Capítulo 26

Aquella mañana, cuando Hanabi se marchó, Tema estaba de mejor humor.

Lo que había hablado con su amiga era una locura pero, tras meditarlo, se dio cuenta de que lo necesitaba. Necesitaba demostrarle a Naruto que ella también podía pasar de él.

Tras llamar a su amiga Marcela de Madrid y quedar con ella para ir a dormir a su casa, colgó y se centró en su equipaje.

Se marchaba por un tiempo largo, y mientras guardaba la ropa, de pronto, Matsuri pasó por su mente y decidió telefonearla para verla antes de irse.

Como no quería dejar el coche aparcado en la calle, lo metió en un parking que había frente a su casa y después llamó un taxi. Éste la recogió y, sin mirar atrás ni despedirse de nadie que pudiera hacerle cambiar de idea, llegó a la estación.

Montó en el tren y, de pronto, sintió deseos de llorar.

¿Por qué huía de su casa como una cobarde?

¿Por qué la fuerza la abandonaba si pensaba en Naruto?

Cuando se tranquilizó y el tren comenzó su andadura hacia Guadalajara, su móvil vibró y, al mirar y ver que era un mensaje de Khal Drogo, cerró los ojos y maldijo. Aun así, pasados unos segundos, los abrió y leyó:

Hola, Temari.

Que la llamara por ese nombre sólo podía significar una cosa; no quería contestar, así que se guardó el móvil y no volvió a mirarlo. Se negaba a responderle, y menos tras las últimas palabras que había cruzado con él.

Cuando el tren llegó a Guadalajara, Tema se apeó, e Matsuri, al verla cargada con dos maletas, la miró extrañada.

—¿Otra vez te vas de viaje?

Sin ganas de contarle el porqué de su repentina marcha, Tema sonrió y mintió:

—Sí. Me voy a Los Ángeles por trabajo.

Matsuri abrió los ojos como platos y musitó sorprendida:

—¿Los Ángeles?

Tema asintió.

—Me encantaría ir a Los Ángeles, ¡qué pasada! —exclamó la chica.

Ella sonrió y, tocándole el óvalo de la cara con cariño, dijo:

—Pues quizá algún día te lleve, ¿te apetecería?

Matsuri asintió.

Una hora más tarde, Tema se despidió de ella indicándole que seguirían en contacto y, tras darse un beso y un abrazo, montó en el tren que la llevaría hasta Madrid. Su viaje continuaba.