Siento haber tardado tanto en sacar el siguiente capitulo, he estado muy ocupada con los estudios, pero al final he conseguido acabar, espero que lo disfrute, a partir de este capitulo ya va ha haber algo más ºoº XD ¡dejenme reviews!
CAPITULO VIII
—El secreto del Coco—
Se despertó a causa de un sonido rítmico y tranquilo. Abrió los ojos lentamente y se quedó completamente quieta. Lo que oía eran los fuertes latidos del corazón de Jack. Alzó la cabeza para observar su rostro. Parecía un niño. Blancos mechones caían sobre sus ojos como una cascada de nieve. Sintió su brazo protector alrededor de su cintura, aferrándola contra él. Lo miró por unos largos minutos. Alzó la mano y apartó los mechones de su cara provocando que sintieran una suave descarga en todo el cuerpo. Jack se encogió y luego entreabrió los ojos. Parpadeó varias veces para acostumbrarse a la suave luz del amanecer. Cuando Jack abrió completamente los ojos vio a Kira por un segundo, y al siguiente había desaparecido de su lado. Tuvo una extraña sensación en el pecho, que desapareció al darse la vuelta y encontrarse a Kira de pie buscando su ropa en el armario. Parecía nerviosa.
"¿Por qué me pongo nerviosa? sólo me ha mirado…con esos ojos azules como el hielo más puro que jamás he visto." Pensó Kira sacando su ropa. "Pero, ¿qué estoy pensando?" agitó la cabeza con energía. Miró de reojo a Jack que se levantó y se colocó bien la sudadera hecha girones y con cortes, y los pantalones con algún que otra brecha. Kira se cambió rápidamente, pero entonces sintió cómo alguien tomaba su largo cabello con delicadeza y la ataba por en final con una cinta roja. El corazón de Kira se aceleró repentinamente ante aquella acción. ¿Qué tenía que hacer en aquella situación?
—Creo que deberías hacerte un traje nuevo. —le dice finalmente sin venir mucho a cuento. Jack la miró sorprendido.
— ¿Y cómo hago yo eso?
—Tooth me ha enseñado a usar la magia para tejer, así que creo que podría hacerte uno que no se te rompiera con tanta facilidad. —Kira lo miró seria. Jack estuvo pensativo un tiempo hasta que accedió con un suspiro. Kira sintió una gran alegría de poder poner en práctica las lecciones que Tooth le había enseñado, así que le sonrió con dulzura y ambos salieron para bajar un piso y caminar hasta una puerta granate con decorados dorados. Kira abrió la puerta y entraron en la amplia habitación. Jack no pudo reprimir una exclamación de asombro. Era una gran habitación con unas amplias ventanas al fondo y lámparas de araña colgadas por todo el techo. Las paredes eran naranjas y estaban llenas de gigantescos rollos de telas y otros materiales de decenas de colores, había un gran armario de madera de roble tallado a mano con gran detalle donde se encontraban los utensilios necesarios para la tarea. Unas pequeñas esferas de luz revoloteaban con tranquilidad por toda la estancia como luciérnagas.
—A mí me pasó lo mismo la primera vez que vine. —le dijo Kira sonriendo. Cogió la cinta métrica y le dijo a Jack.
—Súbete a ese taburete, te voy a tomar las medidas.
Jack obedeció sin ninguna palabra y subió sobre el pequeño mueble de madera. Kira pasó sus brazos por el pecho de él y fue descendiendo. Jack tuvo la sensación de que iba a explotar en cualquier momento, así que agradeció el instante en el que le pidió que se bajase.
—Kira—comenzó a decir intentando disimular su nerviosismo— ¿Por qué te convertiste en una cazadora oculta?
Kira dejó de apuntar los números en la vieja hoja de papel que había sobre la gran mesa de roble macizo. Su rostro se ensombreció enseguida.
—Ocurrió hace muchos años, cuando mi raza aún existía.
"Yo tenía un hermano, Kenai, y para los dos poseíamos dos guardianes. Todo marchaba bien, pero entonces descubrí a los humanos. Había oído mucho sobre su mundo, pero nunca estuve en él. Eran unos seres extraños y algo simples. Eso era lo que creía al principio, pero pronto aparté esas ideas y comencé a interesarme más por ellos. Mi hermano me apoyaba y mantenía en secreto mis escapadas al mundo humano, ya que eso estaba prohibido. Allí conocí a una niña del siglo 15, Kayla, quien fue la primera humana en verme. La quería muchísimo, pero todo mi mundo se vino abajo. Nuestros guardianes descubrieron a mi hermano y lo mataron por cómplice de traición, a mí me condenaron a muerte y al exilio hasta que llegara. Maté a mis guardianes para vengar la muerte de Kenai y escapé al mundo humano después de enfrentarme a Aguer. En la tierra me convertí en una cazadora para proteger a los humanos que ignoraban el peligro que había ahí fuera. Y para proteger a Kayla, pero entonces Aguer la mató a ella y a toda su familia y me dejó marcada de por vida. No siento pena por la pérdida de toda mi raza. Era una especie rastrera, odiosa y que nunca tuvo que haber existido. Lo por culpa de los de mi propia sangre y por ese asquerosos dios que le hizo por pura diversión sádica de ver a los demás sufrir. Vengaré a Kenai y a Kayla que me apoyaron y creyeron en mí."
Aquellas últimas palabras estaban impregnadas de un profundo odio un indescriptible desprecio e ira huracanada.
—Así que cuando le dijiste a Bunny que lo hacías por vengar a tu raza…—dijo Jack casi en un hilo de voz.
—Os mentí. —terminó la frase. —no es algo que quiera que la gente sepa. —hizo una pausa. —tú eres el primero a quien se lo he contado.
Le pareció algo normal. No era algo que cualquiera pudiera saber.
—Tuvo que ser horrible. Lo siento mucho. —Jack estaba apenado y entristecido por la cruel historia de Kira y por todo por lo que tenía que haber pasado.
—No sabes cuánto. —escupió Kira con odio, no hacia Jack, sino hacia su propio pasado.
Estuvieron unos minutos en silencio y entonces la hoja donde Kira había dibujado el nuevo atuendo de Jack con las medidas comenzó a brillar, y sobre la mesa por arte de magia, las tijeras y las agujas comenzaron a tejer y cortar la tela. Tuvieron que esperar hasta el mediodía, hasta que estuvo completamente terminado.
—Pruébatelo. —le pidió Kira a Jack. Él asintió y se quitó la sudadera dejando ver su blanco torso. Kira se sorprendió. Estaba mucho más fuerte de lo que había creído, y se notaba en su cuerpo. Jack la miró y al cruzar sus miradas Kira desvió el rostro hacia otro lado intentando tapar su sonrojo. Jack tuvo que hacer lo mismo. Cogió su nuevo atuendo y se lo puso. Era una sudadera azul como la otra algo más ceñida y sin mangas que marcaba su esbelto y atlético torso. Se puso unos pantalones marrones oscuros más anchos que los otros y se ató las cuerdas alrededor de todas sus piernas. No quiso ponerse zapatos. Para terminar Kira le tendió unos guantes negros sin dedos.
— ¿Qué te parece?—le preguntó la demonio con una sonrisa de satisfacción al ver lo bien que había quedado su diseño.
—Es genial. Es muy cómodo y elegante. —dio un giro sobre sí mismo riendo alegre. Kira una gran calidez en su cuerpo cuando vio a Jack sonreír de esa manera, luego se volvió y sacó del armario un envoltorio de tela vieja y rasgada verde oscuro.
— ¿Qué es eso?—preguntó Jack curioso. Kira le miró fijamente antes de abrir el envoltorio.
—El traje que usaban los Demonios de Guerra, aquellos que peleaban en el frente. —se puso detrás del biombo de tela china para cambiarse.
— ¿Kira?—preguntó Jack mirando a otro lado.
— ¿Si?
— ¿Cómo te hiciste esa cicatriz del cuello?
Kira pasó la yema de los dedos por debajo de la mandíbula y vaciló por unos segundos.
—Es la marca de los exiliados condenados a muerte.
Jack se quedó en silencio hasta que ella salió 5 minutos más tarde.
Se había puesto un top gris de bordes blancos y negros con un símbolo rojo en el pecho, dejando al descubierto su fuerte y marcado abdomen lleno de finas cicatrices blancas apenas perceptibles. Llevaba unos pantalones negros anchos con cortes cosidos y con correas alrededor de los muslos y la pierna derecha. Unas botas negras y unos guantes reforzados sin dedos que cubrían por completo sus antebrazos. Sus espadas colgaban de los cinturones cruzados a los laterales de sus caderas. Se había recogido su largo cabello en una coleta alta dejando que los mechones que se escapaban cayeran sobre su rostro. Se sacó del bolsillo una larga banda de tela roja que se la puso sobre la frente tapando la marca de éste.
—Parece que vas a la guerra. —le dijo Jack con burla y una sonrisa picaresca aunque lo que realmente intentaba era que la sangre no se le subiera a la cabeza. Kira sonrió de forma falsa y respondió.
—Es que ya estamos en una guerra.
Jack suspiró y echó a caminar tras Kira mirando de vez en cuando su nuevo atuendo y luego la desnuda espalda de ella para terminar agitando la cabeza.
—Vaya, Jack, ese cambio de look te queda bastante bien. —le dijo Norte con una sonrisa burlona. Miró a Kira de arriba abajo. —y a ti también.
Kira le sonrió dulcemente sin decir una palabra, y luego sacó, de la pequeña riñonera que llevaba detrás de su cintura, el plano de las sombras. Lo extendió y señaló el núcleo que se encontraba en Europa.
—Creo que les vamos a hacer una visita a los griegos. —comentó Jack divertido.
—Pues andando. —rio Tooth echando a volar escaleras abajo hacia los establos.
Esperaron a que cayera la noche para que los turistas los dejaran trabajar tranquilos. Saltaron de tejado en tejado hasta las afueras, donde sobre una montaña se encontraba el Partenón. El gran edificio, ahora ya casi derruido, que había hecho historia en todo el mundo. Entraron por donde antes hubiera sido la entrada principal. Estaba vacío, las únicas estructuras que quedaban en pie eran las columnas.
—Jolín con los ingleses, se llevaron hasta los frisos de las columnas. —dijo Bunny mirando los grandes pilares de piedra.
—No tuvieron suficiente con las esculturas desnudas. —dijo Kira con una sonrisa. — qué recuerdos me trae este lugar, cuando aún lo estaban construyendo.
Jack la miró algo inquieto.
—Pero… ¿tú cuándo has nacido?
—Mmmm… la verdad es que no lo recuerdo muy bien. Creo que poco más que 1.500 siglos antes de Cristo, sí, creo que por ahí andará.
Todos se quedaron pasmados. Era mil veces mayor que todos ellos juntos, literalmente. Jack se estremeció por unos segundos, pero después de mirar a los ojos de Kira supo que aunque tuviera tantos años seguía viviendo en el pasado. Kira caminó a lo largo del polvoriento pasillo, y se quedó quieta al final de éste.
—Aquí no hay nada. —dijo Norte mirando una y otra vez a su alrededor.
—Eso es porque no miras más allá de lo evidente. —le dijo secamente. Deslizó la yema de los dedos sobre una de las columnas y esperó. Para Jack, esos segundos fueron etenos. Entonces en la rasgada piedra aparecieron unos símbolos en espiral que comenzaron a girar y formaron una escalera de caracol en la base de la columna que descendía hacia la oscuridad. Kira envolvió su mano por una intensa llama y bajó. Jack no se separó de ella. Estaba preocupado. Tenía miedo de que volviera a salir herida al sellar el núcleo.
— ¿Kira, estás segura? ¿No hay otra manera de sellar los núcleos?—preguntó Jack.
—Si lo hay no la conozco. Aunque sea doloroso no me importa hacerlo. —hizo una pausa y añadió. —no dejaré que Aguer toque a ningún humano si puedo evitarlo. —se calló enseguida la darse cuenta de que eso último lo había dicho en voz alta.
—Ajá. —dijo Bunny poniéndose a su lado con una sonrisa victoriosa. —así que sí protegías a los humanos y no por venganza.
Jack pudo ver un leve tiró en el cuello de Kira, que desvió la mirada y avanzó dejándolos atrás. Bunny chasqueó la lengua molesto.
—Creo que no podré conseguir llevarme bien con ella. Es una embustera.
—Eso no es verdad. —le reprochó Jack enfadado.
— ¿Eh? —Bunny lo miró algo extrañado. —pareces muy seguro de eso.
Jack miró cómo Kira se alejaba cada vez más.
—Verás, ella me contó…—comenzó a decir pero no siguió.
— ¿Qué te contó?—quiso saber Bunny impaciente.
—Si quieres saberlo deberías preguntárselo a ella.
Bunny lo miró fijamente por unos segundos, y luego siguió avanzado a paso rápido. Las escaleras parecían interminables. Estuvieron descendiendo por un largo tiempo hasta que llegaron a un pasillo, donde al final de éste se podía ver una extraña luz. Kira entró la primera y se quedó plantada en el sitio.
Era una enorme sala circular que sólo estaba alumbrado por antorchas, pero estas eran muy diferentes entre ellas. Las antorchas de la mitad izquierda poseían una llama color púrpura y las de la otra mitad eran blancas. E n el centro de la estancia había una especie de pozo del que salí una fuente y el agua que caía fluía por los canales que había esparcidos por toda la sala, subiendo por las paredes atravesando el techo y acumulándose en un círculo, pero del que no se desbordaba, como si no tuviera fondo. En aquel lugar las leyes de la gravedad eran completamente diferentes a los de arriba.
—Siempre me ha gustado este lugar, pero no sabía lo que era hasta ahora. Bueno, creo que debería sellarlo antes de que…— calló de repente al sentir una extraña vibración en todo su cuerpo, señal de que su sexto sentido se había disparado. Cerró las manos alrededor de las empuñaduras y mantuvo los ojos fijos en el pozo por unos segundos. Entonces lo sintió.
Para Jack fue visto y no visto. Vio cómo Kira se giraba hacia ellos y una milésima después algo la estampaba contra la pared.
— ¡Kira!—gritó Jack corriendo hacia ella, pero algo se enrolló a su alrededor y lo levantó del suelo. Se agitó con furia intentando deshacerse de aquellas ataduras invisibles. Miró a su alrededor, y vio que todos los demás estaban en su mismo estado, entonces algo comenzó a aparecer ante ellos.
Era un gigantesco pulpo de sombras, y junto a él estaba Pitch con una sonrisa malévola. Dio unos aplausos mientras decía con malicia.
—Creo que todos estamos predestinados a encontrarnos una y otra vez.
Bunny apretó los puños con fuerza y respondió con gran desprecio.
—Yo creo que estamos malditos a encontrarnos contigo.
Pitch señaló al conejo y el gran pulpo apretó sus tentáculos entorno al cuerpo del guardián. Bunny reprimió un gemido de dolor.
—Oh, eso me ha ofendido, Bunny. Eres un conejito malo. —sonrió. El pulpo apretó aún más su extremidad provocando que Bunny gruñera apretando los dientes.
—Déjalo en paz. —dijo entonces Kira entre dientes.
Pitch se giró hacia ella con seriedad y se le acercó. La tomó por la barbilla haciéndole alzar el rostro.
—Así que tú eres la demonio de la que tanto he oído hablar.
Kira alzó la mirada y clavó sus ojos de serpiente naranjas en los de él, unos segundos antes de que el Coco fuera lanzado por los aires contra el gran pulpo. La colisión provocó que los tentáculos de la criatura se desatasen y este se desintegrase. Kira cayó de cuclillas y antes de que nadie tocase el suelo otra vez, en un abrir y cerrar de ojos estaba a pocos centímetros de Pitch con el puño en alto. Le dio tiempo a cubrirse la cabeza con los brazos, pero aun así fue lanzado con una fuerza abrumadora contra la pared, pero esta no se resquebrajó.
A Pitch se le borró la sonrisa de rostro que fue sustituida por una de dolor y esfuerzo. Lanzó contra Kira una ola de sombreas que ella partió con una patada en llamas. Cuando las sombras se desvanecieron, los dos contrincantes se quedaron mirándose fijamente. En los brillantes ojos naranjas de Kira apenas se podía distinguir la pupila, además de que poseí un intenso destello asesino en ellos.
—Deberías unírteme. —le dijo de repente Pitch.
Kira no cambió la expresión de su rostro, se limitó a responderle con su fría y tenebrosa voz.
—Preferiría estar muerta antes que unirme a Aguer.
—Pitch volvió a sonreír y sus ojos dorados se volvieron tan intensos que casi brillaban.
— ¿Quién ha dicho que tengas que unirte a Aguer?
Aquella declaración tomó por sorpresa a todos. Kira frunció el ceño y se irguió para mirarlo fijamente con sus ojos de demonio.
— ¿Pretendes traicionarlo?—le preguntó seria. Pitch sonreía satisfecho he imitó a la demonio.
—Él me ha ayudado a salir del vacío, pero eso no significa que tenga que servirle para siempre. —parecía molesto sobre aquellas palabras.
— ¿Y qué pretendes hacer?
La sonrisa de Sombra se volvió más amplia.
—Destruirlo.
Todos se quedaron en silencio mirándolo con los ojos como platos. Jack y los demás se levantaron lentamente y entonces Kira comenzó a reír.
— ¿Y qué te hace pensar que lo conseguirás?
—Conseguiré el poder de los núcleos restantes y lo destruiré.
Kira clavó su mirada en la de él y ninguno de los dos pestañeó mientras pronunciaba sus palabras.
— ¿Por qué?
—Porque lo odio. "Yo era una de las sombras que él creó, pero a diferencia de los demás yo me separé de él y adquirí una consciencia y personalidad propia. Pero sólo era una efímera parte de un dios de la oscuridad. Yo vivía a su sombra, así que en la guerra de las sombras escapé y decidí adquirir mi propio poder para destruirlo, pero vosotros volvisteis a aparecer malditos guardianes y llevasteis mi plan al garete encerrándome con él. Tuve que cambiar de estrategia, así que lo engañé. Le pedía poder y juntos salimos de aquel lugar, pero el pobre idiota no se dio cuenta de que me dio el poder suficiente como para absorber los núcleos y así poder hacerme más poderosos y destructivo y convertirme en el dios de las tinieblas."
Cada palabra que iba pronunciando sonaba más eufórico que el anterior, y su rostro se iba iluminado cada vez más. Parecía un sicópata asesino que se le estaban cruzando los cables aún más de lo que ya estaban. Kira no dijo nada. Se quedó quieta como una estatua ante Pitch, quien la miraba fijamente.
—Con que era eso. —dijo finalmente. Luego se mantuvo en silencio otros segundos más y comenzó a reírse de nuevo.
— ¿En serio crees que podrás destruirlo? Si lo crees es que eres imbécil.
— ¿Qué?—Pitch se puso furioso ante las palabras que pronunciaba.
— ¿En serio crees que conseguirás derrotarle absorbiendo el poder de los 6 núcleos restantes?
— ¿Por qué no iba a conseguirlo?
Kira se quitó el polvo de su ropa y caminó hacia él. Pitch sintió un escalofrío cuando ella se acercó a él. Un enorme estremecimiento recorrió todo su cuerpo. Kira acercó su rostro hasta su oído y le dijo en un susurró.
—Porque tú eres un ser creado de su propia carne. — Pitch abrió los ojos como platos llenos de furia y en un arrebato de ira atravesó el estómago de Kira con su propia mano, pero ella no dijo nada. De repente Pitch se sintió aterrorizado. Kira no se movía, pero entonces alzó la mano lentamente y tomó el brazo de él con fuerza.
—Y yo a diferencia de ti puedo destruirlo porque no soy parte de él. —le dijo fijamente mientras sacaba la mano de Pitch de su estómago.
—Puedes intentar destruirle, pero te falta la razón, un motivo por el que hacerlo.
—Yo lo odio, y por eso quiero matarlo.
—Pero ese odio no tiene un por qué.
El enorme agujero del abdomen de Kira se cerraba rápidamente. De repente dio un salto y se alejó de Pitch para mirarlo a los ojos,
—Claro que tiene un por qué. —le escupió furioso. Hizo una pausa y luego siguió casi gritando. — ¡Él me trataba como la mierda!
—Eso es lo que tu consciencia te dice, lo que tu mentalidad adquirida te dice.
—Cállate. —le gruñó.
—Tú no puedes matarlo porque el odio que sientes hacia él no está basado en nada, sólo en las conjeturas que te has creado cuando conseguiste tener conciencia propia. Él sólo te usaba, pero no te dabas cuenta de eso cuando te usaba como a todos los demás porque carecías de conciencia propia.
—Cállate. —Pitch comenzaba a enfurecerse más.
—Eras una marioneta en las manos de un Dios codicioso que sólo pensaba en su beneficio propio usando a los demás. A ti no te trataba de manera diferente o peor.
—Cállate.
—Tú. Estuvo unos segundos en silencio. —eres una milésima parte de su ser. No eres nadie para luchar contra un dios del que su existencia dependes.
— ¡CÁLLATE!
Pitch fue envuelto por un tornado de sombras que fue directamente a por Kira. Sus ojos naranjas centellearon por un segundo y la oleada de oscuridad chocó contra un muro invisible a un metro de ella. Jack sintió arder su mano. La alzó y vio cómo aparecía un pequeño aro rojo. Miró a su alrededor y vio que Bunny, Tooth, Norte y Sandy miraban lo mismo que él.
—Os he prestado parte de mi poder. —oyeron decir la voz de Kira. — no puedo sellar el núcleo peleando.
Jack la miró un instante antes de incorporarse y atacar a Pitch. Este tuvo que olvidarse de Kira y centrarse en los 5 guardianes que lo atacaban al mismo tiempo. Kira corrió hasta el pozo donde clavó las espadas en los lados, pero entonces se quedó pensativa unos segundos.
"Si yo para sellar el núcleo fui herida, entonces Pitch al absolverlo también tuvo que lisiarse, pero parece que no es así, y eso significa que usó otro método para transferir la energía a su cuerpo."
Se quedó quieta unos segundos más y entonces recordó los símbolos que vio alrededor del núcleo de Perú en el mapa. Sí, lo recordaba bien.
"¡Eso es!"
Clavó su colmillo en la yema de su pulgar y de este comenzó a emanar sangre. Empezó a dibujar a una velocidad increíble los símbolos sobre las piedras del pozo, y cuando terminó juntó sus manos con fuerza entrelazando los dedos y fue envuelta en llamas. La fuente del pozo y el cúmulo del techo se unieron en un pilar blanco y púrpura de piedra que brillaba como si dentro de él aún siguiera fluyendo. Los pequeños canales del suelo, la pared y el techo se quedaron estáticos en la piedra, como si de una pintura se tratase, pero seguía teniendo el mismo efecto brillante que la columna.
Cuando las llamas desaparecieron los símbolos de la piedra lo hicieron también. Kira tomó sus espadas y las envainó, luego se giró y vio pitch arrinconado entre los guardianes. Respiraba con dificultad y estaba nervioso. Se había quedado sin ases en la manga. Miró profundamente a Kira y dijo entre dientes con una gran furia comprimida.
—Tú no eres diferente a los de tu raza. Sois todos unos monstruos sin escrúpulos que manipulan a la gente. Espero que Aguer acabe contigo y escupiré sobre tu cadáver y me haré con el mundo.
La miró con intensidad a sus ojos que ya habían vuelto a la normalidad con un brillo de ira en los suyos y desapareció.
Sus compañeros se relajaron. Jack se echó el cayado al hombro y se giró para mirar a Kira interrogante.
— ¿Cómo sabias todo eso?—le preguntó acercándose a ella. Kira se encogió de hombros y se rascó la nuca.
—No lo sé, probé a usar una teoría, y parece que era la acertada. —Jack no pareció creerle, pero optó por no darle más vueltas, así que cambió de tema.
— ¿Has descubierto otra manera de sellar los núcleos?
Kira asintió sin decir nada, casi sin haberle prestado atención. Jack frunció el ceño y ya harto de la actitud de ella dijo girando la cabeza y con seriedad.
—Norte salgamos de aquí. Tengo unas cosas que atender.
Todos lo miraron sorprendidos y con los ojos como platos. Santa asintió algo vacilante y tras salir del Partenón pasaron por el portal a la base.
Antes de que nadie dijera nada Jack tomó a Kira del brazo y la llevó escaleras arriba hasta su habitación. Tras él cerró la puerta con fuerza.
— ¿Qué pasa Jack?—le preguntó Kira nerviosa. La cercanía de Jack la alteraba.
— ¿Qué crees que hacer tú? No soy imbécil, y sé que lo que le has dicho a Pitch no era una simple teoría. —la miraba fijamente con sus penetrantes ojos azul hielo. Kira agacho la cabeza sin saber qué decir. No tenía ninguna respuestas y con Jack tan cerca no podía pensar lo suficientemente claro como para responderle de marea cortante y lógica. La tenía acorralada.
—Déjame verlo. —dijo súbitamente.
— ¿Qué? — Kira no parecía entender lo que quería decir. Jack desató los dos cinturones de las espadas y las dejó caer al suelo. Kira sintió que su cuerpo comenzaba a arder y en un acto impulsivo intentó separarse de él, per la agarró con fuerza. Chocaron contra el borde de la cama y cayeron sobre este. Kira estaba tendida sobre las sábanas desordenadas y Jack sobre ella. La tomó con una sola mano por las muñecas sobre su cabeza. Kira tenía la respiración agitada y estaba roja hasta las orejas.
—Jack, para. —le susurró apretando las piernas. Él hechó a un lado el pelo de su vientre para dejar ver el torso de ella. Bajó la mirada y pasó sus ojos sobre la fina línea blanca en diagonal que había en su estómago.
—Regeneración instantánea. —susurró.
—Cosa de demonios. —le dijo Kira intentando soltarse, pero Jack la agarró aún más fuerte y se inclinó lentamente. Sus labios rozaron la cicatriz de Kira. Ella no pudo reprimir un gemido al sentir el frio tacto de los labios de Jack sobre su vientre. Sus corazones latían a mil.
—Jack…—le susurró Kira echando la cabeza atrás mientras él le daba pequeños besos provocando descargas por todo su cuerpo.
—Para, por…favor.
Jack abrió mucho los ojos y se detuvo, luego se levantó de la cama y se alejó de Kira, como si acabara de darse cuenta lo que estaba haciendo. Kira se levantó lentamente aún roja y le dijo cabizbaja.
—Vete por favor.
—Kira, lo…—intentó disculparse pero ella le cortó de forma fría y seca.
— ¡Vete!
Jack sintió que su corazón era atravesado por una estaca de hielo y con un nudo en la garganta salió de la habitación cerrando la puerta tras él y se encerró en el suyo.
Kira abrazó su propio cuerpo y salió por la ventana.
Necesitaba aire frio.
