posó la mano sobre la frente del animal y luego se giró sin apartar la mano y le dijo a Norte.

—Tienen fiebre. —Norte abrió los ojos como platos.

—Es imposible, hace un par de horas no tenían nada.

—No es mucha, apenas lo notarías, pero iría subiendo al paso de las horas.

— ¿Puedes hacer algo?

—Creo que sí. —volvió a mirar al ciervo y colocó la otra mano junto a la otra y chocó suavemente su frente contra la del animal. La marca de su brazo comenzó a brillar al igual que en los puntos en los que ambos tenían contacto directo. Repitió la misma operación con los demás renos y finalmente se acercó a Norte.

—Esto les servirá de ayuda para sus anticuerpos, lo demás depende de ellos, pero se pondrán bien.

Estuvieron rondando por el gran edificio durante todo el día, pasando por el gigantesco almacén y la descomunal biblioteca, hasta que cayó la noche y todos se reunieron en la gran sala de la bola del mundo donde apareció la Luna.

"La habéis encontrado" dijo la Luna satisfecha.

—Nos ha costado lo nuestro, pero sí. — rió Norte con fuerza. Kira miró al gran astro que se alzaba en el cielo con algo de ira, luego se adelantó unos pasos y dijo con gran frialdad.

— ¿Por qué no muestras tu verdadera apariencia, Luna?

Hubo un largo silencio en el que la Luna no pronunció palabra. Todos esperaban a que respondiera, pero en vez de eso apareció una silueta humana ante ellos que fue tomando la forma más sólida y real. Era una mujer alta de tez blanquísima, pelo blanco, ojos grises que sólo vestía una túnica parecida a la de los dioses griegos.

—No puede ser. —susurró Tooth.

— ¿Cómo sabías de mi verdadera forma?—dijo entonces Luna dirigiéndose a Kira.

— ¿Crees que no tengo ojos en la cara? ¿Crees que no te vi cuando te entrometiste en la guerra de las sombras? ¿Cuando decidiste que Aguer ya no podía seguir a tu lado? ¿Crees que no lo vi todo?

Todos miraban a la mujer con resplandor blanco que se había quedado paralizada ante lo que Kira le había dicho.

—Sabes más de lo que creía. —miró a los guardianes que la miraban aún sorprendidos. Luna suspiró. —Yo creé a los guardianes después de que él creara a las sombras. Lo hice para que lo combatierais y el equilibrio fuera restablecido. Pero él quería más poder y se revelo contra el equilibrio provocando que la oscuridad superara mi poder, pero con vuestra ayuda lo conseguí.

—Pero si nosotros nunca hemos luchado contra Aguer.

—No luchar en ese sentido. Os creé para que usarais el poder de la humanidad para debilitarle y encerrarlo.

— ¿Pero por qué no lo hiciste antes? —preguntó entonces Jack.

Luna bajó la cabeza para ocultar su rostro entristecido, pero luego los miró a todos y finalmente a Kira.

—Porque Aguer es mi hermano.