Cuestión padre e hijo

Desde que llegó a la Tierra Ruu había adorado a un ser con toda su alma y esa persona era la chica a la cual él insistentemente le decía madre.

Es cierto quería mucho a su padre Kanata, pero Miyu era su adoración, a tal punto de sufrir mucho el hecho de que no esté por alguna razón.

Lo que le gustaba de ella era sencillo, su dulce forma de actuar con él, sus divertidos (para él) ojos y, por sobre todas las cosas, su pelo. Amaba sus cabellos dorados, solamente que borrosamente se los acordaba más ondulados, pero ese dilema se le aclaró cuando vio a su verdadera madre ese día de los meteoritos. Igualmente no quitaba que el pelo de su madre terrestre sea de las cosas más lindas que vio en su muy corta vida.

Tal era la fascinación por ese cabello que constantemente se lo agarraba y jugaba con él, bueno jugar significaba tirárselo muchas veces ganándose algunos retos de su adorada madre.

Lo que nunca se hubiese imaginado, era que alguien más amara el cabello de Miyu tanto como él, y ese era su padre. Si Kanata no lo reconocería nunca, o al menos no por ahora, pero desde que la había visto el primer día en esa casa el cabello de la chica le había parecido precioso, es solo que en ese tiempo pelearse era tal vez más importante que admirar esos mechones dorados.

No fue hasta una noche que Ruu se "escapó" de la cama para vagar por la casa Sayonji cuando vio la luz de la cocina prendida, descubriendo a su padre por la puerta, la cual no estaba del todo cerrada. Cuando quiso entrar para abrazarlo felizmente por el "encuentro" vio otra figura que se reflejaba dormida en la mesa de esa cocina, era Miyu la cual era tapada por el castaño, en ese momento fue más sus ganas de entrar cuando nuevamente algo lo detuvo: Kanata, en el preciso momento que la tapó no pudo evitar tomar un mechón de sus dorados y lo llevó a sus labios en un dulce y secreto beso, el cual él creyó que moriría con él, pero que el pequeño extraterrestre vio claramente.

Ante tal acto Ruu no pudo evitar sonrojarse y esbozar una sonrisa encantadora, adoraba a Miyu con toda su alma, pero lo que más amaba era que sus padres se demuestren el amor que él más que nadie sabía que se tenían.

Cuando se dio cuenta nuevamente Kanata lo observaba un poco sorprendido y sonrojado, pero simplemente le sonrió y se llevó sus dedos a los labios que antes habían tocado los cabellos de su madre, para indicarle que no diga nada. Ruu no pudo evitar entrar y apoyarse en el pecho de su papá el cual lo llevó a su cama nuevamente.

El castaño no hizo esto porque Ruu vaya a hablar en ese momento, pero como él y todos en esa casa sabían que iban a volver a verse, seguramente Ruu se acuerde y Miyu descubra su pequeño secreto, puesto que no era la primera vez que sus labios tocaban los hermosos dorados de la chica, el cual él secretamente consideraba "su" chica.

Continuará...