CARTA 6 - THE LOVERS

"¿Qué pensarías si te dijera que al vernos enfrentados ante una elección, ésta realmente ya ha sido tomada por el destino? Si te dijera que lo que tanto buscas no es lo que necesitas y que así como el amor, la suerte y la vida, la obsesión también es pasajera"

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PASADO 1853

A pesar de que han pasado varios días, aquella melodía sigue dando vueltas por su cabeza, piensa en ella y se inspira pero plasmarla en papel o reproducirla en el piano le es imposible, está firme en encontrar ese relicario que ya le dio un poco de inspiración para poder terminar la melodía perfecta.

Es consciente de que alguno de los presentes en su último concierto portaba el relicario. Las entradas únicamente fueron repartidas entre miembros destacables de la alta sociedad, que además tienen gustos particulares en cuanto a la música, por lo que el grupo de personas es relativamente reducido. Aun así, si quiere encontrarlo debe pedir al dueño del teatro la lista con los nombres de todos cuantos hayan ingresado esa noche.

No tuvo que esforzarse mucho con el dueño para conseguir la lista, bastó con decir que la razón era una chica para que el mayor le sonriera pícaramente y le pusiera la lista en las manos. Visitar a cada persona fue el verdadero problema, sin un carruaje apropiado ir de un lugar a otro fue extenuante, aunque tiene algunos conocidos en la lista, muchas personas lo miran con desconcierto al abrir la puerta, explicar su visita es complicado y su aspecto desalineado por las horas caminando y sin dormir no le hace el trabajo más fácil, al principio pensó que sería simple solo describir el relicario y esperar noticias.

Tras un par de días sin tiempo para comer, dormir, o lavar su cabello, se convence de que ninguna de esas 300 personas o las 400 que faltan por visitar tenga consigo la invaluable pieza. Será más sensato intentar una vez más con el administrador de la tienda de antigüedades, además está corto de tiempo, así que opta por el soborno, toma del bolsillo en su chaleco un pequeño paño que desenvuelve frente al hombre al llegar al mostrador y dice - Este es el anillo de bodas de la princesa María de Inglaterra.

X: Ese anillo no puede ser el original - El administrador es un hombre codicioso, Min lo supo en el momento que lo conoció así que basta con empujar un poco más antes de que le de información.

Yoongi: Es el original lo aseguro, pero, aunque no lo fuera usted sabe que una réplica de esta calidad vale más que cualquier artículo que tenga en la tienda y puede ser suyo si me da cualquier indicio del chico que compró mi relicario.

X: En verdad no tengo el nombre, la colección no valía la tercera parte de lo que me pagó, así que no le pedí ningún dato... - Al ver que Min guarda el anillo, agita las manos y agrega rápidamente - Pero puedo decirte como se ve, era un joven peculiar, sin duda lo podrás encontrar, no cualquiera en esta ciudad tiene tanto dinero para gastar en unas cuantas baratijas.

El pianista anota cada palabra de ese estafador, tira sin cuidado el anillo sobre el mostrador y se marcha. Son las nueve con dieciséis, si se apresura puede conseguir que un pintor haga un boceto del chico que tiene el relicario a partir de la descripción, espera durante dos horas antes de obtener el retrato, corre por las calles enmedio de la lluvia sin más protección que su saco, el taquillero del teatro termina su turno a las 11:30 antes de iniciar el concierto, si el chico del relicario compro los boletos lo reconocerá fácilmente.

X: Definitivamente fue él quien compró un par de entradas en la primera fila, pero no necesita dejar ningún dato para comprar una entrada, lo siento Min no puedo ayudarte y amigo, realmente necesitas ayuda, ¿Vas a salir así al escenario?

De nuevo donde comenzó, sin ninguna pista de dónde diablos está el relicario, camina cabizbajo rumbo a su lugar frente al piano y al abrir la tapa piensa que quizás si pone el retrato en la entrada del teatro y ofrece una recompensa, alguien le de información; se da la vuelta y está a punto de regresar corriendo cuando su reflejo en un espejo de utilería lo atrapa.

Su cabello está goteando, en algún momento la camisa que lleva puesta pasó de ser blanca a un tono amarillento, sus pantalones están llenos de lodo y no puede decir nada mejor de sus zapatos de charol - ¡Basta de estupideces Min Yoongi! - se dice enojado - Solo estoy perdiendo tiempo que no tengo, demonios soy un genio musical, llegué hasta aquí sin el maldito relicario y terminaré estos arreglos como hice con otros.

Toma un cambio de ropa de su camerino listo para dejar ir la búsqueda infructuosa y se arregla lo mejor posible mientras el público ocupa sus lugares, da unos retoques más a su atuendo y ordena por onceava vez sus partituras, todo impecable, todo perfecto, da grandes pasos al centro del escenario listo para hacer su mejor presentación cuando lo ve en medio de la segunda fila, el muchacho del dibujo y en su cuello el relicario.

Solo la mitad de su atención está puesta en la presentación, el resto permanece sobre el chico de la segunda fila, demasiado pronto llega la ovación final, da una reverencia y sale del escenario, dirigiéndose inconscientemente al público, pero se detiene al verlo acercarse a empujones entre la multitud. Había desistido de su búsqueda hace solo un par de horas, estaba seguro de que no necesitaba el relicario, pero es como si el destino se lo diera, como si lo pusiera en sus manos.

Jimin: Excelente presentación, como siempre - Dice acomodando su cabello mientras extiende una mano enguantada en color negro - Soy Park Jimin.

Yoongi: Un placer, me alegra que… - Jimin de pronto está invadiendo completamente su espacio personal.

Jimin: Sabes, me gusta lo bonito y brillante - Toma el reloj de bolsillo del saco del pianista y lo observa por un momento antes de agregar - por eso me gustas tú.

Yoongi no tiene idea si se estaba dirigiendo a él o a su reloj, todo está pasando muy rápido, entonces escucha nuevamente la melodía y lo sabe, el universo le está ofreciendo ese relicario, puede seguirle el juego a Park si hace falta.

PASADO 1638

Hobi: Como Min no planea venir continuemos con el plan inicial, llegaremos al tesoro en los botes - su expresión facial es indescriptible, jamás estuvo en esta situación y ahora casi no se puede reconocer...

X: Está loco, ha perdido la cabeza por completo - dice uno de los tripulantes al fondo.

Hoseok forma una risa retorcida en su rostro, parece tener el plan perfecto, toma uno de los botes y lo adentra más a la costa.

Hobi: Amarren los botes con cada cuerda disponible, los subirán por las montañas y cuidado con emitir alguna queja cucarachas, a menos que quieran terminar como sus amigos - ríe frenéticamente mientras señala los cuerpos pálidos sobre la arena; los marinos se miran unos a otros con total desconcierto. - MUÉVANSE, NO TENGO TODO SU TIEMPO - golpea con brusquedad la borda del bote en que se subió haciendo que los chicos se apresuren a seguir sus instrucciones.

Viejos y jóvenes amarran las cuerdas a los pocos botes que lograron llegar, miran al capitán para asegurarse de que fue firme en sus palabras y caminan en el rumbo que marca el mapa con las cuerdas sobre sus hombros.

X2: Capitán esto es imposible, sería una tortura - dice un viejo tripulante del Avery - le pido que reconsidere, podríamos traer el tesoro en…

Hobi: DIJE QUE SIN QUEJAS - Desenfunda su pistola y le da un tiro directo al corazón sin que siquiera le tiemble la mano- ¡muevan esos botes ahora mismo sabandijas inútiles!

Las rocas son enormes, no hay una sola parte del camino en el mapa que parezca segura para subir, mucho menos cargando un pesado bote con Jung sobre él; ni siquiera imagino lo difícil que será bajar esos botes cargados de oro. La mayoría de los marinos perdieron sus zapatos en el mar turbulento pero a Hobi no le importa y continúa gritándoles que sigan.

Podría jurar que los gritos de dolor se escuchan en toda la isla, sus pies descalzos resbalan en las rocas por el peso que cargan, su piel se desgarra aún más con cada paso que dan, cualquiera que presenciara tal atrocidad sentiría lástima por ellos, como yo en este momento. Las cuerdas resbalan de sus manos llenas de ampollas y sangre, pero el temor a la muerte es más grande que cualquier dolor, las amenazas de Jung nunca se tomaron a la ligera, pero es en este momento que los navegantes del ARMY´s Gates realmente temen a su capitán.

Cuando llegan al otro lado de los grandes riscos un desdichado se atreve a dejar caer el bote provocando que se desprenda una tabla - ¡Piedad capitán!, tendré más cuidado, yo… - el lamento del marino no llega a su fin antes de que la daga de Hoseok se hunda profundamente en su cuello.

Hobi: Me temo que no habrá oportunidad de que seas más cuidadoso - Saca la daga ensangrentada y señala con ella una cueva - ¡Llegamos sanguijuelas! Quiero que cada tripulante del Avery vivo entre en esa cueva y salga con su peso en oro, mi tripulación se encargará de acomodar todo dentro de los botes, ¡Muévanse gusanos! quiero ese botín en mis manos antes de que la marea llene esa cueva.

Cuando los últimos marinos del Avery por fin están de regreso, los botes se encuentran repletos de joyas, monedas y demás objetos de oro, la noche está a punto de caer sobre ellos - No se pongan cómodas alimañas, quiero ese oro en el barco al amanecer - se escucha un rumor de protestas y un pirata del Avery da un paso al frente.

X: Min no estará de acuerdo con esto Jung, ¡la mitad de esta basura no vale tantas bajas y tener que soportarte! - Hoseok se coloca justo frente a él con gran seriedad.

Hobi: ¿Eso piensas? - Sonríe ampliamente y envuelve el cuello del hombre desprevenido con la cadena de su reloj - ¿Alguien más quiere ofrecer su valiosa opinión? - Ambas tripulaciones, o los pocos que siguen en pie guardan un profundo silencio, mientras observaban toda lucha dejar el cuerpo del pirata en manos de Jung que lo tira inerte sobre la arena - ¿¡Por qué no los veo moviendo esos botes!? - lanza un disparo al aire.

Rápidamente los hombres toman posición alrededor de los botes y comienzan a arrastrarlos rumbo a las rocas. - Así que Min no estará feliz con la mitad del tesoro, bien, yo no estoy feliz de dárselo - piensa Hobi mientras sube a uno de los botes que llevan tres de sus marinos - la culebra ponzoñosa me dejó todo el trabajo y no se dignó a aparecer; el maldito trato no es válido si él no participó para nada, no merece ni una moneda.