Della se llevó las manos hasta la cabeza en un gesto de frustración. No lo entendía, por más que lo intentaba no lograba hacerlo. Cada vez que creía estar cerca de probar la inocencia de su hermano algo pasaba y la pista que buscaba desaparecía o resultaba no ser lo que esperaba. No quería rendirse, pero en más de una ocasión llegó a pensar que quizás no había nada que hacer porque Donald era culpable de todos los cargos.
—Duck Avenger comenzó como un criminal —Gladstone tomó asiento a su lado —, su primera aparición fue cuando robó el colchón en el que tío Scrooge dormía, recuerdo que en esa ocasión se las arregló para que me culparan.
—Puedo creer que le robe el colchón a tío Scrooge, ellos discutían mucho, pero no que sea un terrorista.
—Después se convirtió en un héroe —continuó Fethry —, recuerdo cuando me ayudó a encontrar a un hombre de nieve que perdí —, hizo cosas malas, pero nunca lastimó a nadie de gravedad, era más como bromas.
—Se escribieron muchos cómics inspirados en él —Gladstone le extendió un cómic que se veía un tanto deteriorado.
Pese a que la familia McDuck-Duck no estaba en Duckburg se enteraron de la gran quema de cómics que había ocurrido pocos días antes.
—Su nombre le causaba pesadillas a los criminales y siempre estaba dispuesto a ayudar.
Della pudo sentir sus ojos humedecerse. No tenía problemas creyendo lo que sus primos le decían. Al contrario, todo parecía tener tanto sentido. Recordaba el mal temperamento de su hermano y su gran corazón. Donald muchas veces actuaba de forma imprudente para evitar que ella y tío Scrooge se lastimaran durante sus aventuras y muchas veces se convertía en la voz de la razón.
Un pensamiento la golpeó con fuerza y era la idea de que pudo hacer algo. Della se dijo que si ella no se hubiera ido al espacio podría haber estado allí para proteger a su hermano de todos los que lo perseguían y encontrar una forma de probar su inocencia. Sus pensamientos comenzaron a tornarse dolorosos al pensar que todo lo que le pasó a su hermano era su culpa.
—Ahora todos creen que esos villanos no fueron reales y que solo eran trucos para parecer un superhéroe y hacerle creer a todos que era necesario.
Comenzó a leer el cómic. No sabía qué tanto de verdad había en esas páginas y que tanto era cortesía del guionista, pero pudo percibir en las páginas un héroe de gran corazón y despiadado con los villanos. Alguien fuerte e invencible que siempre estaba allí para todo aquel que lo necesitara.
—¿Tienes más de estos?
—Los niños los tienen. Cuando dejamos Duckburg pensé que querrían leerlos y logré conseguir algunos. Ya sabes, tuve suerte.
—¿Cómo se lo tomaron los niños?
—No lo han superado —comentó Fethry —, ellos también creen que es inocente y hacen todo lo posible para demostrarlo.
—¿Qué piensan ustedes?
—Duck Avenger me hizo pasar más de un mal momento —continuó hablando Gladstone —. ¿Recuerdas que te dije que solía ser un villano? En una ocasión, antes de que se dedicara a ser un héroe de tiempo completo, pretendió robar los fondos de un baile de caridad, yo quedé como cobarde y él como un héroe. Pero fueron más las ocasiones en que me ayudó e incluso salvó mi vida, como Donald y como Duck Avenger.
—Eso no responde mi pregunta.
—Muchos decían que la mayor característica de Donald era su mal humor, yo pienso que era su amabilidad. Duck Avenger solo fue una forma más de ayudar a los más necesitados.
—Yo —Gladstone hizo una pausa, parecía tener problemas en encontrar las palabras que quería usar —. No lo sé.
Della le dedicó a su primo una mirada cargada de enojo. Sabía que ellos solían discutir con mucha frecuencia, en especial cuando Daisy estaba involucrada, pero no creyó que él pudiera dudar de la integridad de su hermano y eso lo sentía como una ofensa personal.
—Eras su fan —le dijo Fethry, su voz no tenía ningún rastro de acusación.
Della se habría reído de haber escuchado algo así en otro momento y sabía que la reacción de Gladstone habría sido diferente. En ese momento solo lucía confundido y a ella le habría gustado verlo avergonzado y enojado. Quería verlos discutir cómo siempre lo hacían, quería que las cosas volvieran a ser lo que eran.
—¿Están seguros de que él es el Duck Avenger?
A Della le costaba hablar en pasado. Por más que lo intentaba le costaba aceptar que su hermano estuviera muerto. Su instinto de melliza le decía que seguía con vida, que estaba solo, triste y asustado y que la necesitaba. Todas las pruebas que encontró le decían que ese instinto era solo una excusa que se inventó para no aceptar una dolorosa realidad.
—Al principio teníamos nuestras dudas —comentó Fethry, parecía pensativo —, Duck Avenger parecía ser todo lo que Donald no era e incluso creíamos que las fotografías estaban editadas. Recuerdo que tío Scrooge pagó a varios detectives para que descubrieran la verdad, pero solo confirmaron lo que ya sabíamos.
—Gracias.
Gladstone y Fethry se marcharon, lamentando no poder quedarse por más tiempo. Della los dejó ir. Quería seguir hablando con ellos, haciéndoles más preguntas, pero también estar sola y continuar con su investigación. Había mucho que quería saber y, aunque tenía todo el tiempo del mundo, no tenía la paciencia para esperar.
Por unos instantes pensó en detener a Gladstone. Desde que tenía uso de la razón recordaba lo afortunado que podía llegar a ser. Siempre tenía lo que quería incluso antes de que pudiera desearlo, pero desde el día en que la torre Ducklair explotó y destruyó gran parte del centro de Duckburg, su suerte no parecía ser suficiente.
Pero dudaba que pudiera funcionar. Su suerte no la había traído de vuelta y dudaba que pudiera funcionar cuando él no estaba del todo seguro de la inocencia de Donald.
Nadie en su familia estaba pasando por su mejor momento. Scrooge McDuck no lo había dicho, pero podía notarlo en sus facciones y en sus movimientos. El odio que la gente sentía por quien una vez fue su protector era demasiado grande y este también cubría a su familia. Nadie quería hacer negocios con Scrooge McDuck e incluso lo acusaban de tener algo que llamaron el gen de la maldad.
Si bien fuera de Duckburg podrían ignorar sus lazos con Donald Duck había casos en los que eran reconocidos y el trato era el mismo. Rechazo y temor de que en cualquier momento pudieran destruir todo a su alrededor.
Los niños eran los que más le preocupaban. Ellos estaban tan ansiosos como ella de limpiar el nombre de Donald y sabía lo mucho que anhelaban que las cosas volvieran a ser lo que eran. A veces Della sentía que su regreso no compensaba la pérdida de su hermano y eso la hacía sentir celosa y culpable en partes iguales.
Della había escuchado los rumores. Tantos años desaparecida había hecho que la gente la olvidara y que les fuera difícil relacionarla con Donald, algo que usó a su favor pese a no hacerla sentir orgullosa en lo más mínimo. Muchos decían que Scrooge McDuck se había convertido en el pato más rico del mundo mediante toda clase de actos ilícitos y que Donald Duck era solo el ejemplar más evidente de una familia podrida hasta la médula.
Della buscó en internet el noticiario en el que habían revelado la identidad secreta del Duck Avenger pese a que ya lo había visto y pese a saber lo mucho que le dolería volver a verlo. Parte de ella necesitaba hacerlo, ver por sus propios ojos una vez más lo que había provocado la caída de su hermano y buscar algo que pudiera servirle para limpiar su nombre.
—Mamá —la llamó Huey —, ¿nos acompañas a visitar la tumba de tío Donald?
Della se apresuró en cerrar la computadora portátil y de asegurarse de que su hijo no viera lo que estaba haciendo. Se apresuró en retirar las lágrimas en su rostro y en fingir una sonrisa. No necesitaban que sus primos le dijeran que los niños no habían superado la pérdida de su tío, ella podía verlo por sí misma y no quería que la vieran débil. No había estado con ellos durante muchos años, pero en ese momento la necesitaban y ella podía hacer algo para que el dolor que sentían no fuera tan grande.
—En seguida voy.
Zyggy no tenía planeado regresar al PBI. Lo había dejado por un motivo y pese a las limitaciones que tenía su nueva vida, no se arrepentía de esta. Amaba al canal 00 y, pese a ser solo el chico de los mandados, no dejaba de trabajar con la esperanza de conseguir un ascenso. Ver el reportaje que Angus Fangus había hecho sobre Duck Avenger lo cambió todo.
Mary Ann había renunciado. Sus excompañeros no confiaban en ella y tenían sus razones. Era un secreto a voces dentro del PBI que su hermana había tenido la oportunidad de capturar al pato enmascarado y que no lo había hecho. Algunos decían que habían hablado durante un largo rato antes de que los demás oficiales fueran conscientes de que Donald se había infiltrado en el edificio, otros decían que apenas había intentado defenderse cuando los demás agentes entraron en acción, incluso había rumores que decían que Mary Ann estaba enamorada de Duck Avenger y que lo hubiera ayudado a escapar de no ser por la intervención del PBI. Zyggy no sabía con exactitud que había pasado. No se pudo probar nada más que el hecho de que Mary Ann no reportó a un intruso.
Zyggy había intentado hablar con su hermana en más de una ocasión, pero solo obtenía negativas. Todo lo que le dijo fue que prefería trazar su camino fuera del PBI. Ni siquiera quiso hablar de su opinión acerca de Duck Avenger y él la conocía demasiado bien para saber que hacerla enojar nunca era una buena idea.
Antes de su caída, Duck Avenger la había ayudado a restaurar su reputación y en esa ocasión tuvo que actuar a sus espaldas, algo que no le agradó a su hermana en lo más mínimo. Zyggy lo sabía porque después de eso habían cenado juntos y la escuchó quejarse un largo rato sobre el pato enmascarado, pero también notó que él le importaba, pues de lo contrario no le habría afectado que actuara por su propia cuenta, y que estaba agradecida. Zyggy no podía afirmar que su hermana estuviera enamorada de Duck Avenger, pero sí que llegó a considerarlo un compañero y que confiaba en él.
Zyggy no quería cuestionarse si Donald podía ser o no inocente. Resultaba imposible negar el lazo que había entre el sobrino de Scrooge McDuck y el pato enmascarado, pero él nunca le había parecido alguien malo. Sabía que Donald podía ser vengativo, lo había visto hacerle varias bromas a Angus durante el tiempo que trabajaron para el canal 00 e incluso él había colaborado en algunas de esas bromas. De Duck Avenger todo lo que sabía, principalmente, era lo que decían los medios.
Él participó en su persecución. Él estuvo allí cuando la torre Ducklair explotó y fue en ese momento que todas sus dudas desaparecieron. Se dijo que, si fue capaz de provocar tanto daño a los oficiales que le buscaban, incluso a costa de su propia vida, también era capaz de hacer lo mismo en otros lugares con tal de hacerse ver como alguien necesario.
Zyggy no dejó el PBI ni siquiera después de que Donald Duck fuera declarado como fallecido durante la explosión de la Torre Ducklair. Él estaba convencido de que seguía con vida y el recuerdo de sus compañeros caídos no lo dejaban tranquilo. Cada vez que visitaba sus tumbas se prometía hacer justicia para ellos y capturar al responsable de que sus vidas fueran cortadas.
Cuando Donald mostró su rostro ante la prensa, en una transmisión que se estaba haciendo a todo el país, Zyggy supo que estuvo en lo correcto al afirmar que seguía con vida y estaba más que listo para atraparlo y rescatar al niño que este llevaba. O al menos eso era lo que creía. Zyggy no pudo dar con el paradero de Duck Avenger incluso después de desplegar a todo el personal que tenía bajo su cargo y de solicitar refuerzos a la policía local. Tampoco se enteró de que ese niño se sentía más seguro al lado de Donald que con su versión futura. No se llegó a enterar de muchas cosas porque con el regreso de Raider y la influencia de Donald en el niño el presente en el que vivía nunca llegó a ocurrir y solo fue un amargo recuerdo para unos pocos.
