CARTA 12 - THE HANGED MAN

"El martirio de la indecisión nos ahoga, nos atrapa entre espada y pared, elegir un camino puede ser difícil y tu elección podría tener fuertes consecuencias"

LOSING BREATH LIKE THE HANGED MAN

PASADO 1853

Las horas pasaron demasiado lento pero por fin se encuentra aquí, frente a una enorme mansión, que podría decirse más grande que la suya, saca la tarjeta de su bolsillo para asegurarse que es la dirección que Park le dio y hecho esto da un par de golpes en la puerta.

Una mujer de edad avanzada abre el portón dejando salir un quejido por el peso de este, Yoongi se acerca rápidamente a ayudarla - debes ser tú a quien espera, adelante niño - dice amable, él camina dejando atrás a la anciana - sigue derecho hasta el salón, ahí se encuentra Jimin - con un leve temblor por el nerviosismo Suga camina hasta encontrarse en un gran cuarto, tres candelabros de cristal cuelgan del techo y cada cuadro colgado en las paredes parece sacado de un museo, e incluso esa pintura que retrata una mujer sumergida en el agua de lo que semeja un pequeño lago, le resulta más que familiar.

Jimin: Así que viniste, no te esperaba… - hace una pausa al ver la expresión de entre sorpresa y arrepentimiento de su ama de llaves - …tan temprano.

Yoongi: Vine por mis cosas Park - la mujer ahora se encuentra totalmente sorprendida cruzando los ojos entre ambos jóvenes - quiero mi reloj de vuelta… - dice carraspeando la garganta.

Jimin: Somun noona puedes retirarte - hace una seña a la mujer elevando las cejas - y tú - se dirige a Yoongi - por favor toma asiento.

Yoongi: Solo vine por mi reloj, y… y por el relicario, dijiste que me lo darías, ya te llevaste mi reloj, merezco algo a cambio.

Jimin: El reloj ya lo pagué.

Yoongi: Una cena no basta para pagarlo.

Jimin: ¿Y dos serán suficientes? - dice viendo con picardía a Suga, pero al ver la seriedad de este retira la mirada y continúa - te dije que buscaras una mejor propuesta, un simple reloj no vale el relicario, además, aún lo necesito.

Yoongi: Es que no entiendes… - sus ojos se desvían al periódico sobre la mesa y repite casi con felicidad en la voz - "Recompensa…

Jimin: Sí, justo de eso estoy hablando, quiero una recompensa por el… - no termina de hablar cuando Yoongi lo interrumpe

Yoongi: Hay una recompensa por tu cabeza idiota - toma el periódico y comienza a leerlo con detenimiento.

Jimin: N-no sabes lo que dices, yo... - intenta arrebatar el objeto de las manos de Yoongi.

Yoongi: Tú robaste ese cuadro ¿no? - apunta a la hermosa obra de arte que vio antes - Y ahora puedo entregarte a la policía, recibir la recompensa y quedarme con el relicario… O podemos hacer las cosas más sencillas. Me agradas Park, para ser sincero me gustaría que fuéramos amigos, y no quisiera ser yo mismo quien te envíe a prisión, ¿me pediste un mejor trato? no hablaré de esto y creo que queda claro qué quiero a cambio.

Jimin suelta una pequeña risa nerviosa y piensa durante unos minutos - Bien… pero dame tiempo, lo necesito una última vez, después es tuyo.

Yoongi: No tengo tiempo Park, necesito ese relicario ya, tengo un bloqueo y una sonata que terminar en menos de dos días, por eso te busqué. Porque quiero dar la mejor presentación, inigualable, perfecta… Y para eso necesito el relicario, no terminaré la melodía sin él.

Jimin: Si tienes dos días entonces tu presentación es este…

Yoongi: Jueves, a la hora de siempre - lo interrumpe.

Jimin: IMPOSIBLE, no te puedo dar el relicario Min, el jueves es… debo resolver algo y lo necesito.

Yoongi: No lo necesitarás si te delato antes Park, tú decides, puedes ir a la cárcel sin resolver tus asuntos, o me entregas el relicario.

Jimin: Me pones en aprietos Yoongi - hace una mueca - hagamos esto, te daré el relicario, puedes tenerlo estos días, pero en cuanto termine tu presentación debes dármelo, no puedo perder mucho tiempo, también tengo horarios apretados y un asunto pendiente; resuelto eso, el relicario es tuyo.

Después de un silencio sepulcral Yoongi acepta la propuesta de Jimin, el coleccionista a regañadientes retira el relicario de su cuello y lo pone en las grandes manos frente a él - confío en ti Min Yoongi, no me decepciones. - Inmediatamente las ideas invaden su mente, ni siquiera escucha las últimas palabras de Jimin cuando se da media vuelta dirigiéndose a la salida y después a su propia mansión.

La inspiración no lo ha abandonado ni un minuto desde que tiene el relicario en su poder, es como si la partitura estuviera escrita en sí y solo debe plasmarla en papel. Llega a su casa pasadas las cuatro de la madrugada después de haberse detenido un largo rato en la calle para poder disfrutar las notas que el relicario le presenta. Cuando por fin entra en su estudio se coloca bien el relicario y empieza a llenar hoja tras hoja sin interrumpirse, la sinfonía se repite una y otra vez maravillando al artista que la escribe mientras piensa el éxito que será.

Han pasado dieciséis horas y Yoongi no ha dormido ni una sola, el péndulo del gran reloj recargado en su pared marca cada segundo y cuando por fin dan las nueve de la noche resuena en la habitación un grave sonido que interrumpe la concentración del pianista.

Yoongi: ¡MALDICIÓN!, estúpido reloj - dice lanzando un pesado portapapeles contra el vidrio que resguarda las manecillas - así está mucho mejor.

Las horas continúan corriendo, y casi en un abrir y cerrar de ojos el jueves ha llegado, Yoongi pasó tanto tiempo escribiendo partituras que además de la sinfonía que se le pidió, también concluyó los arreglos de la obra completa. Sus ojos se ven rojos pero parece que su energía aún no se agota, así que sin perder más tiempo se prepara y se va al ensayo previo a la presentación.

Yoongi: Lamento la demora pero esto te va a encantar - dice a su jefe que lo espera con los brazos cruzados y una expresión neutra.

Comienza a tocar las partituras sin siquiera leerlas e ignora por completo cuando el hombre molesto frente a él le dice a gritos que eso no es lo que pidió.

X: Basta niño tonto, eso no es lo que te pedí, ¿quieres dormir al público? ¡IDIOTA!, la presentación es hoy y tú solo tienes esa basura, estamos arruinados - dice en un vano intento por detener al pianista pero solo consigue escuchar unas palabras.

Yoongi: En este mundo existen dos tipos de música - dice sin despegar los dedos del piano - Música buena y música mala, sin importar el tipo de música, ¿no será buena si es recordada durante mucho tiempo? - las palabras conjuntas a la melodía parecen hipnotizar al director de la orquesta quien con una sonrisa en el rostro y los ojos cerrados comienza a aplaudir como si no hubiera dicho nada apenas unos minutos pasados.

Con todo listo para iniciar, Suga se encuentra en su camerino esperando el momento exacto para tocar su obra maestra, el solo de piano en que tanto estuvo trabajando y el cual le dará el reconocimiento que merece, sin duda su actuación con la melodía "The Gray Pianist" será algo que la audiencia jamás podrá olvidar. Faltando unos minutos para el gran acto, varios golpes resuenan en la puerta del cuarto en que se encuentra Yoongi, afuera pueden escucharse gritos algunos más cerca que otros.

X: No puedes estar aquí, es un lugar privado.

X2: ¿Min Yoongi?, Necesito hablar contigo, abre por favor, es sobre el relicario.

X: Retírese o llamaré a la policía.

X2: Yoongi esto es importante, corres peligro, por favor entrégamelo antes que sea tarde.

X: Basta, fuera de aquí vago - los gritos se escuchan más lejos - una disculpa señor debe ser otro admirador, salimos en cinco, prepárese.

Como Yoongi lo dijo, la obra comienza dadas las diez de la noche, el público que llena el teatro está encantado con cada instrumento y por fin después de una larga espera llega el momento de que el pianista salga a escena. El reflector como de costumbre ilumina únicamente el centro del escenario donde se encuentra el piano, las pisadas fuertes del intérprete hacen eco y el público cesa los aplausos para prestar total atención.

En un suave movimiento las manos de Yoongi se colocan sobre las teclas, cada mirada está puesta en él; comienza a tocar con delicadeza, sus manos envuelven cada nota de forma exquisita, sin duda la audiencia y los críticos lo disfrutan tanto como él. Sus ojos entrecerrados y una ladina sonrisa complementan el sentimiento que la música transmite, un cambio drástico sorprende a todos, la melodía pasa de ser tranquila con notas suaves a una repentina secuencia de notas fuertes, sin embargo, el sentimiento sigue intacto, es increíble cómo a pesar de un cambio tan grande se puede percibir exactamente lo mismo.

El intérprete continúa tocando, pero la expresión relajada en su rostro cambia, sus ojos se abren un poco y mantiene el ceño levemente fruncido, se inclina hacia el piano y recobra su expresión. El clímax de la obra causa revuelo entre las personas, las notas conjuntas atrapan la atención de todos, el público se pone de pie ante tan maravilloso acto, Suga se inclina más hacia el piano, su oreja casi se posa sobre las teclas, el final se acerca, está por terminar la más perfecta melodía de su carrera, sus dedos se mueven con mayor rapidez y de pronto, un fuerte pitido penetra sus oídos haciéndolo errar la última nota.

Los ojos de Yoongi se abren por completo, su rostro refleja un total desconcierto, mira el piano y vuelve a tocar el último pentagrama, lo que pasa a continuación deja en shock a la audiencia; el intérprete toca una y otra vez, pero por más que lo repite, no logra escuchar nada. La desesperación en sus facciones es más que evidente, los golpes que da en las teclas no bastan para que pueda percibir un mínimo de ruido, y entonces, empieza el alboroto.

X: ¿Qué está pasando?

X2: ¿Es parte del acto?

X3: Era perfecto, ¿Cómo pudo fallar la última nota?

x4: ¿Qué está haciendo?

Un murmullo casi inaudible escapa de los labios de Min Yoongi - No escucho nada… - sus ojos se llenan de lágrimas y sus piernas flaquean hasta dejarlo en el piso, la bulla entre la gente es inmensa, pero él ni siquiera lo nota. Entre el alboroto, una persona vestida de negro se mueve rápido cruzando la multitud y llegando al escenario.

X: Yoongi, ¿qué haces? - Mira la hora en su reloj de bolsillo - Es tarde Min, necesito que cumplas con el trato, ¿me escuchas? ¡Es tarde! - toma por los hombros al pianista pero no hay reacción, solo logra ver su rostro más pálido de lo habitual, sus ojos húmedos por las lágrimas y la conmoción - Lo siento mucho pero lo necesito - acerca su mano al cuello de Suga pero este lo detiene y empuja de vuelta su mano, las lágrimas no paran de salir y un fuerte enojo se apodera de él; toma el relicario y lo arranca de su cuello con fuerza, lo aprieta en su mano una última vez y lo lanza hacia la cara del coleccionista.

Jimin: ¿Qué demonios Suga? - las personas se aproximan al escenario en montones, por lo que su mano enguantada en negro toma veloz el relicario del piso y lo guarda en el bolsillo de su pantalón antes de retirarse apresurado.

El desdichado pianista no hace más que abrazar sus piernas, en su espalda puede verse el subir y bajar de su respiración cortada por los sollozos, los gritos fuertes que deja salir por fin deshacen ese nudo en su garganta, las cámaras a su alrededor y las personas no le importan, ni siquiera puede pensar en qué está pasando, solo deja la ira consumirlo junto a la desesperación esperando que todo sea un mal sueño, pero en el fondo sabe que todo es culpa del maldito relicario. Sube la mirada al sentir una gran y cálida mano posarse sobre las suyas, el hombre frente a él es mucho más alto, así que con facilidad lo levanta en sus brazos y lo lleva a su camerino.

Un cómodo sillón, una manta y un café caliente logran mitigar las emociones de Yoongi, sus manos aún temblorosas sostienen la taza sobre la que su mirada se asienta, y uno que otro suspiro abandona sus labios. Otra trémula mano desliza un trozo de papel sobre el tocador frente a él.

"Sé lo que pasó, también lo sentí" - su ceño fruncido se acentúa, su mano estruja el papel y lo tira con enojo

"Por favor, permíteme explicártelo esta vez, mi nombre es Kim Taehyung"...