Carta 3 - THE EMPRESS
"Hay una propiedad curiosa en los imanes, tienen dos polos, positivo y negativo, pero si divides un imán por la mitad ambas partes seguirán teniendo dos polos; como en los imanes, no puedes separar los opuestos en las personas, lo malo complementa lo bueno, cada ying tiene su yang". INCLÍNATE ANTE LA EMPERATRIZ
PASADO 1853
El coleccionista Park Jimin es siempre un tema de conversación entre la gente al verlo pasar, muchos dicen que se trata de un chico arrogante, aburrido y extremadamente rico, pero es mi deber plasmar su verdadera personalidad. Se trata de una persona sensible, de baja estatura y ternura desbordante, alguien muy ansioso, pero que ante los demás sabe ocultarlo, Jimin es sin duda un buen amigo y a pesar de sus fuertes discusiones con sus seres queridos, él siempre estuvo para todos, para todos menos uno.
Su fortuna más que tratarse de su dinero, es su gran colección de piezas antiguas, dedica su tiempo a pasear por tiendas de antigüedades, le gusta reunir, rodearse y disfrutar de todo tipo de objetos, especialmente ejemplares bellos, raros o valiosos. Es en una de sus tardes libres cuando entra a una pequeña tienda sintiéndose atraído esta vez no por la pieza más grande y brillante, sino por un pequeño relicario.
X: Parece que tienes buen gusto - escucha al viejo tendero decir - Estas piezas pertenecen a una colección especial, fueron recuperadas de un naufragio de hace 200 años. - el jóven arquea un poco las cejas.
Jimin: ¿Cuál es la historia de este relicario? - apunta a un lugar detrás del gran vidrio que resguarda las piezas.
X: Me encantaría contarte, pero me temo que lo único que sé es que el barco se hundió con pocos bienes dentro, cuando ubicaron el lugar del naufragio sólo encontraron algunas tablas, cadáveres y unas cuantas joyas, entre esas la pieza por la que preguntas.
Jimin: ¿Puedo verlo fuera de la vitrina?
El tendero se aproxima al gran estante de madera vieja frente al que Jimin se encuentra, toma una llave pequeña de entre las muchas que guarda, en cuanto abre la puerta Park toma el relicario en sus manos y lo mira como si no quisiera perderse ningún detalle - Me llevo este.
X: Tendrás que llevarte la colección completa, no puedo dejarte llevar una sola pieza porque entonces no venderé las otras.
Jimin: Pues me llevo todas.
X: Tenemos un trato hijo - Jimin se retira de la tienda con el relicario en mano sin dar mucha importancia al resto de la colección.
Doscientos años en un barco hundido - piensa Jimin - no se ve como una pieza que estuvo bajo el mar durante doscientos años.
Fuera de un rasguño un tanto profundo y un poco de óxido, el relicario puede decirse que no tiene ningún defecto, quizá puliéndolo un poco se vería como nuevo. El chico atrapado en sus pensamientos, sin quitar la mirada del objeto ni una micra de segundo, camina hacia su mansión, en cuanto llega busca los artefactos con los que suele tratar sus piezas más valiosas y se abstrae en el proceso de restauración.
No es hasta bien entrada la noche que decide desistir, el rasguño parece ser mucho más difícil de eliminar de lo que pensó y ese maldito óxido está adherido a la pieza como si fuera parte de ella originalmente. Harto, cansado y hambriento Jimin piensa en todo el dinero que invirtió en la colección, no es lo más caro que compró este mes, pero está molesto, el tendero claramente lo estafó, el resto de las piezas no parecen pertenecer ni siquiera a la misma época, sólo estaba interesado en el relicario, robarlo habría sido mucho más inteligente de su parte.
¿Robar? jamás se había detenido tanto en ese pensamiento, robar algo... no es como si lo necesitara, después de todo, tiene más dinero ahora del que muchos verán en toda su vida, pero el relicario se siente como una completa estafa, debería poder recuperar el dinero perdido.
Solo tiene media hora más si quiere llegar al concierto al que invitó a un conocido, afortunadamente su acompañante decidió cancelar, de lo contrario estaría en apuros; su vestuario está impecable como siempre, antes de retirarse da un vistazo más, el relicario contrasta con su atuendo y aún no lo ha restaurado por completo, pero algo le dice que lo lleve esta noche, así que lo coloca alrededor de su cuello y sale de su mansión con 5 minutos de retraso.
Cuando por fin llega al teatro se da cuenta que la orquesta aún no ha iniciado, ve muchas personas fuera de sus asientos, el personal del teatro está informando sobre un percance, al parecer uno de los tramoyistas se lastimó durante el último ensayo y están consiguiendo un reemplazo, le resulta molesto y decide apartarse hasta que algo llama su atención.
Camina apresuradamente para no perderla de vista, de cualquier forma su vestido rojo no es algo fácil de perder, da pasos cada vez más grandes ignorando a quien intenta hablar con él y logra colocarse a unos pasos de ella; no termina de anunciarse cuando toma su mano sin mucho cuidado, la dirige a su rostro y dice cortésmente a la chica - Un gusto, mi nombre es Park Jimin - besa la mano de la joven y ella un poco apenada dice su nombre, pero él ni siquiera logra conservarlo en su memoria, en realidad no hizo un mínimo intento, eso no es lo que le interesa.
Ese hermoso brazalete de oro con esmeraldas incrustadas, visto de cerca es aún más impresionante, debe valer una fortuna, pareciera sacado de la mismísima colección "Moment of light" de la que tiene todas las piezas con un par de excepciones, en su cabeza surge la idea de que la joven que lo posee seguramente no tiene idea del valor de lo que lleva puesto, por eso estaría mucho mejor en su colección, y en ese momento lo decide, será suyo para cuando termine la noche.
PASADO - 1638
La oscuridad inunda todo el panorama, una única esquina se encuentra iluminada por la tenue luz de una vela casi consumida, un libro... el que su corazón anhela guarde una respuesta entre sus páginas, y un pobre ingenuo que ha pasado semanas intentando remediar el peor error que cometió en su vida. No recibe cliente alguno desde la partida de su mejor amigo… amigo, que lejana suena esa palabra después de todo; ha saltado varias comidas dedicando cada minuto a una búsqueda de la cual no ve resultados y de su boca salen oraciones sin sentido apenas audibles.
Lo último que habló con Hobi no para de dar vueltas en su cabeza, analiza cada palabra y acción, frota sin ningún cuidado sus ojos que arden a causa de los desvelos, y su espalda pide ya un descanso. Aún usa la túnica negra, la sangre en su mano está seca y provoca una picazón que es apenas perceptible comparada con el dolor que causa la marca negra, con el paso de los días las espinas avanzan como un árbol sobre su antebrazo cubriendo ahora hasta unos centímetros debajo de su codo. - ¡Carajo! - dice lanzando de nuevo las cartas de Hoseok, no importa qué intente, la lectura sigue siendo la misma.
Repite la rutina que ha seguido los últimos días, golpea la mesa provocando la caída de unas cuantas hojas, ahoga un grito desesperado, se lleva ambas manos a la cabeza y se deja caer en el frío suelo. Los ojos le pesan, sabe que necesita dormir o no podrá seguir, pero en esta situación ¿qué sentido tiene seguir?, choca ligeramente su cabeza con las tablas intentando sacar esos pensamientos de sí, se posiciona de lado y deja al sueño invadirlo.
En su sopor puede distinguir un ruido, pasos que se aproximan lentamente, como evitando ser escuchados, piensa que tal vez alguien intenta robarle pero no le interesa, está demasiado cansado como para evitarlo y sabe que ninguna de sus posesiones le sería útil a nadie más, así que coloca sus manos sobre sus oídos e ignora la presencia de quien sea que entró al lugar.
- ¿Qué haces en el piso rata? - Una fuerte voz interrumpe su descanso; su vista está nublada, levanta la cabeza escasos centímetros del suelo, aprieta fuerte los ojos y pestañea un par de veces para aclarar su visión.
Tae: Pe… pero, ¿cómo?, ¿Tú?, ¿Cuándo? - dice con la voz entrecortada.
- Levántate ya, sirve el ron y deja de mirarme como si fuera un fenómeno.
Tae: Hobi yo creí que… no importa, lo siento - sus ojos están inundados de lágrimas y su corazón late sobremanera rápido, está tan feliz.
- Lo sé pequeña cucaracha, te arrepientes, pero te dije que lo conseguiría.
Tae: Jung no sabes lo feliz que me hace verte de nuevo.
Tae se reincorpora sacudiendo el polvo en su túnica, ve a Hoseok con una enorme sonrisa y camina un par de pasos hacia él con los brazos abiertos. Al no percibir ninguna reacción, mira intrigado a su amigo, ¿por qué esta vez no le había saltado encima?, da un paso más pero el capitán retrocede.
Tae: Hobi… ¿Está todo bien?
- No, nada está bien Taehyung, ¿esto era lo que querías? - Tae queda atónito ante la reacción de Hoseok - Esto no es real Tae, nada lo es - un mareo lo hace perder el equilibrio, ve a Hobi alejarse, intenta tomar su mano, pero su vista distorsionada a causa del aturdimiento se lo impide, el mareo se hace más fuerte cada vez y de pronto todo se pone oscuro.
Despierta de su sueño como si le hubiesen tirado una cubeta de agua helada, busca a su alrededor y comienza a gritar desesperadamente - ¡HOBIII! ¿DÓNDE ESTÁS? ESTO NO ES LO QUE QUERÍA, NO ES LO QUE QUERÍA… LO SIENTO, NO DEBÍ DECIR ESO, FUI UN IDIOTA, CLARO QUE LO CONSEGUISTE, POR FAVOR VEN - cae sobre sus rodillas sabiendo que sus palabras van dirigidas a la nada, su garganta se desgarra con cada grito que sale desde el fondo de su alma, sus sollozos intensos pueden escucharse en cada rincón del lugar y respira profundamente como si no le bastara el aire para llenar el vacío que siente en este momento.
Ahí tirado en el piso dirige toda su ira hacia sí mismo, sabe que él es el único causante de su propio sufrimiento, egoísta ¿no?, solo piensa en lo mucho que está sufriendo él y no en lo que pasará con Hobi. Pero, ¿cómo puede ser egoísta alguien que advirtió de su destino a otro?, ¿Cómo puede serlo si lleva días anteponiendo la situación de Hoseok antes que la suya?; se da un golpe en la cabeza riñéndose a sí mismo por pensar esas cosas y vuelve la mirada a su escritorio.
- No me puedo rendir, aún no, tengo que buscar la forma de ayudarlo, de revertir la maldición - se repite a sí mismo en un tono desesperado, la angustia lo está consumiendo y sus delirios se hacen más frecuentes con cada día que pasa sin recibir noticias de su amigo, debe planear algo.
De pronto su pesadilla le trae un recuerdo, ha desperdiciado tanto tiempo leyendo los estúpidos libros que no se dio cuenta que tuvo siempre la respuesta; en su expresión se ve reflejada fe. Limpia los restos de lágrimas de su rostro y se dirige al cuarto que destinó para Hobi después de que el capitán se escabullera en su casa sin permiso durante dos noches seguidas y lo encontrara ahí ahogado en ron. Ve en un rincón el gran cofre de plata con cerradura de oro en el que Hoseok decía resguardar sus más grandes tesoros y cosas importantes y lo arrastra a la luz sintiendo que es su última esperanza.
