CARTA 17 - THE STAR
"Empiezas a ver el mundo de forma distorsionada y oscura, sin embargo, pese a los factores que te iniciaron en este sentimiento, tu percepción agrava el desaliento de tu alma"
THE FALLEN STAR
PASADO 1853
Hay momentos en que las cosas pasan tan rápido que no te es posible siquiera reaccionar, en un abrir y cerrar de ojos te encuentras en un escenario totalmente diferente que no sabes bien cuándo se presentó. Pero a veces, aún si todo parece ir rápido, podemos ver y sentir cada segundo de lo que está pasando, y aunque quisiéramos que todo terminara, es como si la vida nos pusiera en cámara lenta.
Así se sintió todo para Yoongi, los recuerdos de la presentación se repiten continuamente en su cabeza mostrando cada detalle como si fuera un sueño magnífico que al llegar a la última nota se convierte en una pesadilla. Intenta repasar la historia del extraño que se ofreció a ayudarle, conecta los hechos pasados con el presente que está viviendo y parece que todo concuerda, la música que lo atrajo, la necesidad de terminar la melodía, todo gira en torno al maldito relicario, y le gustaría dudar un poco, pero después del accidente simplemente sabe que cada palabra es real.
Min es un genio y a sus veintitantos ya se considera uno de los grandes maestros del piano, pero eso no le basta, él quiere su nombre plasmado junto a Bach y Mozart, ser reconocido no se trata de fama momentánea, es ser recordado, saber que, si mueres mañana, tu legado basta para que en cien años las personas aún reconozcan tu nombre. - La falta del oído no detuvo a Beethoven - Repite el pianista en su mente como un mantra que lo mantiene cuerdo mientras su director de orquesta lo arrastra a un consultorio médico.
X: Saldrás adelante Min, lo de ayer fue una calamidad sin lugar a duda pero nadie se queda sordo de la nada, lo que necesitas en este momento es un doctor.
El rostro pálido de Yoongi que siempre mostraba una expresión neutral, ahora tiene el ceño fruncido y los labios apretados en una mueca de hartazgo; en menos de 24 horas más de 4 personas intentaron hablar con él cuando claramente no escucha nada y está comenzando a ser fastidioso.
Agita las manos frente al hombre y se señala a sí mismo y a sus oídos para hacerle notar que lo que sea que ha farfullado la última hora no llegó a nadie, en especial no a él. Aún puede hablar, pero no percibir su propia voz le asusta demasiado para siquiera intentar emitir sonidos.
X: Soy estúpido ¿no? Obviamente no tienes idea de qué demonios estoy diciendo, como sea - el hombre hace ademanes exagerados con los brazos para indicarle a Suga que llegaron y abre la puerta del consultorio - pasa, pasa, entre más rápido te reparen más rápido tendré el 60 % de tus ganancias.
El médico es un hombre mayor con la cabeza completamente calva, regordete y con gafas redondas, hace un primer intento gritando a todo pulmón justo a un lado de su oído derecho, sin ninguna reacción por parte de Yoongi, procede a hacerle un lavado con una mezcla de aceites o por lo menos así se siente mientras entra por las cavidades auditivas del pianista y es algo realmente desagradable, pero no consigue nada.
Llama a otros dos hombres con batas blancas que discuten frente a Suga como si ni siquiera estuviera presente, señalando en varias ocasiones apuntes en cuadernos y libros uno de ellos incluso llega a jalar del lóbulo de su oreja para mirar dentro como si fuera una cosa y no un ser humano, por fin un cuarto médico intenta colocando un reloj en cada oído esperando que el pianista pueda escuchar el segundero, pero nuevamente no consiguen ninguna reacción.
Anochece cuando Suga tiene a seis hombres con estetoscopios mirándolo fijamente, sabe que están hablando porque puede ver sus bocas moverse, pero ante tan malos tratos decide ni siquiera asentir con la cabeza al sin fin de preguntas que hacen, de cualquier modo parece que están más dirigidas entre ellos que a él.
El director se excusó con los ensayos antes de abandonarlo en esta situación hace un par de horas, pero en lugar de molestarse se sintió triste; saber que en su peor momento no tiene a nadie que lo acompañe le dolió más que perder la audición, ¿tan insignificante era en la vida de los demás?, un completo desconocido fue el único que lo acompañó a casa y sus motivos no son los más altruistas, seguramente la mitad de la ciudad ya sabe de su condición, vio el periódico esta mañana, la foto que le debía dar gloria, la nota que debía inmortalizar su nombre es no más que otra tragedia que se olvidará en un par de días.
El hombre calvo le ofrece un lápiz y una libreta donde ya están escritas unas cuantas palabras – "Señor Min, según los análisis realizados hasta el momento sus conductos auditivos se encuentran en perfectas condiciones, mis compañeros y yo sospechamos de una probable causa psicológica para su estado actual lo ideal sería remitirle a un colega especializado, pero será difícil con la falta de un canal comunicativo correcto".
Yoongi no sabe si el otro espera una respuesta escrita cuando se pone de pie y se marcha, no tenía mucha esperanza cuando llegó pero ahora no le queda nada. Esa noche su mansión se siente más grande y no en un buen sentido.
Las horas parecen eternas, y el vacío que engloba su pecho se vuelve más fuerte cada que alguien intenta dirigirse a él con palabras, procediendo a tapar su boca con ambas manos cuando recuerdan que no puede escucharlos, así que sin excusarse ni siquiera con una reverencia se retira a su habitación. En un momento como este su gran cama con cubiertas de seda parece un buen lugar para refugiar su delgado cuerpo que se estremece con cada paso.
Al llegar a la orilla se deja caer sobre el suave colchón, y en cuanto su cabeza se posa en la almohada, una lágrima resbala por su pómulo, encoge su cuerpo apretando con fuerza el cojín frente a él y por fin buscando liberar al menos la mitad de las emociones que lo aprisionan, deja salir un fuerte grito. Los sollozos transformados en graves alaridos que recorrieron cada pasillo cesan cuando Yoongi cae rendido en un profundo sueño, su pálida piel tiene un tono rojizo sobre sus ojos y mejillas y a pesar de estar dormido, su respiración sigue entrecortada.
Su descanso se convierte en dos semanas en las que no sale de su cama más que para tomar agua, ir al baño y comer algo ocasionalmente, pero la rutina se interrumpe cuando un día tranquilamente, dos manos se posan sobre sus hombros, abre un poco sus ojos aún hinchados y puede ver entre pestañas el rostro de un hombre pelinegro con atuendo elegante que le parece familiar, frota con sus manos para quitar los restos de lágrimas sin ningún cuidado y ve nuevamente para encontrarse con una persona totalmente diferente a quien esperaba. En cuanto sus ojos se abren bien y se levanta un poco para estar a la altura de aquel hombre, una hoja con algo escrito se posa sobre su rostro.
" Hola Min Yoongi, soy Joshep Ward" - el ceño fruncido del chico le deja claro al hombre que aún no tiene idea de quién es y qué hace en su habitación.
Un nuevo papel se desliza en su mano - "Me enviaron del periódico para hacerle una entrevista"
Yoongi toma un lápiz y una partitura sobre la que escribe sin cuidado - "No es un buen momento, retírese por favor"
Ward parece molesto cuando extiende la siguiente nota - "El director prometió una primicia sobre su retiro para la publicación de mañana, le aseguro que seré breve, ya tengo escritas las preguntas, solo tómese su tiempo en responder" - Al periodista se le informó de la sordera de Yoongi pero no cree la historia completamente.
Mientras tanto el desconcierto abruma al pianista así que pasa todo un minuto mirando el papel antes de que lo que está ahí escrito tenga sentido. Lo están despidiendo y el desagradecido del director no pensó en avisar antes de enviar a un periodista para cubrir la nota sobre su "retiro".
De pronto el aire se siente pesado a su alrededor y presiona sus pulmones impidiendo que respiré correctamente, los pensamientos llegan uno tras otro, conserva su voz y puede imaginar el sonido mientras se repite "ya no quiero sentirme así, no quiero sentirme un cobarde por dejar de intentar, no quiero pretender ser fuerte todos los días cuando es claro que no lo soy, solo… ya no quiero esta vida". Sus manos tiemblan por el frío que lo invade, no puede moverse y siente la cara mojada probablemente por las lágrimas derramadas.
Ward: Señor Min, si esto es algún truco publicitario dígamelo de una vez así nos evitamos tonterías innecesarias - Joseph lleva años trabajando con celebridades, lágrimas falsas derramadas por aquí y por allá, para fingir un retiro antes de una presentación estelar que se llenará a tope por ser la "última", luego esa presentación se extiende por la demanda del público y el artista "retirado" en realidad nunca deja los escenarios. Si además existe una historia trágica que lo lleve al retiro como el inconveniente de Min en su obra maestra, tiene el éxito asegurado, no por su talento sino por el chisme popular. - Estoy convencido de que no está sordo, así que seamos honestos y avancemos con esto.
Yoongi entra en desesperación cuando el oxígeno escasea en su sistema, rasguña su pecho para despojarse de la presión pero no se ve aliviado, siente que va a morir y no sabe si le importa, así que se deja llevar finalmente por la pesadez de sus ojos y cae en la profunda oscuridad que le ofrece el desmayo.
Ward no esperaba que el pianista se desmayara en medio del llanto pero vaya que esto es noticia, ya puede ver el titular "Joven prodigio caído en la desgracia", una narrativa de cómo entró a la casa de Suga enviado por el mismísimo director de la sinfónica, una conversación escrita que nunca sucedió pero a nadie le importará confirmarlo, el muchacho rehusándose a ver a cualquiera y la cereza del pastel, una foto del famoso Min Yoongi vencido por la tristeza. Si esto afectará al chico no lo sabe y no le puede importar menos mientras que su carrera por fin le dé reconocimiento.
Cuando Min recobra el sentido se encuentra solo en la oscuridad de su habitación, recuerda lo mucho que solía disfrutar la soledad mientras componía sus melodías y sus ojos se cristalizan al instante. Si bien alguna que otra vez es cierto aquello de que el tiempo todo lo cura, para Suga no parece una medicina, más bien semeja una tortura. Vivir lo que le resta de vida, con un problema que no tiene solución, intentando estar bien porque los demás esperan que lo esté, no es eso lo que imaginó para su futuro.
Algunas veces no siente absolutamente nada, no es feliz pero no puede decir que siente tristeza o enojo y piensa que no puede recordar lo que es sentir algo real, ha fingido todos estos días y algunos llegó a creer que si continuaba así, tal vez… solo tal vez, podría hacerlo real, pero se cansa y deja de fingir que se cree a sí mismo. Siente un vacío en su interior creciendo constantemente cada que vuelve a su realidad, una realidad en la que ya no hay emociones presentes, simplemente una eterna oquedad amenazando con apoderarse de él de una buena vez.
Con pasos lentos se dirige a su baño, se mira en el espejo, pasa sus dedos sobre los tonos oscuros debajo de sus ojos y luego hacia sus labios secos, su mente se invade con un solo pensamiento, quisiera que fuera tan fácil como desaparecer en la noche, volverse parte de la bruma y que nadie note su ausencia, su mano baja hacia el reposo del lavamanos y toma algo entre sus dedos, sus labios tiemblan dejando salir un suspiro pusilánime.
Quisiera ser una persona diferente, que no le importara el no escuchar el resto de su vida, tal vez haber tomado otras decisiones, pero siente que esto es lo mejor, no puede soportar la idea de obligarse a estar bien mientras el dolor lo consume. Y sin pensarlo más, con tremor, dirige su mano en alto y dibuja con el terso objeto que sostiene, una delgada pero profunda línea que va de un lado al otro en su cuello.
