PERDONAD QUE HAYA TARDADO TANTO DE VERDAD, NO TENGO ESCUSA. LO SIENTO DE VERAS. ESPERO QUE OS GUSTE ESTE CAPITULO QUE TANTO ME HA COSTADO SUBIR. ESPERO QUE LO DISFRUTEIS. GRACIAS A TODOS AQUELLOS QUE HAN SEGUIDO MANDANDOME REVIEWS PARA QUE SUBIERA ESTE CAPITULO, OS LO AGRADEZCO MUCHO
CAPÍTULO XX
-Verdad-
Cayó de culo al suelo con el corazón en un puño. Respiraba como si acabase de correr una maratón.
¿Por qué había tanta sangre en el suelo? La sorpresa había sido tal, que hasta que no pasaron varios minutos no sintió el dolor en su hombro izquierdo. Miró hacia esa zona y entonces comprendió de dónde provenía toda esa sangre. Una enorme herida se había abierto en su hombro izquierdo, que formaba un irregular círculo alrededor de toda la unión del brazo y el cuello. Poseía también varios desgarros en la zona pectoral izquierda, la clavícula y la parte superior de la espalda.
¿Qué había pasado? se preguntó una y otra vez. Se levantó violentamente, y buscó algún lugar donde poder quitarse la sangre. Caminó dando tumbos y sosteniéndose el brazo para soportar mejor el dolor. Encontró un riachuelo que desembocaba en una mini cascada que formaba un pequeño arroyo. Se quitó toda la ropa y entró a toda prisa debajo del pilar de agua, sin importarle lo fria que estuviera. Se quitó aquel viscoso liquido escarlata lo más rápido que pudo, y se quedó paralizada cuando pudo ver lo que realmente tenía debajo de la capa de sangre.
Ya no había herida. Sólo habían quedado unas irregulares cicatrices sobre las que había lineas de diminutas runas. Pasó la yema de los pequeños dibujos negros.
Que coño es esto.-murmuró sin dejar de mirar las marcas. Alzó la vista hacia el cielo, y vio que aún era de noche. Enarcó las cejas al percatarse de la extraña posición de las estrellas. Los miró por unos largos minutos y entonces se dio cuenta de algo importante.
No estaba en el polo Norte.
¿Cómo no se había dado cuenta?
Se secó a toda prisa envolviéndose en llamas y se puso la ropa. Hizo aparecer sus alas y al agitarlas violentamente un intenso dolor recorrió todo su lado izquierdo. Se agarró el hombro y apretó los dientes. Ascendió lentamente y cuando encontró una corriente de aire se dejó llevar, planeando sobre un gigantesco bosque. Sobrevoló la densa flora hasta que encontró algo inaudito.
Un colosal agujero en medio del bosque.
Se acercó al descubrimiento y cuando se aproximó más se dio cuenta de algo mas perturbador.
Eso no era un agujero. Era una huella. Similar a la de un león, tan grande como un campo de football americano.
¿Qué criatura de aquel mundo tenía semejante tamaño?
Sobrevoló el agujero y a kilómetros mas atrás encontró otro que correspondería a la otra pata. Pensar que una criatura de un tamaño titánico rondaba por los alrededores, era un tema de preocupación. Lo que más le extrañaba era que siendo tan grande, y seguramente teniendo pasos estruendosos, no lo hubiera oído.
Era como si se hubiera esfumado.
Decidió seguir las huellas, preparada para afrontar cualquier cosa que encontrase.
Los primeros rayos del amanecer acariciaron la morena piel de Aguer, despertándolo plácidamente. Entreabrió los ojos y gruñó cuando intentó levantarse. Oyó unos pasos que se acercaban a su habitación y luego un chasquido cuando se abrió la puerta. Luna entró en la habitación con un bol lleno de agua y un paño dentro. Aguer se puso tenso al ver el fino vestido que cubría su esbelto cuerpo. Se acercó a él lentamente y se sentó en el borde de la cama.
— ¿Qué tal te encuentras?— le preguntó ella dejando el cuenco sobre la mesilla.
— Mucho mejor gracias a ti. — le miró a los ojos y sonrió. Luna se ruborizó levemente y antes de que fuera a más se puso manos a la obra. Le quitó las vendas del cuello y limpió los agujeros que habían dejado los grilletes. Se las limpió lentamente, con delicadeza y dulzura. Aguer no apartó los ojos del hermoso rostro de la mujer. Iba a decir algo, pero recordó lo que ella le dijo mucho tiempo atrás y que aún seguía grabado a fuego en su mente.
— ¿Qué le dirás a Kira? —preguntó después de un largo silencio.
Luna tardó unos segundos en responder.
— La verdad.
—Te va ha matar.
Luna apretó con un poco más de fuerza el nudo de las nuevas vendas alrededor del cuello de Aguer, provocando que éste dejara escapar un gruñido de dolor.
— Tenemos que evitar que a toda costa que Foljer despierte.
—Los dos sabemos lo que Kira es realmente. Mientras ella tampoco despierte Foljer seguirá sellado.
Ambos se quedaron en silencio por unos largos minutos, hasta que oyeron a alguien clamar el nombre de la demonio. Salieron de la habitación y vieron a Tooth volando de un lado a otro llamando a Kira. Jack también buscaba por todos los lados, empezando a ponerse nervioso.
Aguer y Luna bajaron a la sala del globo terraqueo.
— ¿Habeis visto a Kira?— les preguntó Jack con la mirada nerviosa.
Los dos negaron al mismo tiempo. El joven guardián dejó escapar un suspiro de cansancio y dió media vuelta. Entonces un fuerte estruendo retumbó en la habitación. Todos giraron la cabeza en dirección a la puerta principal y vieron a alguien empujar las dos enormes paredes de madera, entrando en la sala.
— ¿Kira, estás bien?—exclamó Jack al ver toda la sangre en la camiseta de ella. Kira le sonrió y posó la mano sobre su mejilla para tranquilizarle.
—Estoy bien, no tengo ninguna herida.
Jack dudó unos segundos pero luego asintió con una sonrisa. Caminó hacia Aguer y le preguntó con seriedad.
—¿Te has recuperado?
Aguer se irguió y puso la mano sobre el pecho.
—Estoy completamente curado.
—Bien.—respondió y acto seguido bajó por las escaleras hacia el sótano—Vámos.
Aguer miró algo confundido a Luna, quien no había apartado la mirada del demonio en ningún momento. Tenía un extraño presentimiento que no le daba buena espina. La mujer frunció el ceño levemente y le hizo un gesto a Aguer.
—Ve.
Él asintió y bajó las escaleras. Poco después todos los demás bajaron con un fuerte escalofrío recorriendo sus espaldas.
Aguer encontró un chándal en un armario, y Kira otro en el suyo. Pantalón largo con lineas rojas en los laterales y una camiseta de manga corta. Se aseguró que la manga era lo suficientemente larga como para cubrir completamente las marcas de su brazo. Se recogió el largo pelo en una coleta.
Estaba completamente segura de que le estaban ocultando algo, algo importante. Salió a la arena y pasó frente a Luna dedicándole una mirada que dejaba claro que no pensaba perder. Entraron en el área de combate y Luna levantó un campo de fuerza alrededor de toda la zona, para proteger la base, por precaución. Aguer y Kira, cada uno se colocó en un extremo.
—Empezareis a la de tres.—comenzó Luna con una potente voz.—Uno.
Respira, se dijo Kira.
—Dos.
Respira…
—Tres!
Kira desapareció, un destello recorrió, en una milésima, la distancia que los separaba y golpeó a Aguer de lleno, lanzándolo contra el muro. Los ojos naranjas de la demonio centelleaban como brasas incandescentes del mismo infierno.
Aguer emergió de la cortina de humo y se abalanzó sobre ella. Kira tuvo tiempo de cubrirse la cabeza con los brazos, recibiendo el golpe en ellos. El impacto provocó una fuerte onda expansiva y que la tierra bajo los pies de Kira se hundiera levemente. En el mismo instante en el que Aguer la golpeó, su vista se distorsionó y en vez de Aguer había otro hombre frente a ella. Kira se sorprendió y se desconcentró un segundo. Su contrincante se percató de eso. Aprovechó para hacerle un barrido y ella aún estando en el aire le propinó una fuerte patada que la lanzó a la otra punta.
Kira rugió como un animal furioso y se puso en pie, pero su corazón resonó en sus oídos estruendosamente y su campo visual fue sustituido por otro diferente. Un instante después Aguer volvió a aparecer ante ella, dio un paso al frente y volvió a desaparecer para dejar en su lugar una enorme plaza llena de cadáveres. Se llevó la mano a la cabeza mientras la agitaba, intentando retornar la normalidad. Se tambaleó unos pasos, pero se puso en guardia cuando todo se fue y volvió a la normalidad.
Luna frunció el ceño y se acercó unos pasos más, apartando los brazos cruzados de su pecho.
—¿Qué le está pasando?—preguntó Jack preocupado. Luna tardó unos segundos en responder.
—No lo sé.
Kira apretó los dientes y se deslizó a una velocidad inseguible en zig-zag. Aguer consiguió detener con el antebrazo, la patada lateral que iba dirigido a su cabeza. Pero Kira giró sobre sí misma y usó la otra pierna para golpearlo desde arriba, empotrándolo contra el suelo. Kira se posó sobre el suelo y dio unos pasos atrás pero se quedó paralizada.
De repente el suelo se llenó de sangre y cuerpos descuartizados.
"Cuidado"
Kira volvió a la realidad justo a tiempo de echar el cuerpo a un lado para esquivar el tentáculo de sombras que vino hacia ella. La alcanzó en el hombro izquierdo, desgarrando la camiseta. Kira gruñó, su corazón dio otro fuerte latido y todo se quedó en blanco.
Aguer no se percató de que la camiseta se había roto y no había visto las negras marcas de su piel, así que fue a golpearla en el estómago. Pero su puño colisionó contra un fortísimo abdomen como la piedra. Todos se quedaron mirando.
Kira se había quedado completamente quieta y parecía no haber sentido el puñetazo de Aguer. Él fue a apartar la mano, pero Kira fue más rapida y lo agarró de la muñeca para luego mirarle fijamente. Aguer se quedó pálido. El iris naranja brillaba y emitía una luz llameante. Además de que lo blanco del ojo se había vuelto completamente negro.
—Oh, Dios.—dijo Aguer antes de ser levantado por los aires como un muñeco y caer al suelo como un saco. Kira se puso sobre él y alzó la mano. Puso los dedos rectos y fueron envueltos en llamas azules.
—¡Aguer!—gritó Luna deshaciendo el campo de fuerza y echando a correr hacia ellos. Kira agarró con fuerza el cuello de la camiseta de él y se dispuso a rebanarle la garganta. Fue como si todo ocurriera a cámara lenta. Luna vio descender las garras en llamas hacia el cuello de Aguer y entonces vio unos diminutos símbolos en fila grabados en la piel de Kira. Abrió los ojos de golpe y se paró en seco alzando la palma abierta hacia la demonio, al mismo tiempo que pronunciaba unas palabras en una extraña lengua. Los símbolos reaccionaron y Kira se detuvo a pocos milímetros de la garganta.
—¡HAZLO, AGUER!—ordenó Luna sin moverse del sitio. Él alzó amabas manos, mordió la yema de su pulgar izquierdo y dibujó, con su sangre, un simbolo en la palma derecha, para luego darle con ésta un golpe seco en la frente de Kira. Justo después de que la golpeara,los ojos de ella volvieron a la normalidad y cayó inconsciente sobre Aguer. Luna bajó las manos y corrió hacia ellos. Se arrodilló al lado de su compañero, apoyando la mano sobre su hombro, y le dijo con una gran preocupación.
—¿Estás bien?
—Si, tranquila.—dijo Aguer incorporarse sin soltar a Kira. Ambos la miraron preocupados y entonces Jack se sentó junto a ellos, con la preocupación a flor de piel.
—¿Puedes a la enfermería?—le pidió Aguer con tono cansado. Jack asintió y cogió en brazos a Kira para llevarla escaleras arriba. Los demasiado guardianes se quedaron con Luna y Aguer, aún en shock por lo que acababa de ocurrir.
—¿Qué acaba de pasar? — preguntó Norte cruzando los brazos sobre el pecho. Aguer dejó escapar un suspiro abatido y se incorporó con la ayuda de Luna.
—Algo que se suponía que no debía pasar nunca.
Los guardianes se miraron entre ellos sin entender lo que decía. Luna y Aguer se percataron de eso.
—Os lo contaremos ahora, cuando Kira despierte.
Tardaron unos segundos en reaccionar, pero luego asintieron y subieron las escaleras.
Jack tomó la mano de Kira delicadamente y se inclinó hacia delante. Dejó escapar un largo suspiro mientras miraba el rostro de la demonio contraído en un gesto de dolor. ¿Porqué tenía que sufrir tanto? Cada vez que le ocurría algo se sentía impotente, sin poder ayudarla. No podía hacer nada para hacer nada para calmar el dolor que cargaba sobre sus hombros. Apretó los dientes con fuerza y cerró los ojos.
Pasaron largos minutos hasta que Kira emitió un gruñido. Jack alzó el rostro y la miró al mismo tiempo que ella entreabría los ojos. Los orbes hielo se cruzaron con los dorados-plata.
—¿Jack?—murmuró Kira incorporándose con los codos. El joven guardián le ayudó a sentarse. Kira parecía estar algo desorientada, mirando a todos lados. Jack tomó con suavidad la barbilla de la demonio, haciendo que le mirara a los ojos.
—¿Te encuentras bien?—le dijo con una voz seria, pero colmada de preocupación.
—Me duele un poco la cabeza y el hom...—calló cuando vio, que los símbolos que antes sólo habían rodeado su hombro, ahora se extendían en espiral alrededor de todo su brazo izquierdo—¿Qué ha pasado?
—Aguer y Luna nos lo contarán ahora.
Jack se levantó con lentitud y cogió a Kira en brazos. Se puso roja por su cercanía, aunque no debería alterarla su corazón latía desenfrenadamente.
—Puedo caminar por mi cuenta, Jack.—le dijo en un murmullo.
—No quiero que te fuerces, así que no insistas. —le miró con una sonrisa que la hubiera hecho desfallecer. Se detuvieron y Jack se inclinó para sellar los dulces labios de Kira con suma delicadeza. Ella sintió que cada célula de su cuerpo se estremecía y respondió tímidamente. No fue un beso apasionado ni fiero, pero fue suficiente para transmitir un torrente de sentimientos. Kira le sonrió cuando se separaron y rodeó el cuello de Jack, apoyando la cabeza en el hueco del hombro y el cuello.
Descendieron por las escaleras hacia la sala central. Todos estaban sentados en un círculo, mirando a Aguer y Luna. Jack dejó a Kira en el suelo suavemente, ayudándola a caminar a la silla y luego se sentó junto a ella. La demonio miró a aquellos que conocían su pasado con determinación y ansias. Aguer miró a Luna, quien asintió y aspiró profundamente.
— ¿Por donde quieres que empecemos?—dijo con una voz tranquila y colmada de paciencia.
La mente de Kira rebosaba de preguntas a expensas de recibir las respuestas tan pronto como pudiera, pero ordenó sus pensamientos y luego empezó.
— ¿Qué soy?
Luna estuvo unos segundos en silencio y luego comenzó.
—Tú, al igual que Aguer y yo, provienes de la primera raza que habitó en este planeta. Los Atlantes. —hizo una pausa para ver la reacción que Kira tenía ante la revelación. "Por eso me llamó Atlante en el polo sur." pensó Kira uniendo cabos sueltos poco a apoco.
—Sigue. —le pidió inclinándose hacia delante. Luna asintió y prosiguió.
—Los Atlantes fue una raza milenaria, que había perdurado escondida de la mirada de los primeros humanos, cuando aparecieron. Hubiéramos seguido existiendo, pero llegó Foljer. Un ser lleno de odio y emociones oscuras que había destruido planetas de otras dimensiones. Los Atlantes eran fuertes, pero no eran nada contra el Titán de la Discordia. Fue matándonos uno a uno, poseyéndonos y haciendo que nos matáramos entre nosotros. Aguer tú y yo conseguimos hacerle frente y sellarlo. Separamos su espíritu en los núcleos que habéis estado buscando y encerramos su cuerpo en otra dimensión paralela. Los tres morimos al sellarlo.
Hubo unos largos segundos de silencio y Kira volvió a preguntar.
— ¿Si separasteis su espíritu y sellasteis su cuerpo, como es que ha vuelto?
Luna negó con la cabeza.
—No ha vuelto, sigue encerrado, pero cuando lo sellamos consiguió marcar a Aguer, dejándole impregnado con una pequeña parte de su ser. De esa forma primero consiguió poseer a Aguer y erradicar tu raza poco después de que volvieras del tártaro. Luego te enfrentaste a él y lo sellé, pero consiguió marcarte a ti y en algún momento anterior lo había hecho con Pitch también.
— ¿De eso es esta marca?—dijo Kira apartando los mechones de su rostro y dejando al descubierto la media luna con el punto en el centro de su frente.
—Esa marca funciona como una cuerda. Foljer marcó a Aguer, a Pitch y luego a ti. Aguer y Pitch fueron sellados en el vacío, pero todavía quedabas tú, así consiguió volver, usándote de ancla para volver a la Tierra. Al estar muy débil sólo pudo traer a Pitch, pero su plan era encontrarte y entrar en contacto directo contigo para poder recuperar más fuerza y así traer a Aguer. Absorbido completamente la conciencia de Pitch, y ahora tiene casi todo su espíritu de vuelta.
Kira se masajeó los párpados y dejó escapar un largo suspiro.
— ¿Y cómo es que nosotros conseguimos sellar a Foljer?
Aguer miró a Luna.
Aguer y yo somos descendientes de los Guardianes del portal, los que vigilaban que los seres de otras dimensiones no entrasen en este mundo. Para eso poseíamos un poder mayor de lo normal.
Kira frunció el ceño de nuevo, provocando que Luna se tensara.
—Si vosotros sois descendientes de eso guardianes, ¿yo qué soy?
Esta vez Aguer también se puso tenso. Un profundo silencio inundó el lugar hasta que Luna separó los labios para formular la tan ansiada respuesta.
—Foljer siempre ha estado enfrentado con otro gran Titán, que fue derrotado en una de sus batallas y revivió en un cuerpo nuevo. —Luna la miró fijamente con una seriedad escalofriante.— Eres la reencarnación del Titán de caos Chánrosh.
