¡Hola!
Sean bienvenidos a Contradicciones
Antes que pasamos al capítulo uno, hay unas cuentas cosas que aclarar : )
Primero: este fic es una colaboración entre CaroTakashi09 (usuario en Wattpad) Aun así, cabe aclarar, que CaroTakashi es la dueña original. Pero conversando, y a punto de que ella cometiera una locura de anular la historia, ella me invitó amable a colaborar y escribir la historia con ella. Por lo que, cabe resaltar, ahora ambas trabajamos en conjunto para poder publicar constantemente un capítulo de Contradicciones.
Segundo: Los animo también a leerla en Wattpad, ya que CaroTakashi le agregará fanarts, no solo de los personajes canónicos, sino también de los personajes que son de su propiedad. (Incluso con eso, nos dimo cuenta que en TR, hay muy pocas mujeres haha)
Capítulo 1:
Regresando De Vacaciones
Octubre.
Viernes por la mañana.
Terminarán las vacaciones de los estudiantes de todas las escuelas.
Casa de los Shiba.
8:30am
Con los rayos del sol empezando a colarse por los extremos de las cortinas, Yuzuha arrugó su rostro tras su mismo cuerpo pedirle que ya era hora de despertar. Se incorporó en la calidez de sus sábanas y estiró sus brazos, tallando sus ojos en busca de disipar toda ensoñación.
La chica, de larga cabellera castaña, se levantó de su cama y tomó unas maletas. Al tomar de su armario sus dos uniformes para su nuevo colegio, estos los coloca sobre su cama y los observa dando un suspiro incrédulo.
—No puedo creer, en serio entré a la facultad de medicina en Ayome, tras intentarlo y no lograrlo con anterioridad el año pasado— Decía con ahora una sonrisa permanente en su rostro. En eso, se fijó en la hora y se asustó — ¿Qué tanto divago? ¡Debo darme un baño! Se empieza a hacer tarde.
La chica terminó de hacer sus maletas y se dirigió al baño de su casa a darse una ducha. Abrió la llave de la regadera. El agua caía mientras Yuzuha lentamente se desvestía. Al quedar completamente desnuda, se observó en el espejo. No pudo evitar observar los cambios que su cuerpo ha adquirido con la edad. A los 18 años, para ser sincera, a Yuzuha le gustaba su imagen física.
Después de contemplar su desnudez, ingresa a la regadera y comienza a tallarse el cuerpo con la esponja. No pasó mucho desde que empezó a frotarse, cuando alguien afuera empezó a tocar desesperadamente la hoja de la puerta.
— ¡Abran la puerta! — Exclamó una voz masculina del otro lado de la puerta.
—No estés molestando Hakkai. — replicó Yuzuha.
—Yuzuha, tienes que abrir ya. — exigió agudo el chico.
—¡Te esperas! Estoy disfrutando de este último día en casa.
—Yuzuha si no sales en este momento, me voy a cagar aquí afuera. — expresó ya sin poder contener para sí su urgencia verdadera por el sanitario.
—No inventes.
La chica molesta cerró la llave de la regadera y se amarró la toalla alrededor del cuerpo. Cuando abrió la puerta del baño, se encontró con su hermano en un gesto de apuro en su apuesto rostro.
—No puedo creer que tú y yo seamos cuates — le dijo en broma.
—Si no te apuras me voy a cagar en mis boxers. — Hakkai achicó los ojos con pesar y empezó a sobar su estómago paulatinamente. Yuzuha se rio y terminó por salir del baño, para dejar finalmente a su hermano menor defecar a gusto.
Llegó a su habitación y con la misma toalla empezó a secar su cuerpo, para acto seguido ponerse un short negro de mezclilla un poco corto, a juego con una blusa blanca de manga larga y un par de tenis negros.
Una vez lista se dirigió a la cocina, en ella se encontró a su hermano mayor Taiju desayunando un emparedado.
Taiju volteo a ver a Yuzuha y le sonrió.
—¿Nerviosa?
—¿Qué te digo?
—Pues nada más y nada menos que la verdad.
—Bueno, la verdad... — empezó, pero en eso que iba a tomar una manzana, se le cayeron otras al suelo, inconveniente que le dio la respuesta a su hermano.
—Oye, pero no tires las manzanas — dijo y se carcajeó.
—La verdad, es que sí estoy muy nerviosa. — susurró con gesto de circunstancias.
—Tranquila, Tranquila — la animó el chico de grandes ojos color ámbar.
—¿Algo más que decir del internado? — le preguntó ella tras morder la manzana.
Taiju meditó primero qué más decir.
—Ayome es enorme. Está dividido por facultades, pero los dormitorios no.
—Has logrado estar ahí desde la preparatoria ¿Es difícil?
—Si le echas ganas, no.
—Creo hasta ahora no te había preguntado ¿Cómo te va en tu facultad de Derecho?
—No es tan difícil, Yuzuha. — Taiju se levantó y colocó sus manos en los hombros de su hermana menor en busca de darle un poco de ánimo.
—Bueno, la verdad, por el contrario de lo que tu imagen da, eres más aplicado de lo que muchos piensan — jugueteo ella y este carcajeó. — Conseguiste ingresar y obtener una beca ahí primero que nosotros, en último de preparatoria.
—Gracias, mi parte modesta diría que solo fue esfuerzo — musitó y se separa de su hermana. De pronto, una sonrisa pícara se formó en sus labios. — Lo que sí te puedo decir, es que la directora ¡Uff! Esa mujer, desde que yo entré ahí ¡Dios mío! Estoy tan enamorado de ella.
—Sí, te he escuchado decir que está muy guapa.
—Es que es una dulzura. A su hija nadie la soporta, eso sí. Bueno, no es que no la soporten, si no que por solo ser hija de la directora… Mi hija es odiada.
—¿Tu hija? —Dijo en tono burlón la castaña.
—Puras tonteras digo yo — Taiju se carcajeó.
— Chicos — Su madre entró a la cocina con una sonrisa y sujetando un pequeño bolso. — Mis niños, es hora de ir haciendo camino al colegio. Recuerden que Yuzuha y Hakkai tienen que hacer el último examen de admisión, y yo me reuniré con la directora.
—Ay, verdad, más exámenes — expresó irritado Hakkai uniéndose a la plática.
—Son las exigencias de ser becados. — complementó Taiju.
—Es demasiado complejo esto — hizo notar Hakkai.
—Tranquilo, mi bebé, te irá bien — la señora Shiba apretó una mejilla de su hijo, quien se ruborizó al escuchar a sus hermanos mayores contener sin éxito alguna su risa — Iré preparando el auto, no tarden.
—Ya hermano, el chiste es que pudimos conseguir una beca universitaria para el internado Ayome. Una institución de la más privilegiada y que puede brindarnos oportunidad como profesionales con solo estar su nombre en nuestro título — recitó Yuzuha mientras abrazaba a su hermano.
—Bueno, eso sí. Aunque… Da miedo ¿no crees? Hijos de gente importante estudian ahí.
—Como el hijo del legislador importante de Japón — compartió Taiju.
—¿Enserio? — Se asombró Yuzuha.
—Sí, aunque tengo amistad con algunos hijos de mami y papi, sinceramente trato de evitar tener contacto con muchos otros de ellos. Muchos son… Bueno, problemáticos.
Yuzuha suspiró.
—¡Bah! Al final solo vamos a estudiar, es todo. Qué importan los hijos problemáticos de los ricachones que estudien ahí — argumentó Yuzuha.
—Ándale, esa es la actitud de un Shiba. — Dijo sonriendo Taiju.
En eso, escucharon el claxon del auto de su madre.
Un aviso tácito de que salieran ahora.
Yuzuha ingresó a su habitación para tomar sus maletas y se quedó observando las humildes paredes de su cuarto. Una sensación de nostalgia le recorrió el cuerpo. Al saber que su habitación sería ahora algo más temporal que permanente.
—Adiós cuarto, nos vemos la próxima semana. O eso creo — Yuzuha sonrió y salió camino al garaje, donde se encontró a sus hermanos y a su madre.
—Taiju, ayuda a tu hermana a subir sus maletas al auto.
Mientras su hermano mayor guardaba sus cosas, Yuzuha miró hacia la calle y pensó:
—¿Cómo van a ser mis nuevos compañeros?
Instituto Ayome
12:32 pm.
En el área de la piscina del lado de la universidad, se podían ver a la mayoría de alumnos. Al ser la semana de incorporación, se les permitía poner música y estar en la alberca por motivo de regreso de vacaciones.
Una bonita y sexy chica de cabello naranja caminaba sin dejar de lado su sonrisa coqueta en su rostro. Hasta que se detuvo frente a una sombrilla que cubría y daba sombra a un par de sillas.
—Senju ¿No has visto a Mitsuya? — le preguntó a la chica albina que se encontraba acostada en una de las reposeras.
Mientras esperaba una respuesta, la chica se quitó la bata de baño dejando ver un sexy bikini que se amoldaba a su cuerpo muy bien formado y esbelto, llamando la atención de algunos chicos en la piscina, lo que ocasionó piropos con que ella con gusto se regodeo.
—Si no lo sabes tú, que es tu novio, menos yo lo sé Sakura.
—Le mando mensajes, incluso le marcó por teléfono y no contesta el maldito. — gruñó mientras tomaba lugar en la otra reposera.
—Sakura, es el hijo del legislador más importante y conocido de todo Japón ¿Que esperabas? No todo el tiempo puede atender tu llamada, muchísimo menos a sabiendas de cómo es tu suegro, seguro anda en compromisos con él y aun no llega.
—Es verdad — razonó la linda chica.
—Mejor relájate mujer, total el hombre ese es tuyo.
Sakura sonrió de forma gatuna.
—Eso me recuerda, mi querida Senju. — la albina le miró con atención. — Que las de nuevo ingreso deberán saberlo.
—Hola chicas.
Ambas chicas miraron llegar a su lado a una simpática muchacha pelirroja y ojos verdes.
—Hola Hannah.
La chica se inclinó y saludó con un beso a sus amigas.
—¿Cómo te fue en tus vacaciones?
La chica dio un par de saltitos.
—¡De maravilla, mi papi y mami me llevaron de crucero! — Una sonrisa pretenciosa y mimosa se extendió en sus labios.
Senju se levantó un poco para seguir preguntándole a Hannah sobre sus vacaciones, pero en eso, cerca de la entrada de la piscina, vio algo que llamó su atención.
—Ya llegó tu "ex" novio Sakura. — Senju hizo énfasis al decir ex.
Ambas chicas dirigieron su mirada hacia donde Senju estaba apuntado con la mirada.
Uno de los cuatro conocidos hermanos Sano iban pasando por el alrededor de la piscina.
—La verdad que mi queridísimo ex novio está bien guapo la verdad. — Sakura mordió su labio inferior tras decir aquello.
—Sí, hacían la pareja perfecta, tú y Shinichiro, Sakura.
—Si, lo sé. —El rostro de Sakura se volvió un poco indiferente esta vez.
—Y era de tu misma edad, no como Mitsuya — se burló Senju.
—¡Ay! Sí, pero equis. Es agua pasada — Sakura volvía a recostarse de la silla — Me veo mejor con el papasito de Mitsuya. Aunque sea menor que yo, y… — la chica volvió a sonreír pícara —¿Qué importa esos cuatro añitos menos?
—¡Asaltacunas! — bromeó Senju.
—Si tú lo dices. — canturreo Hannah. En eso, algo llamó mucho su atención y sonrío gatuna — Mis babys, las voy a dejar, que ahí viene mi muñeco — La chica corrió emocionada en dirección hacia su novio Souya.
En cuanto llegó a su lado, se le tiró encima y sin importarle, se lo comió a besos delante de todos ahí en la alberca.
Nahoya Kawata, el hermano gemelo de Souya, saluda de lejos a Sakura y Senju, a lo cual ellas le corresponden alzando una mano cada una.
—Buenas tardes, barbies — dijo una voz gruesa a un costado.
Ambas chicas miraron enseguida hacia esa voz.
Mientras se habían quedado mirando la escena de Hannah y Souya, no habían visto llegar a esos dos chicos por el otro costado de donde estaban.
—Evan, Keisuke — saludaron ellas a los hermanos Baji.
—¿Cómo se la pasaron en las vacaciones?
Luego de conversar un poco de cosas triviales. Evan, hermano mayor de Keisuke, se despidió de él y las chicas, quienes se quedaron otro rato compartiendo sobre sus vacaciones.
Es cuando el Baji mayor llega a una mesa donde estaba un amigo suyo para saludarlo.
—Hanma ¿qué tal?
—Evan. — saludó este, mientras le daba un trago a su bebida. —No mucho, solo disfrutando de la vista.
—Oye, por cierto ¿Has visto a Emma?
Hanma sonrió de un modo sardónico y ladeo la sonrisa.
—¿Todavía crees que Emma te hará caso? — se burló — Desde hace mucho andas detrás de ese perro culazo y nada.
Evan bufó.
—¿Y? Ahora ella está en la universidad, y será diferente. Y sé que muy internamente le gusto, ninguna chica se puede resistir a Evan Baji, y más que nos conocemos de niños, eso le da un plus.
Hanma se carcajeó al escucharlo, al punto de que casi tira su bebida.
—Me gustaría tener esa autoestima — se burló de él — Lindo tener esas esperanzas con esa chulada de vieja.
—No son esperanzas Hanma, ella va a ser mía. De mi te acuerdas.
Evan se retiró del lugar dejando a Hanma aun riendo a fondo.
No muy lejos de ahí. Una bonita rubia conversaba con uno de sus hermanos mayores y su mejor amiga en unas mesas del campus cerca de la enorme cafetería.
—¡Ay! Fue increíble el viaje a Francia ¿Sí o no? — le cuestionó Emma a su hermano mayor.
—Estuvo sensacional — respondió este para luego inclinarse aún más hacia la mejor amiga de su hermana. — Lastima que no pudiste ir, Rebe. Hubiera estado aún más chido la cosa — le dice Izana en tono coqueto.
La chica hizo un mohín de lamento.
—Si quería ir, les juro, pero mi papá se aferró a no, y no me quedó más opción que hacerle caso. Y si me escapaba, luego me cancelaba las tarjetas de crédito. — Tras decir eso, sus ojos se abrieron con horror.
—¿Y qué hiciste entonces?
—Nos fuimos a conocer Cancún — En eso, observó divertida a alguien venir por detrás de Emma. — Amiga, ahí viene.
Emma la miró confundida, pero toda confusión fue respondida cuando la persona habló y un escalofrío de desagrado la recorrió de pies a cabeza.
—Buenas tardes chicos. — Llegó Evan. La sonrisa de felicidad por haber encontrado a su rubia evidente en su apuesto rostro.
—¡Hola, Evan! — saludo Izana y ambos chocaron las cinco.
— Evan, te cortaste diferente el cabello ¿Moja?
— Si jaja ¿Luce bien? ¿Emma, qué opinas?
La chica rubia solo lo miró de reojo sin ningún interés, pero aún así, por modales le respondió.
—¿Sinceramente? No soy fanática de los cortes extravagantes. Pero si, te luce bien.
Izana chirrió los dientes divertido al ver lo inútil que fue el intento de coqueteo del chico hacia su hermana.
—Evan, tan inútil como siempre para ligar —dijo Izana sin rodeos.
Evan chasqueó los dientes y frunció un poco el ceño.
—¿Quieres sentarte Evan? — dijo en tono coqueto Rebe.
—Eso ni se pregunta — dijo inmediatamente el chico tomando asiento aun lado de la rubia, quien se alejó un poco del chico sin disimular.
Tras conversar un rato con Sakura y Senju, Keisuke caminaba por el campus en busca de un rostro conocido. No pasó mucho, cuando cerca de la entrada de uno de los tantos edificios de aquel enorme sitio, lo vio.
—Justo a quien mis ojos querían ver. — exclamó Baji, sonriendo chulesco.
—¡Kei! — exclamó la otra persona y ambos amigos se fundieron en un abrazo, golpean sus espaldas con algo de fuerza pero sonriendo con gran camaradería. —Wey, mis vacaciones fueron tan aburridas, maldito vacance club.
—Te dije que vinieras conmigo a mi casa, y te la pasarás allá, tenemos habitaciones de sobra.
—Me da mucha pena con tu madre. Parezco más hijo de ella que de la mía.
—Si, ella te quiere mucho Kazutora.
—Yo también la quiero y la estimo mucho, pero también tenía que ir con mi mamá, aunque no me quiera y prefiera atender a papá.
Baji suspiró.
—No digas mamadas Kazutora, claro que te ama.
—Mejor no hablemos de esas cosas, vamos a ver que hay en la alberca.
—Vengo de ahí, y no es nada interesante. Salvo ver a Senju y Sakura en bikini — y sonrío chulesco causando que Kazutora riera.
De pronto, el gesto del chico cambió a una consternación.
—¿Y ahora por qué la cara larga? — Baji alzó una ceja, aunque él ya debería estar más que acostumbrado a los rápidos cambios de humor de su mejor amigo.
—Alma — respondió y Baji comprendió — La voy a extrañar mucho, no puedo creer que no estaremos juntos en la universidad.
—La familia de Alma tuvo pedos fuertes, ya no le pudieron pagar la colegiatura.
Kazutora soltó un hondo suspiró.
—Mejor ya vamos a otro sitio, no quiero seguir hablando de Alma.
—Está bien.
Cerca de la entrada del colegio, la familia Shiba se encontraba llegando al colegio. Desde el auto, Yuzuha se encontraba fascinada con lo que observaba alrededor. Su hermano no había exagerado en lo absoluto, y bueno, las fotos que había visto también por internet. El colegio era de verdad enorme y elegante.
—Taiju, espero que guíes a tus hermanos a hacer el examen. Yo iré con la directora a completar el papeleo.
—Claro, mamá.
La mamá de los Shiba se despidió de ellos de beso tras estacionar el auto.
—Síganme, renacuajos — le ordenó divertido Taiju mientras tomaba sus pertenencias.
Hakkai y Yuzuha asintieron y tomaron sus propias maletas. Durante el trayecto Taiju les iba indicando algunas cosas.
En eso, casi pasando un edificio administrativo, él se encontró con un compañero de su clase caminando del lado contrario, quien se fijó enseguida y fue a saludar.
—¡Hey! ¿Qué tal Taiju?
— Wakasa, ¿Qué tal? — ambos se saludaron de mano, algo instantáneo. En eso, Wakasa se fijó en los acompañantes de su amigo.
—Estos chicos se parecen mucho a ti ¿no? — comentó con una sonrisa de lado y Taiju carcajeó.
—Sí, son mis odiosos hermanos menores. Empiezan la universidad este año.
Wakasa asintió.
—¿Les ha gustado el instituto hasta ahora? — les preguntó, más por cortesía que por otra cosa.
—Tenía mis dudas, pero es mejor que lo que se veía en las fotos. — Dijo Hakkai.
—Lo sé, está bien perro Ayome.
—Me gusta. —dijo Yuzuha simplemente.
—Ahorita voy a la piscina, la cosa empieza a ponerse buena ¿te unes Taiju?— le pregunta Wakasa.
—Sí, creo que sí. Pero primero déjame deshacerme de estos chicos — comentó burlesco.
Una vez llegado al edificio donde presentarán su examen, Taiju les deseo suerte aunque sabía que aquel examen ya era algo más protocolar y no alteraría en nada la beca de sus hermanos.
—Bien, aquí presentarán su último examen de admisión.
—Taiju ¿Después de hacer el examen que sigue?
—No se preocupen, ya les dije, este examen sólo son preguntas para conocerlos un poco más — Taiju miró a sus hermanos — Para no hacerles esto más largo. La secretaria y el coordinador de medicina, en su caso, les dirán unas palabras y después del examen, le darán información de sus habitaciones temporales. Luego, al día siguiente, mediante un mensaje a su teléfono le informan de sus habitaciones permanentes. Lo mejor de todo esto, es que ese mismo sábado hacen una fiesta de bienvenida para los nuevos alumnos. Y el lunes, pues ya regresamos a clases.
—¿Una fiesta? — soltó Yuzuha asombrada.
—No mames. — expresó divertido Hakkai.
—Bueno, yo me voy, chicos. — En eso, Taiju miró serio a su hermana, lo que la sorprendió y extrañó por igual. Desde que salieron de casa, era la primera vez que le veía ese tipo de expresión — Por cierto Yuzuha, si te tratan mal o te acosan, no dudes en decírmelo.
—¿Por qué lo dices?
—No te lo quise decir en casa porque ya te veías nerviosa, pero, bueno, ya sabrás como son aquí.
—Yo me lo imagine, digo, estudiaremos con riquillos — apuntilló Hakkai y Yuzuha finalmente entendió.
—De acuerdo, cualquier cosa te aviso.
—Igual, mi hermanita bien que se sabe defender — argumentó Hakkai, y los tres sonrieron.
Taiju se despidió de sus hermanos y estos entraron al salón de clases donde los de medicina presentarán el examen.
Ahí, ambos hermanos Shiba se encontraron con otros becados.
Tomaron asiento e inmediatamente entró una señora delgada y guapa. Se presentó como la secretaria Mary, y a su lado un joven hombre, quien se presentó como el coordinador Sebastían.
—Muy bien, antes de comenzar, tomaré lista y ustedes sólo levantarán la mano ¿De acuerdo?
—¡Sí!
—Bien. Matsuno Chifuyu… Alice Matsuno… Kokonoi Hajime... Allison Harrington... Ken Ryuguji... Hakkai Shiba… Yuzuha Shiba…
La secretaria dejó la hoja del listado a un lado y el prefecto dio un paso adelante.
—¡Felicidades alumnos! Ustedes fueron los pocos que pudieron pasar el examen de admisión, de 67 alumnos, solo ustedes 8 fueron los únicos privilegiados de poder ingresar al colegio "Ayome" a la facultad de medicina mediante una beca. De momento, delante de ustedes tienen una laptop, ábranla, encontrarán inmediatamente una serie de preguntas que responder.
—Bien, tienen 20 minutos como máximo para poder contestar — Mary volteo a ver su reloj. — Pueden iniciar.
Yuzuha suspiró y empezó a teclear sus respuestas.
Por otra parte del colegio, se encontraba una chica de cabello rosado bajando de un lujoso auto negro.
—Hinata, iré a llevar a Naoto a la preparatoria.
—Papá, yo puedo ir solo — gruño un joven muchacho de cabello negro y ojos color salmón.
Tenía solo un año menos que su hermana mayor, y era aun así tratado como un niño.
—Igual necesito hablar con el director de la preparatoria de todos modos — En eso, Masato miró a su hija serio — Dime que ya no veré al niño aquel que dice ser tu novio.
Hinata suspiró.
— Papá, no empieces, por favor.
— Ojalá algún día entiendas que ese mocoso no es para ti, no tiene cojones.
— Papá. — la chica se sonrojo de rabia.
— Lo digo por tu bien. — determinó el señor mayor.
—Gracias papá, no es necesario.
El papá de Hinata la observó por última vez, y luego echó andar con su hijo menor hacia la zona de los de preparatoria.
—Me tiene harta mi papá — pensaba Hinata, y suspiró al sentir al instante mal por pensar así de su progenitor. En eso, pasando por el área de control de salida y entrada, se encontró con un rostro conocido.
—Hola Hina.
—Hola Kisaki. — saludó la chica simplemente.
—¿Quieres que te ayude con tus maletas?
—Gracias, pero no es…
—No acepto un no por respuesta Hinata, yo te ayudo. — El chico le sonrió amistoso.
Hinata asintió al final por presión, y en el camino, a su mente solo llegaba la imagen de su querido novio.
—Evan ¿Se te ofrece algo? Tienes siguiéndome desde que nos fuimos de la mesa. — espetó seca Emma al chico.
El chico le sonrió galante.
—Emma, se ve que las vacaciones te asentaron muy bien, te ves mucho más bonita.
—¿Algo nuevo? Yo siempre me veo bonita. — No se consideraba una chica altanera, pero con ese chico no podía evitar ser un poco prepotente en busca de defenderse siempre de su acoso.
—¿Cuándo vamos a andar tú y yo como todo el colegio espera?
Ella se carcajeó.
—Evan, tu sabes que no estoy interesada — E hizo un ademán — Nadie me interesa.
—Emma, pero tú y yo haríamos la pareja perfecta ¿No lo crees? — insistió el chico.
Emma se contuvo de golpear su frente ante lo intenso de Evan Baji.
—Solo piénsalo, sería algo grande.
—Evan, ya por favor, no te sigas avergonzando. — Emma se acercó al rostro de Evan y le sonrió dándole unas palmaditas en las mejillas, para acto seguido retirarse del lugar dejando a un furioso Evan solo.
—Bien jóvenes, se terminó el tiempo. Bajen las tapas de sus laptops. — Los alumnos asintieron y acataron la orden del prefecto.
—Bien, ahora los instalaré en sus habitaciones temporales. Como oyeron, solo por hoy se quedarán ahí. Mañana se les informará de su verdadero número de habitación. Esto, porque además del examen, sus padres hoy es que van a finiquitar el papeleo restante de ingreso y no pudimos organizar las habitaciones hasta ahora. Síganme, por favor.
Los jóvenes salían del salón siguiendo a la secretaría.
Tras indicarle su habitación a Yuzuha, ésta ingresó y noto que no estaba ocupada por nadie más que ella. Luego de dejar sus maletas, salió curiosa de la habitación para explorar un poquito. Cuando llega al vestíbulo principal de aquel edificio, se encontró de frente con un chico de cabello teñido de rosa y un cubrebocas. A Yuzuha le causó algo de miedo el tipo de vibra que aspiraba el joven.
—Vaya, carne fresca. —dijo el joven sin más, pasándole por un lado a Yuzuha.
A la chica se le enchino la piel, de solo escuchar al chico. Al dar media vuelta para ver si él seguía ahí, ya no lo vio, se desvaneció.
Pero Yuzuha al girar de nuevo su cuerpo, chocó con un chico.
—¡Aush! — exclamó la castaña. — Lo siento.
—No, discúlpame a mí.
Yuzuha alzó la cabeza para ver al chico, y sus ojos se encontraron con unos penetrantes pero hermosos ojos color lavanda.
Ambos se miraron fijamente a los ojos.
—N-no…Yo andaba distraída.
Mitsuya se limitó a responder algo, y solamente comenzó a tomar camino hacia los dormitorios de los chicos.
Yuzuha volteo para ver si volvía a ver al chico, el cual dio la casualidad que también se giró un poco y sus miradas de nuevo se cruzaron.
La mirada de Mitsuya era demasiado penetrante, y por alguna razón, Yuzuha se sintió muy nerviosa.
Mitsuya la vio por última vez y se retiró.
—Este año, será muy interesante. —Pensó Mitsuya mientras caminaba con una sonrisa.
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Continuará.
