ATENCION:
Esta historia no me pertenece, su autora es una querida amiga mía que también escribe fanfics, aunque había estado inactiva, acaba de volver y con mucho gusto estoy compartiendo su trabajo en esta plataforma.
síganla también en wattpad como "YhomiSxR"
PD: la nota final es de parte de ella, sin más, disfruten 3
Atte. Trunksouji
ATRAPADA
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Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, son de Rumiko Takahashi
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—Diálogos—
«Pensamientos»
"Escena del pasado/FLASHBACK"
(…) Cambio de lugar, tiempo o escena.
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Prologo
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La luna brillante y la noche espesa era lo único que podía lograr diferenciar con sus orbes mortales.
El cantar de los grillos y de las posibles lechuzas eran tan solo parte de aquel oscuro escenario.
Miedo
No era la primera ni la segunda vez que escuchaba aquel…. aullido. Aullido que debería quebrar sus huesos ante el terror que le causaba. Y que sin embargo ya no lo hacía. La palabra acostumbrarse hasta podría llegar a quedar perfecta, pero no. "Soportarlo" es la indicada. Llegó al punto de soportarlo, la vaga idea de irse de aquel lugar solo era una pequeña nube que se esfumaba rápidamente de su cabeza. Ese era su hogar, su cabaña y el lugar donde ahora vivía.
No recordaba qué o cómo, pero estaba segura de que no era de ahí y aun así ya se sentía una con todo.
"Alguien me trajo"
Temía que sí. Porque si ese era su hogar debería al menos recordar algo. Más no lo hizo, pero con el tiempo se fue familiarizando.
Todo era desconocido; la oscuridad y los truenos por las grandes tormentas estuvieron a poco de volverla loca. No obstante, el cielo al parecer le tenía algo más preparado.
Semanas, incluso meses fueron lo suficiente para hacer que aquella impresión que cargaba de aquel lugar se fuera al mismísimo pozo. Aquel lugar era tenebroso. Pero tenía al igual que todo, sus beneficios y lados buenos sin contar aquella extraña sensación de sentirse observada al principio.
Aprovecho las tierras buenas de ahí, cosechando arroz y trigo para tener derecho a sobrevivir. Los manzanos y cerezos de aquel lugar le daban el toque de "aterrador pero lindo".
El frío viento le devolvió a la realidad haciéndole abrir los ojos de una. No podía tardar, levantó el cubo de agua que había sacado del pozo y corrió sin importarle tropezarse y mojar su kimono crema con los ya dibujados sakuras en aquella fina tela.
Correteando, llegó a aquella cabaña no tan simple y que otro aldeano llamaría "mansión" pero que para ella era una cárcel, o al menos así lo veía antes.
Abrió el gran portón y con cuidado caminó hasta el horno donde ya había dejado algunos panes listos y que seguro ya estaban. El olor solo le confirmó lo que ya había pensado y apresurada los sacó. Dejó las masas a un lado de la mesa y tomó la pequeña tetera y se encaminó hacia su ya aterrador anfitrión.
Sus pasos fueron totalmente calculados. Su cuerpo temblaba de nervios y aun así continuó.
Se arrodilló sentándose en sus pies y con sumo cuidado tomó la pequeña taza sirviendo más té.
Unos largos, delgados y pálidos dedos se colocaron sobre la taza de porcelana azul claro.
Brillaban a la luz de sol reflejada en la tapa. Unos ojos indiferentes se quedaron en el rostro de la castaña que evitó los dorados orbes de aquel ser que la ponía en un estado indescriptible.
Bajó su vista y una sonrisa apareció gradualmente en su rostro. No era natural, pero seguía
siendo una sonrisa. Y con su voz suave y temblorosa le preguntó.
—¿C...cómo está?
El peli plata la escuchó y levantó su vista para mirarla por un momento. Esperó a que ella dejará de inclinar su cabeza y cuando encontró sus ojos chocolates por fin le respondió.
—No está mal
Ella un tanto herida ante su respuesta y más por el empeño que le había puesto a aquel simple té. Bajo su vista nuevamente con la clara tristeza en su rostro.
El Yokai al no verse gustoso por la reacción de su mujer. Trató de arreglarlo buscando las palabras adecuadas dentro de su cabeza revuelta pero que fingía estar serena.
—Mejoraste
Sorprendida asintió dejando que el rojo vivo se tiñera en su rostro. No era del todo lo que quería escuchar, pero sabía que aquel ser no podía expresar más haya de esas palabras y en algún momento se sintió inconforme. Incluso cuando se habían unido no había podido escuchar de su boca si realmente la amaba o al menos si la quería. Y si era todo lo contrario ¿porque se había tomado la molestia de traerla a ese lugar y cortejarla en el trayecto repitiendo las palabras… "Me perteneces"? ¿Cómo se conocieron? No recordaba, todo era muy difuso, solo la secuestró en medio del bosque y sin más se la llevó.
Por supuesto a diferencia de muchas, su corazón había dado un salto o hasta había dejado de latir, nunca esperó verse secuestrada y que su verdugo le ordenara ser su mujer, porque aún si aquel peliplata era realmente de rostro bonito no se lo había propuesto como debería ser, sino todo lo contrario era una orden, tajante y sin un "no" como respuesta.
Y al verse sin poder negar, buscó la mejor manera para tomarlo. Se aguantó las ganas de gritar y solo se dejó llevar hacia donde el destino ya le había escrito su final. O era aceptarlo o negarse y verse asesinada por aquel demonio y sus garras.
—¿Hay algo que quieras decirme?— preguntó él.
Tenía bastantes cosas que decir, de hecho, eran reclamos. En todos estos 3 meses ni siquiera la había dejado pisar un metro fuera de aquel lugar, intentó muchas cosas al principio. La primera fue gracias a un comerciante que tocó su puerta, de seguro al ver la fachada de la casa imagino que los dueños eran una familia apoderada y no iba a perder la oportunidad de ganar un poco de oro, así como la castaña tampoco perdería la oportunidad de huir. Le rogó y rogó al comerciante de que se la llevara e incluso prometió servirle en el trabajo, claro que en su rostro estaba marcada la ingenuidad y aquel hombre se había encantado por la belleza de esta, así que decidió hacerlo, pero tan solo con tomarla de la mano, su cabeza rodó por los suelos. Hubo muchos intentos como estos, pero cada uno tenía finales grotescos, así que temerosa de que los cielos la castigarán se rindió ante tal idea de huir.
Según esto, ¿debería contarle sobre la visita de ayer? ¿Y si también a aquel hombre le ocurría un final trágico? No, no podía arriesgarse. Pero tampoco podía mentir.
—Ayer vino una p…persona— susurró bajo.
El demonio dejó la taza de té a un lado, parece que había logrado captar su atención.
—¿Quién era?—
Esperaba al menos que ese buen hombre se halla alejado del lugar, por kami que lo haya hecho.
—Era un hombre… un cazarrecompensas, él estaba muy cansado así que yo...—
La mirada del yokai está vez se hizo más penetrante, le irritaba la idea de que su mujer dejará pasar extraños, en especial humanos que solo buscaban la manera de fastidiar su vida. —¿No se supone que dije que no abrieras a nadie?—
Estaba en problemas. —¡Pero mi señor! Él estaba herido, lo invité a pasar y le di agua,
p…pero él se fue, mire no me hizo nada— señaló sus brazos como si fueran lo único
expuesto al peligro.
—¿Cuándo?—Preguntó este, si al menos sabría el momento en que partió podría
alcanzarlo e incluso acabaría con él.
—Yo... n-no recuerdo— era mala mintiendo, pero no quería más muertes.
—¿No recuerdas o quieres que no lo alcance?— Sintió como este se había parado de su
asiento dirigiéndose a ella lentamente. Como un lobo mientras está a punto de saltar contra un pequeño conejo.
—N...no… yo no haría eso—retrocedió un poco, sabía que estaba molesto, pero no tenía a donde huir o que hacer para que se tranquilizará. No le agradaba la idea de que muriera hoy, todo el tiempo en ese lugar se había vuelto cercano, tanto que recibió esperanzas de al menos poder vivir un poco más.
—¿Me temes?— Tomó su rostro con delicadeza, temía romperla, no importaba si estaba molesto, no iba a cometer el mismo error.
Esta quedó muda ante la pregunta, el buscó su mirada y ella lo esquivó, no tenía valor a mirarlo, le daba temor que pudiera leer a través de ella.
—Mírame a los ojos — la mujer los cerró, no iba a mirarlo; no podía. —Ahora!
Saltó del susto, se estaba complicando, tenía que. Lo vio y al instante quedó hipnotizada, esos orbes dorados no solo le causaban miedo, también la hacían sentir indefensa como si no fuera nada a lado suyo, un ultimátum de que por más que hiciera, no saldría de aquel lugar. Estaría atrapada.
Todo el ambiente se quedó en completo mutismo, cada uno estaba sumido en sus propios pensamientos. El yokai soltó un leve bufido, no iba dejar que los recuerdos lo allanaran.
Se acercó a la fémina acorralándola contra el piso de madera bajo ellos, acostándola contra su voluntad, con un dedo levantó suavemente su mentón para encontrarse con esos ojos nerviosos por su repentina cercanía.
—¿Q…Que hace?— podía sentir casi casi la respiración lenta del yokai.
—¿Continuarás desobedeciendo mis órdenes?— gruñó peligrosamente.
—Yo no he salido de aquí, como podrí-
—Eso no responde mi pregunta— la interrumpió.
Era cierto. Las palabras del Peliplata parecía a verse hecho eco en la cabeza de la mujer, quien entreabrió los labios para soltar un suspiro y luego bajar el rostro. Para sus adentros, con todas las posibles cosas que le hubiese sucedido si se fuera con aquel comerciante y que si no fuera por el yokai que lo decapitó hubiera sido abusada, creyó que este tenía razón. Pero, aun así, su verdadera molestia no era en realidad porque no podía salir, la verdadera razón era que por más que lo intentara él no confiaba en ella, no le daba la oportunidad de al menos demostrarle que no haría nada que lo molestara.
—Y… yo... — esta vez lo miro a los ojos— sé que soy una humana y que piensa que nuestra naturaleza es mentir, pero si tan solo… confiara en mi…
El lord se sintió curioso y al mismo tiempo molesto, ¿Rin quería que confiara en ella una vez más? Pensó de inmediato que la humana quería volverlo a engañar, todo ese tiempo había pensado dejarle en claro que ya no caería en sus juegos, pero por alguna razón esta vez veía la sinceridad en sus ojos.
—¿Es lo que deseas?— preguntó con sarcasmo sorprendiéndose que sus pensamientos lo habían traicionado al decirlo en voz alta.
—Rin desea eso mi lord— finalizó esta con su voz ahogada.
— Bien, será como desees— la castaña asintió con un leve gemido.
Suspiró en sus adentros, al menos había dado un gran paso, por fin pudo hablar sin temer a la reacción del yokai, tal vez si realizaba las cosas poco a poco podría ver el mundo exterior.
Aun así, tales pensamientos no la alejaban del temblor que apareció cuando se dio cuenta que aún este la tenía acorralada.
—¿Sabes lo que hacen su primer noche un hombre y una mujer? — arrastró lentamente cada palabra, quería saber cómo reaccionaría.
Sus pómulos se habían tornado de un rojo intenso al sentir que el rostro del lord se acercaba cada vez más hacia ella al no ver una respuesta. Su corazón latía desenfrenadamente como si quisiera salir de su pecho. Por supuesto lo sabía, pero su boca no podía hablar. ¿Por qué ese cambio de tema tan brusco?
— ¿Qué pasa? ¿No lo sabes?— el tono tan ronco del yokai hizo extrañamente que una corriente atravesará todo su ser. Su cercanía le había arrebatado completamente el habla y como si fuera poco, el nerviosismo parecía querer matarla.
Una sonrisa maliciosa se dibujó en el rostro del Peliplata mientras observaba cada una de sus reacciones, le divertía verla así.
En cambio, la castaña se sentía contrariada por las acciones del lord, pensaba que la estaba castigando, pero lo que la asustaba en verdad era que no le molestaba en lo absoluto tal idea.
Un suave quejido salió de los labios de ella cuando este había mordido sin consideración su lóbulo. Rozó sus rostros y chocó sus labios con ella. Se quedó completamente estática.
Rin entreabrió los labios intentando llamarlo y preguntarle a qué se debía tal arrebato. Lo que para él fue una invitación para invadir su cavidad y buscar la lengua de ella, era un beso tosco pero placentero, tal acción solo hizo que la castaña se inquietara más, ¿qué es lo que hacía? Nunca había hecho esto, pero… algo en sus adentros le decía que todo estaba bien si era él, el yokai de cabello plateado.
«No, no no...»
¿Cómo podía pensar eso, su verdugo? ¿Él tenía derecho a ello? ¿Que estaba pensando… porque su mente, su cuerpo y corazón reaccionaba de una manera anormal que solo la hacían marear sin lograr pensar que hacer o no?
Escogió hacer caso a su raciocinio, y lo único que pudo hacer para resguardarse fue girar su rostro. Los labios del yokai chocaron con su mejilla roja de la chica, soltó una risa burlesca al percatarse del hecho y sentirse rechazado.
No entendía como con tan solo un desgraciado beso su cuerpo reaccionó de la peor manera, pudo sentir su erección ya creciente, tal vez era por el olor que desprendía la castaña o por la delicada piel que rozó hace unos momentos con sus labios. Ella era tan frágil que podía romperla con tan solo un rasguño, eso lo excitaba de sobremanera puesto sentía que era su único dueño, no había nadie que pudiera cuidarla mejor que él, no había nadie que podría acabar con su vida con tan solo un pestañeo.
Sin embargo, su ego lastimado fue lo que lo ayudó a reaccionar y alejar sus labios de la suave piel de su rostro, para susurrar le ronco en su oído:
— ¿Acaso deseas huir con ese bastardo?— soltó ya irritado, era posesivo lo sabía, pero eso no era excusa para una traición. Bajó al níveo cuello de la chica dejando pequeñas mordidas y lamidas que solo hicieron que la piel femenina se estremeciera ante el contacto y como castigo se atrevió a morder y succionar el lugar dejando una marca, tal que no pudiera olvidar la osadía que hizo esa noche de luna llena, su primer noche.
La mujer al contrario protestó y trató de alejarse sin conseguir nada puesto era claro la fuerza que cargaba aquel yokai y que sin pudor alguno se acercaba a la comisura de sus pechos. ¿En qué momento le había desatado el obi? No lo sabía, pero todos estos sucesos la estaban mareando, y un calor emergía de su parte más íntima.
— Tú a pesar de ser una humana... eres hermosa— ronroneo disfrutando la cercanía de su futura mujer, podía sentir las curvas femeninas e incluso podría tocarlas si no fuera porque tenía ambas manos acorralándola — No por nada te volví a buscar, ese instante en el que me salvaste, fue el momento en que estabas condenada a ser mía.
¿Qué?
La primera revelación le cayó como un balde de agua fría, "hermosa" ella jamás se consideró así, tampoco se atrevía a verse en el espejo, no porque no tenía uno, si no que no tenía la necesidad de hacerlo. En la Aldea que anteriormente habitaba, las mujeres a su edad ya estarían casadas y hasta con hijos, ese era el ciclo de la vida, pero para ella era diferente, por alguna razón todos se alejaron de ella como si fuera un monstruo. Más no le importó, vio a chicas bonitas que utilizaban el carmesí en sus labios y pudo darle envidia, pero se resistió, tal vez por su orgullo o porque realmente no le importaba.
La segunda revelación en cambio la dejó paralizada, dejó de luchar por soltarse. "En ese instante en el que me salvaste" ¿Ella hizo algo así? ¿Cuándo? ¿Y porque no recordaba nada parecido?
Si esa revelación era cierta, tal vez su destino siempre fue ese, estar al lado de aquel demonio que la atrapó desde un principio.
Podía sentir que el Peliplata le decía algo al oído, pero simplemente se sentía tan mareada que le impedía oír bien.
No deberías permitir que nadie bese ni un solo cabello
Sintió el tacto de este y solo pudo caer rendida, su voz era tan amenazante y a la vez suave que la hacía temblar.
Si llegara a ver un tipo así...
Yo me...
Convertiría en un verdadero demonio.
Fin del prólogo
¡URGENTE LEER!
¡Hola! Así es... Nuevo proyecto (más o menos).
Está es la casi cuarta vez que escribo algo del SSESHRIN, hace casi un año dejé de escribir —pueden checar mis dos obras abandonadas v: Mi sirvienta de sangre y una más—(wattpad: YhomiSxR), sinceramente tenía buenas ideas, pero jamás me dio las ganas de plasmarlo a letras… el trabajo y otras cosas me han dejado agotada constantemente. Ahora que veo Cdramas nuevos saliendo me ha dado la inspiración de escribir algo. En otras palabras, el empujoncito que me faltaba.
Trataré de retomar las, OJO. No continuarlas si no renovarlas... cambiaré más que toda la redacción, pero la trama estará ahí como está. Excepto por Kill Me que no es obra mía si no de una amiga que me pidió subirla por esta red.
Ahora si Aclaraciones:
No saben cómo batallé con la sinopsis, pues al leer este prólogo será como que "¿Whats?" No tienen nada que ver... No piensen que esta parte es como el inicio, ni siquiera es el desarrollo de la historia... les sugiero tomarlo como el capítulo final o el penúltimo. El problema estuvo en que dos tramas se me atravesaron, pensaban publicarlas por separado, pero dije nahhh. Mejor las junto en una xD... ya sé lo vaga que soy. ¡Pero no es por eso, tampoco tengo mucho tiempo así que pfff!
¡ATENCIÓN, este no es un proyecto concreto! Es solo que me estaba carcomiendo tanto tenerlo en word y no poder compartirlo... al principio iba a ser un Oneshot… pero aún no lo sé. También me decidí porque estamos en el ¿Mes o semana SSESHRIN? Disculpen mi ignorancia, pero estoy desactualizada con todo de Inuyasha y Hanyou no Yashahime. Si es así. Me encanta la idea que la semana SSESHRIN y SASUHINA sean en la misma fecha! Tengo la galería colapsando...
A mis seguidores, no se sorprendan si iré publicando bastantes historias, pues es un método mío. Será así: Iré publicando algunas tramas o futuras historias con por lo menos 3 capítulos... dependerá de ustedes gente linda si las continuo. En realidad, quiero crear mi biblioteca de tramas locas que se me vienen a la mente mientras escucho música trabajando. Así que bueno.
Espero y disfruten, probablemente mañana saque otro capítulo o incluso dos. Gracias por leer esto y dejen sus comentarios y/o votos.
También está historia será publicada por fanfiction, quizá un poco tarde, pero sí estará pronto. Sin más... Adiú.
