Capítulo 3: En las sombras
Donald Duck había roto rompido las leyes en más de una ocasión, muchas de estas por motivos egoístas, pero no era responsable de los crímenes que lo convirtieron en una amenaza nacional. Lo único que evitaba que su nombre estuviera en la lista de los más buscados es que todos asumieron erróneamente que había muerto cuando la torre Ducklair fue destruida.
Le parecía una mala broma el que fuera Angus quien brindara toda la información que lo hizo caer. Por mucho tiempo estuvo intentando hacerlo ver como el malo de la historia y Donald sabía que esa ocasión no había sido la excepción. Lo que no sabía era quién descubrió su identidad, cometió esos crímenes y le hizo llegar esos documentos a Angus Fangus. Podía parecer egocéntrico de su padre, pero estaba bastante convencido de que había hecho un buen trabajo ocultando su identidad.
Donald no tenía motivos para escuchar los mensajes que le dejaban, incluso era doloroso, pero necesitaba escuchar las voces de sus sobrinos. Parte de él se alegraba de que no estuvieran enterados de lo que le había ocurrido, pero otra parte temía lo que pudieran saber cuándo el secreto no pudiera continuar como tal.
El mundo lo había dado por muerto y prefería que fuera así. Donald temía lo que pudiera pasarle a su familia si regresaba y las represalias que pudieran tomar en su contra. Sentía que lo mejor era continuar desde las sombras. Sin contar que no estaba listo para afrontar el rechazo. Tenía miedo de la reacción de sus seres queridos al considerarlo un criminal, de que le dieran la espalda en cuanto supieran que seguía con vida o que lo delataran. No estaba seguro de poder escapar nuevamente de las fuerzas armadas.
Ser un héroe era difícil, pero ser un héroe caído lo era mucho más.
El saber que no volvería a ver a sus sobrinos era doloroso. Sentía que podían estar en peligro o necesitaban de su cuidado. Temía lo que pudiera pasarles después de que fuera declarado muerto y sobre quien los cuidaría. Solo podía esperar que Scrooge cuidara de ellos, era una de las pocas personas a las que les encomendaría esa tarea.
Pensó en Daisy. Tenían una cita a la que nunca podría ir. Se reprochó el haberla dejado plantada nuevamente e incluso se dijo que no lo merecía. Estaba vivo, podía limpiar su nombre, pero se encontraba tan desesperado que se sentía incapaz de hacer cualquier cosa.
Nunca se había sentido tan solo.
Donald quería disculparse con su familia. No se arrepentía de haberse convertido en Duck Avenger. Aunque sus motivaciones iniciales no fueron las mejores, se sentía orgulloso de lo que había logrado. Proteger a sus seres queridos, salvar al mundo. Sus logros lo habían hecho ser admirado en el siglo XXIII al punto de que lo sacaron de su época para participar en una serie o una película. No estaba seguro de qué era y poco era lo que le importaba.
Lo que le dolía era el dolor que le provocó a su familia. Saber que se vieron obligados a dejar Duckburg, por vergüenza si los rumores estaban en lo cierto. No los culpaba si ese era el motivo, él, a pesar de saber que era mentira se sentía horrorizado por los crímenes de los que se asumía, era culpable.
Hubo momentos en los que se sintió enojado. Se dijo que no había hecho nada malo, que por el contrario había salvado tantas vidas en incontables ocasiones y que se merecía el derecho de la duda. La evidencia era sólida, tan sólida que incluso él mismo hubiera dudado de su inocencia sino tuviera la certeza de que él no había cometido tan atroces crímenes. Culpó a su familia y a sus amigos por dejarlo solo.
Cuando escuchó la voz de sus sobrinos asegurando estar en grave peligro estuvo a punto de delatarse. En lo único en lo que podía pensar era en lo mucho que le preocupaba la seguridad de los pequeños patitos a los que había criado como hijo. Localizarlos le tomó más tiempo del que le hubiera gustado, pero lo logró y pudo llegar hasta Louie cuando más lo necesitaba.
"Uno se hubiera demorado segundos", pensó con amargura al recordar a su compañero. Perder a la inteligencia artificial había sido uno de los golpes más fuertes. No le importaba que la gente lo odiara si podía tener a la gente que apreciaba, pero estaba solo. Todos los odiaban y quienes no lo hacían, desaparecieron sin dejar ningún rastro. Donald sabía que Lyla y Uno le habrían creído, pero ambos fueron desactivados por motivos parecidos. De Panchito y José tuvo sus dudas, los quería y valoraba cada momento que pasó con ellos, pero había pasado años desde la última vez que lo vio y pensó que, quizás ellos también considerarían que había cambiado. Pensó en Mickey y en Goofy, tampoco los había visto en años, pasaron por tantas aventuras y se metieron en muchos problemas, pero dudaba que le creyeran pues ambos habían sido testigos de su mal carácter.
Ver a Louie quedarse sin oxígeno le hizo experimentar uno de los mayores temores. Nadó con rapidez hasta él y, usando uno de los dispositivos que Uno le había dado, abrió la puerta del submarino. Sabía que era arriesgado y que Launchpad estaba cerca, pero no podía irse si la vida de Louie peligraba. Le aplicó primeros auxilios y solo se marchó cuando escuchó el sonido de pasos acercándose.
Desde su escondite pudo ver como Scrooge, Dewey, Huey, Webby y Launchpad se acercaban a Louie. Se marchó silenciosamente, asegurándose de no ser visto. No fue la única ni la última vez que los visitó. Era arriesgado, pero Donald no se sentía capaz de pasar mucho tiempo alejados de ellos. Anhelaba verlos crecer y convertirse en unos maravillosos patos.
Sintió el deseo de reclamarle a Scrooge. Reprocharle por el peligro en el que había estado el menor de los trillizos. Poco fue lo que le faltó para hacer lo que planeaba. Más al recordar el mensaje que los patitos le dejaron. Se quedó en el submarino hasta estar seguro de que ninguno de ellos estaba en peligro.
No obstante, la mayor parte del tiempo la pasaba en su escondite, lo que quedó de la torre Ducklair, siendo un héroe desde las sombras. Todos le habían dado la espalda, pero Donald sabía que el mundo seguía necesitando de Duck Avenger y él seguiría siendolo mientras fuera necesario.
—Con la muerte de Duck Avenger tomar este planeta será sencillo —escuchó que le decía un evronian a otro de su raza.
—No tienen porqué lamentarlo —Donald los golpeó con su X-transformer —. Hay Duck Avenger por mucho tiempo.
No tenía su máscara. La había perdido cuando la torre Ducklair colapsó, pero no la necesita. Su identidad no era secreta y estaba dispuesto a mantener a los evronians lejos de su familia, incluso si su vida dependiera de ello.
—¿Por qué luchas por este planeta? —le dijo el primer evronian que golpeó, seguía en el suelo, pero sabía que no debía subestimarlo —. Estamos enterados de lo que te pasó.
—Mal argumento para convencerme, los odio más a ustedes.
Donald pensó en su familia, en Huey, Dewey y Louie. Le habían dado la espalda, se fueron de Duckburg avergonzados de él, pero no podía abandonar la batalla, menos cuando sentía que él era lo único que podía mantener a su planeta seguro de la amenaza evronian, cuando irónicamente ser Duck Avenger era lo único que le quedaba.
Adoptó la posición de batalla. Corrió hasta el enemigo y golpeó al primer evronian que encontró. Usó su escudo, intercalando entre bloquear los ataques de los evronian y devolverles cada uno de los ataques. Rendirse no era una opción. Xadhoom no estaba y él no podía permitirse perder.
—¿Eso es todo lo que tienen? —les dijo Duck Avenger de forma burlona en lo que trataba de recuperar el aire.
Fueron milímetros lo que evitaron que fuera presa del rayo de los evronian. De no haberse movido en los últimos segundos se habría terminado convirtiendo en uno de los prisioneros de esa raza alienígena y todo por lo que luchaba sería en vano. Mentalmente se dijo que no debía subestimar la situación y ciertamente no lo hacía. Estaba nervioso, le era inevitable hablar y hacer bromas.
Los evronian sabían que eran mayoría y se aprovecharon de ello. Sus ataques eran bastante seguidos y Duck Avenger difícilmente podía esquivarlos. Conforme avanzaba la batalla podía sentir que la forma en que el cansancio le afectaba y como algunos de sus movimientos comenzaban a volverse un poco torpes.
Usó el X-transformer al máximo. Paralizó a los evronian y golpeó a quienes pudieron esquivar el rayo paralizador. La batalla fue larga, pero al final los aliens prefirieron escapar. Duck Avenger se dijo que, si no lo hubieran hecho, habría sido él quien se habría visto obligado a usar esa técnica.
Quince años después de su caída, Donald se enteraría de los motivos que lo llevarían a ser el pato más odiado en Duckburg. También cuidaría del responsable de ello. Asesinarlo hubiera evitado que dichos sucesos ocurrieran, pero nunca lo consideró. El pequeño Trip lo llamó "Tío Donald" y no pudo dejarlo solo. Esa frase le hizo recordar a sus sobrinos y despertó en él el deseo de protegerlo.
Irónicamente sería el regreso de un enemigo y aliado, dependiendo de la situación, lo que haría que su caída nunca ocurriera.
