¿Quién diría que su hija traería a sus vidas nuevamente el primer hijo que tuvieron ambos? Luego de un encuentro lleno de malos entendidos, Ruu y sus padres por fin estaban juntos nuevamente aunque sea por un periodo de tiempo corto, pero sumamente satisfactorio para los tres.
Ruu estaba acomodando sus pertenencias en la habitación que iba a ser suya en ese tiempo, cuando la rubia entró con unas sábanas y colchas para entregarle.
- "Ruu-kun aquí están las colchas, espero que te sean suficientemente calentitas porque por las noticias será una noche fría" –dijo la chica poniendolas en el piso
- "Gracias mamá" –contestó inmediatamente, reinando un breve silencio el cual incomodó un poco al rubio. Al darse cuenta de eso levantó la mirada hacia la rubia y vio como algunas lágrimas salían mientras lo miraba- "¿Mamá?" –dijo preocupado-
- "Ah… perdón Ruu-kun" –dijo apuradamente mientras se secaba las lágrimas- "Es sólo que, me da mucha alegría verte y te acuerdes de mí" sonrió nuevamente-
- "Nunca me olvidé de ustedes…" –esta vez el rubio fue el que sonrió mientras miraba a la persona que se acercaba en ese momento-
- "Me alegra saberlo… Ruu" –y apoyó su mano en el hombre de su esposa- "porque nosotros tampoco te hemos dejado de pensar nunca"
Los tres se miraron con una sincera y amplia sonrisa, se notaba a legua lo mucho que los tres se querían y las cosas que habían vivido en ese tiempo donde Ruu aún no hablaba.
- "Aunque Miyu muchas veces era muy idiota para cuidarte" –cortó Kanata, rompiendo el adorable clima-
- "¿QUE ESTAS DICIENDO IMBESIL?" –gritó la rubia mientras el castaño sacaba la lengua en tono de burla-
- "Lo que escuchaste tonta"
Ante este comentario la rubia se le abalanzó para darle su merecido cuando sintió que su pelo era agarrado por el rubio que estaba atrás suyo. Miró inmediatamente al susodicho y se encontró con Ruu mirando detenidamente sus mechones mientras intentaba parar la risa que le provocó la pelea anterior de ambos terrestres. Agarraba su cabello con total delicadeza hasta que se dio cuenta que era insistentemente observado y la soltó rápidamente.
Miyu sonrió con cariño…
- "Tu mamá tenía el pelo ondulado ¿no es verdad?"
- "Si, me gusta mucho su cabello, pero por alguna razón siempre me gustó más el tuyo" –respondió sinceramente sorprendiendo a la chica, no tanto al chico- "emm… yo, ¿papá?" –mirando al castaño, pidiendo alguna clase de permiso-
- "Veo que lo recuerdas Ruu" –se acercó y acarició los rubios de extraterrestre. Miyu miraba confundida- "Ambos…" –comenzó de espalda a su esposa para que no lo vea sonrojarse- "… siempre hemos amado tu cabello"
Miyu no daba crédito a lo que escuchaba, nunca supo eso e hizo que su corazón salte como cuando ambos eran aún muy jóvenes. Se sonrojó de inmediato.
- "Claro que puedes hacerlo Ruu" –terminó mirando a su hijo-
Ante esto ambos hombres agarraron simultáneamente un mechón de pelo de la rubia y se lo llevaron a sus labios un instante bastante prolongado.
Miyu estaba inmóvil mientras se dejaba "mimar" por sus dos hombres, faltaba que Miu la abrace con fuerza y listo iba a ser la mujer más feliz del mundo. La mejilla de ambos chicos fue cubierta con un beso de la rubia minutos después.
Ruu quedó solo luego de unos minutos, cuando ambos adultos salieron de la habitación, pero esa "soledad" duró sólo unos instantes al ver que entraba la chica que lo tenía bastante enamorado.
- "Ruu mi mamá me dijo que te traiga esta estufa porque parece que hará frío esta noche…" –y al ver la cantidad de sábanas y colchas acotó- "…creo que está exagerando, perdón"
Ruu sonrió ante esto y simplemente atinó a mirarla un instante y decir.
- "Tienes un cabello hermoso Miu" –sonrojando a la Sayonji-
Fin
