Capítulo 2: Tratando de ocultar un secreto


Scrooge estaba viendo el canal de economía cuando pasaron la noticia sobre el Duck Avenger. Al principio le pareció extraño y no le dio importancia. Cambió de canal solo para descubrir que en todos estaban dando la misma noticia. Al considerar que debía haber un motivo importante decidió verla.

Angus Fangus apareció en la pantalla, asegurando ser el responsable de la caída del criminal conocido como Duck Avenger y de desenmascararlo ante el mundo como el criminal que era. Scrooge no le dio importancia. Sabía que su inquilino tenía algo en contra del pato enmascarado y que siempre decía lo mismo.

Estaba por apagar el televisor cuando aparecieron las fotografías. En una de ellas se veía al pato enmascarado manipulando una bomba. Scrooge recordaba que días antes esa misma bomba había usado para asaltar un banco. Las fotografías más impactantes fueron las que mostraban su identidad secreta.

Era absurdo el siquiera pensar que su sobrino pudiera ser el pato enmascarado, pero la evidencia era más que clara. Recordó que Donald le había dicho que era su mejor amigo, pero no pudo recordar haberlos visto juntos. Intentó pensar en las diferencias entre ambos, convencido de que encontraría muchas. Hizo algunas comparaciones en cuanto a la personalidad, recordando que Duck Avenger siempre se mostraba listo para enfrentar el peligro y lo temeroso que se mostraba su sobrino. Eso lo hubiera convencido de no ser por la ocasión en que Donald se había disfrazado del pato enmascarado. No habría notado la diferencia de no ser porque encontró el gorro de su sobrino.

—¿Qué haré contigo, Donald?

—Me siento honrado de decirles que ese bufón enmascarado —escuchó que Angus decía —, después de una valerosa persecución hasta la torre Ducklair ese farsante encontró su fin. Incapaz de vencerme ha sucumbido, víctima de sus propios engaños.

Scrooge intentó llamar a Donald. Fuera o no Duck Avenger necesitaba saber que estaba bien. Escuchó el teléfono timbrar en varias ocasiones, pero no obtuvo ninguna respuesta. Le dejó un mensaje advirtiéndole de los problemas en que estaría en cuanto lo viera. En la televisión se veía la torre Ducklair destruida, pero Scrooge estaba seguro de que eso no era una prueba definitiva de que su sobrino hubiera muerto o fuera culpable de los cargos de los que hablaba el periodista del canal 00.

La llegada de unos oficiales confirmó lo que no quería creer.

—La búsqueda continúa, pero dadas las circunstancias es seguro que podemos declarar a Donald Duck como muerto —Scrooge notó la forma tosca con la que el oficial le hablaba, no tuvo ni una pizca de tacto para decirle que su sobrino había muerto e incluso parecía feliz por aquella noticia. Scrooge sintió deseos de golpearlo, pero tuvo que calmarse al saber que ese no era el único motivo por el que los oficiales se encontraban frente a él —, necesitamos encontrar a los niños bajo su custodia para llevarlos a un orfanato cuanto antes.

—Yo me haré cargo de ellos —Scrooge sacó a los oficiales a patadas de su mansión, demasiado enojado como para escuchar una palabra más de lo que tuvieran que decirle.

Llamó a sus abogados y les encomendó los trámites que fueran necesarios. Independientemente de la culpabilidad o inocencia de Donald, sabía que debía dejar Duckburg cuanto antes. La noticia de la caída de Duck Avenger se divulgaba con demasiada rapidez y sabía que era cuestión de tiempo para que los habitantes de Duckburg tomaran represalias en contra de su familia.

Llamó a Launchpad y le ordenó que lo llevara al campamento en donde se encontraban los patitos. Sin Donald encontrar el lugar en el que se encontraban no fue sencillo, pero le alegraba saber que pudo hacerlo antes de que se enteraran de lo ocurrido. Sabía que en algún momento se enteraría, pero no sabía cómo contarles ni se sentía con los ánimos de hacerlo.

El viaje le resultó tan largo. Hubo ocasiones en las que se preguntó qué había hecho mal para que su sobrino se convirtiera en un criminal y otras en las que se negaba a creerlo, recordando al pequeño patito que había visto crecer hasta convertirse en un adulto y cuidar de sus sobrinos como si fueran sus propios hijos.

—Mr McDee —le dijo Launchpad un tanto inseguro —. ¿Ha visto las noticias?

—Me temo que sí. También recibí la visita de la policía.

—No creo que Mr Dee…

—Eso no importa ahora —le interrumpió Scrooge —, te prohíbo que le cuentes a los niños y eso incluye a Webby. No sé cómo se lo tomarían.

—Pero no cree que…

—Los ojos en la carretera —le regañó Scrooge —, no tenemos tiempo.

Scrooge se preguntó si algo cambiaría. Muchas veces le había dicho a Donald que era un vago y aunque su opinión sobre él no era la mejor, había una parte en su interior que se negaba a creer que su sobrino pudiera ser responsable de aquellos crímenes tan terribles de los que se le culparon. Pero como le había dicho a su chofer, no tenía tiempo. Su prioridad debía ser mantener seguros a los hijos de Della.

"Todo sería más sencillo si Della estuviera aquí", pensó Scrooge con amargura. Normalmente sabía qué hacer y se sentía orgulloso de mantener todo bajo control, pero lo que estaba ocurriendo era algo que nunca creyó posible, ni siquiera en sus más alocadas pesadillas.

—Estoy seguro de que debe haber algún error, Mr Dee no puede ser un criminal.

La señora Beakley se encargó de reunir a su familia. Varios de sus empleados más cercanos decidieron acompañarlos. Scrooge sabía que, más que una forma de evitar represalias por su cercanía con Donald, lo que querían era brindarles su apoyo. No lo dijo con palabras, pero agradecía dicha ayuda.

Ver a la abuela Duck casi le rompe el corazón. No recordaba haberla visto en un estado similar. Estaba llorando y cada vez que alguien le hablaba lo que hacía era suplicar por noticias sobre Donald, desear que todo se tratara de una mentira. Ninguno tuvo el valor para decirle que Donald no regresaría.

Scrooge reconoció el trozo de tela que sostenía entre sus manos. Tiempo después se enteraría que esa máscara era lo único que pudieron encontrar de Donald. Aunque Scrooge hubiera querido tener un cuerpo al que enterrar le alegraba el que no lo hubieran encontrado. Ver el cuerpo sin vida de su sobrino era algo que no hubiera podido soportar.

—Duck Avenger es un héroe —le dijo la abuela Duck en cuanto se sentó a su lado —, lo sé porque yo lo vi crecer desde que era un patito. Nada de lo que diga un periodista de cuarta me va a hacer cambiar de opinión.

—¿Cómo estás tan segura? —le preguntó la señora Beakley.

—Hace un tiempo descubrí su identidad secreta —respondió la abuela Duck —, fue una casualidad. Recuerdo haberme sentido asustada al principio, temía que algo pudiera pasarle, pero al final decidí dejarlo ser un super héroe. Debí detenerlo…

—No es tu culpa.

Las dudas que Scrooge tenía sobre la relación entre Duck Avenger y Donald desaparecieron en cuanto escuchó las palabras de la abuela Duck. Por unos instantes dudó de su decisión de abandonar Duckburg y se dijo que debía limpiar el nombre de su sobrino. Pensamiento que desapareció cuando recibió el primer ataque. No sabía quienes le lanzaron huevos a su limosina y le reclamaban por su parentesco con el pato enmascarado.

Esquivar las dudas de los patitos fue más difícil de lo que creyó. Incluso tuvo que llevarlos a comprar helado. Su cartera lo resintió, pero sintió que era la única forma de conseguir algo de tiempo. Les negó el acceso a las noticias y la abuela Duck trató de mantenerlos ocupados todo el tiempo. Sin embargo, todos sus intentos fueron en vano y fue un periódico lo que acabó con el secreto.

Hubo una ocasión en la que creyó que Donald vivía. Los detectives que había contratado para que le dieran información acerca de lo ocurrido no pudieron encontrar ningún cuerpo o algo que cambiara la situación de su sobrino y él tenía la sospecha de haberlo visto. Había salido con sus sobrinos en una aventura a un templo submarino cuando Louie estuvo a punto de encontrarlo. Launchpad le había dicho que lo encontró en el submarino, pero que no sabía cómo había llegado. Louie dijo que había visto una mancha roja y él solo pudo pensar en algo de ese color, el interior de la capa de Duck Avenger. Pasarían quince años antes de que se enterara que sus suposiciones no estaban del todo equivocadas.

—¿Cómo están seguros de que tío Donald está… no regresara? —preguntó Dewey con lágrimas en los ojos. Para nadie pasó desapercibida la pausa que hizo.

—Contraté detectives.

—No hicieron lo suficiente —se quejó Louie —, si no pudieron probar que tío Donald es inocente no son de confianza.

Scrooge no solía abrazar a nadie, pero eso cambió al ver el estado de los patitos frente a él. Se veían tan tristes, tan frágiles y necesitados de cariño. No supo que más hacer. Eran tiempos difíciles y su familia lo necesitaba.

Una semana después le hicieron un funeral a Donald. La idea original había sido enterrar una caja con el antifaz del héroe caído, pero al final desistieron de la idea. Webby insistió en que no podían deshacerse de lo único que les quedaba del pato enmascarado y todos estuvieron de acuerdo. La tumba fue simbólica. Scrooge sabía que su familia y amigos necesitaban de un lugar para visitarlo y que la torre Ducklair, lugar donde los medios aseguraban que murió, no era una opción.

—Te extrañamos, tío Donald —comentó Huey bastante afligido.

—Las cosas no son lo mismo sin ti —agregó Dewey.

—¿Por qué no nos dijiste antes? —agregó Louie. Más que molesto se notaba afligido.

—Sabía que eras el más grande de todos los aventureros —comentó Webby —, pero hubiera preferido estar equivocada.

—Fue un placer ser tu amigo —comentó Gyro —, si hay algo de lo que me arrepiento es de habernos distanciado.

Gyro no recordaba haber conocido el secreto de Donald, pero sí tenía la sensación de que había algo que pudo haber hecho o de no haber hecho lo suficiente. La noticia lo tomó por sorpresa, le costó creer que Donald hubiera muerto, pero no que fuera el pato debajo de la máscara.

—¿Cómo pudiste volver a dejarme plantada? —le reprochó Daisy, sus mejillas estaban húmedas por las lágrimas —. Eres un tonto.

Scrooge no quiso ni pudo decir nada. A pesar del tiempo que había pasado desde que la identidad del Duck Avenger fue revelada, seguía sin asimilar lo que había pasado. Quería a Donald a pesar de que nunca lo demostraba y el saber que no volvería a verlo le dolía profundamente. Más de una vez se dijo que no le importaba si su sobrino era un criminal mientras estuviera a salvo y pudiera verlo. Incluso se dijo que con unos buenos abogados podría haber hecho de su situación más llevadera.

—¿No va a decir nada? —le dijo la señora Beakley —. Era su sobrino.

—Preferiría no hacerlo.

—¿Está seguro? —insistió Duckworh —. ¿No hay nada que quiera decir?

—Ni siquiera tengo motivos para estar aquí.

A Scrooge no le importó lo que pudieran decir de él y se marchó. Sabía que los patitos necesitaban de esa despedida, pero no era algo que pudiera soportar. Fueron demasiadas noticias en un día, cosas que durante un tiempo creyó imposibles. De haberse quedado más tiempo habrían notado rastros de lágrimas en su rostro.

Dos días después los trillizos y Webby escaparon. No llegaron demasiado lejos, ni siquiera pudieron ingresar al pueblo. Los encontraron en el lugar menos esperado, una cárcel. Habían logrado engañar a Launchpad para que los llevara al pueblo y una vez allí intentaron tomar un avión a Duckburg, algo que hubieran logrado de no ser por la pelea que tuvieron con un grupo de jóvenes que insultaron a Donald y al Duck Avenger.

—¿Algo que decir en su defensa? —les preguntó la señora Beakley.

—Dijeron que Donald merecía haber muerto en la torre Ducklair.

—Esa no es excusa para recurrir a la violencia —les dijo Daisy. Al estar trabajando en el aeropuerto fue la primera en enterarse de lo ocurrido pero la última en acudir a la estación de policía.

—¿Qué planeaban hacer?

—Limpiar el nombre de nuestro tío Donald.

—No digan tonterías —les regañó Scrooge.

Él había gastado dinero y tiempo intentando desmentir las evidencias contra Donald sin encontrar nada. Las pruebas contra Duck Avenger eran demasiado sólidas y negar su relación con Donald era absurdo, el parecido era demasiado grande. Después de dibujar una máscara en el rostro de su sobrino se sintió tonto al no haberlo notado antes y burlado por el tiempo que pasó ignorando ese hecho.

—¿Cómo puedes tomártelo a la ligera?

—¿Es que no te importa lo que digan de tío Donald?

—¿Debería? Él nunca pensó en su familia.

Como eran menores de edad y la primera vez que los patitos se metían en esa clase de problemas los dejaron irse solo con una advertencia. Pasaron días antes de que los trillizos o Webby volvieran a dirigirle la palabra, semanas antes de que lo acompañaran en una aventura. Sospechaba que la abuela Duck tenía algo que ver con el cambio de actitud en los menores, no fue algo en lo que quiso indagar, era doloroso.


Scrooge se enteró que Donald seguía con vida del mismo modo en que se había enterado de la caída del Duck Avenger. Estaba revisando las finanzas cuando nuevamente la transmisión fue interrumpida con información sobre el pato enmascarado. Ni siquiera consideró que pudiera tratarse de un impostor. El rostro que aparecía en la pantalla era Donald. A pesar de que habían pasado quince años, Scrooge estaba seguro de que era su sobrino.

Donald vestía el uniforme de Duck Avenger, pero sin la máscara. Estaba acompañado de un niño. Algunos aseguraron que había sido secuestrado por quien en el pasado fue considerado un héroe para Duckburg, pero Scrooge no necesitó de investigar para saber que no era así. La manera en que Donald lo protegió le hizo desconfiar acerca de la veracidad de las palabras de Angus Fangus. Ese niño parecía temerle más al hombre que los seguía.

Estaba por llamar a los trillizos cuando recibió una llamada de Louie. Tuvo que apartar el teléfono para no quedar sordo. Los hijos de Della habían visto las noticias y estaban más que felices al saber que su tío seguía con vida. Ninguno de ellos pensó en lo poco que había cambiado la situación. Donald seguía con vida, pero seguía siendo considerado como una amenaza.

Ninguno de ellos supo de la intervención del Raider ni como pasar un día con Donald evitó que Trip se convirtiera en el criminal que provocó la caída del Duck Avenger. Al final ese final nunca fue real y se convirtió en una línea temporal borrada.