Siento mucho haber tardado tanto, pero es que he tenido algunos problemas en casa y no he tenido mucho tiempo de escribir. Aquí les traigo el siguiente capitulo, espero que me dejen reviews. Muchas gracias a todos, sobre todo a lirilara1993, (yo creía que ni dios leía la letra en negrita del principio, asi que me alegra alguien que lo haga y me responda) espero que les guste el siguiente capitulo.
CAPITULO X
—Guerra de Dioses—
No pegó ojo en toda la noche. Cada vez que cerraba los ojos, volvía a sentir el tacto de los labios de Jack al rozar los suyos. Su corazón se aceleraba y sentía su cuerpo arder. Más de una vez hundió el rostro en la almohada y gritó.
Toda la mañana del día siguiente estuvo encerrada en su habitación. Sentada, con las piernas cruzadas sobre la cama. Con los ojos cerrados.
Estaba practicando la detección del aura.
Podía verlo todo, pero de una manera diferente a con los ojos abierto. Se veían como espectros, la silueta verde de los objetos, y como fantasmas definidos para los seres vivientes.
Más de una vez, vio pasar a Jack y pararse en frente de su puerta y alzar la mano para tocarla, pero siempre se echaba atrás. Agachaba la cabeza y daba media vuelta. En esos momentos se tensaba y su corazón se aceleraba. Cuando vio que no había nadie a su alrededor se puso el vestido negro con la cuerda dorada que Tooth le dio la primera vez que estuvo allí. Se soltó la cuerda que sujetaba su pelo y dejó que cayera libre. Entreabrió la puerta y como una bala corriendo, de una zancada atravesó el pasillo, se subió a la gruesa valla de madera y saltó atravesando el gran espacio del centro de la enorme casa a un piso inferior, y de una zancada pasó de nuevo el pasillo y entró en la habitación.
La biblioteca.
Un lugar colosal, que si no fuera por la magia, no podría entrar en la casa. Gigantescas estanterías con escaleras corredizas se extendía ante ella. También había escaleras de caracol para subir a los pasillos superiores empotrados en las paredes.
No había nadie.
Sintió alivio. Esa biblioteca era similar a la del castillo demoníaco en la que había vivido. Caminó lentamente entre las altas estanterías pasando la mano sobre el arrugado lomo de los libros.
Subió por una de las escaleras y fue pasando de fila en fila, de un lado a otro. Se detuvo en el último de la última fila. El titulo estaba en ruso.
Una de las buenas cosas que tenía el ser un milenario, era que había tenido tiempo de sobra para aprender un montón de idiomas, por no decir todos los existentes en el mundo, ya que el dilecto demoníaco era como una base de todos los idiomas humanos.
Abrió el libro y comenzó a leer.
"Shenlong, Kukulkan, El Chupacabra, Drácula, Samael, Miguel, Lucifer,…Todos son seres sobrenaturales que la humanidad había creado desde tiempos remotos, o que tal vez en algún pasado desconocido existieron. Todos ellos son diferentes en todos los lugares del mundo, pero lo que nunca cambia, y que todos ellos comparten es una sola cosa;
La Luz y la Oscuridad.
Desde tiempos inmemoriales la humanidad ha diferenciado todo entre estas dos ideas. Dos caras de una misma moneda. Una a cada lado, pero unidas sin remedio. Es un equilibrio que mantiene con vida la existencia de la humanidad. Lo conocido y lo desconocido…"
Hablaba sobre el equilibrio entre las dos mitades y las leyendas de los pueblos, culturas y lugares de todo el mundo. A Kira siempre le gustó leer, pero nunca se sintió con ganas para volver a comenzar con ello. Y ahora, después de tantos años sentía un gran impulso por seguir leyendo aquel enorme libro de cientos de páginas.
Se pasó allí toda la tarde hasta que terminó el libro. Se sintió de una manera indescriptible al haber aprendido tanto sobre la cultura y las costumbres de los humanos.
Le gustaba aprender cosas nuevas, y en aquella biblioteca había todo lo que podía proporcionarle información y entretenimiento.
Sonrió y siguió buscando libros. Descubrió un gran sofá en uno de los pasillos empotrado en la pared. Se quedó despierta hasta las tantas hasta que el cansancio pudo con ella y cayó en un profundo sueño.
Durmió hasta la el medio día y cuando despertó siguió leyendo. Unas horas después estaba tan inmersa en su lectura, que no se percató de que alguien entraba en la biblioteca.
—Así que aquí estabas, Kira. —dijo Tooth acercándose a ella volando. Kira alzó la cabeza del gran libro y la miró a los ojos.
—Jack te está buscando como loco.
Al pronunciar aquel nombre se sonrojó y alzó el libro para tapar su rostro. Tooth se extrañó por esa extraña reacción.
— ¿Ha pasado algo entre vosotros dos?—le preguntó.
—Nada. —se apresuró a responder.
— ¿Seguro?
—Que sí.
Tooth no parecía convencida, pero optó por no seguir, si sabía lo que le convenía.
—Tenía una pregunta que hacerte. —comenzó. Kira volvió a la normalidad y se voló para mirar al hada que se había sentado a su lado.
—Dijiste que los demonios nacen desde las profundidades del Abismo, pero aunque la raza haya sido casi erradicada, ¿No deberían seguir naciendo?
Kira se quedó unos instantes en silencio, pensativa, luego suspiró.
—La verdad es, que yo tampoco lo sé con certeza. En teoría debería ser así, pero por alguna razón no ha ocurrido.
—He leído en el gran libro, que los demonios nacían a partir de almas humanas.
—Sí, a partir de almas de humanos que hicieron algo muy malo en su vida mundana. Tiene que haber ocurrido algo en el cambio de mundo, en el que las almas pasa del mundo humano al espiritual.
—Entonces, ¿sois como una reencarnación?
—Se podría llamar así.
— ¿Recuerdas tu vida humana?
Kira negó.
—Algunos demonios sólo recuerdan el crimen que cometieron, y eso sólo lo hacen, generalmente, los ancianos. Yo no soy una de ellos.
—Ah. —dijo únicamente Tooth. De repente pegó un grito que sobresaltó a la demonio.
— ¿Qué pasa?
— ¿Poseéis la misma apariencia?
Kira pareció confusa.
—No te entiendo.
—Vuestra forma de demonio, ¿es como la humana?
—Eh…creo que sí, menos algunos detalles, en general sí.
—Tal vez tenga los dientes de tu vida pasada, que contienen sus recuerdos.
Kira abrió mucho los ojos. ¿Podría saber su pasado, su otra vida?
— ¿Podemos ir?—preguntó Kira impaciente. Tooth le sonrió deslumbrante, y asintió. Kira saltó por encima de la valla de madera sobre sobre la estantería de en frente, y caminó a lo largo de este hasta la entrada. Tooth abrió la puerta y salió, pero se giró al ver que Kira no la seguía.
— ¿Pasa algo?—le preguntó.
Kira se asomó por la puerta para mirar hacia todos lados. A Tooth, aquel comportamiento, le pareció muy extraño aquel comportamiento, y recordó, cuando estaban en la biblioteca, cuando le comentó que Jack la estaba buscando se puso nerviosa. Tooth sonrió con algo y se acercó a ella.
— ¿Estás evitando a Jack?
Kira se puso roja y rígida.
— ¿No, qué…te hace p-pensar e-eso?
—En primer lugar, que cuando menciono a Jack tartamudeas, y tú nunca tartamudeas, y segundo, te has puesto roja como un tomate cuando lo he mencionado. ¿Qué pasó entre vosotros?
Kira se quedó en silencio, sonrojada y nerviosa. Se tapó la boca y dijo casi en un susurró.
—Hace do días…me…nos…le dije que no…y…me…—no era capaz de formular una sola frase entera. Por el gesto de la boca, y los balbuceos, Tooth lo dedujo todo.
— ¡¿OS BESASTEIS?!
A Kira casi se le salieron los ojos.
— ¡SSSS! No nos besamos, sólo…me…rozó.
—Conque era eso, ¿eh?
Tooth la cogió de las manos y la arrastró fuera de la biblioteca.
— ¡Para Tooth! —exclamó Kira intentando volver al interior, pero Tooth era muy fuerte, algo que contradecía su aparentemente delicado cuerpo.
— ¡No seas vergonzosa, no hay nadie! —rió la hada.
— ¡No estarán oyendo, suéltame!
—Por fin te encuentro. —dijo de repente otra voz ajena. A Kira se le heló la sangre y se quedó quieta como una estatua. Giró la cabeza lentamente y al ver a Jack, se fue poniendo roja hasta un punto en el que parecía que toda la sangre se le había subido a la cara.
—Hola Jack. —le saludó Tooth con una sonrisa juguetona. Jack echó a andar hacia ellas, pero cuando apenas dio un paso, Kira desapareció levantando una leve brisa.
— ¡OH, MIERDA! —exclamó Jack echándose las manos a la cara. Tooth se acercó a él y le dio un palmadita en e l hombro.
—No sabía que fueras un casanova, Jack. ¿Cómo es que no me lo habías contado?
Jack se volvió hacia el hada con los ojos muy abiertos.
— ¿Te ha contado lo que…pasó?
—La verdad, es que lo he deducido yo, y Kira me ha comentado algo cuando lo he descubierto.
Jack suspiró con cansancio y se rascó la nuca.
—Ya no sé qué hacer. Sólo me evita, escapa de mí, y no sé qué hacer para que no desaparezca cada vez que me ve.
—Ya se te ocurrirá algo, genio. —se burló Tooth.
Jack volvió a suspirar y echó a volar hacia su habitación al otro lado y al piso superior. Tooth lo vio marchar y luego voló hacia el sótano. Como había pensado, Kira estaba allí, pero no de la manera que se lo hubiera esperado. Tirada en un rincón con los brazos extendidos y la cabeza contra el suelo. Alrededor de ella se podía percibir una densa aura de depresión, y algún fantasma imaginario que otro. Parecía que le había dado un ataque de depresión espontanea. Se fijó que llevaba el fino vestido negro de cuerda dorada.
— Eh… ¿Kira?
Levantó la cabeza y se incorporó.
— ¿Te ha seguido?
—No tranquila, ¿vamos?
Kira asintió y las dos entraron en el portal que llevaba a la guarida del Hada de los dientes.
Tooth volaba delante de Kira, que volaba a su vez, batiendo lentamente sus poderosas y grandes alas negras. Volaron hacia uno de los enormes pilares llenos de cilindros dorados plagados de dientes. Una estampida de mini hadas vinieron vinieron en busca de Tooth, quien los abrazó a todas. Tradaron una hora.
Kira se quedó volando en el sitio observando la escena, luego aterrizaron en uno de los edificios, pero no hizo desaparecer sus alas. Entonces Kira se percató de que no había traído sus espadas.
—Espera aquí, por favor. —le pidió Tooth echando a volar hacia la punta del pilas para buscar sus recuerdos.
Kira observó la compleja estructura de edificios que colgaban del techo de una cueva.
Pasaron 25 minutos, y Tooth todavía no había encontrado su recipiente. Entonces sintió una presencia, que para su desgracia conocía demasiado bien. Vio un destello a lo lejos y algo negro acercarse a toda velocidad. A Kira sólo le costó un segundo saber lo que era, y con un potente batir de alas se impulsó hacia arriba. Gritó el nombre de Tooth, la cogió en brazos y esquivó el proyectil justo a tiempo. La bola de fuego negra explotó contra el pilar, que se desmoronó como simple arena.
Kira se quedó quieta en el aire y dejó a Tooth libre, quien gritó al ver la destrucción de su casa.
Salió de la cueva a campo abierto, donde la espesa niebla seguía moviéndose como un vasto océano a sus pies. De repente, ante ellas apareció una sombra que fue tomando la forma de un hombre corpulento y musculoso, pelo y ojos negros como la noche, que vestía ropas del mismo color. En su espalda se agitaban dos enormes alas de humo negro y entre ellas había una enorme espada.
Kira abrió mucho los ojos y rugió.
—¡AGUER!
De repente fue envuelta en una esfera de llamas y cuando se desvanecieron su apariencia había cambiado.
De sus sienes sobresalían dos largos cuernos negros con extrañas líneas asimétricas naranjas. Sus oscuras garras se alargaron desmesuradamente al igual que sus colmillos de león. Sus ojos brillaban con luz propia como una llama incandescente, y su pupila era apenas un fino hilo imperceptible, en estos se podía percibir un brillo asesino y sediento de sangre como nunca antes. Agitó su larga cola triangulas y extendió sus cuatro gigantescas alas. El dibujo de su frente brillaba con intensidad.
La verdadera forma del Rey demonio.
—Me alegra volver a verte, Lucifer. —le dijo con una profunda y grave voz amenazadora.
—Siento no compartir tú mismo sentimiento.
Hubo un largo minuto de silencio.
—Sabes, a mí nunca me gustaron las conversaciones formales.
Kira chasqueó la lengua.
—Ya somos dos.
Se envolvieron n llamas. Las de Aguer negras como la noche, y las de Kira rojas como la sangre.
Cargaron una contra el otro, y cuando ambos puños chocaron, una gran explosión sacudió el lugar.
—¡ALÉJATE TOOTH!—le gritó Kira esquivando el oscuro filo de la enorme espada de Aguer.
Kira le lanzó un puñetazo que Aguer bloqueó con la hoja provocando que una intensa fuerza invisible golpeara a Tooth alejándola más. La empujó con la propia arma, lejos de él. La señaló con esta y una estampida de tentáculos salió disparada hacia ella. Los ojos de Kira centellearon por un instante y un muro de fuego apareció ante ella que desintegró las sombras. Tomó aire llenado sus pulmones y escupió una gigantesca llamarada que envolvió a su oponente por completo.
Tooth observaba horrorizada cómo se golpeaban entre ellos. Ella lo hería con sus fuertes garras y él la cortaba con el sanguinario filo de su espada.
De repente se sintió pequeña ante aquellos dos dioses. Kira tenía razón, Los hubiera mandado a la muerte si se hubieran enfrentado a Aguer a ese nivel. Ella era la única que podía igualarlo y derrotarlo.
Llegado a un punto se detuvieron por un instante respirando con fuerza.
Entonces Aguer miró a Tooth y sonrió. La hada sintió un inmenso terror y se puso pálida con los ojos desorbitados. Él extendió su mano señalándola y creó una enorme esfera negra que lanzó una colosal llamarada hacia ella.
—¡TOOTH! —gritó Kira volando hacia ella a toda velocidad. Una milésima antes de que es disparo la alcanzara, Kira la rodeó entre sus brazos y la envolvió entre sus grandes alas. Luego fueron engullidas por las sombras.
Sintió calor, pero no dolor. Estaba viva.
— ¿Kira? —pudo preguntar en un susurro Tooth.
— ¿Estás…bien?—oyó decir con una voz quebrada. Una voz dolorida y forzada. Abrió mucho los ojos y sintió que algo caliente y viscoso caía sobre su rostro. Reprimió un gritó al ver toda esa sangre salir del cuerpo de Kira. La separó de su cuerpo y apartó sus alas de su alrededor, que también estaban llenas de sangre. Demasiada.
Aguer alzó su espada.
— ¡Tenemos que irnos! —gritó Tooth alterada.
Kira la miró seria y sacó, de quién sabe dónde, un esfera de cristal. La lanzó al aire y tomó a Tooth.
—Lo siento. —le dijo en un susurro y la lanzó al portal mientras la hada gritaba su nombre con lágrimas en los ojos.
Las heridas de Kira comenzaron a sanar a toda velocidad. Se giró con los puños en llamas y se puso en posición de lucha.
—Ahora ya no nos van a molestar.
Ambos fueron rodeados de nuevo por un colosal tornado de llamas.
Negras y rojas.
— ¿Dónde están Tooth y Kira? —preguntó Norte cruzando los brazos.
—Yo las he visto salir de la biblioteca, pero luego no sé a dónde han ido. —dijo Jack con un suspiro desesperado.
—No pueden haber ido muy le—
Un portal se abrió en la gran sala y escupió a Tooth sobre Bunny derribándole. Como si no hubiera ocurrido nada Tooth comenzó a hablar como una histérica.
— ¡Kira está…! ¡Sus recuerdos…! ¡Aguer…! ¡Sangre…! —no terminaba ninguna frase y decía palabras incoherentes gritando a pleno pulmón y con los ojos muy abiertos. Jack la tomó por los hombros he hizo que lo mirase a los ojos sin pronunciar palabra. Cuando se tranquilizó le preguntaron al respecto.
— ¿Estas herida? Tienes sangre en la cara.
—No, es de Kira.
— ¿Qué? ¿Dónde está?
—En mi casa. —hizo una pausa y tomó aire. —fuimos a ver si yo tenía sus recuerdos, y apareció Aguer y Kira comenzó a luchar con él. Fue herida intentando protegerme y me lanzó al portal.
Jack de repente puso los ojos en blanco y agarró a Tooth.
— ¡¿Kira está herida?!
—Intentó protegerme y salió herida.
Jack la soltó y dijo con una mirada que ninguno de los cuatro había visto nunca. En ellos se podía ver el claro brillo de algo impropio en él.
Guerra.
Nadie dudó, y todos salieron corriendo hacia el sótano.
Salieron en uno de los pilares, y antes de que hicieran nada, algo se estrelló contra el muro de piedra levantando una gran cortina de humo. Todos miraron hacia el cielo, para ver de dónde había provenido, y vieron a un hombre envuelto en llamas negras. Tooth vio que su apariencia había cambiado. Partes de su cuerpo estaban cubiertos por escamas negras. Sus manos eran enormes zarpas llenas de sangre al igual que todo su cuerpo. Sus colmillos sobresalían notoriamente y sus ojos eran completamente carmesí.
Entonces oyeron un gran rugido y del agujero formado en la pared comenzó a emerger algo.
Kira, pero había algo diferente en ella. Su cuerpo estaba lleno de sangre. Apretaba con fuerza sus afilados dientes. Clavó sus enormes garras ensangrentadas en la roca para salir del agujero y entonces todos lo vieron.
Sus ojos eran completamente naranjas, y su pupila apenas un línea perceptible, pero todo su cuerpo estaba surcado por extraños símbolos y dibujos brillantes como un complicado diseño de tatuajes.
Provocando una gran onda expansiva, salió disparada hacia Aguer y golpearon sus puños para luego entrelazarlos clavando sus garras en las manos del otro. Formaron otro gran tornado. Los guardianes sintieron una gigantesca presión que provocaba que les costase respirar.
— ¡KIRA! —gritó Jack intentando llamar la atención de la demonio, pero no le respondió. Estaba demasiado cegada por el odio como para prestar atención a la voz de Jack.
Su corazón era un auténtico caos.
Jack volvió a llamarla, y al ver que seguía sin responderle echó a volar hacia ella esquivando las bolas de fuego que salían a su paso.
— ¡Kira!—volvió a gritar acercándose más. Kira abrió mucho los ojos y giró la cabeza para gritarle con un rugido.
— ¡ALÉJATE DE AQUÍ!
Aguer aprovechó ese segundo y la golpeó en la rodilla en el estómago, provocando que ella se encorvase hacia delante y aflojase el agarre de sus manos. Soltó una y la golpeó lanzádola lejos y dejando a Jack solo.
El joven guardián se giró al ver a Kira ser arrollada lejos de él.
Le dio la espalda a la muerte.
Jack se quedó sin aire y con los ojos muy abiertos. Su cuerpo estaba paralizado. Sentía una extraña presión en su pecho, que venía acompañado por un intenso dolor. Agachó la cabeza para mirar abajo y encontrarse con un enorme y extraño objeto metálico salir de su pecho. De repente un oleada de dolor inundó todo su cuerpo, cada célula de su ser. Quiso gritar de dolor, pero en vez de eso, escupió sangre ahogando un grito de agonía.
Kira se levantó y volvió a su forma original a excepción de sus alas que volvieron a ser solo dos. Se levantó del suelo y alzó el rostro para que el aire abandonase sus pulmones, la sangre de sus venas se congelase, y sus ojos se petrificaran observando aquella imagen. Vio a Jack en el aire, pero estaba quieto y lleno de sangre. De su pecho sobresalía el enorme filo de una espada. Aguer detrás de él poseía una sonrisa sádica pintada en el rostro. En sus ojos podía ver el brillo asesino y de la locura.
La sangre se desliza por la pálida piel de él y caían gotas al vacío.
E tiempo se detuvo.
A Kira le pareció eterno el tiempo que tardó Aguer en extraer la gran espada del cuerpo de Jack. Él comenzó a caer y soltó su cayado.
— ¡Jack!
Kira se levantó y antes de que nadie viera nada más, salió disparada como una bala. Cogió a Jack en brazos y paró en seco.
— ¡Jack! —lo volvió a llamar. Sentía sus ojos arder y algo cálido recorrer sin parar por sus mejillas.
¿Por qué? Se preguntaba una y otra vez llamando a Jack para que volviera junto a ella. Sintió un escalofrio en la nuca y oyó la voz de Aguer decirle al oído.
—Sufre un poco más. —y desapareció.
Kira abrió aun más los ojos y voló hasta posarse en uno de los pilares.
— ¡Jack, por favor, respóndeme! ¡Por lo que más quieras, dime algo!
Cada segundo que pasaba sin responder era un auténtico infierno.
No podía estar pasando. ¿Por qué había sido Jack el que había salido herido? ¿Por qué no había sido ella?
Su vista se volvió borrosa a causa de las lágrimas, y entonces vio cómo entreabría los ojos.
— ¡Jack! —exclamó Kira acercándose más a él. Movió los ojos para encontrarse con el rostro enrojecido de ella.
— ¡¿Por qué has hecho eso?!—le dijo con enfado sin poder evitar que su voz sonase desesperada y rota. Jack sonrió levemente haciendo que cayera más sangre por la comisura de sus labios. Alzó la mano y apartó un mechón del rostro de Kira para luego acariciarle la mejilla, provocando que ella se acercara a él con la cabeza agachada. Jack hizo un último esfuerzo y le dijo al oído.
—Porque…te quiero.
El corazón de Kira se paró al sentir la fría mano de él apartarse de su mejilla para caer al suelo.
De repente dejó de oir los sonidos a su alrededor.
Se estaba repitiendo. Le estaba pasando otra vez. Estaba perdiendo a alguien querido por su culpa.
Primero su hermana, luego Kayla, y ahora él, quien había conseguido encender una pequeña chispa en el interior de su alma. El que la había animado con alguno de sus chistes malos. El que le había alegrado con su deslumbrante sonrisa.
Siempre parecía tan irresponsable. Tan despreocupado. Era un chaval. Pero aquel chaval había conseguido que su corazón volviera a latir después de tantos años de soledad, tristeza y oscuridad. Él le tendió la mano para sacarla de aquel oscuro pozo. Él la había sostenido en los momentos difíciles.
Y ahora ya no estaba.
El brillo que él tenía en su mundo se desvanecía como el humo cuando se alza en el cielo.
La chispa de su corazón era engullida por la oscuridad de la tristeza y el pasado.
Ya nunca más volvería a ver su sonrisa y su mirada juguetona.
Estaba muerto.
Sintió que el aire entraba en sus pulmones de nuevo y sin poder reprimirlo más gritó de una manera que nunca hubiera deseado volver a hacer.
Cuando los perdió a ellos, como lo había perdido a él.
—¡JACK!
Estaba sola.
Otra vez.
