Siento mucho haber tardado tanto en subir este capitulo, pero he estado con exámenes trabajos en casa y mil cosas a la que mi cabeza no da a basto, así que gracias a todos por esperar y espero que este capitulo os deje satisfechos. Seguid dejándome reviews por favor. ¡UN ABRAZO A TODOS!

CAPITULO XIV

—Pelea, paz, guerra—

Tooth se encontraba en la gran sala del globo terráqueo, leyendo el gran libro de hojas café. Todo volvía a ser como antes, todo había vuelto a la normalidad. Bueno, casi todo.

Cerró el libro cuando oyó unos pasos bajar por las escaleras. Se volvió lentamente para encontrarse con Jack, que bostezaba mientras se rascaba la nuca. No llevaba camiseta, ya que estaba completamente destrozada. Tooth le dijo que le volvería a hacer uno, pero Jack le dijo que le gustaba más el modelo que le había hecho Kira.

El hada sonrió recordando lo que había ocurrido dos días antes.

— ¿Por qué tarda tanto Kira?—preguntó Norte ya comenzando a preocuparse por la tardanza de esta.

Entonces oyeron el sonido de pisadas provenientes de las escaleras del sótano. Los cuatro guardianes se volvieron, pero ninguno esperó lo que sus ojos verían en ese momento.

Era Kira, pero algo en ella había cambiado. En sus ojos había luz. Una intensa luz de felicidad que ninguno de los cuatro hubiera creído que volvería a ver.

¿La causa? Un muchacho de cabello blanco y piel pálida que llevaba en su espalda remolcándolo inconsciente.

Tooth abrió los ojos de manera que casi, que casi se le salieron del sitio, y se tapó la boca para no gritar. Norte, Bunny y Sandy tampoco fueron indiferentes. Se quedaron paralizados, sin poder creer lo que sus ojos veían en esos momentos.

—No puede ser. —susurró Norte dando un paso tembloroso al frente.

—Jack…—murmuró Tooth volando hacia Kira y tocando suavemente el blanco y sedoso pelo del chico. Luego alzó la mirada para encontrarse con los penetrantes ojos de Kira.

—Ha vuelto. —dijo de repente

Tooth no entendió lo que quiso decir, ya que no entendía cómo era que Jack estaba vivo, así que esperó a que siguiera hablando.

—Hemos seguido creyendo en él y ha vuelto con nosotros. —no pudo evitar sonreír y dejar escapar una lágrima de felicidad. La acompañaron escaleras arriba, hasta subirlo a su habitación y lo tumbaron para dejarlo descansar.

Kira se quedó con él toda la noche, velando por su seguridad y bienestar.

Al día siguiente, todos pasaron el día con Jack y Kira no se separó de él en ningún momento. Lo seguía a todas partes y no dejaba que hiciera ninguna estupidez. Terminó dándose cuenta de eso cuando intentó meterse en un follón con los Yetis, y Kira terminó golpeándolo para sacarlo arrastras.

Pero la verdad es que no le importó.

Ya habían perdido mucho tiempo y Kira no lo desperdició más. Los puso a trabajar en seguida.

Le prohibió a Jack rotundamente (con una de las amenazas más crueles para un hombre) ir al entrenamiento hasta que no pasase un día más.

Y eso hizo, esperar. Esperar a que su demonio viniera de nuevo a él, como lo hacía en todos sus sueños.

Se rascó la nuca. Caminó lentamente hacia Tooth con una sonrisa juguetona pintada en sus labios.

—Buenos días, Jack. —le saludó el hada de los dientes con una deslumbrante sonrisa mostrando su larga fila de dientes blancos.

—Buenos días, Tooth. —miró a un lado y a otro confuso. — ¿Dónde están los demás?

Tooth le hizo una seña y fueron escaleras abajo hacia la sala de entrenamiento. Abrieron la puerta y los dos avanzaron hacia la arena, vacilantes.

— ¡Intenta atraparme Canguro! —rio Kira dando un voltereta en el aire y cayendo de pies como un gato. Jack se fijó en ella.

Llevaba un top de deporte azul marino y unos pantalones negros de chándal. Observó con determinación sus fuertes brazos y su fornido abdomen. Llevaba el pelo recogido en una coleta alta

, dejando que sus característicos mechones cayeran sobre su rostro.

— ¡Yo no soy un canguro! —exclamó mosqueado Bunny, pero se veía que no lo decía realmente enfadado. Kira se incorporó.

—Bale, bale, lo siento. Venga, ahora nos vamos a poner serios.

Se puso en guardia, con las piernas flexionadas y los puños en alto.

—Golpéame con todo lo que tengas.

Bunny no dudó. Sabía que él no era capaz de hacerle ni un rasguño a Kira, así que no tenía que preocuparse por de darle con toda su fuerza. El gran conejo se abalanzó contra ella con el puño en alto. Kira cruzó los brazos frente a su cabeza para bloquear el golpe, entonces Jack lo vio. Sólo fue por un segundo, pero vio como del punto en el que ambos hacían contacto un extraño humo gris pasaba al cuerpo de Kira. De repente Bunny cayó de rodillas agotado.

—Eso es lo que ocurre cuando usas el poder de absorción. Lo has notado, ¿verdad? —le dijo mientras le tendía la mano que él tomó agradecido. Kira puso las manos tomadas entre sus rostros y le dijo muy seria.

—Ahora quiero que lo hagas ti. ¿Recuerdas lo que te enseñé para para sentir la esencia de las sombra?

Bunny asintió.

— Bien, quiero que concentres tu fuerza en tu piel, que tengas una gran sensibilidad en tu piel. Puedes hacer que tus sentidos se agudicen más concentrado tu energía en él. Quiero que lo hagas.

Bunny cerró los ojos he hizo lo que la demonio le pedía. Se tomó su tiempo, pero Kira gozaba de la virtud de la paciencia, así que no tuvo ninguna prisa. Quería que lo entendieran bien, aunque lo tuviera que repetir mil veces, les ayudaría hasta que consiguieran dominarlo.

Lo necesitaban.

—Bien, ahora quiero que sientas mi aura.

Estuvo unos minutos más en silencio.

—Quiero que pienses en que absorbes esa aura mía, como una aspiradora, como cuando respiras tomas aire y lo vuelves tuyo. Toma esa energía con tu piel y hazlo parte de ti.

Luego de decir esas palabras todo se quedó en silencio. Kira esperó al igual que todos los demás, y entonces de la mano de ella comenzó a emanar el mismo humo que antes, sólo que esa vez era Bunny el que lo absorbía.

Después de unos minutos separaron sus manos y el gran conejo se la miró, para luego alzar la mirada hacia Kira.

—Guau, no sabía que tuvieran tanta energía, me siento renovado, como si hubiera dormido por días.

Kira sonrió.

—Tienes que practicar más, porque sólo tendrás unos segundos o incluso menos para absorber esa energía. En una pelea real hay que aprovechar cualquier contacto con el enemigo para absorberlo. Tienes que ser rápido y cuanta más facilidad y destreza tengas para absorber, más energía podrás chuparle a tu enemigo.

Bunny anotó esas palabras a fuego en su mente. Kira le sonrió mientras le daba unas palmadas en el hombro. Los ojos dorados plata se volvieron para encontrarse con la intensa mirada azul de Jack. El corazón de Kira dio un vuelco al verlo, y entonces se percató de su cicatriz que atravesaba su pecho, desde la clavícula izquierda hasta el costado del otro lado.

—Seguiremos luego, os merecéis un descanso. — les dijo mientras caminaba hacia Jack y Tooth. El joven guardián no pudo evitar ponerse nervioso al verla tan expuesta y tan cerca de él. Su corazón comenzó a latir más rápido pero intentó tranquilizarse. Kira se acercó a ellos con una sonrisa pícara y le dio los buenos días a Tooth para luego dirigirse a él.

—Tengo que hablar contigo. — hizo una pausa para mirarlo de arriba abajo y añadió. También tengo que hacerte una sudadera nueva.

Lo tomó de la mano y lo arrastró fuera de las miradas indeseadas. Tooth sonrió y miró a sus compañeros con complicidad.

Kira lo arrastró escaleras arriba, hacia la habitación de las costuras. Jack observó el ondulante movimiento de su lacio pelo negro. Era hipnótico, ella era hipnótica.

Entraron en la brillante sala y Kira sacó el dibujo del traje de Jack. Borró los pantalones y las botas para dejar sólo la sudadera. Grabó unos símbolos en la hoja, pero mientras lo hacía sintió que su coleta se aflojaba, y que alguien le quitaba la cuerda que sostenía su cabello.

Su corazón comenzó a latir desenfrenado. Sus mejillas se ruborizaron sin remedio y su cuerpo comenzó a arder.

Jack apartó el largo cabello de Kira dejando su cuello al descubierto. Oyó cómo la demonio sus piraba al sentir el frio tacto de la piel de él contra la suya al apartar el pelo.

Su corazón latía a toda velocidad. Deseaba tanto besar su cuello. Su cálido y suave cuello. Recordó aquella noche. La noche en la que besó su piel.

Apartó más su pelo. Deslizó su fría mano por el costado de ella hasta su vientre, atrayéndola contra él. Kira suspiró aún más fuerte al sentir su mano en su estómago.

—Jack…—susurró ella en un hilo de voz, pero calló para reprimir una exclamación al sentir los labios de él recorrer su cuello. Una agradable corriente recorrió sus cuerpos. Jack quería parar. Sabía que eso estaba mal. Estaba obligando a Kira, aunque sabía que ya no le iba a pegar un puñetazo, se sentía culpable.

Pero no podía controlar su cuerpo, no podía.

Tomó el lateral de su cuello con la mano con la que se había desecho su pelo. Kira abrió mucho los ojos al sentir cómo Jack lamia suavemente su cuello.

Echó la cabeza hacia atrás con un suave gemido y se contuvo para no darse la vuelta y abalanzarse sobre él.

Jack le dio la vuelta, y cuando pretendía besarla se encontró con algo hecho de tela que los separaba.

—Deberías ponértelo. — oyó una temblorosa voz al otro lado.

Jack se quedó quieto y tomó la sudadera sin mangas con un suspiro.

Kira observó de reojo cómo se ponía la prenda. Miró detenidamente cada detalle de su fuerte y esbelto torso, y su cicatriz.

Esa cicatriz que había acabado con él por su culpa.

Apretó los puños y se tapó el cuello con largo pelo revuelto.

Vio la desesperación en los ojos azules de él. Sintió que su corazón era atravesado por una estaca de hielo, así que antes de que Jack separara los labios para hablar, ella comenzó.

—Lo siento. —no sabía qué más decirle.

Jack se quedó quieto como una estatua.

—Perdóname. Tú me demuestras lo que sientes por mí, pero yo no hago más que rechazarte.

Jack se volvió hacia ella.

—Solo tienes que aceptarme.

—Pero no puedo. Por mi culpa moriste una vez, y por mi culpa puede volver a pasarte, y dudo que resucites una segunda vez.

Jack tomó el rostro de Kira entre sus manos.

—Resucité porque tú seguías creyendo en mí, y los demás también. Resucité gracias a ti.

Kira miró sus intensos ojos azules como el hielo.

—Lo siento, pero no puedo.

Jack apretó los dientes con fuerza y sintió que algo explotaba dentro de él. La agarró por los brazos con fuerza, provocando que Kira lo mirara algo temerosa.

— ¡¿POR QUÉ TE CULPAS POR TODO LO QUE PASA?! ¡NO LO ENTIENDO, NO LO ENTIENDO! ¡¿POR QUÉ TODO TIENE QUE SER CULPA TUYA?! ¡Deja que los demás también tengan la culpa de algo! ¡Deja de torturarte de una puñetera vez y haz caso a tus sentimiento! ¡Deja de intentar meterlos en una caja y tirarlos al agua! —tomó aire para tranquilizarse y luego siguió. — sé que tienes miedo de hacerme daño, pero yo confío en ti y sé que no me harás nada. —dejó caer la cabeza con cansancio pero sin soltar a Kira. — ya no sé qué más hacer para que me aceptes y para que no te tortures. Cuando te veo siento que me vuelvo loco y que cuanto más intento acercarme a ti más te alejas de mí, y ya estoy cansado. Ya no sé qué más hacer.

Kira li miraba sin saber qué hacer.

¿Cómo es que había interpretado eso de sus sentimientos?

¿Que dejara que ellos también tuvieran algo de culpa?

Había estado tan cegada en su propio dolo que no había dado cuenta del sufrimiento que le producía a Jack. Él había estado sufriendo por ella, y no se había dado cuenta.

Qué tonta había sido.

Tomó el rostro de Jack entre sus manos para hacerle levantar la cabeza, y antes de que este dijera nada rozó sus labios con dulzura.

Sólo fue por un segundo, pero eso bastó para que Jack espabilase. Miró fijamente a los ojos de la demonio y sintió que ese agujero que tenía en su interior desaparecía.

Se acercó a ella y tomó sus labios en el beso que tanto había esperado.

Ya no podía negarse. Lo quería tanto. A partir de aquel momento juraba que lo protegería a toda costa. Protegería ese amor incondicional.

Lo amaría.

Kira pasó sus brazos por el cuello de Jack y enredó los dedos en su sedoso cabello blanco. Él no perdió tiempo en deslizar sus manos por la suave espalda de ella hasta su cintura aferrándola aún más a él. Jack mordió suavemente el labio inferior de Kira pidiendo que abriera más la boca. Ella lo hizo, y no pudo reprimir un gemido al sentir el frio tacto de la lengua de él. El joven dejó escapar un gruñido cuando Kira respondió a sus caricias. Su beso se volvió fiero y apasionado.

Jack no dejaría escapar aquel momento. Era suya, y él era suyo.

Lo alteraba con tan sólo una mirada, lo volvía loco con sus elegantes movimientos y su cercanía, y en ese momento… en ese momento no tenía palabras para describir lo que sentía.

Saborear sus labios era como si una bomba nuclear explotase en su interior.

Se sentía tan bien.

Kira había deseado tanto aquel beso, pero lo había evitado por puro terror, y ahora que lo sentía no quería parar. Quería que siguiera besándola eternamente. Pero cuando sus pulmones pidieron a gritos aire tuvieron que separarse.

Ambos respiraban agitados. Ninguno de los dos se separó del otro.

—Por fin. —susurró Jack. —ha valido la pena la espera, pero…—hizo una pausa para mirar a Kira a los ojos con una sonrisa juguetona. —te haré pagar por todo el tiempo que me has tenido en ascuas.

Kira no pudo evitar tensarse. ¿Qué quería decir con eso?

Comenzó a darle vueltas, pensando en lo que podría estar pasando por la mente de Jack.

Él la miró con una sonrisa y la tomó de la mano para salir de la habitación.

Kira aún seguía en shock para cuando bajaron a la gran sala. Bunny ladeó la cabeza al ver el estado de ella.

—Eh…Kira, ¿te encuentras bien? —le preguntó el conejo de pascua.

Como si hubiera estado inmersa en un profundo sueño, Kira se volvió confusa hacia Bunny, y al girar la cabeza se encontró con los ojos de Jack que no dejaban de mirarla.

Se puso roja al instante.

— ¿Eh? Yo…a mi…yo…no me…—no podía dejar de decir palabras sin sentido. ¿Qué le estaba pasando? ¿Por qué estaba tan nerviosa?

Los guardianes la miraron de una manera extraña.

Confundidos y sorprendidos.

Parecía que sólo Tooth sabía lo que ocurría exactamente.

—Kira y yo hemos hecho una apuesta; me voy a enfrentar a ella para medir mi fuerza.

Kira se volvió hacia él totalmente anonadada.

¿Pero qué coño estaba diciendo ese chaval?

— ¿Verdad Kira?

La tomó completamente desprevenida.

— ¿Eh? —fue lo único que pudo decir.

—Si gano yo la apuesta bailaras el baile tradicional de los demonios del que nos has hablado.

—Yo no…

— ¿De verdad bailaras? Me hablaste de un ritual que hacías para los graduados en la academia de lucha. —Tooth se puso como una loca.

— ¿Cuándo te he contado yo eso?

Kira no entendía cómo había llegado esa información a sus oídos.

Miró por encima del hombro de la mujer colibrí para ver a Norte, Bunny y Sandy observándola, y justo detrás de ellos el gran libro de los espíritus.

"Maldito libro de las narices" pensó algo molesta por ese inconveniente.

—De acuerdo. —decidió seguirles la corriente y añadió con una sonrisa maliciosa. —pero si gano, tendrás que hacer todo lo que te diga por un mes.

Jack dudó un segundo, pero finalmente tomó la mano que ella le tendía y la miró de una manera picara y de complicidad.

Aquello iba a ser interesante.