SIENTO HABER TARDADO TANTO X(

ESTOY EN PLENA TEMPORADA DE EXÁMENES, PREPARÁNDOME PARA SELECTIVIDAD, Y PARA COLMO PERDÍ EL CUADERNO DONDE TENÍA ESCRITO EL CAPITULO. ESPERO QUE PERDONÉIS LA TARDANZA, Y TAMBIÉN ESPERO QUE OS GUSTE ESTE CAPITULO. INTENTARE SUBIR EL CAPITULO SIGUIENTE LO ANTES QUE PUEDA, PERO NO PROMETO NADA, YA QUE TENGO QUE ESTUDIAR. ESPERO QUE SEÁIS PACIENTES Y MUCHAS GRACIAS POR SEGUIR VOTANDO MI FIC XD

CAPITULO XVIII

Los nuevos miembros de los guardianes—

Era un inmenso desierto de hielo.

Muerto, solitario y frio.

—Prefiero la madriguera de Bunny. — dijo Tooth calentándose los brazos aunque no tuviera frio.

Jack empuñaba a Apocalipsis y Ragnarock con fuerza. Cerró los ojos e hizo que el viento le diera la localización del templo donde debería estar el núcleo.

Se tomó su tiempo, pero después de unos minutos, echó a caminar hacia la gran explanada de hielo.

Sólo se oía el silencioso sonido del viento deslizándose sobre la superficie helada.

Estuvieron caminado por 15 minutos y seguían sin ver nada.

— ¿Estás seguro que es por aquí, Jack?— preguntó Norte mirando a su alrededor. — llevamos andando por un buen rato y no hemos encontrado ningún templo.

Jack se paró en seco y dio una vuelta sobre sí mismo.

—Esto es muy raro. Debería estar aquí.

Bunny se masajeó el puente de la nariz.

—Tal vez tu sexto sentido no sea tan infalible como decía Luna.

—No me he equivocado. Estoy seguro de que el templo está aquí, en alguna parte.

—Por si no te has dado cuenta. Ese alguna parte que dices creo que es bastante, teniendo en cuenta que nos encontramos en un continente de hielo de miles de kilómetros a la redonda. ¿No crees que tu sentido de la orientación está un poco atrofiado?

Jack se volvió y caminó bruscamente hacia Bunny, apretando los dientes.

— ¿Por qué no lo intentas tú, Canguro? Tal vez te sea imposible, ya que no sales de tus agujeros subterráneos.

Bunny frunció el ceño y se inclinó amenazante hacia Jack, subiendo el tono de su advertencia.

—No me provoques chaval. Eres un crio al que se le ha subido a la cabeza el que haya vencido a Lucifer.

— ¿Estás diciendo que no soy lo suficientemente fuerte?

El tono de ambos subía cada vez más.

—estoy diciendo que eres el mismo engreído con el ego por los cielos, un idiota.

Jack se aproximó más a él, haciendo que sus frentes chocasen y empujasen una contra la otra.

— ¡Repítelo si te atreves Canguro!

— ¡Idiota!

— ¡BASTA YA!

Todos se quedaron petrificados al oír la autoritaria voz de Tooth alzarse sobre las demás.

— ¡Dejad de comportaros como críos y prestad más atención a lo que es importante! Por Luna, a veces me cuesta creer que los dos sois guardianes.

Hubo un instante de silencio y de repente se oyó una especie de "Crack"

— ¿Qué ha sido eso?—dijo Norte.

Sandy miró a su alrededor con expresión nerviosa y formo un signo de exclamación sobre su cabeza, justo antes de que el suelo bajo sus pies cediera y todos cayeran a un túnel de hielo.

Aguer se giró hacia Kira, quien comenzaba a estar cada vez más pálida.

— ¿Estás bien? —dijo deteniéndose y girándose hacia ella.

—Sí, estoy bien. ¿Falta mucho para salir de este lugar?

Aguer negó y señaló unas escaleras que había al fondo. Kira se adelantó y corrió escaleras arriba, deseosa por salir de aquel lugar que tantos recuerdos amargos le producían.

—Tenemos que tener cuidado, puede haber… —Dos enormes hachas, cruzadas entre ellas y se abalanzaron sobre Kira. Ella se deslizó por debajo de estas, y noqueó en 5 segundos las dos armaduras estampándolas violentamente contra la pared. —vigilantes. —terminó la frase el hombre arqueando la ceja.

—Sigamos. —le dijo Kira echando a caminar por el pasillo, pero Aguer carraspeó enseguida.

—Es por el otro lado.

Sin decir nada, para evitar ser más humillante, la demonio se giró y echó a caminar tras él, que de repente parecía haber despertado de una hipnosis. En sus ojos centelleaba el brillo de la libertas, de la esperanza. De la vida.

Anduvieron por un sinfín de pasillos laberínticos hasta llegar a una gran puerta de acero con runas grabadas alrededor del marco. Aguer posó las manos sobre el frio metal y empujó con todas sus fuerzas. Los músculos bajo la negra camiseta desgarrada se tensaron y se pusieron rígidos. La pesada puerta comenzó a moverse, así que Kira se puso a su lado y le ayudó. Consiguieron abrirlo lo suficiente para que pudieran pasar. Subieron las escaleras dirigiéndose a la cima de la torre.

Hacía frio.

Un frio gélido, muerto y fúnebre.

Un frio que no tenía nada que ver con el tacto helado de Jack.

Su contacto tenía algo. Calidez, a su manera. Era un frio vivo que recorría su cuerpo como una descarga eléctrica, provocándole un hormigueo que llegaba hasta lo más hondo de su ser.

Pero aquel lugar estaba muerto, abandonado, oscuro.

Llegaron a la entrada y se detuvieron a un metro de esta.

—Luna está al otro lado, la siento. Su presencia es débil, pero está ahí. —hizo una pausa por unos largos segundos antes de añadir. — parece que Foljer se ha marchado hace tiempo. Bien, así tendremos una oportunidad.

—Así que estamos solos.

—Supuestamente. —Aguer la miró extrañado, como si tuviera un mal presentimiento.

—Apártate. —le dijo Kira haciéndole un gesto con la mano.

Aguer vaciló un instante, pero luego hizo lo que la demonio le pedía. Kira dio un paso atrás y miró la puerta de madera. Flexionó las rodillas, tensó los músculos y arremetió contra la mole de piedra con una fuerte patada. Lo destrozó hasta hacerlo escombros.

Aguer tragó saliva. Aquel genio le recordaba a alguien muy cercano a él y sabía por experiencia que no era buena idea provocarlo.

Entraron en la estancia y el dios de la oscuridad sintió que su alma se encogía.

Luna estaba colgada en el aire, enredada en un sinfín de cadenas color sangre, clavadas en todos los recovecos posibles de las paredes.

Aguer de lanzó hacia la diosa y alzó las manos temblorosas hacia el rostro de ella.

—Luna…—dijo con una voz temblorosa. Ella no respondió. Siguió con la cabeza agachada y los ojos cerrados. Aguer miró las cadenas que la ataban.

Había muchas.

Demasiadas.

No entendía la razón de que hubiera tantas, si con un par de ellas o tres de obsídio hubiera conseguido sujetarla, pero entonces… ¿Para qué quería tenerla así?

Tocó uno de los eslabones con la yema de los dedos y de repente sintió un leve hormigueo, como una descarga recorrer su mano. Abrió los ojos desmesuradamente.

— ¡Kira, tenemos que quitarle estas cadenas rápido!

Ella se volvió hacia su interlocutor con una expresión interrogativa en su rostro.

— ¡Estas cadenas están chupando su energía, a este paso su corazón terminara parándose!

Kira se puso tensa al segundo y barajeó varias posibilidades.

— ¿Son de obsídio?

Aguer negó con la cabeza. Entonces Kira cogió una cadena y tiró en direcciones opuestas, partiéndola por la mitad. Aguer al ver la solución que le había dado decidió hacer lo mismo.

De uno en uno fueron deshaciéndose de las cadenas hasta liberar completamente a Luna. Aguer, con infinita delicadeza, la tomó en brazos y luego miró a Kira.

—Tenemos que salir de aquí.

La demonio miró a su alrededor hasta toparse con otra puerta que había al fondo de la estancia. La abrió girando el pomo t entraron una habitación oscura. Era pequeña. Con una estantería llena de libros y una mesa empotrada contra la pared bajo una ventana.

—Salgamos por la ventana. —dijo Aguer.

— ¡¿Qué?! ¡¿Estás loco?! ¡No puedo cargar con dos personas al mismo tiempo!

Aguer esbozó una sonrisa torcida que a Kira le pareció algo sospechosa.

— ¿Quién ha dicho que tengas que cargar a nadie?

De repente de su espalda salieron dos enormes alas de plumas tan negras como el carbón.

— ¿Pero qué…? —Kira estaba atónita.

Aguer plegó las alas para que no le molestaran al andar. Se subió a la mesa y rompió el cristal de la ventana para luego salir por él. Desplegó las negras extremidades y las agitó de forma elegante para suspenderse en el aire y girarse hacia Kira.

— ¿Qué pasa Lucifer? ¿Te dan miedo las alturas?

Kira apretó los dientes y antes de saltar por la ventana dijo en un gruñido.

— ¡Claro que no pedazo de engreído!

Aguer sonrió y los dos se alejaron del tenebroso castillo en el que se habían encontrado unos segundos antes.

Era totalmente de noche, pero en aquel extraño cielo no había estrellas, ni nubes que las tapasen. Nada. Simplemente oscuridad pura y dura.

— ¿Sabes dónde está la salida?—preguntó Kira sin volverse hacia su acompañante. Aguer sujetaba a Luna con fuerza contra su pecho, como si fuera el objeto más frágil que existiera.

—Este lugar no tiene salida.

— ¿¡QUÉ!?

Kira se detuvo en seco y miró atónita al chico.

— ¿¡PERO TÚ ERES IMBÉCIL!? ¿¡CÓMO QUE NO HAY SALIDA!?

Aguer también se detuvo y se giró hacia la demonio que estaba a punto de abalanzarse sobre él y estrangularlo.

—Esto es otra dimensión. Una dimensión en la oscuridad. La única manera de salir de aquí es creando un portal.

Kira cruzó los brazos.

—Ya, y crees que me voy a sacar un portal de la manga, ¿no?

—No tienes mangas.

Kira dejó caer los brazos y le miró con un centelleante brillo asesino en los ojos y ajustándose los guantes.

— ¿Te crees que estoy de humor para bromas?

Aquel gesto le recordó a otra persona. Miró de reojo a Luna, que seguía inconsciente y luego se volvió hacia la demonio.

—Creo que no.

—Yo también lo creo. —dejó escapar un suspiro y luego añadió volviendo a cruzar los brazos. —bueno, genio, y ahora ¿qué vamos a hacer? Yo no tengo ni idea de portales y dudo que tú tengas suficiente energía para crear uno, o ¿supongo mal?

—No, y por eso es aquí donde entras tú.

—Pero ya te he dicho que yo no sé…

—Pero yo sí.

Se quedaron en silencio por unos largos segundo hasta que Kira terminó haciendo un gesto con la cabeza al mismo tiempo que alzaba las cejas.

— ¿Y?

—Pues me darás energía para que pueda crear el portal.

Kira vaciló un instante quedándose en silencio y observándolo detenidamente. Luego dejó caer los brazos y voló hacia él para apoyar las manos sobre sus hombros.

—Como hagas algo raro te mataré.

Aguer asintió y un segundo después sintió una oleada de energía recorrerle el cuerpo. Se sintió lleno y rebosante de energía, como si se hubiera enchufado a una corriente eléctrica.

—Creo que ya es suficiente.

Kira apartó las manos y esperó paciente. Aguer se acercó a ella y le tendió a Luna. La demonio la cogió con delicadeza y mientras Aguer murmuraba palabras en otra lengua y trazaba símbolos en el aire, Kira miró a la mujer que tenía en brazos.

Había cambiado. Era más joven y de alguna manera le resultaba familiar.

¿Por qué había ocultado su verdadera identidad? Miró la espalda de Aguer. Ambos aparentaban tener la edad de unos 22 años aproximadamente.

De repente un viento Huracanado la golpeó de frente y tuvo que tensar las alas y batirlas un par de veces para volver al sitio.

Ante Aguer se había abierto un remolino multicolor que giraba y giraba sin parar. El viento que provocaba el fenómeno era inmenso pero también había algo que la arrastraba hacia él.

Aguer volvió a coger a Luna y con un gesto de la cabeza, los dos se adentraron en el tornado, sin saber con exactitud a dónde se dirigían.

Jack cayó contra la dura y fría superficie de hielo. Gruñó dolorido y se incorporó apretando la empuñadura de las espadas. Se quedó estático al ver el paisaje que tenía ante él.

Era un castillo. Un inmenso castillo de hielo puro como el diamante en el interior de una colosal cueva.

Aquella construcción parecía algo irreal, imposible, mágico.

Caminaron por el sendero que daba a la entrada del muro que rodeaba el castillo y Jack se detuvo en el umbral.

El silencio reinó en el lugar, sólo se oía el sonido de sus corazones debocados.

—Estad atentos. —advirtió Jack apretando las espadas. —no bajéis la guardia.

—Pasaron la puerta y se adentraron en el castillo.

Cruzaron un inmenso vestíbulo tallado con gran delicadeza y talento. Aquel lugar parecía obra de un sueño. Un sueño en la que las pesadillas no podían penetrar las pulidas y brillantes paredes de hielo.

Pero las pesadillas no amenazaban desde el exterior, sino del interior.

De la mente de Jack Frost.

Habían pasado 2 semanas desde que Kira fue secuestrada. Dos las había pasado entrenando como un loco, y los demás días restantes buscando el núcleo que quedaba, ya que no podían tocar el plano de las sombras y los grabados que había marcados en el gran globo terráqueo de la base habían desaparecido, así que no tuvieron más remedio que buscar por todo el mundo siguiendo el instinto de Jack. En ese periodo Pitch, después de que el efecto del sello de Kira se desvaneciera, había conseguido hacerse con todos los demás núcleos, quedando así sólo la del polo sur. Y nada le impedía ir a por los demás núcleos. Ya nada podía impedir que apareciera delante de él y lo despedazara.

Apretó los dientes.

Desembocaron en una gigantesca plaza, justo en el centro del castillo. Todos miraron arriba y vieron que no había techo, sólo la de la cueva, que se alzaba bastante más por encima del castillo.

El grupo se detuvo en un extremo, y observaron la fuente que había en el centro.

Una enorme fuente de tres pisos, y en la última había dos esculturas, una frente a la otra.

Dos fénix.

Uno estaba hecho de hielo negro, y el otro era tan blanco como la luna más brillante.

Estuvieron unos segundos en silencio y luego Bunny carraspeó.

—Eh…Jack. No sé si te has dado cuenta, pero sin Kira no sabemos cómo sellar el núcleo.

Jack no se movió, ni se volvió, ni hizo ningún gesto cuando pronunció las siguientes palabras.

—Yo no he venido a sellar el núcleo. Sólo quiero que ese cerdo aparezca.

Todos se quedaron mudos.

El tono de Jack era grave, tranquilo.

Amenazante.

Y como si alguien hubiera oído su deseo, la gran puerta al otro lado de la plaza se abrió, mostrando tras él una negra figura envuelta en una niebla negra.

—Oh. —fue lo único que dijo Pitch cuando sus ojos se encontraron con la de los guardianes.

Los músculos de Jack se tensaron y desapareció. Justo antes de que Pitch pestañeara, algo lo golpeó lanzándolo a la pared de hielo.

Los guardianes miraron al albino con los ojos desorbitados y sin aliento.

De esa manera quedó claro lo único que pretendía Jack, y como sabía que no entraría en razón se lanzaron sobre su enemigo.

Jack bloqueó el filo de la guadaña que Pitch había materializado.

— ¿Dónde está Kira? —le preguntó amenazante el guardián, con un brillo escarlata reluciendo en sus ojos.

Pitch se abalanzó sobre él con una guadaña negra, que Jack volvió a bloquear cruzando las espadas sobre su cabeza.

—Oh, el pobre muchacho de las nieves quiere de vuelta a su princesita. — se burló él con una sonrisa.

Jack dio un salto atrás y le apuntó con el negro filo de Ragnarock. El oscuro metal emitió un resplandor y luego disparó un potente rayo escarlata que golpeó a su enemigo e la pierna, atravesándolo.

Pitch gritó de dolor y entonces todos lo vieron.

Su cuerpo, por un instante, se volvió un negro humo con forma humana y sus ojos dorados cambiaron por unos intensos rojo sangre.

Jack abrió los ojos como platos.

"Kira tenía razón" oyó la voz de Apocalipsis en su cabeza.

— ¿Qué es lo que te dijo?—le preguntó Jack en un susurro.

"Nos dijo, que la sensación que tuvo cuando te dio la mano y la metió en el plano de las sombras era diferente a cuando se encontró con él por tercera vez. Dijo que tenía, en una pequeña parte, la misma aura que Aguer."

Jack se quedó en silencio, mirando fijamente a Pitch, quien sostenía su pierna, del que no dejaba de emanar sangre.

—Maldito niñato de mierda. — maldijo por lo bajo. Alzó la mano y fue envuelto por un gran tornado de sombras. Cuando desapareció, todos se quedaron de piedra.

Montaba un gigantesco dragón negro oriental que se ondulaba en el aire. Se alzó sobre sus cabezas y el dragón abrió la boca.

Entre sus fauces fue formándose una especie de esfera, que fue adquiriendo cada vez más tamaño.

"¡Tenéis que salir de aquí!" exclamaron Apocalipsis y Ragnarock.

— ¡CORRED! —exclamó Jack corriendo hacia sus compañeros, pero algo en su interior le decía que no tendrían tiempo.

Que estaban acabados.

Todos alzaron la mirada con la misma sensación que Jack.

Entonces se oyó un chasquido y algo golpeó a Pitch y al dragón a la velocidad de la luz, empotrándolos contra el suelo y levantando una gran nube de vapor.

Los Guardianes se quedaron paralizados, sin saber qué hacer, aunque no por eso con la guardia baja. Norte apretó con fuerza ambas espadas, al igual que Bunny su boomerang. Tooth y Sandy apretaron los puños, preparados para atacar en cualquier momento.

Y Jack…Jack se quedó clavado en el sitio, aún atónito por la presencia que acababa de sentir.

Todos esperaron a que el hielo evaporado de desvaneciera por completo, pero cuando lo hizo, fue como si a todos le hubieran tirado un cubo de agua fría.

La colisión de Pitch contra el suelo, había provocado u gran y profundo cráter.

Jack tragó saliva.

Vio unas negras alas membranosas emerger del agujero. El extraño se incorporó y sintió que sus corazón volvía a latir.

Vio a Kira erguirse con las alas orgullosas y alzar al Pitch agarrándolo por el cuello.

El Coco la miró como si se tratase de una total desconocida que lo había atacado por sorpresa.

—Imposible. —murmuró la sombra entre dientes.

Kira esbozó una sonrisa torcida.

—Parece que tus planea se han ido a la mierda, verdad, ¿Foljer?

Él abrió los ojos desmesuradamente.

— ¿Cómo sabes tú eso?—su voz había cambiado a aquel extraño sonido grave con eco. Kira sonrió de nuevo, de manera arrogante y diabólica. Foljer enarcó una ceja sin entender la razón por la que la demonio se reía, pero cuando miró por encima de ella para ver quién estaba detrás lo entendió.

—Tú. —dijo entre dientes al encontrarse con la mirada dorada de un chico.

Los guardianes volvieron los ojos hacia el extraño y Tooth reprimió un grito de alegría cuando vio a Luna en los brazos del chico.

— ¡Luna!—exclamaron todos corriendo a donde se encontraba ella. Jack volvió la mirada hacia la demonio, quién seguía sosteniendo a Foljer en alto. Entonces oyó un gruñido a su espalda, Se giró y vio que Luna había despertado. Abrió los ojos y se encontró con unos orbes de oro en las que centelleaban un intenso brillo.

Parpadeó varias veces para definir los rostros que había a su alrededor. Cuando lo hizo no pudo evitar exclamar e incorporarse violentamente. Se tambaleó por un repentino mareo, pero Bunny consiguió agarrarla antes de que cayera.

— ¿A-A-Aguer?—tartamudeó atónita, creyendo que se trataba de un sueño.

Los guardianes se pusieron rígidos y se dispusieron a abalanzare sobre él, pero Luna los detuvo.

—Cómo…tú…cuando…—no era capaz de formular una pregunta completa y coherente.

—Hora no hay tiempo Luna. Tienes que sellar el núcleo. —se oyó de repente la voz de Kira a sus espaldas. Jack se giró hacia ella y entonces pudo ver la sangre seca que cubría gran parte de su abdomen.

—Jack. —Dijo entonces la demonio sin volver la cabeza. — pásale algo de tu poder a Luna para que pueda sellar el núcleo.

El joven guardián dudo un segundo, pero luego hizo lo que le pedía.

—Has perdido, Foljer. No podrás absorber este núcleo. Se acabó. —le dijo Kira con una amenazante voz a su enemigo. Foljer la miró fijamente por unos largos segundos y luego sonrió malévolo.

—Estás equivocada, pequeña Atlante.

"¿Atlante?" pensó confusa Kira, pero no tuvo tiempo de reaccionar.

Foljer la golpeó con las piernas en el estómago tirándola lejos.

Todos reaccionaron tarde y fuero arrollados por una ola negra que los arremetió contra la pared de hielo.

Foljer se irguió de nuevo en el aire, esta vez en un gran pájaro.

Kira y Jack emergieron, de debajo de las sombras de un salto hasta llegar sobre la cabeza de él. El guardián le lanzó la negra espada a la demonio y como si hubieran ensayado el movimiento mil veces, dieron una brutal estocada al mismo tiempo, alcanzando a Foljer. Éste rugió de dolor y se llevó las manos a la gran herida en forma de X en su pecho. Gruño entre dientes mientras miraba hacia abajo, donde Luna había conseguido completar el sellado de núcleo.

Maldijo por lo bajo escupiendo sangre, y con la ira a flor de piel, echó a volar para desaparecer en uno de sus portales.

Kira clavó la espada en el hielo y se lanzó a los brazos de Jack, quien la abrazó con desesperanza. La demonio respondió con la misma intensidad.

Estuvieron así por un largo tiempo y cuando se separaron sus ojos se encontraron.

Se volvieron hacia el grupo que venía hacia ellos, con dos nuevos miembros.

Jack volvió sus orbes azules hacia los dorados plata de Kira y le dijo.

—Creo que me tienes que contar algunas cosas, por ejemplo, ¿Cómo es que ese sea Aguer?

Kira suspiró con pesadez rodeando la cintura de él con un brazo.

—Tengo que contarte cosas más importantes que ese detalle.

Jack imitó el gesto.

—Ya lo creo que sí.